PARA MACRON QUE LO MIRA POR TEVÉ

Golpe navideño a la clase media: arbolito ralo y veraneo gasolero

Ardió París cuando Emmanuel Macron tomó medidas que afectaban a la clase media y tuvo que dar marcha atrás. Casi coincidió con los días que pudo pasear tranquilo por las calles porteñas durante la Cumbre del G-20, aunque no por el contento social con la gestión el anfitrión Mauricio Macri, sino gracias a que el operativo de seguridad había liberado de vehículos y transeúntes el radio en que se movían las delegaciones. Por el contrario, su par argentino aplica un severo ajuste que impacta en vastos sectores de la ciudadanía: recorta los ingresos, aumenta los precios a un ritmo anual del 50%, pone fuera del alcance de los asalariados el crédito indexado, la tarjeta, agrava la problemática laboral y sin embargo no llega a concitar reacciones virulentas. Ni siquiera cacerolazos. La protesta callejera se circunscribe a la escala socioeconómica más baja, representada por las organizaciones sociales y de piqueteros. Pero en las fiestas de fin de año y en la planificación de las vacaciones queda en evidencia la merma que las mediciones de consumo vienen dando desde hace rato: las familias en general recortan los gastos para el arbolito, los regalos de Papá Noel, de los Reyes Magos, y hasta racionalizan el uso del aire acondicionado para morigerar la incidencia de los tarifazos eléctricos. Sería la faz estacional de otros ahorros forzosos que se estaban haciendo, como usar menos el auto (se nota en los peajes, los estacionamientos y la menor venta de naftas Premium), o la peregrinación de padres al final del curso en busca de cambiar de colegio privado a sus hijos por otro más barato o directamente por vacantes en la escuela pública, a pesar de los incumplimientos de días de clase. El común denominador de esta gran tijera social al uso nostro sería la resignación de calidad de vida, gradual pero sistemática, a la que la población media se va acostumbrando, del mismo modo que se adaptó a la inseguridad y a la violencia ejercidas por minorías amparadas.

No queda ni arbolito para la Navidad…

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, no tiene en la agenda controlar protesta alguna de la clase media, por más castigada venga por la gestión económica de Cambiemos con tarifazos, impuestazos, reducción del nivel de ingresos, encarecimiento crediticio y de los alquileres del acceso a la vivienda y problemas laborales de incierto desenlace, un ajuste ahora intervenido por el Fondo Monetario Internacional pero que ya venía in crescendo y recrudeció a partir de la devaluación del 120% sólo en 2018.

Está latente una eventual ofensiva piquetera en vísperas de las fiestas de fin de año, que su colega de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, intentan contener con paliativos de todo tipo y afinando la puntería de quienes los reciben, pero más allá del remanido caos callejero que suelen promover las organizaciones sociales vernáculas, no hay ni miras de que puedan reproducirse reacciones del nivel socioeconómico intermedio, como las acaecidas en París, donde el presidente Emmanuel Macron tuvo que volver atrás medidas económicas que alteraban el bienestar de este numeroso segmento de la población.

Bullrich está más preocupada por el desbalance del enfrentamiento entre las fuerzas policiales y los delincuentes y la movida del narcotráfico, o por los desbordes de los barrabravas de fútbol que hasta ahora no logró resolver, que por algún estallido de bronca de la ciudadanía, por más harta que parezca estar de que el Estado le cobre cada vez más y la atiende peor, de que un núcleo duro empresario les aumente alegremente los precios, de verse obligada a recortar gastos navideños, vacaciones, de cambiar los chicos del colegio por los aumentos de las matrículas y las cuotas, de borrarse de los clubes, de migrar de 1ras. a 2das marcas.

La lista sigue y tiene un denominador común: la mansa resignación de la clase media por estar goteando calidad de vida, que al no materializarse en escándalos públicos (como los de París) está siendo subestimada por la Administración Macri en términos electorales aunque no estén tan de acuerdo los socios radicales, habida cuenta del ultimátum que le lanzó a la coalición el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, amenazando con internas.

El horno no está para bollos y Kantar TNS lo detectó en un reciente estudio sobre estrategias navideñas de consumo: 66% de los compulsados decidió disminuirle el presupuesto en regalos a Papá Noel.

Menos cantidad y a menor precio, sería la síntesis de las respuestas: el 84% comprará regalos más económicos, mientras que el 69% elegirá presentes para los familiares más cercanos y el 50% le obsequiará algo únicamente a los niños.

La mishiadura se hará extensiva a Reyes, de acuerdo con la información que maneja la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, donde no terminan de asimilar que, de septiembre a noviembre, la caída interanual de las unidades entregadas promedia el 40%.

Los fabricantes vienen de apenas 0,5% de aumento en las ventas de comienzos de 2018 y del 1% en el Día del Niño, con lo cual quedaron stockeados de sobra para afrontar sus temporadas altas venideras, que son 3: Navidad, Reyes y Día del Niño, que mueven el 95% en total del año. Los depósitos, asimismo, están abarrotados de los importados para rematar a cualquier valor.

Es una mala noticia para los buscadores de novedades, ya que habrá que conformarse con una suerte de liquidación por remanentes de temporada sin primicias a la mano.

