LAS OBVIEDADES DE ROZITCHER

LAS OBVIEDADES DE ROZITCHNER
El discurso de Macri y el desaprovechado “obrero desconocido”

El obrero de la empresa Riva Construcciones que con gran respeto le dijo a Mauricio Macri lo que opinan muchos de los propios electores de Cambiemos (pero que Marcos Peña ordenó a sus ‘trolls’ negarlo en cadenas de Whatsapp que difunden varios militontos), podría haber sido el eje del discurso presidencial ante las cámaras legislativas. Pero a Alejandro Rozitchner no se le cae una idea.

Descripción: Descripción: http://www.urgente24.com/sites/default/files/2019-03/obreromacri-1280x549.png

La imagen famosa del obrero desconocido

Al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el presidente Mauricio Macri mostró dos perfiles:

* uno relacionado con su personalidad y

* otro relacionado con sus capacidades.

En el primero se mostró como una persona decidida y comprometida con su núcleo duro que, seguramente aprobó su tono agresivo, con el que intentó demostrar convicción y autoridad.

En el otro mostró, una vez más, sus falencias culturales y su falta de sensibilidad política para percibir la realidad social de la Argentina.

El autor principal de su discurso, Alejandro Rozitchner -filósofo de profesión- hizo mérito de la sofística, esa actitud viciosa del espíritu, de la que habló Jacques Maritain, para presentar a Mauricio Macri como un verdadero estadista.

De ese modo recurrió a lugares comunes y obvios para disfrazar los fracasos de la gestión macrista, tales como fatalidades ajenas o comparando la dimensión de algunos aciertos con la gestión de los gobiernos K, como si éstos hubieran sido una vara válida para medir méritos.

Días pasados, un modesto obrero le dijo de modo directo a Macri, “No me importa el gobierno pasado, haga algo usted ahora, porque así no damos más”.

Según las crónicas, el Presidente sólo atinó a responder “lo sé, lo sé…”

Pues bien, el “filósofo” Rozitchner encontró una respuesta más efectista al recurrir a la carta que le habría enviado una familia en la que reconocía que sin bien no le alcanzaba el dinero para vacacionar, ahora tenía agua potable en su casa, lo que le sirvió al Presidente Macri para publicitar las obras hechas el efecto, como si ello fuera suficiente para paliar las carencias que está viviendo un sector de la sociedad que se estima en un 40%.

Luego adjudicó las desventuras de su mala praxis y de su equipo, el mejor de los últimos 50 años, a

* hechos externos,

* la suba de las tasas de interés, hecho previsible;

* las sequías que le habrían costado al gobierno alrededor de US$ 8.000 millones; y finalmente

* los cuadernos de Oscar Centeno, que habrían dificultado los famosos PPP.

Con esa excusa, culpa de otros, recurso muy usado por los “K”, él ocultó que su gobierno, y su equipo de excelencia, perdieron US$ 20.000 millones para financiar la corrida cambiaría de 2018 y se endeudó para financiar gastos corrientes y para sustentar un gradualismo que ocultaba su incapacidad.

Ocultó que, tal como dijo con acierto Roberto Lavagna en un reportaje que adelantó parcialmente el portal del periódico “Perfil”, que las finanzas estuvieron gerenciadas hasta mitad de 2018 por un operador del mercado, cuya habilidad es la de apretar ciertas teclas en el tablero financiero.

Macri insistió en su discurso que “se hace lo que se debe hacer”, pero es obvio que la gente no lo ve así, como tampoco lo vemos los que seguimos la vida política.

Es probable que ese “obrero desconocido” represente a un segmento grande de la sociedad y haya llevado al gobierno un golpe inesperado de “realidad”.

Este “obrero desconocido” también nos está mostrando la punta de un ovillo opositor, al que sólo le falta encontrar el candidato adecuado que, en última instancia podría ser la propia Cristina que, paradójicamente, tiene la mayor intención de voto y también, junto a Macri, el mayor porcentaje de rechazo.

Este “obrero desconocido” también nos está diciendo que Mauricio Macri deberá bajarse de su intento de reelección porque aunque quisiera, ya no tiene tiempo “para hacer algo”.

Más aún, quienes tienen alguna idea de cómo está la cosa, están siendo desplazados o simplemente no han sido o no son escuchados.

