“EL COSTO DE SALVAR AL GOBIERNO MACRI”

Hoy el Pueblo Argentino está siendo sometido a los costos y sacrificios de un durísimo Ajuste Fiscal y Económico – uno de los ajustes más grandes de su Historia – no para salvataje de las Finanzas del Estado Argentino sino para sostener la sobre-vida artificial del gobierno Macri hasta fin de su mandato en el 2019.

La política macrista de Gobernar con Deuda – una política ruinosa de sobre-endeudamiento sistemático y sin capacidad de repago – llevó al país en dos años de gestión a un nuevo default; un default producto del fracaso de su política económico-financiera y que va camino a un nuevo Megacanje o macro-reestructuración de Deuda pero cuya negociación formal la administración macrista – con la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los Estados Unidos – busca diferir traspasándola al gobierno que surja de las elecciones del año próximo.

Con la paradoja que el presidente Macri va a recibir el 90 % de los desembolsos de su convenio de supervivencia firmado con el FMI pero la cuenta la va a tener que pagar el nuevo gobierno.

LA LÓGICA DEL ACUERDO CON EL FONDO

El nuevo acuerdo Stand-by (SBA) con el FMI de fines de Setiembre, por 57.000 MD – después del incumplimiento del SBA original, que había sido suscripto en Junio – constituye en la práctica un préstamo-puente que le posibilita al gobierno mantener el pago de los servicios de la Deuda Pública.

Esto es así porque el rol funcional del FMI no es la ayuda a los Países Deudores sino la ayuda a los Acreedores financieros de esos países, para que los acreedores no sufran la interrupción del cobro de sus servicios por las acreencias que tienen contra el Estado.

Para garantizar el cumplimiento de una Política de Ajuste Fiscal que cumpla este objetivo central, en el caso de la Argentina el Fondo ha dictado toda una batería de medidas obligatorias a ser ejecutadas por la administración Macri y ha intervenido las Cuentas Fiscales de nuestro país a través de un programa que se desarrolla bajo el monitoreo diario de la misión Cardarelli, que está a cargo de la supervisión de tales medidas a mínimo nivel de detalle.

Cómo se llegó a esta situación que colocó otra vez a la Argentina en una situación de dependencia financiera externa total?

Para entender el nudo del problema que condujo a esta nueva Crisis de Deuda por impago del gobierno Macri y a su necesidad de pedir un salvataje urgente del FMI como último recurso para sostener su estabilidad financiera y política hay que tener presente que la Deuda del Estado Argentino es bicéfala, con deudas igualmente impagables en cabeza del Tesoro Nacional y del Banco Central (BCRA), que son como dos caras complementarias de una misma moneda y cuyos montos de Deuda – que ya eran elevados al fin de la gestión kirchnerista – fueron llevados a niveles directamente inmanejables por la administración macrista desembocando en la Crisis de Deuda del 2018 y el pedido de auxilio al FMI.

Este gran salto cuantitativo u ola de neo-endeudamiento no fue herencia recibida del gobierno CFK sino que esto Macri lo hizo, llevando así al país a una nueva Crisis de Deuda, a un nuevo Default y a una nueva dependencia del FMI para que lo sostenga por las consecuencias de su propia gestión y le permita diferir un forzoso nuevo Megacanje hasta después del 2019.

LA VERDAD SOBRE EL DÉFICIT FISCAL CERO

Se habla mucho del Gasto Público como causa del Déficit Fiscal pero se omite decir que el principal problema que provoca ese Déficit es el Gasto Financiero creciente de la Deuda impagable del Estado y del costo de sus Intereses.

El compromiso de Presupuesto Equilibrado o Déficit Fiscal Cero asumido por el gobierno Macri con el FMI para el 2019 conlleva una formulación engañosa.

