NO ES EL PATRIARCALISMO, ES LA LIBERACIÓN

En el caos de la crisis, que devino económica, luego social y hoy termina cultural el suelo bajo tus pies, al que llamas Patria, se vuelve una mezcla de sangre, de sudor, de pánico… incertidumbre

Las caras de amigos y enemigos se confunden, revolcados en el mismo fandango. La desesperación te lleva a volver a Dios por salvación. Es fácil volverse a Dios.

Pero, ¿nunca te has cuestionado porqué de la situación?

Responsabilizamos a nuestros políticos, que nunca se ensucian los pies en esta tierra amada, que llamamos Patria.

Quizás ellos tengan gran parte de culpas en la angustiante realidad Quizás…pero no olvides que vos, yo y todos nosotros los elegimos …y volvemos a elegir sus mismos fracasos una y otra vez, ¿hasta cuándo?

La Patria no se construye con menos o más burocracia, achicándola o agrandándola, empleando o expulsando trabajadores La Patria se ha construido con nuestro pueblo, peleando y muriendo, por una nación justa libre y soberana. Una Comunidad Organizada.

Dignificando al trabajador, con salarios dignos, cada uno cumpliendo su deber Con estudiantes en los colegios orgullosos de su bandera Con los viejos sintiéndose parte de la historia que ellos construyeron Con un pueblo unido, solidario y justo. En unidad de concepción.

Pero no supimos cuidar lo que tanto esfuerzo conquistamos No tuvimos cuidado, las cosas cambiaron rápidamente, puesto que los enemigos más grandes hicieron que el suelo bajo tus pies se agriete, se fracture y nos separe.

Nos vendieron espejitos de colores, fantasías, ilusiones, construcciones de laboratorio.

Inventaron palabras que nada tienen que ver con nuestra realidad.

Palabras que se convirtieron en virus que está matando al uno, hombre y mujer.

Hombre y mujer que siempre estuvieron a la par, peleando por esta tierra bajo tus pies.

Porque de eso se trata, esta es la única lucha valedera, la LUCHA POR LA LIBERACIÓN.

…o no te das cuenta que no somos soberanos en nada.

  • CRITICAS AL ABORTISMO DIALÉCTICO Y A LA RAZÓN INDOLENTE DE MILEI

“Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.”

Jean Paul Sartre

“La historia es, más o menos, una simpleza. Es tradición. No queremos tradición. Queremos vivir en el presente y la única historia que tiene algún valor es la que nosotros hacemos.” Henry Ford

No pego, critico. La finalidad de esta reflexión no es buscar la polémica por ella misma, sino todo lo contrario. Es evaluar si nos encontramos ante un nuevo colectivo humano que valora los aspectos de la realidad social de los más humildes, o sólo frente a alguien que impone sus postulados sin importar que sean de utilidad a una sociedad de un contexto geográfico y temporal en particular.

Sea uno u otra la posición que compartamos, ambas parten de un mismo origen, la IDEOLOGÍA.

Nuestra hipótesis de trabajo es que, el abortismo, como colectivo ideológico, se construye desde los planteos de la dialéctica crítica de la Escuela Frankfurtniana, y termina derivando, en un proceso dialéctico, hacia el ANARCOCAPITALISMO (corporocracia).

Siguiendo ciertos planteos althusserianos, si aceptamos que, desde el sistema educativo se produce una ideología en la cual se va amoldando y acondicionando el pensamiento del sujeto hacia la reproducción del sistema dominante…y, si observamos que la gran mayoría de los formadores de conciencia se adscriben a los planteos de esta escuela alemana, concluiremos dialécticamente que ellos son, también, formadores ideológicos dominantes.

Nuestros maestros y profesores, ideologizados e ideologizantes, están bajando líneas ideologizadas a sus alumnos, en cuestiones como:

1.- el estado opresor (Foucault).

2.- la Iglesia represiva (Althusser).

3.- la emancipación de los cuerpos (Habermas).

4.- el sexo como construcción social (Fromm).

5.- la industria cultural, el lenguaje, como artefacto de dominación (Adorno).

6.- la única revolución posible es la de los marginados y la liberación sexual (Marcuse).

7.- la familia como orden autoritario (Horkheimer).

8.- no se nace mujer, el hombre es opresor, el embarazo es un drama que oprime a la mujer, el feto es un parásito, no existe el instinto maternal (Simone de Beauvoir).

Son todas construcciones ideológicas. Pensados por teóricos que parten desde el marxismo y del psicoanálisis freudiano, tratando de resolver la infelicidad del ser humano como producto de la explotación capitalista.

Ahora, ¿qué hace que estas construcciones ideológicas sean mejores que las nuestras? ¿Por qué estos pensadores son superiores a los nuestros? ¿Es válido trasplantar categorías de pensamientos europeas a nuestras tierras, con realidades totalmente diferentes entre una y otras geografías? Ideología Imperialista Vs. doctrina de liberación continental.

Podrán alegar que la historia les demuestra que la mujer siempre ha sido objeto de explotación por el patriarcalismo, machista y opresor en todos los tiempos y en todos los espacios. Está bien, ¿pero qué historia lo dice? ¿Qué escritor afirma esto? La mayoría de estos escribientes lo hacen desde el materialismo dialéctico, apoyados por el libro de F. Engels “El origen de la familia, de la propiedad y del estado” (1884), ni siquiera el propio Carlos Marx se atrevió a tanto (recordemos que el Marx que todos conocemos es el tamizado por el estalinismo ruso, quiere decir que hay otro Marx -como si no alcanzara con uno-).

