ELECCIONES 2019 – EL JUEGO DE LAS MINORÍAS

El objetivo de CFK

Los grandes partidos políticos argentinos se construyeron ambicionando obtener grandes mayorías porque el sistema consideraba que esto era indispensable para realizar grandes reformas. Esto es muy discutible porque, en definitiva, las grandes reformas fueron de baja calidad. En verdad, un gobierno de minorías consolidado reflejaría una mayor calidad institucional, algo inédito hasta ahora en la Argentina. Acerca de esta cuestión reflexiona el autor:

CFK, ¿candidata o no candidata 2019?

Ricardo Rouvier le decía al diario El Cronista Comercial, “El principal problema de la Argentina es que no hay mayorías”.

Personalmente pienso exactamente lo contrario: la presencia de mayorías ha sido el principal problema argentino de los últimos años que, permitió esa suerte de amalgama entre el peronismo y el país como si fueran una sola cosa.

En líneas generales en los últimos años nuestra historia se confunde con las internas del peronismo cuyas divisiones fueron causa de diversas calamidades que hemos padecido, incluida la subversión de los ’70 .

En 2015 le apareció al “peronismo” su cisne negro que fue el PRO, enfundado en esa mera coalición electoral que es “cambiemos”que lo dejó fuera del gobierno de la Nacion y de la Provincia de Buenos Aires.

2015 parecería que marcó el fin de las mayorías y el 45% de votos necesarios para ganar una elección presidencial parecería que se han convertido en un obstáculo para que una mayoría pura acceda al gobierno.

Es paradójico pero el propio peronismo intenta convertirse en una coalición electoral para competir en este juego de minorías. Antes recurría a los llamados “frentes” para disfrazar su hegemonía, ahora esa alternativa ya no funciona, dado que el peronismo está en un proceso de resiliencia desde su estructura o esencia caudillista de obediencia ciega al consenso interno.

Pienso que es un delirio creer que alguien podría ganar en primera vuelta y pienso que, probablemente, el negocio político sea el de perder en la primera vuelta por una diferencia no mayor a cinco puntos para conformar una circunstancial mayoría electoral para el balotaje.

Varias encuestas divulgadas en las últimas horas colocan ganadora a Kristina, en la primera vuelta, por diferencias que van hasta un máximo de 4 puntos. Nada.

Si eso ocurriera es obvio que ese 35% que jamás votaría a Cristina, se uniría a ese 25% a 30% que votaría a Macri en cualquier escenario con tal que Kristina no acceda al gobierno. Con ello el oficialismo tendría una mayoría mínima (52/53) que le permitiría mantenerse en el gobierno.

Sin embargo hay que tener en cuenta que el triunfo en primera vuelta le permitiría al “kristinismo” mantener un buen número de diputados cuyo fuerte podría ser su capacidad y poder de veto.

Esta eventual situación obligaría, cuando menos, a negociar políticamente en cuestiones instrumentales, dejando para más adelante, la negociación de las reformas profundas que necesita la Argentina.

La otra paradoja es que un eventual triunfo del oficialismo en primera vuelta que, sería también por mínima diferencia, contribuiría a galvanizar su volumen y esa mínima diferencia sería suficiente para que el segmento que jamás votaría a Cristina y que quedó desengañado con Macri, lo vuelva a votar.

No se cómo piensa Cristina, no se ha caracterizado por ser buena estratega, pero es obvio que es imprescindible que participe como candidata, sin posibilidad de ganar la elección definitiva, “el balotaje”, para lograr un buen número de diputados que le den la fuerza necesaria para poder negociar eventuales indultos en caso de condena, a su hija Florencia, su máxima y quizás única preocupación en este momento de su vida.

Ella y Máximo están a salvo con sus fueros, por lo menos es lo qu e creen. Por eso, según se cuenta en algunos mentideros, Máximo tratará de negociar con el máximo espectro político para garantizarse el mínimo de lealtad necesario para no perder el privilegio del fuero.

En fin y lo reitero, por fin hemos dejado de tener mayorías y mal que bien la negociación y el consenso político empiezan a tener un sentido. Claro está, sería bueno que también aparezcan algunas buenas ideas… porqué en esa materia seguimos “…como los indios que se golpean el codo: en bolas, y a los gritos!”, Tato Bores dixit… en su monólogo 2000…

 

 

Por LUIS ALEJANDRO RIZZI

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