PRO & S.A. LA NACIÓN = ATLANTA

Nada es gratis: de LN+ al miniestadio en Atlanta. Nada es gratis: El documento que Atlanta “cajoneó

Si el Grupo Clarín consiguió hasta la fusión de Telecom Argentina y Cablevisión pese a los reparos de Telefónica, ¿qué habrá para Sociedad Anónima La Nación, el otro soporte del PRO, la fuerza política que ambos multimedios presentaron como Cambiemos aún cuando sólo sea un Continuemos? Bueno… para empezar aparece el polémico microestadio en un predio del Club Atlético Atlanta, en Villa Crespo, aún cuando los vecinos del barrio recuerden cada día que pasa a la madre del directivo de Credicoop y presidente de la asociación civil sin fines de lucro, Alejandro Korz. ¡Todo corrupción pura!

Apoyar a Cambiemos para recibir contraprestaciones: ¿Esa es la idea?

“(…) ¿Cómo es posible que aquel proyecto de 2014 fuera considerado no aceptable para los vecinos de Balvanera y que, ahora, este de Villa Crespo sea convalidado de manera indiscutida y coronado en la Legislatura con aplausos y loas efusivas, según la versión taquigráfica de la sesión? Ni Graciela Ocaña, ni Carlos Tomada, ni Gustavo Vera, todos co-autores del proyecto de ley, respondieron. A Vera se lo solía ver en 2016 debajo del ombú de Parque Rivadavia con un megáfono en la mano hablando en contra de los negociados inmobiliarios de Mauricio Macri y su entorno, y movilizando a los vecinos en contra de la construcción del Shopping de Caballito. (…)”.

El estadio Luna Park ya está casi obsoleto. Y el miniestadio en Obras Sanitarias no es el que necesita la metrópolis porteña: esto se conoce desde hace tiempo pero Ciudad de Buenos Aires no encontró el predio que tenga metros suficientes, acceso garantizado para el público y supere el estudio de impacto ambiental.

Antes de fallecer, Fernando Lascano, ex periodista que estaba en la Cervecería y Maltería Quilmes que se estaba vendiendo, le llevó un proyecto a Carlos Miguens, que no se concretó por un pelito, entre el predio de River Plate y el Club Hípico.

Más adelante, Daniel Haddad tuvo un proyecto para el predio del club Comunicaciones, motivo de una ardua disputa con el Sindicato de Choferes de Camiones, pero ganó la Asociación Civil Todos por Comu para mantener el predio en Agronomía.

En tanto, en Villa Crespo, el auditor porteño Facundo Del Gaiso presentaba un amparo reclamando la construcción de una escuela del Gobierno porteño, prevista en una ley votada en 2004 de expropiación de un predio que estaba abandonado y generaba la queja de los vecinos. Se estipuló, además de la escuela, un centro cultural, un polideportivo y un espacio verde.

Y el juez Pablo Mantaras intimaba al Ministerio de Educación para que presentaran los planos de la escuela a construir.

Entonces irrumpió en escena Lugano Center, que presidía Miguel Mancini pero tenía como director suplente a Osmar Rubén Alza, quien venía de desempeñarse como director en la Agencia Gubernamental de Control (AGC) porteña y de Planeamiento y Relaciones Institucionales del Teatro Colón.

El 30/08/2012, con Mauricio Macri en el Gobierno porteño se sancionó la Ley 4.270 que amplió el contrato de comodato inicialmente otorgado al Club Atlético Atlanta sobre un predio lindero en la calle Humboldt. El nuevo contrato incorporó una cláusula: “El club deberá preservar 2.500m2 para la construcción de un Centro Educativo de Nivel Inicial, por parte del Ministerio de Educación, con la condición que el mismo tuviera acceso directo a la calle Humboldt”.

Además, debía destinar un 10% del predio a espacios verdes. Pero ya se sabe que los propios legisladores vuelven indigna su tarea al no exigir a la Comisión Directiva de Atlanta el cumplimiento de su legislación.

La historia de los te rrenos sobre la calle Humboldt –50.736 m2 sobre la calle Humboldt, a metros de la Avenida Corrientes y de la Avenida Juan B. Justo, en el barrio de Villa Crespo- se remonta a 1991 cuando Atlanta quebró y tuvo que vender su sede social a Su Supermercado, que jamás construyó nada y dejó el predio abandonado. Atlanta sólo pudo conservar la cancha de fútbol.

