ELLOS NO CAMBIAN, SON LOS GOBIERNOS LOS QUE CAMBIAN

Efectivamente, el doctor Emilio A. Agrelo, Fiscal del juicio criminal contra Juan Manuel de Rosas, disimuló muy bien su antirrosismo en tiempos de la tiranía.

Redactaba artículos en la Gaceta Mercantil como éste tomado del número del 12 de setiembre de 1851 durante el gobierno de Rosas:

“El general Rosas por su elevado carácter, su dignidad, su acendrado amor a la patria que le ha confiado su honor y su integridad, y la firmeza con que va a entrar en la lucha, sabrá vencer con alta inteligencia, poderosos medios y voluntad invariable. Cuenta para ello, con la cooperación de todos los argentinos, con su entusiasmo, y con el odio que siempre han mostrado al extranjero cuando ha querido vulnerar los derechos y los sagrados intereses del país. ¡Gloria pues al Eminente Estadista! ¡Honor y prosperidad al Genio Americano! ¡Mil lauros eternamente al Patriota, al Republicano general Rosas! ¡ ¡Caiga maldición eterna sobre los descastados que osen mancillar su Augusto Nombre!!
Emilio A. Agrelo”.

Este remitido no tiene nada de particular: de idéntico tono eran los artículos enviados por Federico Pinedo, general Iriarte, Adeodato de Gondra, Rufino de Elizalde y tantos federales de esa hora que después saltarían el cerco. Compárelo con las palabras finales de la vista fiscal contra Rosas, dictaminada el 24 de septiembre de 1859 cuando ya no gobernaba el antiguo ídolo:

“¡Maldición sobre este monstruo (Rosas)! ¡Que su vida sea un tejido de desdichas y miserias, que el remordimiento lo persiga por todas partes, y que la sombra ensangrentada de sus víctimas venga a turbar su sueño, para que ni aún en las horas tranquilas del reposo pueda gozar la calma y el sosiego!

“¡Que los gritos y lamentos de los huérfanos a quienes arrebató sus padres y su fortuna, traspasando los mares vayan a resonar en el oído de aquel Caribe para que lo sobrecojan de espanto, y para que el pueblo libre de la Gran Bretaña vea en las facciones lívidas y descompuestas del Tirano retratado al miedo que le causan sus crímenes, el horror que se inspira a sí mismo, el asco que ocasiona a la Humanidad la presencia de aquel reptil a quien se le ha quitado el veneno que vertía a sus semejantes!

Emilio A. Agrelo”.

Rosa, José María – El revisionismo responde

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