NADIE CONTROLA LA PESCA EN EL ATLÁNTICO SUR

 

La postal de la ciudad flotante que opera en el Atlántico Sur cada año entre enero y agosto ya no sorprende a nadie; nos hemos acostumbrado a ese paisaje que refleja la pesca indiscriminada y en muchos casos ilegal, sin siquiera inmutarnos. Nuestros vecinos uruguayos, que brindan un centro de operaciones a la flota extranjera, lejos de comportarse como el Puerto Rector de la FAO que son, se constituyen en una pantalla para la proliferación de la pesca ilegal en la milla 201.

Según datos oficiales a los que tuvo acceso la ONG Oceanosanos, en 2018 desembarcaron en el Puerto de Montevideo 353 pesqueros y reefers extranjeros; pero solo se realizaron 37 inspecciones, es decir que se ha cubierto apenas el 10,5% de las descargas. Además, desde Ocenanosanos indican que existe la posibilidad de que el número de barcos extranjeros que ingresó al puerto uruguayo sea mayor, dado que en junio del año pasado esta organización documentó la falta de registro de buques por parte de las entidades gubernamentales.

Otro dato llamativo que arroja la estadística oficial es que entre las embarcaciones inspeccionadas no hubo  ni una sola de bandera china. 13 fueron de España; 15 de Corea; 1 de Inglaterra; 3 de Belice; 1 de Brasil y 2 de Portugal. Pero dichas inspecciones no se habrían realizado en buques distintos sino que, en algunos casos, se llevaron a cabo sobre el mismo barco y las 15 inspecciones realizadas a buques coreanos no fueron por iniciativa de la DINARA sino de CCAMLR.

Recordemos que investigaciones recientes realizadas por prestigiosas organizaciones internacionales han colocado al puerto de Montevideo en el segundo puesto a nivel mundial en recibir pesca de trasbordo sospechada de provenir de la Pesca Ilegal No Declarada No Reglamentada (INDNR). A ello debemos sumar que según datos oficiales este puerto recibió en los últimos tres años un muerto por mes proveniente de los buques que operan en el Atlántico Sur. También se han registrado casos de narcotráfico y barcos mellizos.

Para más datos debemos agregar que cuando desde REVISTA PUERTO entrevistamos al Director Nacional de Puertos de Uruguay, Alberto Díaz Acosta, nos confirmó que los controles de descarga se realizan por declaración jurada del capitán y que solo existen algunos controles físicos que pueden ser de forma aleatoria o por denuncia. Pero lo más sorprendente fue lo que dijo respecto de los barcos que reciben en el puerto de Montevideo con historial de pesca ilegal, que estarían imposibilitados de recibir por ser Puerto Rector de la FAO: “Nosotros no limitamos el ingreso, hay un barco, una bandera, un agente marítimo, alguien que pide el atraque”, dio por toda respuesta Acosta.

Al relajamiento en los controles de los barcos que operan en el Atlántico Sur, se ha sumado otro factor que genera preocupación: la instalación de una base de operaciones en una localidad cercana a la ciudad de Montevideo, en Punta Yeguas, que brindará apoyo logístico y de reparaciones a la flota asiática. Los vecinos de la zona y diversas ONGs se han manifestado en contra de esta central de operaciones chinas en la costa uruguaya, pero el proyecto avanza y cuenta con el apoyo total del gobierno.

Sobre la inversión que está realizando la firma Shandong Baoma Fishery de 200 millones de dólares en un predio de 28 hectáreas que tendrá capacidad para atender a los casi 500 barcos que llegan a operar en el Atlántico Sur, el Director de Puertos señaló que “es un aporte para Uruguay y para la pesca mundial, nos hace figurar en el mercado”. Sobre la procedencia de las 50.000 toneladas que podrá administrar esta base logística, en el gobierno uruguayo no se hacen preguntas.

Ante este escenario que se plantea para la presente y futuras temporadas de pesca en el Atlántico Sur, lo más preocupante es que tampoco se hacen cuestionamientos desde el gobierno argentino. Ni la Cancillería y ni el Ministerio de Producción han reparado en el impacto económico y biológico que tiene este tema sobre la Argentina.

Según estimaciones del INIDEP, en la zona Adyacente a nuestra ZEE operaron en 2018 unos 300 poteros, calculándose que la captura habría sido de 140.000 toneladas de calamar Illex argentinus, más de lo que capturó la flota nacional. Pero según datos de organizaciones no gubernamentales el número de barcos (entre poteros y arrastreros que también capturan calamar entre otras especies) ascendería a 500, con lo cual la cifra final de capturas podría ser muy superior.