Cuando se habla del Déficit Cero nos estamos refiriendo al Déficit Fiscal Primario, esto es, al resultado negativo de Recursos menos Gastos del Estado Central sin computar los Intereses a Pagar de modo que, por definición, el Resultado Financiero o Déficit Fiscal real y Total – que sí  incluye los Intereses – equivale entonces al Gasto Público por esos Intereses, que el año que viene es de unos 600.000 M$ (≡ 15.000 MD) para todo el Ejercicio y se cubre con Nueva Deuda.

Es decir, que desde el punto de vista de los grandes números del Presupuesto 2019 se determina en la práctica que el Gasto por Intereses de la Deuda – directa o indirectamente – se capitaliza por anatocismo dado que se termina financiando con más Deuda.

Estos Intereses juegan un papel negativo esencial en las Finanzas del Estado porque los vencimientos de Capital no se amortizan sino que se cancelan íntegramente con novaciones de Deuda y además todos los años se toma Deuda adicional.

Con el aumento del stock de la Deuda aumenta en forma más que proporcional el pago de los Intereses y este proceso retro-alimenta el Sistema de Deuda Perpetua en que está metido la Argentina.

El aumento extraordinario de la Deuda Pública Macri y sus Intereses, unido a la mayor dolarización de las nuevas obligaciones contraídas, agravó aceleradamente el cuadro de situación del Déficit Fiscal y determinó el empeoramiento del saldo también negativo de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos – que pasó de 17.600 MD en 2015 a 31.300 MD en 2017 y acumulaba un déficit de casi 18.000 MD (17.900) al 30.6 pasado – replanteando así la vuelta a magnitudes no manejables de Déficits Gemelos (Fiscal y Externo).

LA QUIEBRA DEL BANCO CENTRAL

Paralelamente al descontrol de la Deuda del Estado Central el gobierno Macri – bajo la gestión Sturzenegger – agravó también sistemáticamente el problema de la deuda cuasi-fiscal del BCRA, que culminó siendo el detonante de la Crisis de Endeudamiento que estalló en el corriente año por la Bola de Nieve de las Lebac, una bomba financiera creada bajo la gestión macrista y que llevó al final al pedido de salvataje urgente del FMI para evitar blanquear el estado de Default en que vive su administración y apuntalar la estabilidad financiera y política del presidente.

Sólo una mezcla de ineptitud o torpeza del funcionariado y de corrupción por complicidad institucional con los acreedores financieros del Estado explican este comportamiento irracional en el daño a los intereses de las Finanzas Públicas de la Argentina.

Desde el estallido de la corrida cambiaria a  fines de Abril la deuda del Banco fue aumentando vía Lebac, Leliq y Pases Pasivos llevándola a niveles altísimos

El nuevo acuerdo con el FMI contempla ahora la mejora de la Hoja de Balance o cobertura de la quiebra del Banco Central (BCRA), derivada de este sobre-endeudamiento del Banco y la instauración de una independencia de la institución frente al Poder Ejecutivo basada en el condicionamiento de la Política Económica del Estado en función de la Política Financiera fijada por el BCRA – según las medidas comprometidas a cambio del préstamo del FMI – en materia Monetaria, Cambiaria y Bancaria.

POLÍTICA MONETARIA DEL BCRA

El nuevo acuerdo con el FMI fija el reemplazo de la fracasada estrategia monetaria de Metas de Inflación – instaurada por la propia administración Macri – cambiándola por la denominada Base Monetaria Cero, un eufemismo según el cual se prohíbe la Emisión Monetaria sin respaldo en divisas de las Reservas Internacionales hasta Junio de 2019.

Este mecanismo deja a la Argentina en una condición vulnerable porque conlleva un peligro cierto de volatilidad o dependencia muy alta debido a la libertad irrestricta de movimiento de capitales que sostienen en la práctica los niveles de Reservas del BCRA.

En el marco de la búsqueda de la citada mejora de la Hoja de Balance del BCRA – según el acuerdo con el FMI – el Banco se compromete a desarmar la bomba de las Lebac (una bomba  creada igualmente por este mismo gobierno) y para ello se suponía que el eje de estas acciones fuera el traspaso progresivo de las deudas por Lebac en cabeza del BCRA a Letras del Tesoro (LETE), en cabeza del Gobierno Nacional.

