HORIZONTE COMPLEJO

La extinción de la clase media en el siglo 21 (¡ay los jubilados globales!)

Lo que ocurre en la Argentina puede relacionarse con otros sucesos a escala global que están sucediendo en forma simultánea. Lamentablemente, en la Argentina no se está debatiendo ni en la superficie ni en profundidad los eventos en curso, y que afectarán a los argentinos. Aquí un intento de explicar dónde estamos ubicados en la gran crisis por delante:

La ilustración es de un foro español pero sirve porque el problema resulta global.

Si bien una recesión es parte de los ciclos económicos que, en forma convencional, se repiten en determinados tiempos, después de la 2da. Guerra Mundial las recesiones fueron 4 :

* 1975,
* 1982,
* 1991 y
* 2008.

Todas coinciden que los factores determinantes fueron o el alza del precio del petróleo o la crisis financiera, tal como fue la más reciente.

Pero esta vez, la preocupación es mayor ya que un mismo acontecimiento puede provocar distintas consecuencias y perjuicios. No es lo mismo una chispa de fuego en un bosque nevado en el invierno que una chispa similar en un bosque seco por el calor del verano.

Y así llegamos al temor de muchos dirigentes de corporaciones que genéricamente se los llama “mercados”, reunidos en el inicio de cada año calendario en Davos (Suiza). Ellos han encontrado en la ex ministro francesa hoy directora-ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagard, una interlocutora con experiencia, dispuesta a convertirse en su vocera en la consigna antipopulista -según su interpretación de “qué es populismo”, enfocada básicamente hacia todo aquello que no favorece al enfoque de “los mercados”-.

Quienes vienen pronosticando el final del ciclo alcista de los mercados desde las postrimerías de la crisis financiera de 2008, observan que, sumadas estas novedades, el endeudamiento global tanto público como privado creció en forma exponencial y, de no ocurrir un crecimiento sostenido -expansión afectada por la nueva guerra comercial que lideran USA vs. China pero no son los únicos coprotagonistas-, las obligaciones son impagables.

Por ese motivo es que en los encuentros “del mercado”, y también en ámbitos académicos, se empieza a especular y debatir acerca del “crecimiento negativo”, que es como hablar de la tristeza alegre. O del sexo de los ángeles. Están tratando de explicar lo inexplicable.

La desaceleración tanto china como europea, en media del conflicto comercial, confirma el proverbio africano que dice que cuando se pelean dos elefantes lo que se destruye es el pasto. En este caso, el resto del mundo.

Sin embargo, volvamos al comienzo: ¿Que hay de diferente en esta temida recesión respecto de recesiones anteriores?

Respuesta: Los daños colaterales que ha dejado la globalización que, en principio, surgió como una forma de potenciar el desarrollo económico-comercial en forma progresiva pero resulta que no ha mejorado la desigualdad distributiva. Otro ‘derrame’ que ha fallado.”

·       Petrodólares

Históricamente, el precio del combustible por barril desde 1960 hasta 1972/1973 era de US$ 2 pero de 1980 a 2000 su promedio fue de US$ 20 y en 2008 llegó al que hasta ahora fue su precio máximo, de US$ 120. En 2018/2019 se ubica en un promedio de US$ 60.

Tal vez esto podría reflejar sólo una estadística pero cuando analizamos cómo impacta en el ciudadano / consumidor / contribuyenteconvencional, resulta que es l o que refleja su factura de energía eléctrica, de gas y hasta de agua, conjunto de servicios que pasaron de representar el 5% de los ingresos promedio de ese ciudadano / consumidor /contribuyente a más del 20%, en la mayoría de los países no desarrollados. Habría que sumarle el impacto en el costo logístico y de transporte de todo lo que supone la vida cotidiana.

En forma indirecta, estos aumentos del precio del petróleo fueron el origen de los fondos especuladores que, luego de la separación del oro como respaldatorio del valor del dólar estadounidense, encontraron en los llamados ‘petrodólares’ esa garantía, gatillando un movimiento de especulación financiera que hoy día podrían convertirse en la primera victima de esta nueva recesión, más allá que resulten el nudo de lo más negativo de los movimientos de capitales.

Otro elemento que aporta un diferencial alarmante a esta posible nueva recesión consiste en que con la nueva tecnología disponible, poblaciones en pobreza extrema han accedido a conocer, en viajes digitales, que en esos países productores de petróleo a menudo se levantan metrópolis del futuro con rascacielos de 100 pisos en mitad del desierto mientras ellos no llegan a cubrir sus necesidades básicas.