Estos barcos operan sobre el stock subpatagónico, el más importante para nuestra flota; y luego, en condiciones de gran desventaja, nuestras empresas deben competir en los mismos mercados. Pero además el seguimiento de la flota por parte del INIDEP permite brindar una aproximación al límite de captura y cuando se llega al 40% de escape para garantizar la reproducción, se da por terminada la temporada. Eso en el Atlántico Sur no se tiene en cuenta, no se sabe cuánto capturan en realidad pero se sabe que mientras nosotros preservamos el recurso, ellos lo agotan.

Todo parece indicar que la Argentina deberá tomar un rol más protagónico en este tema. No objetar el rol de China en el Atlántico Sur como única alternativa para no dañar las relaciones bilaterales puede tener un costo muy alto que no sería necesario pagar si se contara con buenos negociadores. La conformación de un equipo capacitado para abordar esta problemática es una deuda pendiente del actual gobierno, que esperemos logre saldar antes de que culmine este 2019 que recién comienza.

Una noche en la Milla 200, controlando a 350 pesqueros extranjeros al borde de la ilegalidad

La imagen no es nueva pero no deja de sorprender: varios cientos de barcos pesqueros extranjeros en medio de la noche, apostados al borde de las aguas jurisdiccionales argentinas y con sus luces a pleno pescando en el límite de lo legal y lo ilegal.

Se trata de una virtual ciudad de barcos pescando a mansalva y, en muchos casos, esperando la oportunidad para ingresar en el medio de la noche de manera ilegal a la Zona Económica Exclusiva del Atlántico Sur para depredar el recurso de los argentinos.

Detalles

Desde la altura de Bahía Blanca y hasta bien al sur del país, la Milla 200 (ubicada a 370,4 kilómetros de la costa argentina) es una extensa frontera compuesta por embarcaciones de todo tipo, la mayoría con banderas de países asiáticos y europeos, con tripulaciones de nacionalidades de todo tipo y casi siempre al borde de la ilegalidad.

El último viaje de control del espacio marítimo fue realizado el miércoles por la noche y un reportero gráfico de Diario Jornada, Daniel Feldman, fue testigo privilegiado de un vuelo que se extendió por más de cuatro horas e incluyó un primer tramo en línea recta desde la Base “Almirante Zar” de Trelew hasta la Milla 200 a la altura de Península Valdés.

Ruta

Poco después, el avión P-3B Orion de la Armada Argentina enfiló hacia el sur, a la altura de Comodoro Rivadavia, en donde se encontró la mayor concentración de embarcaciones pesqueras de todo tipo y tamaño: alrededor de 350 barcos en el límite de la Zona Económica Exclusiva.

El vuelo incluyó, además, maniobras de adiestramiento (conocidas como “toque y siga”) en el Aeropuerto “General Mosconi” de Comodoro Rivadavia. Se trató de seis “toque y siga”, que consiste en una maniobra de “aterrizaje” en la que se toca la pista y luego se retoma el vuelo.

Maniobras

El Orión de la Armada Argentina salió a este operativo con 17 tripulantes (dos pilotos, ingenieros de vuelo, técnicos, mecánicos y operadores), más el fotógrafo de Diario Jornada.

Durante el viaje se pudo observar a decenas de barcos que estaban “amadrinados” por buques factorías, en los cuales descargan el producto de la pesca para ser procesado.

También hay barcos tanque que les suministran combustible, comida, pertrechos y, en algunos casos, hasta cambian la tripulación. En todo caso, una experiencia que muestra el potencial productivo nacional y a la vez, a los depredadores extranjeros.

Cómo se combate la pesca ilegal de buques extranjeros en la costa argentina

El año pasado se decomisaron más de 300 toneladas de pescado. Pagaron multas por casi 20 millones de pesos, buques coreanos, taiwaneses y chinos los mayores depredadores de la Zona Económica Exclusiva Argentina.

Los momentos de mayor tensión, en este caso en el mar, comienzan cuando un guardacostas de Prefectura Naval Argentina (PNA) detecta un eco radar de una embarcación extranjera con las luces de pesca encendidas depredando el Mar Argentino, es decir realizando sus faenas dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), tal como ocurrió, por ejemplo, con el pesquero chino “HU SHUN YU 809”, que estaba operando a tres millas náuticas al oeste de la línea exterior y dentro de las 200 millas protegidas.

