ELECCIONES DESDOBLADAS Y CONSUMO PARI PASSU

Ticket y boleta electoral, compañeros inseparables en 2019

El cronograma electoral arranca a mediados de febrero, en La Pampa, cuando el grueso del turismo ya jugó el veraneo sin haber salido del país. El gobernador justicialista Carlos Verna se convirtió en el 1ro de 17 colegas provinciales que decidieron adelantarse a la polarización Macri-Cristina. Los estrategas del oficialismo y la oposición se montaron en esa agenda para ir pulsando el desarrollo de los comicios con la evolución (o involución) del consumo interno, para el cual las paritarias serán una compañía de fuste hasta las PASO de agosto. La hoja de ruta, que combina primarias con provinciales, sigue en marzo, con Neuquén, Catamarca, San Juan; abril con Entre Ríos y Chubut; mayo con Córdoba, Chubut; y junio, con Misiones, La Rioja, Tierra del Fuego, Entre Ríos, Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Tucumán y San Luis. ¿Buenos Aires? Recién se sabrá en febrero si desdobla. En paralelo, el consumo (que ocupa el 70% del PBI y refleja la capacidad adquisitiva de las mayorías y el humor de las minorías) tiene la siguiente agenda: enero-febrero turismo; marzo a junio, 1ra cuota del 23% que anuncian en las paritarias, 11,7% en las jubilaciones, derrame de la campaña agrícola y de las carnes en el 1er semestre, más lo que aporten a las economías regionales la minería, Vaca Muerta y las obras PPP. Lo que irriguen y vaya a parar efectivamente a las billeteras dependerá de la quita inflacionaria y de que el dólar no salga de madre. La sociedad está hoy dividida entre los que no llegan directamente a fin de mes y los que disponen para consumir más allá de la canasta básica en 1er grado, viajar en 2do y ahorrar en tasas y billetes verdes, finalmente. Los que manejan excedentes eligen entre darse gustos comprándose cosas o sacarlos de circulación hasta nu evo aviso. Las alternativas que surjan de la frecuencia electoral, combinadas con las manifestaciones conspicuas de consumismo, irán armando el identikit del mandato 2019-2023.

El ticket de compra, una herramienta electoral poderosa porque sí o porque no.

No es difícil encontrar a la mitad de los encuestados que afirman no llegar a fin de mes entre los D1 + D2E de la pirámide socioeconómica que agrupa a los hogares. Equivalen a clases bajas y marginales, más los clase media C3 empobrecida por la gestión económica de Mauricio Macri.

El 50% restante estaría compuesto, principalmente, por los niveles ABC1 + C2, integrado por las clases media y media alta, quienes además de parar la olla, pueden consumir y hasta en algunos casos ahorrar excedentes, generalmente, en el dólar y las tasas.

A una parte de los 12 millones de pobres y 2 millones de indigentes de la primera clasificación, la Casa Rosada les acaba de repartir $1500 millones antes de las fiestas, con el propósito de que no haya alboroto ni desmanes.

En términos de gastos, el retorno a la macroeconomía de esos recursos se canalizará por la canasta alimentaria y hasta la básica,ambas adscriptas a las que se consideran necesidades de subsistencia, pe ro que para el bienestar no clasifican.

Sí lo hace la otra mitad de la población que tiene al consumo como denominador común, aunque en distintos grados, que suele viajar (en el 10/15% de los casos) y hasta un 10% es capaz de ahorrar excedentes en tasas o dólares.

Sentirse en condiciones de comprar desde un kilo de asado hasta un auto, según cada posición en la escala socioeconómica, impacta en el 70% del PBI y, por lo tanto, trasladaría la incidencia a las urnas en esa proporción general.

Pero si se mira regionalmente, la satisfacción de los que se encuentran en mejor situación repercute de modo muy distinto: podría alcanzar al 12,8% de los hogares en CABA, bajaría al 5% en el interior y llegaría a sólo el 3,5% en el conurbano.

El gobierno apuesta a coordinar los hitos económicos previsibles en el año con el cronograma electoral: el 17 de febrero larga el fixture en La Pampa e irá progresando en los meses siguientes hasta las PASO para desembocar en octubre en el comicio decisivo y un eventual balotaje en noviembre.

Por empezar, esperan que los resultados positivos en el turismo interno y el receptivo durante el verano darán impulso, en primer término, a la contienda pampeana, y sus efectos se irán prolongando hasta la general neuquina y las PASO sanjuaninas del 10 y 31 de marzo, respectivamente.

