LOS INVERSORES QUERRÍAN A VIDAL Y REPARAN EN LAVAGNA

Si el riesgo-país votara, ni Macri ni CFK ganarían la elección

Las reuniones privadas entre inversores financieros a las que convocan los bancos y los fondos comunes suelen oficiar de coro griego del elevadísimo riesgo-país que luce Argentina, cuando faltan 10 meses para que se sepa quién será el nuevo Presidente. Es poco tiempo para que el electorado perciba una mejora efectiva de la economía que le toca más de cerca, si es que surtiera efecto el ajuste fiscal y monetario que se viene aplicando, y por lo tanto premie al oficialismo con el voto. Pero es mucho para adivinar quiénes se presentarán finalmente, cómo serán las coaliciones y cuáles las propuestas. Si los que manejan capitales pudieran preseleccionar a los actores, expresan mayor empatía con María Eugenia Vidal, Roberto Lavagna, Juan Manuel Urtubey, y los invade la desconfianza y el temor ante la disyuntiva Macri versus Cristina. El primer trimestre del año próximo terminarán de acomodarse las grandes variables económicas, como inflación, tarifas, tasas, paridad cambiaria, salario, jubilaciones y gasto público, para que en el 2do y 3ro haya un panorama de las chances reales de los candidatos y las alianzas, así como el encadenamiento de los resultados del calendario de desdoblamientos en las 17 provincias que adelantan los comicios. El mercado orejeará, como en los naipes, la evolución de las reservas netas para ir viendo el grado de dolarización que decidirán en sus portafolios. La volatilidad marcará los tiempos: en 2017 se fueron 22.000 millones, 20.000 en el primer semestre, que totalizarían 28.000 en 2018. Por ahora las compras y ventas de divisas vienen parejas. Otro tema que seguirán será el roll over de letras del BCRA y el Tesoro, ya sin Lebacs, pero con Leliqs en poder de los bancos, plazos fijos, Lecaps y Letes a refinanciar. La tasa podría caer al 50% en el 1er trimestre, luego de haber bajado del 73 al 59% ahora. La cuestión no sólo pasa por quién gobernará al país en 2019-2023, sino por saber en qué condiciones saldrá al mercado a refinanciar la deuda, que ocupa el 80% del PBI, cómo estará la situación internacional para darle cabida y qué hará el FMI para que Argentina no caiga en default.

Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner.

De la intimidad de un encuentro de inversores institucionales con un reputado politólogo y la economista top de un banco de primer nivel podría reconstruirse la voz del insospechado riesgo país de Argentina.

Aún en pleno ajuste fiscal y monetario con hechura y auditoría del Fondo Monetario Internacional, cuyas metas están sobrecumplidas, y gobernado por un Presidente probadamente promercado, como Mauricio Macri, no para de subir, como sucede con la fiebre en los procesos infecciosos.

Habituados a que los asesores les desplieguen filminas e inserten análisis y pronósticos de dudosa comprobación, los que arriesgan capital en los juegos de poder internacionales y locales guían sus instintos de lucro más por las respuestas que procesan que por lo que les digan.

Preguntas claves: ¿se viene o no el default? ¿habrá renegociación de la deuda en 2020? ¿quiénes y cómo la harán, en qué plazos?

“Recién volvimos de Nueva York y esta vez nos plantearon dos preocupaciones: cómo harán los países emergentes para pagar la deuda y qué posibilidades reales hay de que retorne el populismo a la Argentina”, contó el banquero organizador de la reunión privada con la clientela.

“Mejoramos algo porque hace 7 meses habíamos estado y nos transmitieron un muy malhumor por los US$1500 millones de reservas que se dilapidaron sin sentido en una de las primeras corridas cambiarias”, comparó.

El responsable de esa censurada decisión había sido uno de los 3 presidentes que tuvo el BCRA en un breve lapso: Federico Sturzenegger, Luis Caputo y Guido Sandleris.

Entre los asistentes varios forman parte de un círculo de acaparadores de divisas que desde 2010 viene dolarizando sistemáticamente los portafolios, a un promedio de US$14.000 millones anuales, que paradójicamente durante la Administración Macri, libre de cepos, escaló el promedio arriba de los US$20.000 millones. Este año serán US$28.000 millones.

Son los que compran y venden los activos en divisas, arbitrando con la tasa de interés según las oportunidades que les brindan el mercado doméstico y el exterior, y hoy concentran el 90% de sus tenencias en moneda extranjera, bonos y billetes.

¿Qué tendría que ocurrir para se desprendan de más verdes de los que atesoran y pesifiquen una parte mayor de las colocaciones?

En los corrillos, había comentarios convergentes en torno de aplicar un test en el Primer trimestre de 2019, que siga de cerca la evolución de las reservas e indicadores tales como:

-que la inflación inicia un derrotero descendente estabilizándose primero en el 2% mensual;

-que la pauta fiscal y monetaria continúe cumpliéndose y el FMI haga normalmente los desembolsos;

-que el BCRA afloje un poco los encajes bancarios para que la tasa llegue al 50%, y -que la divisa navegue sin sobresaltos entre las bandas.

Para el 2do trimestre sería cuando se calcula que la actividad económica detendrá la caída que traía en los 2 períodos precedentes y empiece el derrame en las economías regionales de las liquidaciones de la cosecha, así como la exportación de carnes.

