CRISIS EN DEFENSA IIº

Se agrava la crisis en Defensa – Marchas y contramarchas

Quisieron bajar costos en la obra social militar, pero hubo reacción. El dos de Aguad se niega a renunciar –y ante esta rebelión el ministro Aguad sigue al frente del ministero- y hubo mala recepción a una designación de Marcos Peña.

El ministro de defensa Oscar Aguad con los familiares del ARA San Juan en la comisión bicameral investigadora sobre desaparición, en diciembre pasado. (Lucía Merle)

Si hay una gestión que sólo de vez en cuando entra en el radar político pero que cuando entra lo activa, para mal y fuerte, es la de Defensa. Acaba de probarlo el ministro Aguad, que tuvo que dar apurados pasos de danza y contradanza en las últimas horas. Y hoy la situación empeoró.

Los pasos de danza fueron del hombre que Aguad puso como jefe de la obra social de las Fuerzas Armadas, que incluye a Gendarmería y Prefectura y que tiene unos 630 mil afiliados: es la séptima más grande del sistema. Pedro Barrios se propuso achicar costos y profesionalizar el organismo y planteó que le sacaran de encima a los militares que le endosan en la gestión. No midió que podría haber reacción militar. Y la hubo y muy fuerte.

Reducir gastos y poner gente idónea es una discusión más que válida en una obra social montada en 2013 sobre tres estructuras y que no brinda buenos servicios –aunque lo propuesto por Barrios no garantizaba una mejora sino una próxima privatización o la absorción por parte de una “prepaga amiga del gobierno” como es la de Belocopit- aunque recibe más aportes que las otras: entre 12 y 14% de los salarios frente al 9% del resto.

Las fuerzas destinan ahí 450 oficiales y suboficiales que conviven con unos 4.000 empleados civiles. Es otro número que no cierra. Los hospitales militares están colapsados y en parte privatizados: servicios y un porcentaje alto de camas han sido tercerizados y atienden afiliados de otras obras sociales, algo insólito y muy mal mirado pr los efectivos en actividad y los retirados. Y los directores rotan cada dos años como los jefes de un regimiento.

El problema es que Barrios en su propuesta omitió ir al grano y en cambio deslizó una incompetencia militar para la gestión por el hecho de usar uniforme. Olvidó que los militares son desde hace rato blanco de descalificaciones y ninguneos. La reacción la encabezó el propio directorio, al que Barrios se proponía reducir y al que pueden faltarle dotes gerenciales pero políticas no tanto: la voz del reclamo fue del hoy coronel retirado y héroe de Malvinas José Martiniano Duarte, que dejó una carta en la mesa de entradas del Ministerio que al mismo tiempo y como corresponde a estos tiempos trascendió en las redes.

Dice Duarte: “Todo parece válido a la hora de humillar a las Fuerzas Armadas” y no teniendo “otro tema para el escarnio, se la toman con nuestra obra social, que es lo mismo que decir con nuestras familias. Es fácil, lo reconozco; los militares no tenemos sindicatos, no hacemos paros ni movilizaciones”. Duarte era teniente primero en Malvinas. Difícil cargarle procesismo a este honorable oficial.

Los pasos de contradanza los dio el propio Aguad: ordenó a los jefes de las fuerzas que comuniquen que el personal militar ”seguirá prestando servicios en la obra social como históricamente lo ha hecho y su designación será realizada a propuesta de cada fuerza…”.

La crisis provocó la salida de Horacio Chighizola, radical de viejo cuño como Aguad y su segundo como secretario de Asuntos Militares. Simple: la necesidad de ponerle nombre al error. ¡Pero Chighizola ahora se niega a renunciar! Marcos Peña –como es su costumbre- había aprovechado el despido y se apresuró a ocupar la vacante con Paula Decchiaro, que fue kirchnerista y ahora es de su equipo. La designación fue mal recibida por los jefes militares. Encima hubo muy claras versiones de que Duarte podría ser separado como profesor del Colegio Militar, aunque el propio Aguad intentó desmentirlo.

¡Han creado una crisis de nada! Y todo añadiéndole a Aguad otro dolor de cabeza cuando ya tiene los del submarino hundido y las maniobras con el Correo ex familia Macri, por las que debe declarar en marzo ante el juez Lijo.

Y también dolor de muelas para el ministro metido de lleno, nada raro entre radicales, en las internas por las PASO. Aguad, muy cercano a Mestre padre, apoya a Mestre hijo, que se enfrenta en Córdoba a Negri, radical macrista como pocos. Temor oficial: que el aparato radical cordobés copie La Pampa. También en esto, poca o rara estrategia macrista para las internas de Cambiemos.

·        CULEBRON: El segundo del Ministerio de Defensa continúa en funciones, pero fue bajado de un acto oficial

Horacio Chighizola debía presidir hoy la despedida del contingente de Cascos Azules que viajarán a Chipre, pero su nombre fue borrado de la lista de protocolo y ceremonial por orden del ministro Aguad

Horacio Chighizola y Oscar Aguad

En medio de la fuerte crisis interna que vive el Ministerio de Defensa la tensión no cede y en las últimas horas se sumó un nuevo capítulo. Oscar Aguad enfrentado con Horacio Chighizola, secretario de Estrategia Militar, bajó a su virtual segundo en la cartera de Defensa de la ceremonia que debía presidir hoy en Campo de Mayo para despedir a los Cascos Azules que viajarán a Chipre. A horas de la realización del acto, el nombre de Chighizola fue borrado de la lista que maneja el personal de Protocolo y Ceremonial.

