EL MUNICIPALISMO COMO POLITICA DE ESTADO

UNA APROXIMACION AL FUTURO QUE LLEGA INEXORABLE

Eurípides, poeta de la antigua Grecia, decía que “el primer requisito de la felicidad es que un hombre nazca en una ciudad famosa”. Millones de bonaerenses, aunque no hayan nacido en ciudades, buscan en ellas su felicidad. Desde hace mucho tiempo se dice que “Dios está en todos lados pero atiende en La Plata…”. Ya es hora que nuestros pueblos dejen de levantar su mirada hacia la ciudad de las diagonales y reclame que “Dios atienda en cada uno de los 135 Municipios”.

Hoy nuestras ciudades del interior, nuestras “patrias chicas” al decir de Esteban Echeverría (1833), no poseen las herramientas para crecer, desarrollarse y organizarse como comunidad, es más, ni siquiera sus poblados pueden transponer la categoría de pueblo a ciudad. Por una muy sencilla razón, sus hijos deben migrar buscando un futuro que su lugar de nacimiento les niega. Nuestras comunidades se vacían de jóvenes.

CIUDADANOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES :

Mi nombre es Luis Gotte, nací en la ciudad de Comandante N. Otamendi -Municipio de Gral. Alvarado-, una ciudad de buena gente, que viene creciendo al 1% anual en población, hoy con apenas 6.650 hab. (cuando migre hacia Mar del Plata, en 1991, tenía 7100 hab.). Una región con un potencial inmenso y totalmente desaprovechado.

El problema de mi ciudad, que es el gran problema de todo el interior de nuestra enorme provincia, es la migración de su juventud. Nuestros hijos, nuestros hermanos y amigos de la infancia, con los que hicimos la primaria, terminamos la secundaria y soñamos nuestro futuro, migran en su mayoría porque ese futuro se nos escapa.

Muchos de nosotros partimos cargados de sueños, de esperanzas, buscando algo mejor. Dejando el suelo querido, la casa donde nacimos y crecimos felices. Pero la realidad pronto nos muestra su verdadero rostro, el nuevo ambiente de transfrontera es de naturaleza hostil e inmediatamente se nos vuelve en contra. La ciudad, la gran urbe, no es amigable para el que viene a “invadirla”. Te modifica y cambia tu subjetividad, tus impresiones, tu espíritu de cierta inocencia edénica.

Muchos de nosotros, como en mi caso, debimos dejar nuestros recuerdos, nuestros espacios y vivencias que hoy tanto “nostalgiamos”. Hoy cargamos añoranzas de volver al terruño que amamos desde el momento en que dejamos de caminar sus calles y sentir el viento surcar nuestras rostros cargados de fantasías…como dice un viejo tango “lejana tierra mía, bajo tu cielo quiero morirme una día, con tu consuelo, con tu consuelo”.

****Ver si se puede empezar aquí…

Cada gran urbe bonaerense, como Mar del Plata, Bahía Blanca, Tandil etc., ven formar su propia CONURBANACIÓN, un fenómeno de caos urbano y de crisis social. Esto debe ser interrumpido, por ello la batalla que debemos dar es la batalla por los pueblos y su sentido de pertenencia.

¿Cómo evitar este desplazamiento migratorio ruralidad-ciudad, pueblo-ciudad? ¿Cuáles son los dispositivos políticos que permitirían revertir la situación de escape, de huida, de nuestros jóvenes de su “communitas”?

La magnitud creciente de los problemas urbanos y la falta de reacción de las administraciones municipales llevan a reflexionar acerca de una crisis general y profunda del Modelo Municipal que surge del DECRETO MILITAR 6769/1958 -LEY ORGÁNICA DE LAS MUNICIPALIDADES- y a repensar un nuevo modelo municipal bonaerense.

Debe entenderse que la crisis actual del Municipalismo es de actualización y no de “sustitución” o “extinción” de los mismos, pues se trata de una institución histórica que sólo requiere adecuarla a las realidades y necesidades de nuestros trabajadores.