Al visualizar que el guardacostas GC-28 “Prefecto Derbes” se acercaba, el capitán de la embarcación -compuesta por 33 tripulantes- apagó el sistema de iluminación.

Ante esta actitud, Prefectura -que por la ley 18.398 tiene el poder de policía al ser la Autoridad Marítima Nacional-, dio la orden de detención de motores a través del sistema de radio, en español e inglés.

El protocolo elaborado en 2016 por el ministerio de Seguridad, encabezado por Patricia Bullrich, indica que si el buque infractor sigue su marcha, se debe realizar una “pitada”, esto es la emisión de señales sonoras que responden a un código internacional. Si esta oscuro, también lumínicas.

Ante esta segunda advertencia, la mayoría de los pesqueros deponen su actitud y son abordados por una dotación de Prefectura que lo hace a través de un bote semi rígido junto a un inspector Nacional de Pesca para que labre en un acta las infracciones cometidas según el Régimen Federal de Pesca.

No siempre es tan sencillo, y se llega a utilizar hasta el poder de fuego ante las maniobras agresivas de los barcos poteros. Más tarde, la documentación será adosada a la causa penal.

Allí constará, entre otros datos de importancia, la bandera del buque (la mayoría provienen de Corea del Sur, Taiwán y China), la latitud y longitud dónde estaba realizando la faena ilegal y la cantidad de pescados o moluscos que había en sus bodegas u en otros sectores del barco.

Por este tipo de acciones de preservación de la Zona Económica Exclusiva, solo el año pasado, la fuerza de seguridad encabezada por el Prefecto General Eduardo Scarcello decomisó 327.202 kilos de pescados, y la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura de la Nación impulso multas por unos 20 millones de pesos.

Las cargas, que suelen tener un valor superior a medio millón de dólares -casi igual a la multa aplicada cuyo importe máximo es de 10.000.000 pesos- es rematada por la autoridad de aplicación, en estos casos la Dirección Nacional de Pesca y Acuicultura.

En 2018, según la documentación a la que accedió Infobae, las 327 toneladas de pescado que había sido robado de la ZEEA argentinas estaba compuesta por merluza (144.947 kilos); rosada o abadejo (4.057 kilos), bertorela (131 kilos), pota (35.775 kilos), vaina o calamar (8.900 kilos), raya (2.850 kilos), raya con alas (1.752 kilos), atún (90 kilos) y marujo pequeño (128.700 kilos).

Los cuatro recursos pesqueros más importantes del país son la merluza hubbsi, el calamar illex argentinus, la merluza de cola y el langostino. También son los más buscados por los depredadores.

No siempre los capitanes detienen la marcha del buque pirata mansamente. Algunos intentan embestir al Guardacostas, o escapar hacia aguas internacionales. Ante esta actitud, la fuerza de seguridad está obligada a realizar disparos intimidatorios para que el pesquero se someta a las leyes argentinas.

Primero se realizan disparos intimidatorios y al aire con los fusiles FAL. Si aún así persisten en su actitud hostil, se realizarán detonaciones a la altura de la proa, popa y laterales de la embarcación a través de la artillería antiaérea calibre 12,7mm con la que están equipadas las unidades de Prefectura.

En tercer lugar, los disparos intimidatorios y siempre realizados a una distancia suficiente como para no dañar a la tripulación ni a la embarcación, son con los cañones 20mm.

Para esa altura, uno de los aviones patrulla de Prefectura, como el Beechcarft King Air 3501 ER, ya partió desde la Estación Aérea de Comodoro Rivadavia para brindar asistencia y apoyo al guardacostas que esta lidiando con los depredadores del Mar Argentino.

Las banderas de los depredadores

La actividad pesquera en el Mar Argentino tiene una importancia económica cada vez mayor. Para evitar la depredación de las especies que habitan en estas aguas, Prefectura despliega amplios operativos de control ya que la custodia de los recursos pesqueros es una preocupación constante de las autoridades del país, ya que el Mar Argentino es uno de los caladeros más importantes del mundo.

Las líneas de base de sus patrullajes son puntos de latitud y longitud que establecen los espacios marítimos. A partir de ellas se proyectan: el Mar Territorial, la Zona Contigua y la Zona Económica Exclusiva. El Mar Territorial son las primeras 12 millas. Dentro de esta zona, el Estado argentino tiene soberanía absoluta. La Zona Contigua corresponde a las siguientes 24 millas. Allí el Estado tiene jurisdicción sanitaria, aduanera, fiscal y migratoria. Hasta las 200 millas se extiende la Zona Económica Exclusiva.

