ATENTO SICA : EÑ PASS THROUGH ANDA SIN MARCHA ATRÁS

A poco de asumir Guido Sandleris al frente del BCRA y con las tasas de interés por las nubes, el dólar quebró la tendencia de ese momento y cedió de $40 abajo de $38 para mantenerse un mes en ese nivel. Si los formadores de precios de los alimentos hubieran seguido el pass through como en la devaluación, habrían tenido que corregir los valores en un 13,5% pero en menos. El IPC de octubre no reflejó esa rebaja sino todo lo contrario: el rubro alimentos y bebidas sin alcohol, inclusive, superó al nivel general: 5,9% contra 5,4%. En las postrimerías de noviembre, cuando los funcionarios del gobierno de Mauricio Macri se apresuraban a pronosticar que la inflación empezaría a aflojar, la paridad cambiaria retornó al escalón de los $40 y, rápidamente, los fabricantes de productos de primera necesidad, como el aceite, la harina y el arroz, notificaron a los supermercadistas que ese salto del 5% repercutiría en igual medida en las listas. Pero la pérdida de poder adquisitivo de la población les ha tornado más engorrosos los traslados automáticos a las góndolas, porque los clientes migran hacia los mayoristas y los mercados de concentración de productos frescos para seleccionar ofertas, fraccionar las compras y abaratar el contenido de la heladera y la alacena. De modo que ahora retailers y proveedores se sacan chispas, aunque a la hora de pasar por caja el consumidora, ante tamaña inflación que se autoindexa, siempre termina perdiendo. En esta pelea cuerpo a cuerpo con los precios, penetra una corriente global de cambio en los hábitos de consumo que flaco favor le hace a las grandes cadenas comerciales, las cuales por su contacto con el público hoy representan a sus ojos la cara visible de la exacción. Aterriza con fuerza desde el exterior una creciente preferencia de acudir a los canales e-commerce, discounters y mayoristas para abastecerse de lo que acá se clasifica como canasta básica.

Dante Sica.

Ni bien el dólar vuelve a coquetear con los $40 que valía hace más de un mes, las cadenas de hipermercados, supermercados provinciales, autoservicios, almacenes y centros mayoristas recibieron la comunicación de empresas alimenticias acerca de la inminente aplicación de un aumento del 5% en las listas de varios productos, como el aceite, la harina y el arroz.

Se trata de un pass through casi automático del serrucho cambiario en el momento de alza porque al revés, cuando la paridad había descendido a menos de $38, no se supo de nadie que hubiera bajado el 13,5% que correspondía si se aplicara el mismo criterio.

El optimismo que habían expresado los ministros de Economía, Nicolás Dujovne, y de la Producción, Dante Sica, sobre que la inflación empezaría a ceder en los meses finales de 2018 se llena ahora de interrogantes, porque los alimentos y bebidas no alcohólicas pegan en el Índice Nacional de Precios al Consumidor en 23,4% después de las modificaciones introducidas por el INdEC el año pasado, ya que levantada la intervención a las estadísticas: en 2016, pesaban 36,5%.

Aún así, 5 puntos de incremento en todo el rubro alimenticio se trasladaría en 1,5 punto al IPC mientras los combustibles/tarifas (que repercuten 10,5% en el nivel general) aportarían un punto más y el transporte (ponderado en 11,6%) como mínimo otro tanto.

Es decir que entre el mercado y la lapicera oficial solos ya alfombran en 3,5% el piso del índice, y de ahí en más entra a funcionar la rueda indexatoria.

El efecto de la devaluación en los precios se reflejó en octubre, cuando frente al 5,4% que dio el IPC, los alimentos estuvieron por encima: 5,9%, mientras en el año acumularon 43,7%, 4 puntos más que el general.

En este período, la incidencia de los servicios y combustibles, según el INdEC, resultó casi neutra, inclusive un punto por debajo, no así el transporte que ajustó 58,7% en los 10 meses.

En el año electoral 2017, con el dólar atrasado, el IPC cerró en 24,8%, con los alimentos en 20,4%, los energéticos 16,6% y el transporte 17,4%, los 3 rubros representativos del 45,5% de la canasta que nada más que en el área metropolitana releva 320 mil precios.