El Municipio configura de por sí una insustituible forma de descentralización del poder y de la creación de un ámbito propicio de participación ciudadana. En este último aspecto, el Justicialismo ha reconocido históricamente el derecho de los trabajadores, como usuarios de los servicios públicos, a intervenir de algún modo en el manejo de los mismos. Y también a tener un “forum” y legitimar canales de comunicación con las autoridades para expresar sus criterios y deseos acerca de cómo debe ser la comunidad, cómo debe desarrollarse y a qué intereses y aspectos debe darse preferencias. Porque en definitiva, somos los trabajadores los que vivimos día a día en nuestras comunidades. Esto no significa burocratizar o anarquizar las decisiones, sino entender que es el trabajador -como ciudadano y no como vecino- quien, con sus impuestos, sostiene toda la estructura estatal, por lo que su voz debe ser escuchada, creando los mecanismos necesarios para su ejecución y operatividad.

Hoy más que nunca es necesario readecuar y reformular la funcionalidad del Municipio desde la esfera del Estado-provincia, es decir, replantear un nuevo enfoque Municipal. Ergo, la pregunta que nos hacemos es ¿quién lo hará y desde qué espacio ideológico se planteará? La respuesta la tenemos y debemos, lamentablemente, darla: será el gobierno de Cambiemos quien concretará las reformas políticas en la provincia de Buenos Aires y desde una perspectiva o corte netamente liberal: irán por un sistema municipal totalmente tercerizado.

Tarde o temprano las reformas se harán, ¿estará nuestra filosofía practica simple profundamente cristiana y profundamente humanista, contemplada en estas reformas? Dependerá de nosotros, y de que actuemos rápido, visibilicemos el tema y concienticemos a nuestros trabajadores.

Entonces, ¿Qué hacer? Porque una vez que ellos planteen estas reformas, no habrá tiempo para lamentaciones…nuestro pueblo bonaerense sufrirá las consecuencias, no por lo que ellos planteen, sino por nuestra falta de iniciativas.

Por lo tanto, desde el espacio JUSTICIALISTA intentaremos reflexionar, desde la perspectiva de Comunidad Organizada, los cambios que se deben operar en la provincia de Buenos Aires para lograr los objetivos de un pueblo feliz en Municipios prósperos…y sabemos que es posible y como hacerlo

Somos conscientes de las reacciones en contra cuando se plantean cambios en épocas de crisis, temores, dudas, vacilaciones, inseguridades. Los Municipios del Conurbano serán muy remisos a implementar algún tipo de modificaciones al sistema actual. También sabemos de los pequeños movimientos ciudadanos que van planteando, subterráneamente, la partición de la provincia en dos o tres nuevas divisiones burocráticas. 

La única verdad es la realidad. Necesitamos un cambio de paradigma, en el sentido de transformar la relación entre La Plata y los Municipios del Interior y del Conurbano. Precisamos de una reforma política que nos permita una construcción de poder de abajo hacia arriba. Desde el trabajador, unido y organizado, formado y comprometido. Es la labor que corresponde cumplir en nuestros días; vale decir, una democracia integrada, donde cada uno hace su vida con toda amplitud y toda libertad, pero luchando para que su comunidad se realice y haciendo posible que, en esa comunidad realizada, cada uno pueda, de acuerdo con sus condiciones y según sus esfuerzos, realizarse a sí mismo.

El problema de Bs. As. no es económico, es político y de organización política.

¿Cómo hacerlo? Dando un salto de rana, que implica una reorganización de la comunidad. La humanidad va teniendo dos ritmos evolutivos, una de manera gradual y otra “saltatoria”. Como los tiempos apremian en Argentina, nuestras comunidades ya no tienen suficiente tiempo para evolucionar gradualmente, deben pegar un…salto de rana.

Los Municipios bonaerenses no deben seguir una senda de desarrollo lineal-evolutivo como las ciudades de los países más desarrollados. Pero tampoco pueden resignarse a una situación de crisis y estancamiento. El único camino posible para su propio desarrollo económico integral es que deban saltarse etapas para llegar a dicho estadio. Perón lo hizo así en 1946 para una Argentina moderna.

No hacemos referencia a un salto de carácter económico o de infraestructuras. El salto que se debe dar, en primer lugar, es INSTITUCIONAL.

Nuestras ciudades deben generar un modelo de desarrollo humano integral, que valorice nuestra cultura, tradiciones, la relación con nuestra tierra y que se fundamente en un esquema que proponga cuidar el medio ambiente total, dentro de lo que se denomina ECONOMÍA CIRCULAR (contraria a la economía lineal: producir, consumir, tirar).