La milla 201 suele convertirse, por su riqueza en especies única en el planeta, en una verdadera ciudad nocturna con hasta más de 500 pesqueros. Cuando alguno de ellos ingresa a la ZEEA es dónde actúa la autoridad nacional.

A lo largo de su historia como policía, Prefectura detuvo un total de 76 embarcaciones que pescaban sin autorización dentro de la ZEEA.

De ese total, 14 fueron de bandera coreana; 11 taiwanesa; 11 chinas; 11 españolas; 8 japoneses; 7 de bandera uruguaya; dos de banderas polacas, rusas, británicas y ucranianas; los restantes seis pesqueros tenían banderas de Alemania, Panamá, Venezuela, Chile, Ghana y Belice.

En los últimos años la mayoría de los buques contraventores son de bandera china y no pertenecen a empresas privadas, sino al gobierno de ese país (o mixta) y también españoles. Los de origen asiático, por lo general, intentan escapar de Prefectura, los españoles u otras naciones, en su gran mayoría, acatan las ordenes, y detienen sus motores.

Además del el pesquero chino, “HU SHUN YU 809”, detenido a la altura de Bahía Camarones, en la provincia de Chubut y que en sus bodegas había 600 toneladas de calamar, con el que abre esta nota, Prefectura detuvo -en un caso muy difundido- al buque pesquero “PLAYA DE PESMAR UNO” de bandera española. El 4 de abril pasado fue obligado a trasladarse al Puerto de Comodoro Rivadavia por el Guardacostas GC-27 “PREFECTO FIQUE”.

Después de abonar una multa de 7.500.000 pesos impuesta por la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura “por realizar tareas ilegales pesca sin la debida autorización dentro la ZEEA” y decomisarle la carga hallada a bordo, 349.684 kg de pescado procesado, y valuado en 683.682,66 dólares, abandonó el país.

A la empresa armadora además -y por primera vez- se le impuso el pago de los gastos originados que demandó su conducción desde su lugar de detención hasta el puerto de Comodoro Rivadavia, que sumaron otros 341.629,40 pesos.

El 21 de febrero también fue detenido realizando tareas de pesca ilegal en la ZEEA el buque JING YUANG 626 de bandera china que logró fugarse motivo por el cual se libró un pedido de captura internacional a través de Interpol.

El pesquero ilegal había sido detectado por el Guardacostas GC PNA-24 “MANTILLA” quien al notar la presencia de los hombres de Prefectura inició la huida hacia la zona de Malvinas. Ya en persecución, otros 4 Buques Poteros de igual nombre pero de números 628/608/616 y 618, lograron huir a la zona conocida como “FOCZ” (Zona de Conservación Exterior), adyacente a las islas Malvinas.

Por ese hecho inusual, el Juzgado Federal de Primera Instancia de Comodoro Rivadavia, dio inicio a la causa número 1831/2018 a través de la cual se solicitó la “captura Internacional” de los cuatro pesqueros chinos.

Finalmente, y para evitar la prohibición de ingreso a otros puertos y su detención, la empresa YANTAI JINYUAN FISHERIES CO.LTD – armadora de los citados buques – se presentó ante la justicia argentina, reconoció la falta cometida por el buque pesquero JING YUANG 626, y abonó una multa de 7.500.000 pesos.

Por su parte, Prefectura impuso a la empresa YANTAI JINYUAN FISHERIES CO.LTD el cobro de los gastos originados por la afectación de medios de la PNA, que demandó la persecución por parte de la Unidad de Superficie PNA GC-24 “MANTILLA”, como así también los gastos que demandaron el sobrevuelo del avión patrullero marítimo BEECHCRAFT KING PNA PA-22 del Servicio de Aviación, Estación Aérea Comodoro Rivadavia, hasta la posición geográfica del buque potero chino infractor y posterior regreso a dicha Estación, consistentes en la suma de 318.898,80 pesos y 7.795,12 dólares.

Para evadir la persecución de la PNA los pesqueros chinos realizaron, de manera conjunta, una peligrosa maniobra, intentaron cercar y colisionar al guardacostas de Prefectura, poniendo en riesgo la vida de la tripulación.

Los tripulantes chinos solo abandonaron el intento de arremeter contra el Guardacostas MANTILLA cuando este utilizó, de manera defensiva, y como advertencia, disparos al aire con sus cañones 20mm. Después de eso, los cuatro poteros chinos pusieron rumbo a aguas internacionales en dirección a las Islas Malvinas.

Fuente: Nuestromar

http://www.agromeat.com

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