La idea era que esto descomprimiría el estrangulamiento de plazos y el mayor costo de los vencimientos y licitaciones mensuales para renovación de letras del BCRA (que son a 28-30 días y venían pagando tasas entre el 60 y hasta 70 % de interés anual)  traspasando esos montos a letras del Tesoro, que tienen plazos relativos más largos y menores tasas de interés (100-200 días y 50-55 % anual respectivamente).

La realidad, empero, está demostrando que ha ocurrido lo contrario porque el BCRA ha venido canjeando la gran mayoría de las Lebac por Leliq, que son títulos del propio Banco, se colocan a sólo 7 días de plazo y rinden tasas de interés más altas (hoy del 62 % pero que llegaron al 73-74 % pocas semanas atrás).

Y paralelamente, el mismo BCRA ha incrementado la toma de Pases Pasivos, que son deudas de cortísimo plazo con los Bancos (entre 1 y 7 días) y pagan tasas igualmente elevadas de interés: del orden del 60 % anual, que es la tasa de referencia comprometida a los acreedores por el BCRA hasta fin de este año y con opción a prórroga.

Ergo, el mentado traspaso de las deudas del Banco al Tesoro no se ha producido – por lo menos, no en la proporción pensada – y el BCRA no sólo no está eliminando el peso de sus pasivos de corto plazo sino que,  por el contrario, lo está agravando al canjear la mayoría de las Lebac por Leliq y Pases Pasivos antes que por Letes  y Lecap del Tesoro (Letras Capitalizables mensualmente).

En los hechos, lo único concreto que el gobierno Macri ha hecho así es haber mutado la Bomba de las Lebac en Bomba de las Leliq y Pases Pasivos; con el agravante que las condiciones de estas últimas son  peores que las primeras.

LA LUCHA CONTRA LA INFLACIÓN

Tanto el programa suscripto con el Fondo como la proclamada política oficial del Gobierno Macri sostienen que el objetivo de la nueva Política Monetaria es bajar la Inflación; pero pese a las expresiones de deseos y la venta de expectativas (ilusiones a futuro que la administración macrista vive vendiendo a la Opinión Pública desde su asunción en Diciembre de 2015) los niveles reales de Inflación siguen subiendo muy por encima de las optimistas proyecciones oficiales.

A diferencia de lo que se dice, desde el Gobierno no se está combatiendo sino que se está promoviendo la Inflación de Precios:

  1. Porque el Gobierno no hace Control de Precios y deja abierta la libertad de remarcaciones y aumentos discrecionales por parte de las Empresas (aunque sí hace, en cambio,Control de Salarios frenando sus incrementos compensatorios).
  2. Porque desde el Gobierno se autorizan aumentos de Precios y Tarifas de Servicios Públicos desproporcionadamente altos (incrementos que conllevan en la práctica incluso una sobre-recomposición de atrasos) y que se trasladan impiedosamente al Sistema de Precios en general.
  3. Porque desde el Gobierno se pagan y se fijan los pisos más altos del mundo de Tasas de Interés que se transmiten igualmente a los precios a través del Costo Financiero de las Empresa.
  4. Porque desde el Gobierno – y al revés de sus políticas declaradas – se aumenta la Presión Tributaria, que también se traslada a los Precios.
  5. Porque desde el Gobierno se ha producido un fortísimo proceso devaluatorio y esa devaluación se traslada a todo el Sistema de Precios.
  6. A contrario sensu, el Estado no se perjudica con este proceso de suba generalizada de precios porque gracias al denominado Impuesto Inflacionario – ese mecanismo de exacción impositiva siempre tan denostado por el pensamiento liberal – los recursos del Fisco no sólo mantienen su valor sino que incluso los acrecientan.

Esto es, que merced al proceso inflacionario el gobierno Macri logra una caída de los Salarios Reales – incluyendo Jubilaciones y Planes Sociales – y aumenta la recaudación de ingresos, con lo que compensa además la incidencia de menores aumentos del Gasto Público, licuado fuertemente a su vez por la Devaluación.