En 2018, con el dólar atizando la inflación núcleo y la política tarifariasiguiéndole los pasos, ni siquiera el dique de contención que significó desactualizar salarios y jubilaciones (que se sitúan a mitad de camino) consigue aplacar la escalada de los precios, que en diciembre habrán duplicado a los del año anterior.

En el actual contexto, los bolsillos de la población se rebelaron. El INdEC detectó que en setiembre hubo una caída del 15,1% a valores constantes de las ventas en shoppings, mientras en supermercados bajaron 7,9%.

Tomando los 9 meses, los híper siguen con los números a favor (3,1%) pese a los resultados negativos del último trimestre, no así los súper, que en el interanual bajaron 0,2%.

La clave de este retroceso se encuentra en 2 datos:

-en el último mes la facturación de los autoservicios mayoristas creció 22% y

-el canal online de los propios supermercados la mejora fue del 58,7%, con lo que ahora escaló al 1,5% del total.

La mishiadura (que en el argot técnico llaman recesión) empezó a resquebrajar el frente homogéneo del club de los remarcadores, que integran las grandes cadenas de la producción y comercialización de la canasta básica alimenticia.

Se refleja sin tapujos en declaraciones a la prensa, como las que reproducen BAE Negocios y ámbito.com: “En los supermercados, la situación es terminal porque los proveedores nos matan con los aumentos. Incluso en más de una cadena se habla de cierre de locales y despidos”, expresaron.

Y acerca de la reacción de los consumidores, destacan que se repite la variante de los meses previos, ya que “la gente compra en cantidades reducidas, aunque venga varias veces en el mes. Además, sigue comprando marcas más baratas”, señalaron.

De acuerdo con el informe oficial, las mejores performances de las ventas en esta etapa de carencias, en comparación con el año pasado, estuvieron en rubros como perfumería y farmacia y juguetería, tanto en shoppings como en comercios del área metropolitana, con variaciones en más entre 30 y 40%.

Ayer, hoy y mañana

La radiografía de la canasta básica alimentaria identifica la convivencia de 2 conductas en la demanda:

-una urgencia coyuntural, de buscar las mejores oportunidades de precios, que relega de plano la administración de guerras de ofertas y promociones entre las distintas alianzas de las cadenas con los bancos que emiten tarjetas de crédito y se vuelca a mayoristas y mercados de concentración;

-un nuevo enfoque cultural a nivel global de la forma de consumir, que contrasta en el país la retracción del sistema convencional general en alrededor del 3% estimado para este año, con la tasa superior al 50% a la que se expande el comercio electrónico. Hitos del mercadeo online que arriba de otras latitudes, como el Black Friday, modelaron  en Argentina su versión hacia el CyberMonday.

El reporte sobre el retail Omnichannel: Crecer con la reinvención del retail, que acaba de lanzar la consultora global Kantar Worldpanel, revela que en 2017 el 76% del alza en el valor del mercado (consumo masivo) procedió de canales fuera de los hipermercados y supermercados.

E identifica al e-commerce (+15%), los discounters (+5.2%) y los mayoristas (+4.4%) como los canales que marchan a la vanguardia de esa tendencia en ascenso, que hace resignar presencia a los clásicos hipermercados y supermercados, aún dominadores de la escena gracias al peso que tienen en países desarrollados.

Sin embargo, hacia 2020, predice Kantar Worldpanel, el 15,3% de los productos frescos de alta rotación, como los de huerta, lácteos y cárnicos, se venderá a través de aquellas 3 alternativas emergentes.

Hasta que los valores no se estabilicen por estos lares, si es que ello ocurre alguna vez, la frenética carrera que libra cotidianamente el consumidor para huir de la pistola remarcadora de los formadores de precios y lo mismo de la generosa lapicera de los reguladores del gobierno impedirá definir claramente en qué punto de esa transformación global nos encontramos realmente como sociedad.

La otra cara muestra, de acuerdo con los nuevos datos de Worldpay Inc., marca global en la tecnología de pagos, que el comercio electrónico móvil se viene con todo y en los próximos 4 años alcanzará los US$ 19.200 millones, a una tasa de crecimiento anual del 26%, siendo que en Argentina la penetración de internet abarca al 81% de la población.

Y, asimismo, en su Informe de Pagos Internacionales 2018, Worldpayseñala que las tarjetas de crédito han sido el método online más utilizado en 2018, representando 26,7 % de las transacciones del mercado.

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