El proyecto fue impulsado por la legisladora macrista Lidia Saya, actual titular de la Sedronar, esposa de Carlos Walter, dirigente de Atlanta, ex titular de la agencia de recaudación de la Ciudad, otrora Jefe de Gabinete del Intendente de Lanus, Néstor Grindetti, y actual titular del Registro Automotor.

Algunos meses después de sancionada la normativa se presentó ante las autoridades de Atlanta un empresario que llegó como un mecenas pero no lo era, él sólo quería levantar el estadio pendiente en la Ciudad de Buenos Aires, a cambio de un canon que permitiría aliviar la angustia financiera del club ‘bohemio’.

Mancini presenta proyecto microestadio
VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=MODJuFFMwlA&feature=youtu.be

En tiempo record se constituyó la sociedad Lugones Center que concretó un contrato con el Club Atlanta Asociación Civil, para la construcción y explotación de un estadio cubierto por el término de 20 años. Así llegó a Villa Crespo la idea del “Buenos Aires Atlanta Arena, de 23 metros de altura, 17.000 m2 cubiertos con capacidad para 10.000 personas, 44 palcos VIP y una disposición para todo tipo de mega eventos

Se encargó de garantizar la iniciativa el Banco de la Ciudad de Buenos Aires porque, a solicitud de Lugones Center, otorgó un pré stamo para inversión productiva (según los lineamientos de la Comunicación “A” 5449 y modificatorias del Banco Central, hasta la suma de $ 80.000.000, con destino a la financiación de un proyecto de inversión destinado a la construcción de un “estadio” para desarrollar actividades culturales, sociales y deportivas del Club Atlanta Asociación Civil.

Ejecutivo + Legislatura + Banco oficial = había un compromiso gubernamental, ¿qué podía fallar?

El préstamo fue otorgado mediante acuerdo 667, aprobado por Resolución del Directorio del Ciudad Nº 1068 de fecha 26/12/2013, modificada parcialmente por la Resolución del Directorio Nº 562 de fecha 29/07/2014 y se instrumentó mediante el Contrato de Mutuo de fecha 27/12/2013 y adendas de fecha 11/08/2014 y 26/03/2015.

¿Cómo lo miembros del directorio del Ciudad no comprendieron que otorgaban un préstamo en flagrante contradicción a la normativa del BCRA, a poco que se repare que la beneficiaria no tenía capital social, ni siquiera empleados en sus registros?

Según Mancini, un día se había cruzado con un ex presidente de AtlantaSilvio Dalman, en un taller mecánico y le contó su idea de hacer un estadio cubierto en los terrenos entregados al club en comodato. Y así fue como el miércoles 07/11/2012, apelando a un tuit de la cuenta oficial del club, se anunció que el lunes 05/11/2012 se había firmado una carta de intención con Lugones Center, para la construcción de un moderno estadio cubierto con capacidad para 8.000 espectadores en parte del predio de la sede social.

El 18/12/2012, la asamblea de representantes de Atlanta (300 socios de los que 46 eran asambleístas habilitados) aprobó con 1 abstención la aprobación del contrato de 20 años de duración: Atlanta cobraría US$ 1.375.000 en 4 pagos durante el período de obra, y luego de su finalización, la suma fija de US$ 114.583 por mes, correspondientes a 100 eventos anuales.

Mancini prometió inaugurar el estadio para octubre de 2013. De su lado estaban el entonces abogado del club, Héctor Vekstein; el ya mencionado arquitecto Silvio Dalman; y el ‘jefe‘ del club, Alejandro Korz.

¿Quería concretar el proyecto Mancini o era un ‘pasamanos’ o quizás una estafa incipiente?

Es apropiado preguntárselo porque el proyecto original -de Enzo Capone y Asociados– contemplaba la construcción de 3 pisos de cocheras subterráneas pero la mole de cemento fue levantada haciendo caso omiso de esa necesidad. Ni el arquitecto Gonzalo Montesdel estudio Capone, ni su amigo Federico Sturmmiembro de la Comisión Directiva de Atlanta y supervisor de obras en el club, repararon en esto. Es el mismo Sturm conocido durante la Administración Aníbal Ibarra, capítulo Abel Fatalapor el fallido proyecto de construcción de un reservorio hidráulico debajo del campo de juego del estadio León Kolbowski.

