GOLPE DEL PAPA A TAIWÁN TAMBIÉN ES REVÉS PARA TRUMP Y ALIVIO PARA CHINA

Complicadísimo ajedrez en el Mar de la China y, curiosamente, USA y Taiwan fueron derrotados por el Vaticano para satisfacción de Beijing. Aquí los datos:

El Ministerio de Defensa de Taiwán confirmó el paso el lunes 26/11 de 2 buques de guerra estadounidenses -el destructor de misiles guiados USS Stockdale (DDG-106) y el aprovisionamiento logístico USNS Pecos (T-AO-197)- por el estrecho de Formosa. Fue la 3ra. vez en 1 año que embarcaciones militares cruzan el punto que separa Taiwán y China.

La noticia se conoció a horas del encuentro entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en el marco de la Cumbre del G-20 en la Ciudad de Buenos Aires, donde se espera que ambos líderes discutan las tensas relaciones económicas bilaterales, y algunos temas geoestratégicos que incluyen a Taiwán, territorio reclamado por China y defendido por USA.

Estas maniobras “demuestran el compromiso de USA con un Indo-Pacífico libre y abierto”, declaró Rachel McMarr, portavoz de la Flota del Pacífico estadounidense. Y agregó: “La US Navy continuará volando, navegando y operando donde sea que la ley internacional lo permita”.

Hay un tema mucho más complejo que por estas horas transcurre entre los 3 países: en el marco de la guerra comercial entre USA y China, Taiwán anunció un plan de acción para el regreso de la inversión de empresarios taiwaneses en el exterior.

Taiwán promete, desde el 01/01/2019, incentivos fiscales y facilidades tales como “servicios personalizados de ventanilla única”, “simplificación de los procedimientos administrativos”, y terrenos, mano de obra, financiación, suministro estable de energía y ventajas fiscales, a empresarios taiwaneses con inversiones en el exterior (básicamente China) para “promover la modernización y transformación industrial y convertir a Taiwán en un centro clave de la cadena de suministro de industria global”.

Las empresas taiwanesas radicadas en China están viendo afectadas por la disputa comercial entre los gobiernos de Beijing y Washington DC, y se teme que los efectos negativos se multipliquen si el conflicto se profundiza.

Es el caso de TSMC, la fabricante mundial de semiconductores Nº1.

Pero el gobierno de Taiwán, que con Tsai Ing-wen tiene un enfoque independista respecto de China (a diferencia de la Administración anterior, de Ma Ying-jeou) acaba de sufrir una derrota política, en la que mucho tiene que ver el papa Francisco, quien a su vez negocia con China el reconocimiento de l os bienes expropiados a la Iglesia Católica Apostólica Romana, una eventual visita a un territorio al que nunca llegó un Obispo de Roma, y otras cuestiones.

Entonces, la derrota del gobierno de Taiwán a manos de Francisco fue de agrado de China.

El ‘vaticanista’ Gianni Valente lo explicó así desde Vatican Insider, suplemento del diario La Stampa, de la familia Agnelli, dueña de Fiat Chrysler Automobile:

“Los taiwaneses han dicho no al matrimonio homosexual. En el referéndum que se celebró el pasado 24/11, paralelamente a las elecciones administrativas, una avalancha de votos (el 67,26% de los conse nsos, según los resultados oficiales divulgados por la Comisión electoral) canceló, por lo menos temporalmente el camino hacia la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Mientras la propuesta de limitar la definición de matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer, sometida a su aprobación mediante otra de las 10 preguntas sobre las que se expresaron los taiwaneses, alcanzó el consenso del 72,48% de los votantes.

El actual gobierno taiwanés, guiado por la presidenta Tsai Ing-wen y por el Partido Progresista Democrático (PPD), se expresó a favor de la legalización del matrimonio homosexual. Desde la campaña electoral, antes de llegar al poder en enero de 2016, la candidata para la presidencia escribió en su perfil de Facebook que «ante el amor todos somos iguales», mientras el cuartel general de su equipo estaba tapizado con banderas con los colores del arcoíris.

La pr imera propuesta de ley para la legalización de los matrimonios entre las personas del mismo sexo cobró forma en diciembre de 2016. Por ello el rechazo expresado el sábado pasado mediante el referéndum representa una parte no irrelevante del debate político que no ha favorecido al gobierno; paralelamente, durante las elecciones administrativas, se registró una sensible disminución de las representaciones de los candidatos gubernamentales y la afirmación del Kuomintang, el partido nacionalista antagonista de los Progresistas Democráticos. (…)”.