Pero la condición económica sería que, para entonces, se comenzara a notar en las zonas de producción el movimiento que generará el 30% de incremento previsto en las cosechas (que aportaría 10% en el valor agregado nacional y podría multiplicarse al 30% al propagarse por todas las cadenas que recorre y se entrecruzan), lo mismo que la buena performance de la ganadería y el derrame en las economías regionales con la puesta en marcha de la minería, la obra pública y el ritmo de producción de Vaca Muerta.

El gran mojón electoral será el 12 de mayo, cuando Córdoba se exprese en las urna s, y una semana después, el 19, lo haga Chubut.

Serán resultados que podrían pegar muy fuerte ese mismo mes en Misiones, La Rioja, y Tierra del Fuego. Y cabría ver qué sucede con Entre Ríos, que va el 2do domingo de abril con las PASO y deja para junio la general.

Los ecos de las campañas y los guarismos que se vayan dando crearán una inercia propia nutrida por el microclima de triunfos y derrotas en unos y otros contendientes, pero dependerá de cómo pegue la economía en los padrones para trazar la hoja de ruta, cuyas metas estarán signadas por la renovación de los mandatos territoriales, primero, y la coronación en la cima del poder nacional, finalmente.

En junio se agregan los comicios de Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Tucumán, lo mismo que las generales de La Pampa, Río Negro y Santa Cruz -que espera el fallo de la Corte Suprema por la Ley de Lemas-.

·         Bajo cero

El punto de partida económico de la rueda electoral lo constituye la peor caída del consumo del año: – 10,1 %, junto a la pérdida del 12% del salario, problemas laborales y una inflación del 50% anual.

Está claro en el desglose de la merma de la participación ciudadana en el gasto privado que la peor parte la llevaron los autos, motos, electrodomésticos, ropa, ferretería, muebles, decoración e insumos para la construcción, que cayeron del 5 al 15% en el año, y nada más que en el último trimestre resignaron del 15 al 50%.

Casi todos los rubros están relacionados con el recorte que hubo en el segmento ABC1 a partir de diciembre de 2017. La actualización a esa fecha que presentó SAIMO (Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión) muestra el achicamiento del nivel superior, que supo ser el 7,1% de los hogares en 2010, y -desde entonces- se achica secuencialmente hasta el 5,5%.

Es ahí adonde apuntan el grueso de los productos premium y, en buena medida, la pérdida de más de un punto y medio se compensa con el crecimiento del C2 (un punto en el período 2010-2017).

Un hogar ABC1, según aquella ponderación, tiene ingresos del orden de los $ 46.000 mientras en el otro extremo uno del D2 apenas supera los $ 13.000.

El impacto se redistribuye por todo el país, ya que la EPH (la encuesta madre) releva 32 grandes conglomerados urbanos.

La degradación sufrida por las clases en términos relativos hizo que los más ricos bajaran un escalón, los que le siguen otro tanto y la base de la pirámide se haya ensanchado pero por la suma de los empobrecimientos.

Los formadores de precios lo tienen muy en cuenta en el timing del pass through del dólar a $40. La consultora Focus Market informó de una variación de noviembre de 2018 frente al mismo mes de 2017 del 49,3%, inclusive arriba de la cual  quedó la canasta básica(54,3%). Más arriba, los congelados (56,6%), productos frescos (55,3%), los de higiene (57,2%) y del cuidado del calzado (98,7%).

Da como referencia un listado que sitúa el cuidado del hogar y auto (48,7%), el de la ropa (46,2%), el oral (36,8%), el capilar (40,2%), la cosmética (38,1%), bebidas sin alcohol (44,7%), con alcohol (40,4%),  la merienda/desayuno (44,2%), lácteos (44,3%) y copetín (36,6%).

Como se estima que este ciclo de las remarcaciones que se inició en setiembre culmine el marzo, la aparición de las acreditaciones de las primeras cuotas de las paritarias que se cerrarán con subas del 23 al 30%, de acuerdo con la previsión oficial, situará transitoriamente al ingreso nominal por encima de la inflación, de modo que en el 1er trimestre del año que viene “con salarios reales creciendo, tenemos que empezar a ver una recuperación”, vaticinó el ministro de la Producción Dante Sica.

La contabilidad electoral lo irá traduciendo en los 9 meses que median desde la 1ra PASO hasta el balotaje final.

 

Por RUBÉN CHORNY

 

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