El Municipio puede y debe definir las reglas de juego de su comunidad, para ello deberá organizarse. Debemos pensar en estrategias (poniendo el caballo delante del carro), dándole un nuevo sentido a las maneras y las formas en que el ciudadano municipal se vincule con el gobierno local y éste con el estado provincial

Perón en el Primer Congreso de las Comisiones Vecinales de la Capital Federal, en el año 1954, dice al respecto: “las comisiones vecinales son los sectores organizados de la población, que designan sus representantes, para que defiendan frente a su gobierno municipal sus propios intereses; en otras palabras, son los entes naturales y lógicos que concurren al gobierno. Posiblemente en el futuro la Intendencia Municipal pueda orientarse y formar con cada delegado de las comisiones de fomento de cada barrio el verdadero consejo municipal que nos está faltando”. Es decir, las comisiones vecinales y de fomento son representantes naturales de la comunidad local, basando su poder en una de sus manifestaciones solidarias: la de tipo territorial. 

Lo interesante es que, dentro del concepto de Comunidad Organizada, los diferentes organismos libres del pueblo se incluyen en la gestión política, sin que por ello sean empleados del gobierno de turno, sino que se insertan en los distintos aparatos del Estado, por su capacidad de sugerir, proponer, orientar; e incluso, presionar en el ámbito que es propio de su interés, para que las cosas se hagan lo mejor posible. 

Es dable destacar que los organismos naturales que el pueblo se da libremente a sí mismo, pro-ponen, sugieren, orientan, informan pero no deciden, como pretende el progresismo vernáculo, con su idea de cogestión en las empresas privadas y de autogestión en las empresas públicas.

La decisión le corresponde al gobierno, mientras que, a las organizaciones naturales les concierne crear las condiciones de posibilidad para la decisión correcta. Ellos son órganos consultivos en el estudio y solución de los problemas concernientes a sus ámbitos específicos. 

El pueblo se expresa sólo a través de sus instituciones libremente creadas y no lo delega en las instituciones del Estado. Porque las instituciones formales no alcanzan a representar sus demandas auténticas, lo que conlleva a una crisis de representatividad; y sólo el pueblo organizado se transforma en factor concurrente en los aparatos del Estado que le son específicos a cada una de sus organizaciones.

Para lograr la consecución de estos fines, es fundamental la participación de las organizaciones de la comunidad, permitiendo la toma de conciencia de todos sus componentes, sobre los factores que impiden su desarrollo integral, posibilitando, como órgano consultivo, que las decisiones políticas sean las más correctas y faciliten el bien común en la comunidad.

Una ciudadanía participativa y con capacidad de iniciativa, podrá influir sobre los partidos políticos, contribuyendo a mejorar la calidad de sus dirigentes, que deberá estar atenta al control popular que se ejercerá sobre ellos. Estos son caminos que pueden o no recorrerse, pero que si no se los transita, el pueblo no será otra cosa que una masa inorgánica, sin ninguna o escasa conciencia política y solamente ejercerá, en los actos electorales, un débil papel de consulta, con el agravante de aceptar ser conducida por la influencia tendenciosa de los medios de comunicación masivos.

En definitiva, replantear la provincia de Buenos Aires desde el dispositivo Comunidad Organizada es nuestro deber como Justicialistas, a tal efecto le solicitamos que se nos permita -junto al compañero Iñigo Cabral, del Municipio La Matanza-, poder expresar y comunicar nuestras propuestas en los centros que ustedes dispongan, sobre las Cartas Orgánicas Municipales, el Instituto Municipalista Bonaerense, el Instituto del Servicio Civil Municipal, las Comisiones o Centros Ciudadanas y los Centros de Fomentos Urbanos y Suburbanos, la Federación de Comisiones y Centros Ciudadanos, la Confederación Comunal Intermunicipal, las Unidades Descentralizadas Municipal, la Agencia para la Producción y el Intercambio, el Banco Intermunicipal Regional, la Autonomía y Autarquía municipal…es el camino que se deberá recorrer (que no es para aventureros y mercenarios, ni laclosianos ni duranbarbismos) para que nuestra Provincia de Buenos Aires recupere la grandeza que le diera el ex gobernador justicialista Domingo Mercante, donde nuestro pueblo supo ser un poco más feliz. 

Desde ya, muchísimas gracias por su atención. Un fuerte abrazo justicialista.

“Los bonaerenses no somos vecinos-contribuyentes, somos ciudadanos con derechos…”

“El gran problema bonaerenses es de organización”

 

Luis GOTTE

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