CUARTO PERIODO DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL GOBIERNO

Presidente, el respeto se gana, no se impone

La catástrofe del discurso del Presidente de la Nación el 01/03 no debería olvidarse facilmente. El fallecimiento de su padre Franco, no puede borrar las inexactitudes de su hijo Mauricio Macri ni su decisión de desconocer los errores de política económica. Quien decide ignorar la realidad no puede revertir los fracasos, y en un año electoral tan difícil para Cambiemos, esa situación anticipa un deterioro casi interminable. Acerca de esto escribió el columnista:

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Mauricio Macri

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). El viernes 01/03, en la Asamblea Legislativa, todos en el oficialismo repetían sorprendidos una frase que, muy en el fondo, quedó como el único dato importante de 58 minutos de intrascendente discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias (más allá del anuncio del aumento de 46% en la Asistencia Universal por Hijo), por parte de un Presidente de la Nación que sigue sin entender las dimensiones de la crisis, y que, quizás, nunca más vuelva a hablar en el Congreso Nacional. ¿La frase? “El calabrés, se enojó”.

Fue una Asamblea Legislativa bizarra. La diputada kirchnerista Araceli Ferreyra, de una provincia (Corrientes) donde el Gobierno capturó la mayor cantidad de drogas en los últimos 3 años, ingresó al recinto y colocó sobre su escritorio una planta de marihuana, mientras proponía autorizar el “autocultivo”; Joanna Picetti, la candidata que “Cambiemos” bajó de sus listas por “inhabilidad moral”, gritando a Mauricio Macri en medio de Legisladores peronistas y kirchneristas que se reían, sin que a nadie le importaran las cuestiones de seguridad o que esa persona no podía estar en ese lugar. Y mejor no hablemos de las poses de Elisa Carrió, fotografiada gesticulando y casi durmiendo, luego de comentar que estaba vendiendo su auto porque no le alcanza el dinero para pagar algunas deudas.

Absolutamente previsible, las bancadas massistas, kirchneristas y peronistas no ahorraron abucheos, gritos y quejas antes las palabras del Presidente de la Nación. Sin embargo, el epítome de la sesión fue cuando Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y todos los Legisladores opositores saltaron de sus poltronas y lo aplaudieron entre sonrisas socarronas, demostrando un desprecio por la investidura presidencial pocas veces vista en la larga historia del Congreso Nacional.

Pero, ¿podía esperarse algo diferente?

Hace muchos que la oposición no respeta a Macri, ni a sus ministros, ni legisladores. Pero lo grave, es que a muchos de los aliados del macrismo en “Cambiemos” les sucede lo mismo. Ocurre que el respeto no se impone, se gana; y poco hizo en su discurso ante la Asamblea Legislativa el 1er. mandatario para ganarse el respeto de los presentes, dado que a lo largo de 58 minutos, ignoró la realidad o describió un país que pocos ven o que, quizás, no existe, salvo en los PPT de Marcos Peña y los Excels de Nicolás Dujovne.

La crisis económica está mostrando por estos días su peor cara.

** Cierres de empresas, indicadores macroeconómicos con valores récord negativos,

** un Banco Central que ahoga la economía y es impotente para bajar la inflación; y

** creciente conflictividad social.

** Una Argentina que hace 7 años no crece y se encamina a tener algunos años más de recesión, según quién gane las elecciones de Octubre.

Y, en ese marco, Mauricio Macri no es capaz de lanzar un plan económico, de cambiar su equipo económico agotado y desgastado; o de remover al Jefe de Gabinete que le diseña una campaña que le facilita la potencial reelección de Cristina Fernández de Kirchner.

En este marco, el Congreso Nacional mostró la cara triste y oscura de lo que es hoy la clase política argentina, en general:

** Instituciones despreciadas por sus propios ocupantes,

** Legisladores que se comportan como adolescentes drogones que no respetan nada, salvo satisfacer sus necesidades primarias;

** ausencia absoluta de seguridad y respeto de todos los presentes y

** un Presidente de la Nación que no puede ocultar su fracaso, gritando, enojado y reclamando un respeto que no se ganó.

Sin duda fue un discurso de campaña. Sin duda Mauricio Macri buscó confrontar con el kirchnerismo y el panperonismo quería confrontar con el Presidente de la Nación. No se habló de inflación, ni de recesión, ni de cuándo va a terminar este ajuste cuasi perpetuo.

Sí se habló de corrupción, se polarizó, se definió el tono de la campaña electoral. Pero la gente no come polarización, los chicos no llevan al colegio cartucheras hechas de folios de eternas causas de corrupción que nunca tienen culpables, las familias no tienen interés en conocer, hoy, el tono de la campaña electoral.

Las necesidades de los ciudadanos, de las familias, de las empresas, pasan por otros lugares, lugares que nunca fueron mencionados en Congreso.

Mauricio Macri ratificó la agenda de temas que el Gobierno usó todo el verano para ganar la tapa de los diarios: Extinción de Dominio, Régimen Penal Juvenil, Reforma del Código Penal, que con su nueva tipificación del aborto, resucitará la lucha entre “Verdes” y “Celestes”. Ahora, ¿soluciones a la crisis? Ninguna. Con “estamos mejor”, no alcanza.

El viernes, 13 Gobernadores, el Jefe de Gobierno porteño y miles de intendentes municipales abrieron las sesiones ordinarias en sus respectivos órganos legislativos. No hay noticias de escándalos similares al ocurrido en el Congreso Nacional, salvo el intendente de Campana, Sebastián Abella, quien, enojado con sus concejales, habló tan sólo 28 segundos. Por eso, algo debe estar haciendo mal la Casa Rosada para ser la excepción a la regla.