Pero ocurrió lo que no estaba en la teoría aunque era posible ante la falta de idoneidad y controles: en mayo de 2015, se desplomó una estructura del techo de la obra en construcción. Si bien había operarios trabajando, no hubo heridos. Por motivos que aún se desconocen, una parte de esa instalación se vino abajo. Ni la empresa de Mancini ni Atlanta demandaron por daños y perjuicios al responsable de la instalación del techo.

A las irregularidades se sumó el Ciudad, que en 2012 había aprobado desembolsar $ 60 millones sin evaluación crediticia ni garantías de pago: la Ciudad prestó un fortuna a un indigente para levantar una obra en un predio de la Ciudad.

Lugones Center se había comprometido a pagar a Atlanta un valor llave por el contrato de concesión y utilizó los fondos del préstamo que eran para la construcción de la obra: era evidente que la obra quedaría trunca y que la Ciudad no recuperaría el préstamo.

Pero en 2014 se elucubró otra ingeniería financiera (también irregular): se constituyó en cabeza de la sociedad Arena un fideicomiso a la que se le cedieron los derechos y/o obligaciones emergentes del contrato de concesión firmado entre el club Atlanta y Lugones Center.

Entonces, el fiduciario obtuvo un 2do. préstamo del Banco Ciudad, que necesitó la firma del entonces presidente de AtlantaAlejandro Korzy de Guillermo Alé, ‘puntero’ político del PRO en la Comuna 15, representante sindical en el Banco Ciudad y Secretario General del club.

Muy importantela cesión del contrato al fideicomiso y la firma del préstamo por el que se liberó un crédito de $125 millones, nunca fueron exhibidos ni autorizados por la asamblea de la institución.

Atlanta podía romper el contrato con Mancini por falta de pago y quedarse con lo invertido. Nunca lo hizo so pretexto de no enemistarse con el Gobierno de la Ciudadque podía revocarle el comodato. Un contador público nacional socio de Atlanta, reflexionó así ante el autor:

“Me llevó un tiempo entender porqué motivo Atlanta nunca se liberó de sus lazos con el ingeniero Mancini. Si Atlanta reencauzaba el proyecto sin él, quedaría al descubierto que el Banco Ciudad prestó más de $ 180 millones sin garantía. Cualquier acción debía ser colectiva. Así el Ciudad, so pretexto de contrataciones publicitarias, continuó girando fondos a la gestión Korz”.

Quien quisiera retomar el proyecto debía hacerse cargo de todos los pasivos contraídos por la empresa de Mancini: con los constructores, con Atlanta y con el Ciudad.

Pero 18 meses después hubo una solución que satisfizo a todas las partes: irrumpió en escena Sociedad Anónima La Nación con el nombre Buenos Aires Arena Sociedad Anónima.

“(…) En 2014, los vecinos del barrio de Balvanera impidieron que se levantara un estadio similar en la llamada Manzana 66 y hoy se construyen en ese predio una plaza y una escuela. La clave fue el acceso a la información. Un artículo del diario Perfil les permitió enterarse a tiempo y detener las pretensiones de quienes impulsaban la obra. Pero para el proyecto en Villa Crespo se aplica la estrategia de la discreción. Una ejecución silenciosa que recuerda las recomendaciones del asesor Durán Barba durante la campaña presidencial de 2015: avancemos por debajo del radar, siempre por debajo del radar. (…)”.

La dirigencia de Atlanta defraudó a sus socios porque ocultó una oferta que superaba a la presentada por el diario La Nación.

Un fondo de inversión propuso que se le entregara en concesión por 40 años, los subsuelos bajo y a los costados del eventual estadio cubierto, y bajo el actual estadio de fútbol, para el desarrollo y explotación de áreas de estacionamiento abiertas al público.

