ARGENTINA, ¿POR QUÉ FRACASAMOS DESDE 1983?

Mar del Plata, lunes 18 de febrero del 2019, Luis Gotte.- Todos los argentinos, como una gran mayoría de extranjeros, saben que nuestra Patria es una especie de Huerto del Edén, donde cualquier semilla que se tire crece y se la consume; donde cualquier animal crece para ser consumido. Tenemos una producción minera que desconocemos y no utilizamos; energía renovable que no sabemos aún manejar; un capital humano ocioso, que cualquier país desearía tener, con un potencial de ideas y propuestas que asombraría al más racional de todos los humanos…si ponemos todo eso al servicio de la política, en ocho (8) años el mundo entero hablará del GRAN MILAGRO ARGENTINO.

Pasada la tormentosa noche de la dictadura militar, asume el Dr. Alfonsín -un afiliado a la Internacional Socialista y abogado de militantes del ERP- como presidente democrático de la Argentina (en acuerdo con la Junta Militar, la cúpula del PJ y los grupos económicos tanto de adentro como de afuera). El gobierno, que nunca debió serlo, comete su primer grave error: piensa la política desde lo económico. Se elabora un proyecto económico, Plan Austral, que fracasa y luego viene el Plan Primavera que nos llevan a la peor crisis socioeconómica que recuerde nuestro pueblo…sin entrar en detalles, ambos planes o cualquier otro, ya estaban destinados al fracaso.

Ellos creyeron que el problema argentino se resolvía con un programa económico. No fue así. No era así.

La caída de Alfonsín no fue por responsabilidad del Partido Justicialista, por los paros generales del compañero Saúl Ubaldini, fue por la impericia, la improvisación e ignorancia de un grupo de militantes -denominados La Coordinadora, entre ellos Leopoldo Moreau- que no entendieron a la argentina peronista y a un mundo que estaba girando hacia la apertura económica, y trazando nuevas reglas para el contexto de países subdesarrollados. Este grupo de radicales de una ineptitud pavorosa, planificó y ejecutó la profanación de los restos del Gral. Perón en complicidad de la pasividad de la alta dirigencia peronista. El objetivo, desacreditar a Perón ante su pueblo: “le cortaron las manos por ladrón…”, en ese año se venían las elecciones a gobernador en la provincia de Bs.As. que el radicalismo debía ganar y terminan perdiendo ante el compañero Antonio Cafiero. Con esas formas de actuar, ¿que se podía esperar?

Alfonsín abrió las puertas para el infierno que se desatará en la Argentina. En 1989, en medio de una hiperinflación, asume como presidente el Dr. Saúl Menem. Un patético personaje envuelto en el mito peronista. Sin proyecto, sin plan, sin una propuesta de gobernabilidad, acepta la de los grupos económicos internacionales: el Plan de Convertibilidad. Una fantasía, que al despertar, nos dimos cuenta que le habían quebrado la columna vertebral a nuestra Patria: empezamos a caminar de rodillas.

Cumplidos los objetivos propuestos a Menem, y terminado su mandato como administrador de nuestro país, asume algo que llaman “Alianza” conducido por alguien, que al día de hoy, no sabemos quién fue. Otra crisis económica, y nuevas elecciones.

Ocupa el sillón de Rivadavia (primer agente al servicio de las potencias europeas) un nuevo presidente, con los vicios y errores de sus antecesores. Desesperado buscan un plan económico. Surge el “Modelo” que, 15 años después, nos preguntamos ¿qué es? ¿Qué fue? Pero, lo único cierto, si Menem le quebró la espalda a la Argentina, este “modelo” quebrantó nuestro espíritu nacional, nuestra voluntad de Nación, Patria, Pueblo.

Y el actual gobierno solo conduce fragmentos de una Argentina acorralada y moribunda.

La Argentina, hoy, es sólo una región para ser explotada por los grandes grupos económicos que se llevan NUESTROS recursos sin preguntar; una región saqueada por la Oligarquía Financiera Internacional…Argentina es un país inmensamente rico con una población cada vez más embrutecida y empobrecida, desesperada y desesperanzada. Así la querían, así nos querían! Y el peronismo fue cómplice (el JUSTICIALISMO es otra cosa).

Nuestros dirigentes, como desde 1983, siguen esperando y creyendo, que con un Plan Económico se salvan ellos y salvan a la Argentina. Son mas afectos a escuchar a un tal Milei -un raro personaje salido del álbum de figuritas Billiken- que buscar respuesta que ya han sido dadas por el PADRE DE LA ARGENTINA MODERNA, Juan Domingo Perón.

Compañeros, el problema argentino no es económico. El problema argentino es de organización política.

La economía, o plan económico, es un “dispositivo” que se lo prepara para que cumpla una función determinada. Función que está planificada estratégicamente desde la política. Para ello debemos pensar qué Argentina queremos, hacia dónde conducirla. Primero entendamos que lo de la autodeterminación de los pueblos es un derecho limitado, ningún país hace lo que quiere. El determinismo evolutivo nos indica que cada país construye su propia montura para cabalgar los cambios que se suceden, y que el hombre cree controlar pero no es así.

En definitiva, lo que necesitamos -y nadie se tomará el tiempo de hacerlo o de entenderlo, y volveremos a fracasar- es un PROYECTO NACIONAL, condicionado en tres ejes:

1. Un nuevo PACTO FEDERAL, con reglas claras y de cumplimiento entre el Estado Nacional y las Provincias.

2. Una pronta REFORMA POLÍTICA BONAERENSE. El nudo Gordiano de Argentina es el conurbano bonaerense, si no empezamos a desconurbanizar cualquier cosa que hagamos no dará resultado.

3. y por último, debemos conducir la unidad de nuestras Patrias hacia el CONTINENTALISMO. El concepto de soberanía nacional debe tener una mirada ya continental.

Una vez definido y programado estos tres ejes, se convoca a los técnicos económicos para el desarrollo de un PLAN ECONÓMICO. Si lo hacemos a la inversa, preparémonos para otro fracaso…

Luis E. Gotte

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