Ni hablar de la comprensión más extendida que en el pasado de que el desarrollo de muchas de estas energías ha producido un cambio climático que provoca o inundaciones o desiertos, detona migraciones masivas a causa del empobrecimiento de muchas zonas rurales (sin ir muy lejos, ¿por qué creen que ocurren las migraciones masivas de ex labradores y sus familias que intentan llegar a USA desde Honduras o El Salvador o Guatemala?).

·       Buscando al síndico

Otro efecto negativo de la evolución del costo de la energía es el endeudamiento de aquellos paises no productores e importadoresque concurrieron al mercado durante el ciclo de tasas de interés bajas y ahora que la curva cambió de dirección, sumado a la ineptitud de sus dirigentes -en casos como el de Venezuela, que inclusive hasta tiene grandes reservas de petróleo- ya se encuentran en la mesa de la convocatoria de acreedores que tienen las grandes potencias.

Por supuesto que este proceso de no pago / default / reestructuración de deuda le provoca graves consecuencias a la población, en especial cuando sucede, tal como es el caso mencionado de Venezuela, un conflicto multilateral para definir quién designa al síndico de esta convocatoria para pagarle tanto a China como a Goldman Sachs, varios fondos de inversiones, y a Rusia, sin olvidar que el Banco de Inglaterra no quiere desprenderse del oro venezolano en sus bóvedas. Estas controversias debilitan a las democracias. Se estima que hoy día apenas 20 países tienen democracias llamadas “puras“.

El escenario globalizado que priorizaba la optimizacion de los recursos provocó que las grandes corporaciones se movilizaran para reducir sus costos y ganar competitividad, desde lo impositivo (paraísos fiscales o bien de regímenes benévolos como Irlanda) a la mano de obra (primero China, luego Vietnam y Tailandia), y lo financiero (Wall Street, capital de una nueva monarquia global). Esta curiosa estructura de poder condicionó a los distintos gobiernos, iniciando una corriente de baja de los impuestos a las corporaciones y subsidio a las poblaciones más empobrecidas para evitar rebeliones sociales.

Los grandes perjudicados, a escala global, han resultado los ciudadanos / consumidores / contribuyentes de las clases medias, dejando a la civilización del siglo 21 en modo bipolar: grandes concentraciones de riqueza y grandes concentraciones de pobreza, todos subsidiados por las clases medias en extincion.

·       Dirigentes ineptos

Esta segunda recesión siglo 21 tiene características diferenciales porque los mayores costos que provocan combustibles altos, impuestos cada vez mayores y tasas de interés en ascenso, pueden trabar la máquina de producir global, y provocar hasta una baja generalizada en el sistema previsional, además de dejar sin acceso al empleo a mucha gente. En definitiva: está en riesgo lo soc ial. Resulta que hay gente que ha decidido olvidar que el progreso es válido sólo si es acompañado por lo social, y su actitud pone en riesgo el contrato de convivencia, lo que es altamente riesgoso para la estabilidad del sistema.

La economía es una ciencia social no exacta, aún cuando quienes gerencian las finanzas tratan de imponer el sofisma de que es exacta. Cuando se dice que las jubilaciones son el 40% del gasto público y que hay que bajarlo para equilibrar las cuentas fiscales ¿Qué sucede con el 60% restante?

Este tema debería convertirse en una inquietud 2019 a debatir para equilibrar las cuentas fiscales pero los presidenciables argentinos no están ingresando a semejantes arenas calientes. Desde hace mucho tiempo se limitan a la precariedad intelectual de la suba de impuestos y la baja en las jubilaciones, intentando ocultar -con la complicidad de muchos medios de comunicación- el riesgo sistémico que provocan, y luego se dicen sorprendidos por el nuevo auge de los movimientos sociales, tal como no sucedía desde 2002, y que ellos intentan explicar vinculándolos a un problema electoral.

De pronto surge el peor fantasma: que la clase dirigente, en forma independiente de su ideología, no tiene ni la capacidad ni el capital político para modificar la lenta caída y que no puede esperarse de ella alguna respuesta confiable frente al péndulo histórico que nos ha llevado a estas reiteradas crisis.

Integrarse al mundo es importante pero es fundamental definir cómo lo haremos. Ya cometimos el error de endeudarnos en el peor momento del movimiento de capitales. No repitamos errores por priorizar campañas electorales: una victoria sólo refleja una satisfacción histórica pasajera porque después hay que gobernar. Y el fracaso más grande es el que ocurre en la gestión errada.

 

Por RAFAEL GUERSCHANIK

 

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