No vamos muy lejos. Las aperturas de Sesiones Ordinarias de María Eugenia Vidal y de Horacio Rodríguez Larreta fueron totalmente diferentes a las realizadas por Mauricio Macri. En ambos casos, mensajes largos, con fuertes declaraciones política, con decenas de datos sobre la gestión, siempre comparando con Gobierno anteriores; y una larga lista de anuncios. Ambos rindieron cuenta, hicieron campaña, enfrentaron a sus oposiciones (con datos) y realizaron anuncios. Hasta los opositores los aplaudieron.

Se puede argumentar que la Gobernadora bonaerense y el Jefe de Gobierno porteño no cargan con el peso de una crisis económica salvaje, que no tienen grandes escándalos judiciales o de denuncias de corrupción; o que sus oposiciones están mucho más desarticuladas y sin liderazgos fuertes, lo que es discutible. En realidad, la gran diferencia es la forma de comunicar, el discurso que presentaron y el respeto que tienen ganado, ambos, hasta para los Legisladores de las respectivas oposiciones.

Ni Mauricio Macri, ni Marcos Peña, ni Jaime Durán Barba entienden que, según todas las encuestas serias, hoy están perdiendo las elecciones.

Pero no la están perdiendo ante CFK, Sergio Massa, Roberto Lavagna o Juan Manuel Urtubey. Hoy, el Gobierno pierde ante su propio paquete de desarticuladas medidas económicas. Por combatir la inflación paralizaron la economía. ¿El resultado? La inflación no baja y la recesión se profundiza.

Estamos en un peligroso escenario de estanflación que, en el mejor de los casos, comenzará a mostrar mejoras estadísticas en Mayo, que nadie cree que se puedan ver reflejadas en la calle.

La impotencia del Gobierno para ordenar las variables macro producen tanto daño a la estrategia electoral de la Casa Rosada como el silencio de CFK, quien casi se lanzó para la reelección con un par de fotos, un spot de la JP y una entrevista a un medio aliado que nadie viralizó, ni los propios kirchneristas, por lo intrascendente de las respuestas. A decir verdad, para la estrategia que plantearon Jaime Durán Barba y Marcos Peña, aturde el silencio de la ex Mandataria.

La oposición calificó a Mauricio Macri de irascible, violento y mentiroso. Curiosamente, esas mismas palabras eran con las cuales se calificaba a CFK en sus sesiones de stand up en la Casa Rosada o en sus extensos discursos de apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso, durante sus dos mandatos. Sin embargo, en 2019 los roles están cambiados: Mauricio Macri pelea por seguir en la Casa Rosada, mientras que CFK parece esperar su 3ra. oportunidad de Gobernar mirando, con calma, todos los errores que comete su contrincante. Si alguien hubiese adelantado esto hace un año habría sido el hazmerreír de todo el mundo. En parte, eso explica la decadencia argentina: es el Reino de los Imponderables.

Mauricio Macri habló como candidato. Pero le faltó hablar como Presidente de la Nación en ejercicio. Como candidato, no ofreció ningún futuro mejor, sino, más de lo mismo. Como Mandatario, apenas si presentó cuatro o cinco propuestas de proyecto de Ley. Enfrentar a la oposición o hablarle a la militancia es importante en tiempos electorales. Pero ese grupo “gaseoso” que no es oposición ni militante, y que hoy define una elección, sacó demasiado poco del mensaje presidencial.

En Diciembre de 2015, era necesario un mensaje de Mauricio Macri con tono fundacional. Comenzaba su gestión, comenzaba la concreción de la ilusión de sus votantes, comenzaba un nuevo ciclo económico e histórico. O, por lo menos, así lo parecía. Pasados 33 meses, en medio de una crisis que tiene alguno de los indicadores macro más negativos vistos desde 2001/2002, se necesita otro discurso, uno salvador, no fundacional.

Tal como hizo CFK durante varios años, Mauricio Macri culpó de la crisis económica a los shocks externos. Van 10 años, 2 Mandatarios y 2 grupos políticos de ideologías totalmente opuestas que señalan al exterior como responsable de los males argentinos. Sin embargo, el resto del mundo crece, crea empleo, se invierte y no tiene alta inflación. ¿Será casualidad o estarán haciendo algunas cosas mejor que nosotros?

Para Mauricio Macri no hay errores de la gestión económica. La sequía e inundación, el cambio de clima financiero internacional y el “GloriaGate” fueron culpados de la crisis. ¿Y qué hizo el Gobierno ante estas tres “catástrofes”? En medio de la sequía e inundación incrementó y generalizó las retenciones para la producción agropecuaria, lo que implica que dejamos de exportar harinas y aceites y estamos vendiendo granos, semillas y porotos sin industrializar. Ante el aumento de las tasas de interés, se reglamentó un ilógico Impuesto a las Inversiones Financieras Extranjeras, espantando al capital internacional y mucho local. Ante el “GloriaGate” no fueron claros en separar las empresas de los hombres, en un intento por salvar la estructura productiva del descrédito de los empresarios.

Esta semana, en vivo, en medio de estas puestas en escena que llaman “actos”, un obrero de la construcción increpó a Mauricio Macri y le reclamó que ante la crisis “hagan algo”. Dos días después, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, el Presidente de la Nación no hizo nada, no anunció nada, no aportó una sola solución. En todo caso, planteó una pelea ideológica y agonal que a Dante, el gasista cuestionador, no le aporta nada, no le soluciona nada. Ni a su familia. Ni al resto de los argentinos.

Por CLAUDIO CHIARUTTINI

Periodista. Licenciado en Ciencias Políticas y de Gobierno (UCES). Conductor de Sin Saco y Sin Corbata (http://www.sinsacoweb.com.ar/) por EcoMedios AM 1220. Director de la newsletter En Coordenadas.

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