YAPEYÚ, EN LAS MISIONES JESUÍTICAS

Entendemos por “misiones jesuíticas” las diversas agrupaciones de pueblos estables, poblados por indígenas y gobernados espiritualmente por religiosos de la Compañía de Jesús. Tales fueron, en el virreinato del Río de la Plata, las
misiones de lules, tobas, abipones, mocobíes, serranos y pampas, guaycurúes, chiquitos y guaraníes. Las primeras misiones que entablaron los jesuitas entre los sanavirones, matarás y tonocotes, fueron iniciadas por los padres Francisco Angulo y Alonso Barzana, en 1585. Fueron inestables, igual que las primeras que pocos años después iniciaron en las regiones del Guayrá los padres Tomás Fiels y José Ortega.

En 1605 llegó procedente del Perú el Padre Diego de Torres, y dos años más tarde quedó fundada la Provincia Jesuítica del Paraguay. Hallándose en la Asunción, conferenció con el gobernador Hernandarias y con el obispo
Lizárraga sobre los mejores medios de realizar la conquista espiritual, y, con el beneplácito de ambas autoridades, emprendió tres misiones: la de los guaycurúes, al noroeste de la Asunción; la de los guaraníes, al sur y la de los
tapes, al noreste, en la región del Guayrá.

A fines de 1609, el Padre Torres distribuyó sus misioneros, destinando a los guaycurúes a los padres Vicente Grifi y Roque González de Santa Cruz; a los tapes, a los padres José Cataldino y Simón Massetta; a los guaraníes, a los
padres Marcial Lorenzana y Francisco de San Martín. El Padre Grifi cayó enfermo y el beato González, después de pasar dos años entre los guaycurúes, se unió con los misioneros de los tapes, quienes, desde el primer momento, comenzaron a fundar pueblos estables.

Instituto Sanmartiniano

Confederación Argentina e historia rioplatense

Por Jorge Oviedo

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