LOS JESUITAS EN EL TERRITORIO NACIONAL

Los jesuitas fundaron 48 pueblos en cuarenta y dos años, y si la mitad de ellos desaparecieron, no fue por incuria de los misioneros, sino por los frecuentes asaltos de los bandeirantes, provistos de armas de fuego. Durante la segunda mitad del siglo XVII fueron en aumento las reducciones de guaraníes.

Sabemos que en 1682, y en jurisdicción de Buenos Aires, había 15 pueblos con 48.491 almas; en 1690 la población ascendió a 77.646 y en 1702, a 114.599 almas. Yapeyú, o Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú, fue fundación del padre Pedro Romero, en 1627, aunque el beato González había hablado antes con los indígenas de esta región sobre establecer aquí un pueblo.

Nada sabemos de las formalidades de su comienzo, pero sí que fue fundada el 4 de febrero de ese año y que, a los pocos meses, visitó esta reducción el provincial Padre Durán Mastrilli, quien informaba: “esta reducción está a orillas del río Uruguay y sobre otro que entra en él, llamado Yapeyú, distante treinta leguas río abajo de Concepción y ciento del puerto de Buenos Aires. De esta reducción comienza propiamente, río arriba, la nación de los indios del Uruguay, que aunque sus tierras corren con el río hasta el de la Plata, están habitadas por los indios charrúas, yaros y otras naciones. Por eso juzgué siempre de suma importancia – agrega el P. Mastrilli- que ocupara la Compañía de Jesús este puesto, porque aseguraba, por suya, la conversión de toda esta provincia y del río Ibicuytí, que también es parte de ella, y nos hacíamos señores del paso para subir o bajar a Buenos Aires.”

En lo referente a su población, fue Yapeyú un caso único, ya que el aumento de la misma fue constante, a lo menos desde 1711 hasta 1768. Para esa época la población estable era de unos 8.000 indígenas y la alimentación que llegó a que llegó a producir no solamente sirvió a este pueblo, sino también para los otros 29 pueblos de esta provincia religiosa. Yapeyú llegó a ser el mercado ganadero más grande que jamás se ha visto en estas tierras.

La Estancia Grande de Yapeyú comprendía, al oriente del río Uruguay, los actuales departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro y Tacuarembó.

 La Estancia Chica, próxima al pueblo de Yapeyú, al oeste del Uruguay, se medía por 50 y 150 kilómetros. Allí había en 1768, propiedad del pueblo, 48.116 vacunos, mientras el ganado de la inmensa estancia uruguaya ascendía a 800.000 cabezas de animales. Siendo Yapeyú el más grande centro ganadero rioplatense, no todos los animales se faenaban en esa reducción ni en sus cercanías, pues se llevaban a pie a las diversas otras reducciones. Sabemos que la zapatería fue una de las dos grandes industrias yapeyuanas, exportándose sus hechuras hasta Chile y Perú.

La otra industria, con tremenda pujanza cultural, fue la fabricación de toda clase de instrumentos musicales: órganos, arpas, violines, trompas, cornetas y chirimías, los que también se exportaban a las otras reducciones y a las ciudades españolas del virreinato. El Padre Antonio Sepp, gran músico, fue quien dio el mayor impulso a la fabricación de los instrumentos. No bien arribó este jesuita a Buenos Aires, fue destinado precisamente a Yapeyú y a los dos años de su arribo pudo escribir: “este año de 1692 he formado a los siguientes futuros maestros de música: 6 trompetas, 3 buenos diorbodistas, 4 organistas, 30 tocadores de chirimías, 18 de cornetas, 10 de fagote. No avanzan tanto, como yo deseo, los 8 discantistas, aunque progresan a lo menos algo cada día.” 

Cuando en 1768 fueron desterrados los misioneros jesuitas, hallábanse las misiones en un período de prosperidad. Reemplazados por religiosos de diversas órdenes, ignorantes del idioma guaraní todos ellos y contrarios a la labor misionera algunos, no es de extrañar que en poco tiempo se perdiera toda la labor anterior. A la par de los religiosos, envió el gobernador Bucarelli toda una legión de administradores, lo cierto es que la población indígena decreció sensiblemente. Al salir los jesuitas había 88.864 almas; en el año 1801, solamente 42.885; en 1814, ya en época independiente, la población indígena de los 23 pueblos no pasaba de 21.000.

El gobernador Bucarelli, confió a Juan de San Martín, padre del futuro Libertador, la ocupación de la estancia Calera de las Vacas – después conocida por Calera de las Huérfanas- que dependía del colegio de Belén, de Buenos Aires, y estaba ubicada en el suroeste del Uruguay. El 13 de diciembre de 1774, el ilustre hijo de Cérvatos de la Cueza fue nombrado Teniente Gobernador del departamento de Yapeyú.

·      LAS MISIONES JESUÍTICAS SECULARIZADAS

Después de la expulsión de los famosos fundadores de las Misiones Jesuíticas del Paraná y Uruguay (1768), fueron éstas secularizadas y sometidas a un régimen de explotación calcado sobre el tipo primitivo, sin la disciplina monástica a que debieron su cohesión artificial y su ficticia prosperidad.

Divididas al principio en dos gobernaciones, se reconcentró más tarde su dirección en un solo gobernador en lo político y militar, y un administrador general en lo económico, con tres tenientes gobernadores auxiliares de uno y otro, cada uno de los cuales tenía a su cargo un departamento.

El tercero de estos departamentos se componía de los pueblos de La Cruz, Santo Tomé, San Borja y Yapeyú, del cual el último era la capital y le daba su nombre.

Confederacion Argentina e historia rioplatense

Por Jorge Oviedo

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