En un intento por menguar el impacto y las consecuencias de la derrota en la consulta popular, el gobierno de la abogada Tsai Ing-wen, informó que el rechazo del cambio en la definición legal de matrimonio “no invalida la sentencia del Tribunal Constitucional que exige legalizar desde mayo 2019 las uniones del mismo sexo”, según el secretario general del Poder Judicial taiwanés, Lu Tai-lang.

Según él, las interpretaciones del Tribunal Constitucional tienen el nivel legal equivalente al de la Constitución, por lo que no pueden derogarse por los resultados de un referendo.

Según el Tribunal, “no permitir que dos personas del mismo sexo creen una unión permanente de naturaleza íntima y exclusiva para el propósito de vivir una vida común” viola el derecho de las personas a la igualdad y la libertad de matrimonio recogido en los artículos 7 y 22 de la Constitución, y el Legislativo solo podrá decidir cómo garantizar esos derechos y libertades, mediante la modificación del Código Civil o una nueva ley.

Es una visión jurídica, y polémica, que no asume las consecuencias políticas para un gobierno que apostó por la imagen de Taiwán como vanguardia de la modernidad occidental en el Extremo Oriente asiático, tanto en la libertad religiosa como en las libertades individuales, incluidos los llamados derechos LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero). En la prensa estadounidense se llegó a escribir que los derechos LGBT iban a delinear la nueva frontera entre Taiwán (“faro de la libertad y de la democracia en Asia”) y la República Popular China.

El Vaticano lo lee distinto: las comunidades religiosas, incluyendo a los católicos apostólicos romanos, se manifestaron en contra del reconocimiento de los matrimonios homosexuales, sobrevivieron al ataque de los medios de comunicación que los llamó “oscurantistas”, y ganaron en las urnas.

“(…) El pronunciamiento popular que se expresó mediante el referéndum no tiene fuerza vinculante, pero ahora el gobierno debe formular, antes del mes de mayo de 2019, una propuesta de ley o proponer medidas que respeten el resultado de las consultas púb licas (como, por ejemplo, configurar como unión civil el estatus jurídico para tutelar los derechos de las convivencias estables entre las personas del mismo sexo, sin compararla con el matrimonio entre un hombre y una mujer).

Las organizaciones contrarias al reconocimiento de los matrimonios entre homosexuales presentaron tres cuestiones sobre cuestiones relacionadas con la misma materia: una de ellas pedía reservar exclusivamente a la unión entre un hombre y una mujer la definición de matrimonio en el código civil; otra trataba de impedir que los cursos de educación sexual en las escuelas sean «infiltrados» por nociones basadas en la llamada “teoría de género”.

El resultado del referéndum fue recibido con satisfacción por la Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación, que engloba a grupos religiosos cristianos y budistas. (…)”, explicó Valente.

Participaron 19 millones de electores, pero los candidatos del Partido Progresista Democrático perdieron ante la “avalancha azul” de los votos que obtuvieron los del Kuomintang, el partido opositor. El PPD perdió 6 de los 13 principales centros urbanos que administraba, incluido su bastión, Kaoshiung.

La dura derrota obligó a la presidenta Tsai Ing-wen a renunciar a la conducción del PPD y fue un varapalo, mirando hacia la presidencial de 2020, para quien se presentó como “independentista”, reiniciando una guerra fría con Beijing.

El resultado electoral también es malo para Donald Trump, quien tiene al PPD como su fuerza aliada en Taiwán.

Curiosamente, el PPD también intentó presionar al Vaticano en contra de la normalización de relaciones con China. Cerca del Papa se hizo notar que el vicepresidente Chen Chien-jen, quien durante la campaña electoral llamó la aten ción de los medios de comunicación por su pertenencia a la Iglesia Católica, mantuvo silencio con respecto a la línea presidencial a favor de los matrimonios homosexuales.

Después del acuerdo entre Beijing y el Vaticano sobre los futuros nombramientos de los obispos chinos, Chen viajó a Roma para la canonización de Pablo VI, Óscar Arnulfo Romero y otros 5 beatos (el 14/10), después de anunciar en los medios de comunicación taiwaneses que intentaba reforzar los vínculos entre Taiwán y el Vaticano, e invitar a Francisco a visitar Taiwán.

Sin embargo, con Chen viajando de regreso a Taipei, el director de la Sala de Prensa vaticana, Greg Burke, indicó que “no se está estudiando” ninguna visita a Taiwán.

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