UNA LEY DEL TALIÓN AL USO NOSTRO

Ahora el campo aplica retenciones… a la liquidación de dólares

Confirmado. Representantes del complejo agroindustrial con epicentro en el Gran Rosario ya le habían advertido al secretario de Hacienda en voz baja, aunque no tanto para que les fuera inaudible a los afilados operadores de la City, que el campo le terminará aportando al balance cambiario un 20% menos de lo que cuentan la cartera que encabeza Nicolás Dujovne y el Banco Central que conduce Guido Sandleris. Se lo filtraron el miércoles 20/03 a la web Infobae. De ser así, le faltarán a la oferta de dólares en el mercado doméstico unos US$5.000 millones, que se quedarán retenidos en silos bolsa hasta que decante la incertidumbre sobre el precio internacional, una vez que USA y China hagan las paces posiblemente para junio y que se vea si la paridad local del dólar enfila hacia los $50 a fin de año o va por más. Los productores tienen con qué financiarse: los ingresos que les deparó el maíz ahora y el trigo de la anterior campaña, aunque también tiene granos afectados a la creciente modalidad del trueque por insumos, equipamiento, maquinarias y hasta camionetas dentro del circuito interno del agro. Y si no que le pregunten a YPF Agro sobre el millonario canje de gasoil por cereales que acaba de concretar en Expoagro. Este ingrediente adicional a la volatilidad cambiaria altera también los cálculos fiscales, por las retenciones que dejarán de ingresar. En vez de inversiones, le siguen lloviendo malas noticias al marketing reelectoral “up” de Marcos Peña / Jaime Durán Barba.

Dólares estadounidenses, nunca suficientes en la Argentina.

Al final quedó confirmado que los productores de granos piensan cubrirse de eventuales devaluaciones reteniendo divisas de la cosecha gruesa, lo cual le hará faltar al Banco Central un 20% de las liquidaciones con que contaba al elaborar el plan financiero vigente hasta junio.

La estabilidad cambiaria depende hasta entonces de las licitaciones diarias de US$60 millones provenientes del desembolso de US$9.600 millones autorizadas por el Fondo Monetario Internacional, pero también del refuerzo que significarían los US$24.500 millones que supuestamente el campo iría a volcar al mercado durante el año: US$6.000 millones por el maíz y US$18.500 millones por la soja.

Los exportadores de granos dejaron sentado ante el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, que tuvieran mucho cuidado de no gastar a cuenta esos dólares provenientes del agro previstos en las planillas Excel del Tesoro y el Banco Central.

Advirtieron que los productores vienen dulces gracias a

  • lo que le llevan vendido a la industria en los 2 primeros meses del año, de los que se liquidaron casi US$4.000 millones, y
  • a la suculenta cosecha de trigo, si bien el Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, le acaba de liberar a USA del arancel del 10% extra Mercosur para que los farmers les exporten un cupo del rubio cereal, lo cual puede llegar a repercutir negativamente en el precio de los granos argentinos.

Las alarmas se encendieron. La cosecha pasada alcanzó los 18.7 millones de toneladas, que le permitieron a la Argentina abastecer a Brasil de la casi la totalidad de los 1,2 millón de toneladas que importó en enero y febrero, según los datos del gobierno brasileño publicados en el sitio web de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo).

Este otro factor de incertidumbre que se cierne sobre la rentabilidad agrícola de esta campaña puso al productor aún más en guardia y lo sensibilizó aún más, cuando ya venía escaldado por las medidas económicas que adoptara el gobierno, como elevar las retenciones o penalizar a la industria que más dólares trae el país.

  • Cuentas poco claras

Un vocero del sector, que de esto las sabe lunga, extrae como conclusión de la pifia oficial en los cálculos de ingresos de divisas provenientes del campo que “omitió al sacar las cuentas que, gracias al silo-bolsa, los productores pueden retener la soja y apelar a las excepcionales cosechas de maíz y trigo para financiarse. Es una alternativa que la sequía no les dejó manejar el año pasado ni antes cuando estaban las retenciones, que primero fueron eliminadas y ahora regresaron”.

Hace otra salvedad: “Tememos que decline el precio de las exportaciones que se suelen simplificar como `de soja`, debido a que se tiende a creer que se trata del poroto sin tener en cuenta que el 90% de la que se produce en la Argentina se exporta como productos industrializados, es decir, harina, aceite de soja y biodiésel”. 

El panorama se complicó porque, por un lado, la tonelada de soja baja a la mitad en términos nominales el valor que deja la de harina, que es el producto de exportación N°1 del país.

De modo que retener el grano resulta menos costoso para los productores que deciden retener la venta hasta ver si es cierto que el dólar que van a cambiar está en camino de los $50, como mínimo, para fin de año.

No menos significativa tampoco resulta otra de las incertidumbres, la comercial, pendiente de cómo evolucione el conflicto entre China y USA hasta que, posiblemente para junio, las conversaciones fructifiquen en un pacto que redunde en un repunte en el precio del commodity, que venía declinando en los primeros meses del año.

Las cámaras aceiteras y de agroexportadores se lo vienen advirtiendo a los subalternos de Nicolás Dujovne desde principios de mes, antes que el ministro viajara a USA a negociar con el Fondo Monetario Internacional una flexibilización de los números del acuerdo y el visto bueno a las licitaciones diarias de dólares para ir calmando al mercado cambiario hasta mitad de año.

Siguió la hoja de ruta habitual del mangazo haciendo escala en Houston para repasar con los petroleros el cronograma de divisas que van liquidando del programa de inversiones en Vaca Muerta antes de visitar el edificio del FMI en Washington pero, en definitiva, repitió fórmula del endeudamiento continuo.

Responde en todo caso a las directivas que emanan del comando reelectoral de Marcos Peña y Jaime Durán Barba y sale a tender puentes financieros al latiguillo de campaña de que “vamos en el camino correcto”. 

Un veterano trader cerealero comentó al respecto en su círculo sectorial que a Dujovne, por provenir del radicalismo, no le cuesta mucho haber adoptado esta opción de forzar un mayor endeudamiento, tal como ya lo habían hecho Sourrouille-Machinea-Canitrot en los `80 con el FMI y el Banco Mundial para sostener artificialmente el plan Primavera, hasta que descarriló en 1988 y revirtió con furia en hiperinflación al año siguiente.

 

Por Dr. Gregorio Reynoso y Rubén Chorny

Buenos Aires, 21 de marzo de 2019

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