A cambio, el consorcio aportaría los recursos económicos necesarios para la construcción del estadio cubierto y contra dicha concesión, el consorcio pagaría al club en concepto de canon:

  1. Pago inicial (contra la aceptación de la presente): $ 3.500.000,
    b. Contra la firma del contrato de Concesión: $ 15.000.000,
    c. Cuotas mensuales, a partir de los 60 días de la firma del contrato definitivo de concesión y hasta el inicio de obras: US$ 25.000,
    d. Cuotas mensuales, desde inicio de obra hasta julio 2018: US$ 40.000,
    e. Cuotas mensuales, desde agosto 2018 a diciembre 2018: US$ 45.000,
    f. Cuotas mensuales, años 2019 y 2020: US$ 50.000,
    g. Cuotas mensuales, años 2021 y 2022: US$ 60.000,
    h. Cuotas mensuales, años 2023 a 2026: US$ 70.000,
    i. Cuotas mensuales, años 2027 a 2036: US$ 85.000 y Cuotas mensuales, años 2037 a 2057: US$ 115.000.

También se establecía la obligación a cargo del concesionario y a favor del club de

** ejecutar la obra de un nuevo gimnasio cubierto (proyecto a negociar entre las partes) y
** la obligación de mantener el nombre “Atlanta” en área visible del frente del estadio cubierto,
** la obligación a cargo del consorcio de facilitar al club, sin cargo, el futuro Estadio Cubierto, para el desarrollo de actividades sociales y deportivas del Club, en fechas a determinar, hasta un total de 18 por año calendario.

¿Por qué Alejandro Korz y su gente decidieron no aceptar esta oferta y sí la del diario La Nación?

Según quienes investigaron el tema porque precisaban resolver la compleja trama urdida con Mancini y el Ciudad.

En julio de 2016, Werner Pertot publicó en el portal Nueva Ciudad: “Negociados. La escuela que no fue”, en relación al amparo presentado por el Auditor General de la Ciudad de Buenos Aires por la Coalición Cívica, Facundo Del Gaiso, que en el artículo declaraba: “La construcción del microestadio de Atlanta esconde un negociado entre empresarios y ex funcio narios del PRO, donde son víctimas el Club Atlanta y los niños de la zona. Por el desinterés del Ministerio de Educación no se construyó la escuela inicial que según establece la ley se debía construir en ese terreno.”

El 03/04/2017, en el sitio En Orsai, Gabriel Eiriz firmó una nota titulada “Atlanta: la estafa al Banco Ciudad que salpica a Macri, funcionarios y dirigentes del fútbol”, advirtiendo que la quiebra de Lugones Center habría dejado impago un crédito de más de $ 100 millones otorgado por ese banco.

Verdadero o Falso, el 04/07/2017 ocurrió una Asamblea Extraordinaria, a 2 meses de celebrar los comicios electorales, para darle operatividad al proyecto con Sociedad Anónima La Nación.

Al comenzar su discurso, Alejandro Korz justificó los cambios sustanciales del contrato de concesión en razón de que la reducción significativa del canon era una imposición del Gobierno de la Ciudad para que pudiera hacerse la obra y que el Ciudad recuperase el dinero prestado a Lugones Center.

Korz justificó que, siendo que la propiedad es del Gobierno de la Ciudad, lo que perciba Atlanta por la concesión del contrato de construcción y explotación del miniestadio es una “gracia” o “subsidio” que resulta para que el club pueda ser financiaramente viable.

Él consideró innecesario que el club hiciera una evaluación sobre la ecuación económico-financiera del negocio que se estaba otorgando en concesión, toda vez que lo que consiguiera se recibe sin ninguna contraprestación del club.

Korz afirmó que el contrato de Estadio no tiene ningún riesgo jurídico para la institución y que todo lo que se percibiera sería ganancia.

En verdad, Atlanta no recibe ningún “subsidio” o “gracia” porque en ese supuesto le sería entregado por el Gobierno de la Ciudad.

El único acto gratuito fue la cesión de la sede en concepto de comodato con el cargo de desarrollar la actividad social y, a partir de la sanción de la nueva ley de comodato, con la posibilidad -no la obligación- de hacer un miniestadio para la Ciudad.

Atlanta es parte de un contrato de concesión.

Y en ese carácter asume los derechos y obligaciones que tiene todo concedente.

Todo contrato bilateral y oneroso tiene por antonomasia un “alea”, un “riesgo” y discutir la veracidad de ese concepto tan primaria carece de todo sentido. Sólo en la elucubración de Korz un contrato de concesión comercial no tiene riesgos para la autoridad concedente.

Es de sentido común colegir que no son los mismos riesgos der ivados de la construcción de un miniestadio que requiere una inversión multimillonaria que, por ejemplo, los derivados de la explotación de un complejo de canchas de fútbol de cesped sintético como el que actualmente explota la institución.