La cara de Emilio Monzó el 01/03, ubicado a su izquierda, fue una patética muestra sobre la dimensión política del gobierno que se limita a un reducido círculo del PRO, constituido por el propio Macri, Marcos Peña y el “gurú” Jaime Durán Barba, experto en malabarismos electorales que, según se cuenta, estaría algo desconcertado sobre nuestros comportamientos sociales.

Diría que este “obrero desconocido”, cuando dijo “haga algo”, también se refirió a la dirigencia política para que de una buena vez entienda que debe conformar una verdadera alianza política, en base a un riguroso examen de nuestra realidad, en lenguaje común, sobre “donde estamos parados” y un programa de gobierno muy concreto y que defina un orden mínimo de prioridades para que la gente comience a sentir “que se está haciendo algo”.

Hasta ahora parecería que la dirigencia política, oficialista como opositora, solo buscan conformar coaliciones electorales, cuyo único objetivo es ganar una elección, pero este “obrero desconocido” un verdadero “cisne blanco”, nos deberá hacer pensar que la cosa no es ganar una elección, sino gobernar bien.

Esto solo será posible si hay capacidad para generar un buen lapso de “gobernanza”, lo que parecería ser la propuesta básica de Roberto Lavagna, para lo que será necesario facilitar la participación de la gente por medio de sus entidades representativas, teniendo en cuenta que nuestra partidocracia, como dicen Sergio Berensztein y Marcos Buscaglia “…se ha debilitado y desinstitucionalizado, es imposible saber qué ideas o intereses representan los partidos políticos…que hasta ahora han sido una especie de atrapa todo”, vicio en el que rápidamente cayó el PRO el partido de Mauricio Macri, que solo se destaca por su nivel de soberbia y su desmesurada ambición de poder.

Realmente no sé si el PRO tiene gente pensante, me inclino a creer que no. La responsabilidad la tienen los demás integrantes de la mera alianza electoral que es “Cambiemos” que deberá plantear la inconveniencia de la reelección de Macri, en mi opinión destinada al fracaso, y buscar una alternativa diferente que podría ser María Eugenia Vidal que debería integrar la formula con algún representante gremial.

Será imprescindible la participación gremial en el próximo gobierno, ya que será un periodo de gobierno muy difícil y de sacrificio compartido, debiendo tenerse en cuenta la situación de los peor ubicados en la pirámide social.

También es imprescindible la participación institucional de la Provincia de Buenos Aires, que conforma el 36% del electorado, y además la cuestión del “conurbano bonaerense” que deberá ser quizás la principal fuente de preocupación del nuevo gobierno que asumirá en diciembre de este año. Ese conurbano concentra el 29% de la población y cerca del 40% de la pobreza del país.

Este “obrero desconocido” nos puso de golpe, con más talento que el más sofisticado intelectual, frente a una realidad, “hay que hacer algo” o, tal como lo dijo José Ortega en su carta a un joven estudiante de Filosofía, allá por 1930 y pico, “argentinos a las cosas” y por favor basta de decir que “vamos por el buen camino…” que también nos puede llevar a Venezuela…a la que no sólo se llega por los Maduro y los K, también nos llevan los inútiles…

Es obvio, ni Macri ni sus guionistas, supieron aprovechar la experiencia del “obrero desconocido” y describieron al mejor modo K un relato político que sensibilizó a sus seguidores, fortaleció a sus opositores y sembró desconcierto entre quienes seguimos en la búsqueda de una dirigencia política.

Distinto fue el discurso de María Eugenia Vidal, que mostró genuina sensibilidad, conocimiento directo de los problemas de la Provincia de Buenos Aires, y el estado en que quedará la provincia para la próxima gestión. Mostró a su vez diálogo con todos los partidos políticos y gremiales, pese al tironeo. de naturaleza partidaria con los gremios docentes, a quienes omitió descalificar, humillar o usar para inútiles comparaciones.

Vidal y Macri son muy diferentes, esa es una grieta para el PRO, y un puente para Cambiemos y la sociedad toda.

Por LUIS ALEJANDRO RIZZI

Abogado especializado en Derecho Comercio, con experiencia en la gestión del aerocomercio.

Se el primero en comentar en "LAS OBVIEDADES DE ROZITCHER"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*