CUENTA REGRESIVA – LA ESTANFLACIÓN IMPACTA EN LA RECAUDACIÓN

O bajan ya tasas y riesgo país o peligran las reservas del Central. Comienzan a asomar el impacto sobre la recaudación

Volvieron a encenderse todas las alarmas en la city porteña ayer (5/12) cuando el Central salió con US$850 millones a cancelar préstamos en dólares no renovables. A su vez, dan por descontado desde Hacienda que no se renovarán unos 3.600 millones de dólares durante todo diciembre. Si bien desde la Casa Rosada intentan justificar que esto se está haciendo para ahorrar un mes de pago de intereses, la tasa de interés y el riesgo país preocupan porque no le está dando margen al Central para pilotar en el ingreso al ojo de la tormenta. ¡Qué bueno que Massot & Monteverde volvió a compartir fragmentos de sus informes!! En este caso, aquí va un recorte del capítulo “Suposiciones excesivamente fuertes para el éxito del plan” que demuestra que la estanflación (¡otra vez estanflación, tal como en los días CFK!!), ya comienza a impactar en la recaudación de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip)

La recesión pisó el acelerador y no hay Caputo que valga.

Lo advirtió la directora gerente del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde durante el G-20 en Buenos Aires: “los próximos 5 meses serán difíciles”. Y al parecer ayer (5/12) se inició un nuevo round de la crisis económica argentina con la salida del Banco Central a cancelar deuda con un grupo de bancos por 850 millones de dólares. Esto, sin dudas, alarmó a la city porteña, economistas y empresarios por la solvencia de la autoridad monetaria para enfrentar este tipo de maniobras.

A tener en cuenta: luego del desembolso del FMI en octubre, por U$S 5.700 millones, las reservas volvieron a caer más de 3.700 millones. Esto es, 65%, que significa un pasaje de alrededor de 54.000 millones a U$S 50.271 millones.

Si bien el gobierno nacional justifica este tipo de maniobras explicando que se trata de ahorro a la hora del vencimiento de intereses de deuda, se estaría tratando de una salida de capitales encubierta. Es que, con el riesgo país en 700, el Estado argentino está imposibilitado de renovar los intereses de deuda. Esto es muy parecido a decir: “entraste en default”.

La realidad es que el presidente Mauricio Macri necesita que la tasa de interés baje urgente para reactivar la economía y poder esquivar el ojo de la tormenta. Generar dólares genuinos es el gran desafío para poder pagar una porción de la deuda durante 2019 sin poner en riesgo la solvencia del Banco Central. La confianza es lo más importante para Macri en este momento, eso le permitiría dejar caer el tipo de cambio hasta los $36 (banda inferior), salir a comprar dólares en la city, oxigenar a Sandleris y bajar la tasa de interés . En tanto no caiga la demanda de dólares por desconfianza en su programa económico, todo lo que pueda exportar el país será en vano porque entrarían por una ventanilla y saldrían por la otra.

·        LA ESTANFLACIÓN IMPACTA EN LA RECAUDACIÓN: Comienzan a asomar el impacto sobre la recaudación

Massot & Monteverde volvió a compartir fragmentos de sus informes!! En este caso, aquí va un recorte del capítulo “Suposiciones excesivamente fuertes para el éxito del plan” que demuestra que la estanflación (¡otra vez estanflación, tal como en los días CFK!!), ya comienza a impactar en la recaudación de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).

El ciclo macroeconómico negativo está condicionando la recaudación impositiva.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (InC.) “(…) Incluso los colegas que han considerado con más optimismo el actual plan económico, han enfatizado su cautela ante las diversas condiciones que deben darse para que el mismo logre apartar a nuestro país del fantasma de una nueva y más severa crisis.

Esas proyecciones más benignas o favorables están basadas, pues, en el cumplimiento de una serie de supuestos (es decir, para que el plan no fracase deben satisfacerse todas estas condiciones), que podemos resumir aquí.

> Asumen en primer lugar, que el gobierno se mantendrá firme en el cumplimiento estricto de los compromisos asumidos en torno a la reducción del déficit fiscal.

> Otra presunción es que no habrá cambios perturbadores en el contexto externo ni en algunas condiciones mínimas del entorno local.

> En lo que hace al plano internacional, cabría decir que para el éxito del plan se requiere más bien una reversión de las actuales circunstancias: es indispensable recuperar el interés de los mercados de deuda por los bonos argentinos —algo que, como vimos más arriba, con el riesgo-país bien por encima de los 700 puntos, no ha sucedido— de manera de lograr, como mínimo, el roll over de nuestros vencimientos (en realidad, la exigencia es aun mayor: para cubrir el faltante será necesario colocar nueva deuda).

> En cuanto al entorno doméstico es particularmente relevante lo que ocurra con la demanda de dinero, lo que depende rá no sólo de variables macroeconómicas claves como la inflación y la actividad sino también de la capacidad de la bicicleta financiera montada de mantener su atractivo pese al riesgo creciente que significa una elección presidencial.

> Hay también un supuesto sobre el que se han basado todas las proyecciones de éxito del actual plan, que es la resistencia de los ingresos fiscales frente a la caída de la actividad.

> En relación a este último punto, los datos de noviembre comienzan a asomar el impacto sobre la recaudación que está teniendo la conjugación simultánea de una menor actividad y una presión tributaria en alza.

> Frente a una inflación interanual de 45,9% en noviembre, la recaudación impositiva creció 33,7% con relación al mismo mes del año pasado.

> La caída de la actividad económica y la consiguiente baja del empleo son las responsables de esta contracción en términos reales de los ingresos fiscales.

> El IVA total creció sólo 30,3% nominal interanual.

** Fue especialmente afectado por el colapso del IVA aduanero, que aumentó apenas 6,4% por la fuerte caída de las importaciones y la baja de las alícuotas.

** Aunque con mucho mejor desempeño, el IVA DGI —ligado al consumo doméstico— también quedó atrás de la inflación; incluso cayó en términos nominales respecto a octubre, mes en que los actores económicos adelantaron compras por la aceleración inflacionaria.

> El impuesto a las Ganancias recaudó, en moneda corriente, 37,9% más que un año atrás.

> El impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios acompañó la inflación, con 45,3% de incremento interanual.

> Donde mejor se nota la caída de la actividad es en el derrumbe que en términos reales sufrieron los diversos impuestos que gravan a los combustibles; su recaudación nominal se alzó tan sólo 12,9% interanual, pese a los importantes aumentos de precios de naftas y diesel durante el último año.

> La aplicación del derecho adicional a las exportaciones primarias y de bajo valor agregado y el incremento del tipo de cambio apuntalaron los ingresos, llevando la recaudación de ese renglón a un crecimiento de 228,5% interanual.

> En cambio, los derechos de importación sólo subieron 31,8% interanual, por caída de las cantidades importadas, entre otros factores.

> Los aportes y contribuciones a la seguridad social tuvieron, en cambio, una severa caída real, pues en términos nominales apenas ascendieron 22,6% interanual.

> En los primeros 11 meses del año la recaudación total aumenta 30,7 % nominal.

> Es impulsada por la recaudación de la Aduana, que escala 52,8% interanual; sin embargo, este grupo de tributos ha pasado ahora a ser el más rezagado.

> Flojo desempeño exhibieron tanto los tributos colectados por la DGI como por el Sistema de Seguridad Social, directamente ligados a la marcha de la economía local, que en términos nominales aumentaron 26,7% y 25%, respectivamente, frente a idéntico lapso de 2017. (…)”.

Buenos Aires, 6 de diciembre de 2018

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