Y con el argumento de querer frenar esta Inflación el mismo Gobierno que la genera sube y mantiene las elevadas Tasas de Interés que la  retro-alimentan, soslayando que el verdadero motivo de tales altas Tasas no es la lucha contra la Inflación sino el freno del Tipo de Cambio.

POLÍTICA CAMBIARIA DEL BCRA

La esencia del negocio financiero estructural y permanente en la Argentina es el arbitraje entre las Tasas de Interés locales – que son un múltiplo de las internacionales – y el Tipo de Cambio vigente.

En el margen de rentabilidad de este arbitraje reside la clave de todo lo que pasa en materia financiera, económica y política en nuestro país.

Las altísimas Tasas de Interés – las más altas del Mundo – atraen capitales externos especulativos o golondrina, que lucran con el diferencial de tasas y hoy gozan de la libertad absoluta de movimientos para entrada y salida del Mercado, una liberalidad a través de la cual se ha montado una vez más el negocio irrestricto del carry trade o bicicleta financiera, que es la antítesis de las Inversiones Extranjeras Productivas (IED).

Exactamente al contrario de lo que el presidente Macri dice querer lograr, su política de gobierno no ha hecho sino favorecer este macro-negocio de arbitraje financiero entre tipos de cambio y tasas de interés montado sobre el sistema de la Deuda Pública en detrimento de las Inversiones Productivas, que nunca pueden alcanzar las superlativas ventajas de ganancias y velocidad de tiempo en las operaciones respectivas.

Con lo que el poder y la magnitud de la Economía Financiera ha crecido aceleradamente en la Argentina bajo su gestión; y lo ha hecho inducida, promovida y privilegiada desde el propio Estado.

El nuevo acuerdo con el FMI fija la existencia de un régimen de Tipo de Cambio con Flotación Libre  y Bandas de Intervención del BCRA, pero qué significa esto en la práctica?:

  1. Tipo de Cambio Libre significa la privatización institucional del Mercado de Cambios, esto es, que el BCRA no puede intervenir comprando o vendiendo divisas para no afectar el movimiento de su Oferta  y Demanda, con lo que la cotización del Dólar y toda otra moneda extranjera queda fuera de la regulación operativa del Estado.
  2. Al BCRA se le permite intervenir sólo cuando el valor del Dólar se coloca por encima o por debajo de una Banda de cotización fijada al efecto, originalmente entre 34-44 $ – actualizable mensualmente – y por un monto limitado a 150 MD diarios.
  3. Fuera de esta banda el BCRA tiene la posibilidad de aumentar o disminuir el nivel de las Tasas de Interés como alternativa para influir sobre el Mercado de Cambios, induciendo el clásico pase entre colaciones financieras de corto plazo en pesos que ofrece el Estado (Lebac, Leliq, Letes, Lecap u otros instrumentos públicos) y en moneda extranjera (básicamente Dólar); pero tales niveles de tasas deben ser hoy convalidados por la aprobación del FMI.

En función de este arbitraje regulado la Argentina, así como ha perdido el manejo propio de su Política Monetaria ha perdido también el manejo de su Política Cambiaria, lo que deja completamente librado al Mercado – que son los grandes operadores nacionales e internacionales que lucran con el negocio de bicicleta financiera – el juego del valor de las divisas y, consecuentemente, el nivel de nuestras reservas internacionales.

Porque los capitales especulativos que ingresan para obtener las ganancias extraordinarias por arbitraje que les ofrece el BCRA y también la Tesorería aumentan transitoriamente el stock de las Reservas pero las dejan expuestas a una corrida cambiaria que puede producirse en cualquier momento, lo que representa un cuadro de dependencia monetaria y cambiaria total para la Argentina.

Es la trampa financiera perfecta: si el BCRA no mantiene su régimen de altas tasas de interés los capitales financieros migran al Dólar y con ello provocan un doble efecto: disparan su cotización en el Mercado y merman las Reservas del BCRA; y con ello se cae la estabilidad de la Política Financiera.