Debe advertirse que Atlanta asume un riesgo jurídico y económico importantísimo y recibiría ingresos que son menores a los que percibe por la explotación de esas canchas de fútbol en una superficie 3 veces inferiores a la concedida a Buenos Aires Arena.

En ese sentido, resulta imperativo para la protección integral del patrimonio del club que, al momento de concertar el contrato, los dirigentes tengan cabal conocimiento del valor acordado. Particularmente, en este caso una de las transferencias más importantes es la ‘llave del negocio’.

Esta consiste en aquellos elementos intangibles que en necesaria relación con una empresa en marcha contribuyen a su superutilidad. Se re conocen como tales el nombre, la reputación, la localización favorable, la calidad del producto que comercializa, el trato con los clientes, etc.

El ‘valor llave’ integra el patrimonio social. Importa un valor económico que responde a la realidad económica del afianzamiento de un determinado negocio en marcha.

Los diversos procedimientos del cálculo de la llave de negocio, admitidos por la justicia son:

  1. a)el promedio de utilidad anual de la empresa,
    b) las utilidades excedentes de la tasa normal durante un número de períodos anteriores,
    c) la capacidad productiva,
    d) el valor del negocio en marcha,
    e) el término medio de ganancias habidas durante un período del año.

Sin entrar a discutir si, es mucho o poco la contraprestación económica ofrecida por la sociedad concesionaria, lo cierto es que no hay ninguna documentación ofrecida a los asambleístas que permita colegir cómo se llegó a la conclusión del precio justo para Atlanta.

El 04/04/2017, el club difundió un comunicado, que aún puede leerse en su página web, negando cada una de las acusaciones dirigidas a Atlanta, poniendo a disposición los balances de la institución y advirtiendo que iniciaría acciones judiciales en relación a lo ya publicado. Pero los denunciantes afirman que no ocurrió.

El 02/10/2017, en Página/12, Gustavo Veiga escribió “Medios, poder y espectáculos. La trama de una operación inmobiliaria, deportiva, cultural y política”.

El 02/11/2017, en el blog Mi Voz -que cuenta con el auspicio de la Defensoría del Pueblo de CABA, de la Legislatura Porteña y la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata-, Guillermo Delgado Jordan publicó “Estafa Bohemia”, en referencia al mote que reciben los simpatizantes de Atlanta, cuando no los llaman “moishes” o “de la colectividad” porque Villa Crespo es un barrio donde se instalaron muchas familias del culto judío.

El nuevo inversor (La Nación + AEG Woldwide) impuso sus condiciones para hacerse cargo: exigió al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la sanción de una ley que prorrogara el comodato del club por el plazo de 40 años.

Y negoció un contrato de concesión supeditado en su vigencia a la aprobación de la ley de ampliación del comodato y a que la asamblea de Atlanta renunciase a cobrar alguna acreencia derivadas del pasado reciente.

Nuevo Estadio en Buenos Aires | Arena La Nación (Predio Atlanta)

VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=WIH5k68sMYg&feature=youtu.be

46 legisladores, de un total de 57 -que incluye a los representantes del PRO, Frente para la Victoria (FPV), Bloque Peronista, Confianza Pública, Bien Común, Corriente Nacional de la Militancia, Frente Renovador, Sindical Peronista, y Frente Socialista Auténtico- aprobaron que esas tierras públicas sean entregadas a Atlanta durante 4 décadas (el doble del plazo otorgado en la ley anterior); que Atlanta pueda arrendar parte de esos terrenos para que se construya allí un Microestadio de 28.715 m2 (11.357,50 m2 adicionales a los del proyecto original); que la capacidad alcance a 16.000 personas (cerca del doble que lo previsto en el proyecto original); que el predio esté por 40 años exento del pago del impuesto inmobiliario y de la tasa de alumbrado, barrido y limpieza, mantenimiento y conservaciones de sumideros; y que, a la organización de eventos culturales y deportivos, ahora se puedan sumar espectáculos y shows.

El club Atlanta percibirá US$ 50.000 mensuales al club cuando comience a usufructuar el miniestadio. Mientras tanto, hasta la inauguración, le pagará US$ 30.000 mensuales.