En la industria se aprestan a atender una demanda restringida, localizada en juguetes para la primera infancia hasta los 3 años, luego vendrían los autitos y camiones más económicos.

Ven chances de movimiento con los juguetes de aire libre como andadores, monopatines, pelotas inflables, globos de agua, barrenadores, lanza aguas y artículos de playa.

Al nivel sideral de las tasas, tampoco el tarjetazo será demasiado útil en la ocasión para que si hay escasez no se note.

El plástico viene enfundado en los últimos meses, lo cual se refleja en que el consumo privado descendiera -9,6% en noviembre, según ITE-FGA.

Sin embargo, BAE Negocios reportó que las jugueterías Cebra, Carrousel, Osito Azul, Citykids, Pumba La Lumba o Juguetería Yamanca ofrecerán 3 cuotas sin interés con todas las tarjetas que participan del Programa Ahora 12, de jueves a domingo, hasta el 23 de diciembre, inclusive. En este caso, los comercios asumirán el interés del 6% con el objetivo de estimular las ventas y no lo trasladarán al precio.

En tal sentido, acordaron con la Secretaría de Comercio la incorporación de 5 productos al Programa “Precios Cuidados”; y en articulación con la cámara Fecoba y el Banco Ciudad se ofrece un descuento del 30% y 10 cuotas sin interés en jugueterías adheridas de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.

Kantar reportó que en las perspectivas de compras en ocasión de las fiestas se destaca el rubro indumentaria, con el 71% de las intenciones declaradas, mientras el 51% dijo que se volcará por juegos y juguetes; el 23% por productos de belleza; y el 22% elige el calzado.

En el calendario familiar, tras cartón del fin de año, llega el período de vacaciones y en la planificación también se ve el bisturí castrador.

Según un reciente estudio de Kantar Millward Brown y Kantar TNS 68% de los argentinos ya habían modificado sus planes de vacaciones por los cambios en la economía, a lo que un relevamiento realizado por Booking.com, añadió que más del 50% metió mano en los presupuestos para estirar lo más posible, el 46% aún a costa de dejar de lado las atracciones turísticas más destacadas si consideran que son demasiado caras.

La investigación sugiere que la mayoría de los viajeros están propensos a visitar lugares fuera de las zonas turísticas más populares, y al mismo tiempo, los vislumbra dispuestos a quedarse en un alojamiento ubicado fuera del centro (52%), a viajar fuera de temporada (74%), lo mismo que a compartir sus planes de viaje con otros para así abaratar los costos.

Si hay cortedad que no se note, 7 de cada 10 encuestados le dan más importancia a las experiencias que a la s posesiones materiales, tendencia ésta que se continúa en lo que respecta a actividades, espectáculos y atracciones, ya que son los rubros en los que los viajeros probablemente inviertan más durante el 2019.

De donde muchas familias quedaron descalificadas luego de la ola de aumentos de este 2do semestre fue de la matrícula escolar privada de sus hijos: los aranceles subieron 30% y con ellos, la morosidad.

Una nota que publica Clarín indica que la magnitud alcanzada por la cuota determinó que haya migraciones hacia escuelas más baratas o públicas, lo cual quiebra la tendencia que venía desde 2003 a 2015, cuando hubo un 12% menos de inscriptos en las primarias estatales.

El director del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA), de la Universidad de Belgrano, Alieto Guadagni, había dicho que “nunca desde 1884 se había visto una caída en la matrícula de la educación pública. Pero no es por atracción de la privada sino por expulsión de la estatal, dado el incumplimiento de los días de clase. Y en las provincias es peor: entre 2003 y 2017, en Santiago del Estero, por ejemplo, la caída llegó al 36%; en Corrientes, al 33%; en Misiones, al 32%”.

El retroceso de la escuela pública se estuvo atenuando en el último tiempo: “Si se toma el rango de 2013 a 2017, se redujo al 6,3%”, aclararon desde el CEA.

Así y todo, en 2017 llegó a 3.511.648 de alumnos, aún por debajo de los 3.750.000 de chicos inscriptos en 2003.

El ajuste de clavijas en las economía hogareñas tendría, conforme a la visión de los gobernantes, una duración limitada. De la versión edulcorada fue portavoz el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, quien durante su exposición en la Conferencia Internacional de Economía, organizada por el Banco Ciudad, la CLAF y la Universidad Torcuato Di Tella, resaltó que “el proceso de desinflación que estamos logrando a partir de esta política tan dura del Banco Central -pero que es muy clara y muy simple- permite reanclar las expectativas inflacionarias”, y a partir de ahí estabilizar los salarios reales.

Del otro lado del mostrador oficialista, la Iglesia Católica, a través de los obispos Oscar Ojea y Jorge Lugones; la CGT, la CTA de Hugo Yasky, organizaciones piqueteras y distintas ONG impulsan la firma intersectorial de un documento muy crítico hacia la política económica.

La Unión Industrial Argentina le estuvo dando vueltas y prefirió cortarse sola con un durísimo pronunciamiento, nada más que para evitar compartir el papel con Esteban Castro, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular; Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, y Daniel Menéndez, de Barrios de Pie.

Por RUBÉN CHORNY

 

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