Es importante, para reafirmar nuestra personalidad, como nuestras convicciones, saber desde donde partimos cuando levantamos banderas y nos manifestamos. Nos visibilizamos.

Cuando hablamos en nombre de los pobres, de los más humildes, de los marginados por el sistema, tenemos el deber de saber desde qué construcción ideológica lo hacemos. Y más aún, tenemos la obligación de conocer hacia donde nos lleva dicha construcción.

El sociólogo lusitano Boaventura de Sousa Santos considera que, es necesario transformar las resistencias en verdaderas fuerzas emancipadoras y no en el cúmulo del poder autoritario y disciplinario que el régimen promueve, se debe luchar por erradicar la ignorancia de los pueblos impulsada por el colonialismo e incentivar la solidaridad y el pensamiento crítico.

Ahora, cuándo sabemos de qué lado de la vereda estamos? Si estamos en una lucha emancipadora o somos manipulados por el mismo sistema de poder.

Lo que lo medios llaman “la revolución de las hijas”, que son el colectivo de “las pañuelas verdes”, vienen actuando llenas de impulsos, de sueños e ideales. No han hecho un alto en el camino para entender, comprender y saber qué hacen realmente y hacia dónde van…es el permanente y constante pulso irracional y voluntarista de todo joven a esa edad. También lo fue nuestro.

La única verdad es la realidad. Hay una fuerte pulsación contra el Estado. Nuestra sociedad va fracturando su tejido social, desvirtuando sus valores culturales y perdiendo sus más sanas tradiciones. En Provincia de Buenos Aires y Capital Federal el proceso es mucho más rápido que en el interior argentino. Nuestros partidos políticos y sus dirigentes ya no son representativos de nada. Lentamente caemos en una fase de absoluta anarquía, que no implica violencia nihilista. No! Pero sí, vamos en camino de la transvaloración de todos los valores, morales y éticos de nuestra comunidad.

La nueva sociedad de jóvenes “millennials” o generación de ” smartphone” ya no cree en el Estado, en la autoridad de las fuerzas de seguridad, en las leyes dictadas por el congreso, en la propiedad, en los medios de información, en la ética del trabajo, en el valor del esfuerzo, en los “jefes” o la propia figura que les devuelve el espejo y en otras tantas cosas. Vivimos en un periodo donde el poder político se diluye y desdibuja lentamente, con un pueblo dividido en infinitos colectivos y todos anárquicos y anarquizantes. Diuíde et impéra, divide y domina, decía Julio César.

Se disipa el poder político. Se fortalece el poder real. Pero, ¿quién lo detenta? ¿Dónde se encuentra? Lo central para un mandatario no es dar una orden sino asegurar su acatamiento. Eso es tener poder real. Las estructuras burocráticas del estado impiden que la orden se ejecute. Las necesidades de los ciudadanos no son atendidas. Voces divergentes se levantan contra el estado, lo denuncian por ineficaz, por inoperante, por parasitario. Y aparece un tal JAVIER MILEI como el vocero de esta nueva era que está por nacer.

La Ola feminista es su instrumento más eficaz. La impulsan, la elevan, la masifican…pero la controlan. Pone en jaque al gobierno. El Estado retrocede. ¿Quién domina?

Emerge un nuevo concepto para aglutinar a todos estos colectivos, el ANARCOCAPITALISMO, un sistema de organización social donde el bien supremo es la LIBERTAD, nos grita Milei. Donde el estado ya no intervenga en absoluto. Los teóricos de Frankfurt han triunfado y los extremos se tocan: Milei abraza a Marcuse. ¡La humanidad encuentra la felicidad!

Pero la historia nos enseña que nunca nada es lineal. Lo que brilla no es oro. El anarcocapitalismo no es más que un neologismo usado por la corriente ultraliberal para enmascarar el concepto de CORPOROCRACIA (o plutocracia como decía Perón) el dominio de los bancos, corporaciones y empresas, aprovechando la expansión de esta cultura anarquizante esquizofrénica. Sostienen que las distintas organizaciones y empresas pueden gestionar los bienes y servicios mejor que el Estado. Por ejemplo, Monsanto cree que puede gestionar los servicios agropecuarios mejor que el Ministerio de Agricultura o un banquero pueda ser mejor planificador que el Ministro de Economía.

En definitiva, todos estos colectivos, nuestra pérdida de identidad cultural, la ruptura con nuestro pasado histórico, el enfrentamiento entre nosotros, tiene un solo objetivo: el divisionismo. En el S. XIX fue así, en el S.XX también y en el actual no hay cambios.

Cuestionar la perspectiva divisionista y poder erradicarla constituirá un gran desafío para todo argentino de bien. Atenuar el clima de agresiones innecesarias y optimizar la energía de los ciudadanos que en vez de enfrentarse unos con otros, se alinearen detrás de un proyecto de Nación en común, será nuestro triunfo. Pero para eso hay que empezar a persuadir.

Si pensamos en una Nación Justa Libre y Soberana, ¿cómo se beneficiaría más? ¿Estando unos contra otros o tirando unos con otro para el mismo lado?

Perón alumbró el camino cuando sostuvo que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino. Esa visión constituye quizás el mayor desafío que tenemos como comunidad. Debemos superar nuestras divisiones y unirnos para llevar todos juntos adelante a la Argentina hacia la JUSTICIA SOCIAL y su LIBERACIÓN NACIONAL.

Luis Gotte

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