HIJA DE LA CRISIS DE 2008, LA CUMBRE DEL G-20 EN SU DECIMOTERCER ENCUENTRO ANTE LA ACTUAL COYUNTURA INTERNACIONAL

Impulsada por Alemania y Canadá entre el 15 y el 16 de diciembre de 1999 se celebró en Berlín la conferencia inaugural del Grupo de los 20 (G-20) que agrupó a los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de 19 naciones y la Unión Europea (UE) para tratar la problemática económica mundial pero cuando estallara en los Estados Unidos de América la gran crisis de 2008, y a instancias de la UE, surgió de su seno, como superadora, la Cumbre de Líderes (jefes de estado) cuya decimotercera reunión tuvo lugar entre el 30 de noviembre y el primero de diciembre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Frente a la grave crisis financiera mundial acelerada por el derrumbe de la gran banca Lehman Brothers, y bajo la organización de los Estados Unidos de América, durante la presidencia del jefe de estado de ese país, George Herbert Walker Bush (fallecido mientras se desarrollaba esta decimotercera edición), se realizó en Washington el 15 de noviembre de ese mismo 2008, la primera Cumbre del G-20 para analizar la necesaria reforma al sistema financiero mundial en un marco donde en los propios EUA se llevaba a cabo el salvataje del suyo propio, severamente amenazado por un gran descalabro.

El G-20, que involucra el 65% de la población mundial y el 85% del Producto Bruto planetario, está conformado por 19 países: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, EUA, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Rusia, Suráfrica y Turquía, más la UE que representa a una veintena más de estados de ese continente, aunque algunos de estos suelen participar como invitados que en el caso de España lo es en forma permanente.

También son invitados permanentes diversos organismos internacionales como la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, el Banco Mundial, el Consejo de Estabilidad Financiera, el Fondo Monetario Internacional, el Foro de Cooperación Económica Asia y Pacífico, la Nueva Asociación para el Desarrollo Económico de África, la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Mundial del Comercio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la Unión Africana,

En esta ocasión, como invitados especiales por la Argentina, en su condición de organizadora y por presidir la Cumbre, asistieron los representantes de Chile, Jamaica, Países Bajos, Ruanda, Senegal y Singapur.

El G-20 reemplazó como lugar central del debate de la problemática mundial al anterior G-8 (Grupo de los 8) que integraban Alemania, Canadá, EUA, Francia, Italia, Japón, RU y Rusia, y para ello incorporó a países de África, América Latina y Asia, territorios hasta entonces no representados como China e India, las dos naciones más pobladas del planeta, con unos 1.500 millones de habitantes cada una, y la propia China que con un Producto Interno Bruto por Poder de Compra (PIB PPP) de 23,21 billones de dólares estadounidenses se ha constituido en la primera economía mundial delante de los EUA con sus u$s 19,49 billones.

El hecho de que la reciente en la Argentina haya sido la decimotercera edición se debe a que entre 2009 y 2010, cuando aún cimbraba la economía mundial tras la crisis de 2008, se desarrollaron cuatro cumbres, para establecerse a partir de 2011 una por año, aunque sin una fecha establecida.

Los temas que se fueron tratando cambiaron con el correr del tiempo en medio de los diferentes problemas por los que pasaron las relaciones políticas y económicas y a partir de la llegada al gobierno de los EUA en 2017 del actual presidente Donald John Trump las dos últimas cumbres tuvieron ciertas características especiales que rompieron todo tipo de formalidades y se trató de minimizar el tratamiento de temas como el cambio climático.

Precisamente, en esta última ocasión, en la declaración final, de 40 páginas, Trump agregó un apartado de 8 carillas respecto de sus claras diferencias en la materia que cuenta con la alemana Angela Merkel como una gran impulsora.

Una declaración final que lleva la firma de dos presidentes de América Latina, los del Brasil y México que ya en los hechos habían cesado, Michel Miguel Elias Temer y Enrique Peña Nieto, respectivamente, reemplazados por Jair Messias Bolsonaro y Manuel López Obrador que discrepan profundamente con las políticas de sus antecesores como, en el caso del nuevo presidente brasilero en su manifestado abandono virtual del Mercosur, sus posturas en pro del proteccionismo trumpista y una nueva visión de inserción mundial anunciada por su designado canciller.

En el caso de Peña Nieto incluso firmó, antes de viajar a la Argentina, un nuevo acuerdo del Nafta, más a gusto de Trump, con Canadá y los EUA, mientras su sucesor López Obrador, al asumir el primero de diciembre adelantó un giro a la izquierda en la política económica y social mexicana junto con una lucha contra la corrupción.

Entre festejos y promesas de ayuda para la Argentina por parte de algunos mandatarios participantes, China y los EUA, en un encuentro bilateral establecieron un breve impasse para su guerra comercial impulsada por el mismo Trump para tratar de recuperar la hegemonía económica mundial perdida en los últimos años a manos del gran gigante asiático, convertido en el defensor del modelo de globalización en el que enmarcó su nuevo y gran “gran salto adelante” como el que planteara en 1958 Mao Zedong, padre de la llegada al gobierno chino del comunismo en 1949.

Por Fernando Del Corro

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