Notablemente, todas las voces que claman a diario contra las Empresas que viven del Estado – Proveedores/Contratistas privilegiados, grupos corporativos beneficiarios de las licitaciones públicas, Capitalismo de Amigos, etc. – nada dicen ni se escandalizan por estos macro-negociados financieros que se desarrollan al amparo del Sistema de la Deuda Pública Perpetua.

POLÍTICA BANCARIA DEL BCRA

Los Bancos y Entidades Financieras en general, incluyendo los grandes Fondos de Inversión – nacionales y extranjeros – que operan en nuestro país, son los principales actores de estos negocios monetarios y cambiarios derivados del Sistema de Endeudamiento del Estado.

Conforme los lineamientos desarrollados en función del nuevo acuerdo con el FMI a partir de Octubre los Bancos han pasado a ser los destinatarios de la conversión de Lebac a Leliq – aparte de los fondos excedentes que se derivan a Letes y Lecap del Tesoro – pueden intermediar en este rubro de negocio con fondos de inversión, empresas y/o grandes depositantes con los que se fondean, pueden integrar sus encajes indisponibles con Leliq (lo que introduce una vulnerabilidad dentro del régimen de encajes obligatorios), pueden continuar su operatoria – hoy sumamente elevada – en Pases Pasivos, mantienen el privilegio de las Letras Overnight a través de las cuales el BCRA les remunera sus saldos diarios de Caja y cuentan así, en definitiva, con una posición preferencial dentro del esquema de las Finanzas del Estado.

No es casual que bajo este régimen de subsidios y privilegios el Sector Financiero-Bancario sea el ámbito donde, en medio de la Recesión Económica más grande de los últimos tiempos, se logren récords de ganancias (cosa que ya ocurría bajo la administración Kirchner pero que se potenció a niveles insospechados con la nueva administración Macri).

DEUDA Y SISTEMA FINANCIERO

El Sistema de la Deuda Pública Perpetua constituye un mecanismo de endeudamiento permanente y sin capacidad de repago donde el Capital o Principal se refinancia continuamente mientras se toma más Deuda y con ello crece más que proporcionalmente la cuenta de Intereses a Pagar.

Estos Intereses son en la actualidad el principal rubro de Gasto Público neto y el factor determinante del Déficit Fiscal; y este Déficit – en un perfecto círculo vicioso – se cubre con más Deuda.

El préstamo Stand-by del FMI – a cambio del Plan de Ajuste Fiscal en curso – tiene una finalidad expresa por parte de las autoridades del Fondo (Christine Lagarde) y del gobierno Macri y es que dicho crédito actúe como disparador de la confianza que permita al Estado Argentino volver a los mercados internacionales de Capitales, es decir, para volver a endeudarse.

El detalle reside en que todavía no se conoce cómo y cuándo el gobierno argentino (el gobierno futuro, no el actual) va a devolver este préstamo para poder luego acceder otra vez al Mercado de Deuda Mundial.

Se entiende que el objetivo primario del gobierno Macri, merced a esta red de actores e intereses financieros es comprar el tiempo que le queda para poder completar su mandato difiriendo con ello el momento de una futura nueva reestructuración o Megacanje que deberá ser afrontada por el nuevo gobierno electo en el 2019.

Pero el apoyo recibido y el tiempo que transcurra no es neutro porque en este período que le resta el presidente Macri tiene todavía que hacer más y pesadas concesiones y, sobre todo, sostener la sangría financiera que el Sistema de la Deuda le exige y que hoy le cuesta al país – entre Gobierno y BCRA – más de 3.000 M$ por día sólo de Intereses.

Son las consecuencias inexorables de dependencia financiera estructural e institucional que el Sistema de la Deuda Perpetua les impone a los países cuyos gobiernos dependen del apoyo financiero externo para poder mantener su supervivencia política.

 

Lic. Héctor L. GIULIANO

Buenos Aires, 1.12.2018

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