La decisión de bajar del evento al secretario de Estrategia Militar fue ordenada directamente por Aguad, que insiste en desvincularlo del Ministerio pese a la resistencia de Chighizola. Según supo Infobae, la decisión del ministro apunta a que Chighizola sea una suerte de “chivo expiatorio” por las polémicas que envolvieron a la cartera de Defensa en los últimos tiempos.

Todo esto ocurre mientras Mauricio Macri está fuera del país, encabezando una gira por India, Vietnam y Emiratos Árabes. De hecho desde Defensa habían asegurado este jueves que esperan el regreso del Presidente para tomar una decisión sobre el futuro de Chighizola.

No son pocos los problemas que tuvo que enfrentar Aguad en los últimos tiempos. Tras las tristes noticias sobre el submarino ARA San Juan y el trágico destino de sus 44 tripulantes, en julio del año pasado se sumó el malestar de los integrantes de las Fuerzas Armadas por el magro aumento salarial del 8%, cuando a los miembros de las fuerzas de seguridad -Gendarmería, Prefectura Naval, PSA- les habían otorgado un 15%. Ante la inquietud expresada por los hombres del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, el Gobierno tuvo que corregir los incrementos salariales y finalmente les otorgó también un 15%.

El presidente Macri, Aguad y Chighizola escuchan un reporte del almirante Marcelo Srur sobre el ARA San Juan (foto NA)

El siguiente foco de conflicto que tuvo que enfrentar Aguad se produjo en diciembre, cuando trascendió que el Gobierno preparaba un proyecto para cambiar, a través de un DNU, la composición y el control de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), una caja de 20.000 millones de pesos anuales.

El decreto impulsaba una profunda modificación en la integración del Instituto, que iba a cambiar su nombre por Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y Federales (IOSFAF). La iniciativa contemplaba una nueva composición, ya que apuntaba a alterar las mayorías actuales y las Fuerzas Armadas perderían el control de la obra social. Finalmente, la difusión pública del proyecto lo hizo quedar trunco y por el momento el plan quedó archivado.

Los distintos conflictos generaron fuerte malestar en las Fuerzas Armadas con el ministro Aguad

El nuevo año no trajo buenas noticias y en los primeros días de febrero otra vez la IOSFA fue centro de polémica debido a la intención de Aguad, plasmada a través de un hombre su confianza, Pedro Barrios, de apartar a los militares de la conducción de la obra social del personal en actividad y retirado de las Fuerzas Armadas.

Barrios es un civil que fue designado como presidente del directorio de la IOSFA, un virtual interventor. En una carta fechada el 7 de febrero, Barrios se quejó ante Aguad de la presencia de personal militar en varias áreas de la obra social, ya que considerada que no tenían “los perfiles requeridos”. Así fue que le pidió al ministro que “adopte las medidas necesarias para dejar de considerar al IOSFA como destino militar”.

Ante esto, cuatro días después el general José Luis Figueroa, vocal del directorio de IOSFA, le envió una carta a Barrios para protestar por haber hecho “un diagnóstico sobre las dificultades para conducir y gestionar” la obra social sin considerar “la racionalidad y fundamento de lo propuesto” a Aguad. En la misiva, Figueroa reclamó además una reunión con “carácter de urgente”. Al día siguiente, el 12 de febrero, Barrios respondió rechazando las acusaciones e invitando a Figueroa a una “reflexión serena” sobre el asunto.

Cabe destacar que estos conflictos no salpicaron a Chighizola, quien mantiene el respaldo de los uniformados, ya que estos saben que las decisiones vinculadas a la obra social fueron tomadas por Barrios, hombre de máxima confianza de Aguad.

Pero la cosa no quedó ahí. En el Boletín del 27 de febrero se dio a conocer una dura carta de un héroe de Malvinas -el coronel (R) José Duarte- a Aguad, que hizo que el conflicto por la obra social de los militares tome estado público, más allá del cruce epistolar entre Barrios y Figueroa, que había mantenido el delicado asunto puertas adentro.

José Duarte, ex combatiente de Malvinas

En su carta, Duarte, quien combatió en Howard, cuestionó la posibilidad de que los militares sean apartados de la conducción del IOSFA. “Me pregunto por qué la conducción del Ministerio de Defensa provoca esto en este momento. Las causas podrían ser de distinto tenor: ¿incompetencia, ignorancia, política? No encuentro una respuesta”, disparó Duarte.

Aguad le hizo pagar caro el “atrevimiento” a Duarte y anoche trascendió que el veterano de guerra había sido desplazado del cuerpo de profesores del Colegio Militar. Las fuertes críticas a esta decisión obligaron a dar marcha atrás, argumentado que no había despido y todo se remitía a “un error burocrático”.

El propio Duarte lo explicó así: “El jefe del Ejército Argentino me aseguró que todo fue un mal entendido, un error burocrático. Me pidió que continúe en el cargo de profesor. El general (Claudio) Pasqualini merece todo mi respeto, desde siempre. Es un hombre de bien y de honor. El Ejército nada tuvo que ver con este problema”.

Frente a todo esto, los involucrados en esta fuerte interna esperan el regreso de Macri, que se producirá el fin de semana, para ver cuál será el final de la disputa. Sin embargo, Chighizola corre con desventaja, ya que los que conocen los entretelones de Defensa saben que Aguad está dispuesto a desprenderse de su segundo a cualquier costo.

¡Una vergüenza y otro desastre del Ministro Aguad! ¿Qué más estamos esperando?

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

Buenos Aires, 21 de febrero de 2019

 

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