Están persuadidos de que, como la economía es la principal preocupación de la gente, y 9 de cada 10 creen que la situación es peor a la de hace un año y que será aún peor dentro de un año, gran parte del resulta do de los comicios dependerá de cómo perciba el electorado que le está yendo con sus ingresos y el trabajo a partir de la recuperación.

El reporte de los indicadores en poder de quienes toman decisiones muestra que la economía no aportará buenas noticias al gobierno para ganar la elección pero tampoco malas.

Que los ingresos se mantendrán y el desempleo se moverá un poco en alza del actual 9%; que el PBI se acomodará en una meseta; que la inflación cederá algo, con la salvedad de que aún no hay indicios de qué hará el gobierno con las tarifas, porque las metas fiscales no le dan margen mayor para los subsidios pero tampoco la campaña toleraría aumentos importantes.

Ven que los salarios en dólares bajaron un 44% pero en diciembre triplicaban el nivel del 2002, o sea que no es mucha la competitividad lograda en los costos laborales.

Igual harán sintonía fina con las encuestas que salgan a partir de marzo, leerán la marcha del cronograma de desdoblamientos, que se inicia en febrero en La Pampa, a la vez que prestarán especial atención a las señales que emitan los candidatos: alrededor de las alianzas en las que se organice el peronismo y en eventuales rupturas dentro de Cambiemos, donde la tensión entre el círculo áulico de Macri, Lilita Carrió y el ahora líder de la UCR, Alfredo Cornejo, es cada vez mayor.

Pero también observará n las señales que emitan los dos grandes contendientes de la polarización, Macri y Cristina, para captar los votantes que no están con ninguno de ellos.

Los inversionistas no están seguros de que el Presidente haya encontrado el rumbo de veras, así como le temen a la ex mandataria, y en ambos casos tampoco confían en sus staffs inmediatos inferiores.

Cayó muy mal, por ejemplo, el protagonismo devuelto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, e inclusive que le dieran el paquete de la obra pública, que manejaban los ministros Nicolás Dujovne y Rogelio Fri gerio, para comprar votos y adhesiones a cambio de concesiones.

Muchos de ellos, en consecuencia, abrieron un compás de espera a la nominación que hará la CGT, presumiblemente en verano, de la precandidatura presidencial del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. Goza de prestigio y no se lo tiene por contaminado con la política, pero tampoco está clara su vocación real de poder.

Le dan vueltas y más vueltas a la factibilidad de que Macri se haga a un lado y sea María Eugenia Vidal quien vaya a la cabeza de la fórmula presidencial de Cambiemos. La reconocen como la dirigente de mejor imagen del oficialismo, pero no saben qué responder cuando se les pregunta a quién verían en su lugar para la provincia en ese caso. Sería como un juego de frazadas cortas.

Los hombres de los negocios financieros sueñan, asimismo, con que vayan juntos algunos dirigentes moderados de Cambiemos y el peronismo, como la Vidal y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, a quienes ven más afines entre sì, a pesar de estar en distintos partidos, que cuando se trata de integrantes de las respectivas coaliciones.

En mayo estalló la burbuja cambiaria pero Macri recién reconoció la crisis en agosto y hasta confesó que fue lo peor que le sucedió en su vida. La comunicación de la crisis saltó de la minimización al drama, reflexionó el politólogo ante la audiencia.

Gran parte del electorado que lo había acompañado en 2015 sufrió, en agosto, los efectos del cimbronazo y se volvió muy crítico hacia la gestión y creció la cantidad de desilusionados con el gobierno, oportunidad que la oposición aún no logró capitalizar porque no se cohesiona en torno de CFK ni ella tampoco se integra como una más al peronismo federal, ni termina de constituir una fuerza de izquierda independiente que vaya por fuera.

A esta incertidumbre electoral está atada la gran duda de la que no se hallan respuestas convincentes, y ahí anida el estratosférico riesgo país: cómo se saldrá a los mercados en 2020, ya que la deuda ocupa el 80% del PBI y será menester refinanciarla, no es imposible porque hasta un 60% sería razonable en cualquier parte. Le estarían falt ando US$4500 millones frescos al balance financiero 2020, contando 100% de roll over, lo cual tampoco parece exagerado si Argentina recuperase credibilidad.

Podría complicarse, eso si, en caso de no lograrse reducir el déficit o si volviese el populismo.

De todos modos, habrá que ver el marco global, donde el PBI apunta a reducirse del 3,8 al 3% por incidencia de las bajas en China y Europa y USA enfrenta ese cuadro restrictivo en 2020, justo cuando tenga elecciones: se verán afectados los precios del petróleo y los commodities. Además, como todo parece indicar, la Fed seguirá aumentando la tasa y dificultará el financiamiento.

Habrá que considerar, asimismo, el impacto que tendrán las tensiones comerciales en el comercio mundial y la incertidumbre que ello generará.

Argentina es, en este escenario, más vulnerable que los otros emergentes debido a la elevada dependencia financiera. Brasil ayudará con un crecimiento del 2% en 2019, aun cuando las expectativas de mayor apertura hacia los mercados creada por Jair Bolsonaro no se cumplan tan así.

Habrá que ver cómo hace para encarar una reducción de 6% del PBI en el déficit fiscal, sobre todo con la seguridad social, ya que en las cámaras apenas reúne 5 y 10% respectivamente.

De todos modos, los inversores prevén una mayor apertura del Mercosur al mundo y que Brasil no dará noticias negativas.

 

Por RUBÉN CHORNY

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