Pero el problema parece que desborda a los socios: los vecinos de Villa Crespo repudian la construcción del microestadio porque

** denuncian que no se tuvo en cuenta el impacto ambiental de la obra,
** no se realizó la correspondiente audiencia publica para escucharlos a ellos y a los especialistas, y
** el barrio se desbordará cuando se realicen los shows y circulen por él el doble de sus habitantes.

Y se lo expresaron al propio Horacio Rodríguez Larreta, quien les respondió con un paralelismo entre el estadio a inaugurarse y los de otras grandes ciudades del mundo, como Londres, Berlín y Nueva Orleans.

Refutaron los vecinos de Villa Crespo: “El de Berlín está en un sitio alejado del centro (aun así provocó quejas importantísimas en su momento); el de Londres está retirado y en una zona industrial; el Madison Square Garden, en Nueva York, va a ser demolido en 2023 y está en una zona en la que hay oficinas y estaciones de tren”.

Hay una acción colectiva de amparo que sostiene que la construcción del estadio viola los artículos 1, 26 y 30 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y la Ley N° 123 al categorizar al proyecto de Estadio Buenos Aires Arena como de “Impacto ambiental sin relevante efecto”.

Para La Nación, que no termina de lograr que sea autosustentable su canal de televisión +LN, que goza del apoyo permanente de la pauta publicitaria gubernamental de Cambiemos, ahora aparece este problema no previsto ya que creían que se subían a un negocio no sólo rentable sino popular, y ahora resulta que hay ‘muertos en el placard’ que harian sonrojar a sus investigadores de hechos de corrupción, Hugo Alconada Mon y Diego Cabot.

·        PRO & S.A. LA NACIÓN : Nada es gratis: El documento que Atlanta “cajoneó”

Avanza el negocio que imaginaron S.A. La Nación y AEG Woldwide en un predio en el que el club Atlanta no realizará las actividades deportivas, recreativas, culturales y educativas que justificaban la concesión que le hizo la Ciudad. Había quedado alguna documentación importante sin publicar, y eso amerita esta 2da. parte de la nota del domingo 16/12.

Obras en el futuro Buenos Aires Atlanta Arena.

Las cosas por su nombre: Alejandro Korz se encuentra empeñado en conseguir que S.A. La Nación realice el miniestadio en el predio que la Ciudad de Buenos Aires le concedió al club Atlanta.

Tan empeñado se encuentra Korz que avanzó sin conocer, tan siquiera, si el miniestadio tendrá cocheras. Sin estacionamientos, serán graves los problemas viales en el barrio.

En concreto, Buenos Aires Arena se hizo cargo de la deuda que tenía Lugones Center con el Banco Ciudad por el financiamiento de la obra.

Y Atlanta queda sin cobrar el US$ 1,1 millón que le debía Lugones Center.

Ahora bien, los $209 millones que asume la empresa del diario S.A. La Nación de la deuda que tenía Lugones Center con el Banco Ciudad no tiene fundamento jurídico.

Datos claves del concurso

SENTENCIA : https://drive.google.com/file/d/0B1vBZeGuHc4lX3NlNE5nRkpiWmc4bjhaS1F6M0ZlMGRtZjVB/view

Un comerciante de Villa Crespo, simpatizante del club ‘bohemio’ lo explicó así: “Es como si un inquilino nuevo se hiciere cargo de la deuda del inquilino antiguo, en lugar de firmar un nue vo alquiler con el dueño del departamento que es Atlanta.”

En definitiva, $209 millones es el valor-llave que pagar S.A. La Nación y su socio por entrar al negocio, probablemente un cambio de favores con el Gobierno de la Ciudad que, de lo contrario, debía afrontar en el Banco Ciudad un incobrable, algo muy grave con todas las firmas que aparece en el préstamo original: desde Federico Sturzenegger hasta Rogelio Frigerio, para empezar.

Al club se le entregó solamente $10 millones y un gimnasio cubierto que salió US$ 300.000, aproximadamente.

Pero hay recompensa para la decisión de S.A. La Nación: un préstamo sindicado, operación en el que Banco Ciudad es un aportante decisivo en terrenos que, en verdad, son de la Ciudad de Buenos Aires (conc edidos precariamente a Atlanta).

Alejandro Korz y su gente nunca mencionaron la otra oferta recibida.

Pruebas al canto: La otra oferta

Sentencia: https://drive.google.com/file/d/0B1vBZeGuHc4ldEFFSkZ3aDVGN0FUWUJJLUN3elh5UGFvYVkw/view

Resulta insólito que la misma Administración que determinó que tratándose de un estadio a construir se pagasen en promedio US$ 1,2 millón por 20 años de explotación; hoy considere justo y razonable percibir la mitad dado que el plazo de amortización se amplia a 40 años y el club cede más superficie que en el contrato anterior, además de la entrega a perpetuidad de superficie propia y servidumbres de paso por la duración del contrato.

¿Cuánto más dinero y a cambio de qué obtendrá Atlanta que los ingresos por la explotación de canchas de fútbol 5 (Complejo Open Dorrego)?

¿Será posible que luego de pedir un préstamo millonario hayan perdido la contabilidad?

PDF : https://drive.google.com/file/d/0B1vBZeGuHc4lZFFfRl9EOUs4WXQteENzZ2tmSTdLNV9UbER3/view

No puede soslayarse que el otorgamiento de la concesión y posterior construcción del microestadio clausura en forma definitiva la posibilidad de extenderse hasta la avenida Corrientes: el propietario de ese terreno lo venderá al concesionario o lo usufructuará como playa de estacionamiento en una ubicación preferida en relación a la que ocuparía el estacionamiento del estadio con entrada por la calle Dorrego.

En las elucubraciones que hacen socios de Atlanta no aparece reflejado el negocio que Korz pretende convencer a los socios.

Atlanta no fue garante del crédito de Lugones Center ni tiene alguna obligación preexistente con el acreedor financiero pero se comporta como sí la tuviese.

Tampoco puede obviarse que la dirigencia entregó en concesión parte de la sede social para destinarla a la construcción del Estadio, obviando el compromiso de preservar 2.500 m2 para edificar una futura escuela.

Esa omisión provocó en 2015 que el auditor de la CiudadFacundo del Gaiso, iniciara una acción de amparo contra el GCBA.

Pablo Mantaras, juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 3, luego de dormitar por años un proceso de amparo, decidió trabar la litis con Atlanta e intimó a dar explicación por qué motivo no preservó terreno para construir la escuela.

Resulta pertinente señalar que luego de firmado el contrato, la Auditoría (siempre en manos de Elisa Carrió, tanto hasta 2015 con Paula Oliveto como luego con Facundo del Gaiso), dejó caer el amparo y se terminó cerrando por caducidad de instancia.

Encontrándose en estado de desesperación institucional, a 40 días del acto eleccionario Atlanta convocó de urgencia a una asamblea extraordinaria, y con 7 días de anticipación, los asambleístas del club tuvieron que analizar un contrato que liga al club por 4 décadas y obligaba a la entrega del 80% de la superficie de la sede social recuperada, además de la cesión a perpetuidad de 2.500 m2 propios.

Pero la propuesta de contrato, en general, no fue recibida con algarabía por la gente de Atlanta: un inversor que facturaría US$ 100 millones anuales pagaría US$ 40.000 mensuales. Y el concesionario recibiría una infraestrucrua de $ 200 millones por la que pagaría un valor-llave de $ 13 millones.

Gracias a su influencia política en la Ciudad, el grupo inversor logró la sanción de una ley exprés que, inclusive, se quiso votar sin despacho de comisión durante el inicio de julio, pero la insistencia de bloques minoritarios de la Legislatura forzó el más prudente procedimiento de doble lectura, provocando estupor entre los involucrados, aparentemente interesados en que no trascendiera el contenido del contrato.

Por ese motivo, el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta; y la gurú de los auditores, Elisa Carrio, llegaron hasta Atlanta.

No se escucharon aplausos: nadie desconocía que Larreta inauguró su poder de veto observando una ley que estipulaba la expropiación de terrenos abandonados linderos al club Atlanta, de Villa Crespo.

La Ley, aprobada por unanimidad (58 votos a favor y ninguno en contra) en la Legislatura Porteña el 03/12/2015, declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación un terreno abandonado hacía más de 30 años, lindero al club Atlanta, para otorgárselo a la institución para actividades deportivas, recreativas, culturales y educativas que beneficiaran a toda la comunidad.

Para colmo, se escucharon a simpatizantes K entonando el “Vamos a volver”… Podría haber sido una fiesta, si se hubiese hecho mejor.

 

Por Dr. Gregorio Reynoso

Buenos Aires, 17 de diciembre de 2018

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