CARMEN PUCH DE GUEMES

Carmen Puch de Güemes (1796-1821)

Nacida en Salta, el 21 de Febrero de 1796, fue bautizada en la Iglesia Matriz de dicha ciudad, el 5 de marzo del mismo año, con los nombres de Margarita del Carmen, pero sólo fue conocida como Carmen o Carmen Gabriela, e incluso preferentemente como “Carmencita de Puch”. Era hija del coronel Domingo de Puch y de Dorotea de la Vega Velarde y Cámara de la Corte, entroncando por rama materna a la familia de Martín Miguel de Güemes.

Muy niña, antes de 1812, conoció cuando ella frisaba apenas los 15 años, en la Posta del Arenal, Rosario de la Frontera (Salta) donde moraba con sus padres, a su referido primo Güemes. Desde entonces se entusiasmó por el guerrero, pero guardó el secreto para sí, esa su propia emoción, ignorada entonces por aquél.

Predestinada, sin embargo, para su futuro matrimonio, ocurrió que, en 1815, su prima Macacha Güemes –hermana del prócer- hizo interesar por ella a su hermano. Este, enamorado perdidamente de la joven, no obstante la diferencia de edad, contrajo matrimonio con ella en la ciudad de Salta, el 10 de julio de dicho año, siendo gobernador de la provincia.

Desde entonces, Carmen no sólo fue la fiel compañera, confidente y colaboradora silenciosa de su amante esposo, sino también más tarde, la madre abnegada de los tres hijos que éste le diera. Pero, por sobre todo, en los seis años de su matrimonio fue la romántica y permanente “Novia del Centauro”, tal como bien la definió Arturo Carranza Casares.

Después intervino como oficiosa diplomática, junto con su cuñada Macacha, en el conflicto suscitado entre el gobernador Güemes y el jefe del Ejército del Norte, general José Rondeau. Por mediación de esas damas y de otras figuras de la provincia se posibilitó la firma del Pacto de los Cerrillos, como uno de los factores de concordia entre los bandos beligerantes. Rondeau seducido por la belleza de la joven, y particularmente, por la serenidad de su espíritu lleno de cándida dulzura, acostumbraba a nombrarla “Carmen divina”.

A partir de su casamiento, la vida fue para ella –como escribe Celia López Rivarola de Monferrán- “constante fluctuar entre la alegría y la zozobra. Conoció como toda mujer de luchador, las intrigas y decepciones; el gusto amargo de las interminables ausencias, vigilando los caminos, desde los miradores, en la soledad de las fincas campestres, metidas entre los cerros o en la paz engañosa de la ciudad, donde los rumores y las tensiones tejen un obsesivo clima de ansiedad”.

Cuando el marido partía a campaña, el intercambio espiritual entre los cónyuges no quedaba cortado. Por el contrario, lo suplía la correspondencia epistolar, incrementada pese a los aprestos de la guerra. Existe publicada correspondencia privada del matrimonio Güemes-Puch, entre los años 1818 y 1819.

En mayo de 1820, amenazada de secuestro y para ponerla a salvo del enemigo, el entonces gobernador de Salta despachó a su esposa resguardándola desde la ciudad capital hacia el cuartel de Chamical. En ese éxodo forzoso, Carmen fue acompañada de sus dos hijos pequeños: Martín, de tres años, y Luis, de uno, estando ella grávida de un tercero, Ignacio.

Como el ejército invasor avanzara hasta cerca del propio cuartel patriota donde ella estaba refugiada con sus hijos, todo el conjunto debió emprender nuevo viaje, perseguido por el enemigo. Lo hizo en una difícil travesía trepando y descendiendo cuestas. Así, acompañados por el tío de Carmen, capitán Francisco Velarde, los prófugos pudieron llegar hasta la paterna estancia de Los Sauces, en Rosario de la Frontera. Ya allí, Güemes la aconsejo trasladarse a su vez has La Candelaria, más cerca de Tucumán para verla alejada de todo peligro.

En continuo acecho desde entonces, alternando entre La Candelaria, Los Sauces, la Posta del Arenal o también en las propiedades del último amigo de Güemes, José Ignacio Gorriti, en Los Horcones y Miraflores, Carmencita se veía con su guerrero esposo sólo muy de tarde en tarde.

Acongojada vio morir a su tercer hijo, niño de corta edad atacado de difteria. Tiempo después, en Miraflores, en casa de Gorriti se enteró del triste fin padecido por su esposo, herido de bala en la ciudad de Salta y fallecido lejos de su hogar, el 17 de junio de 1821. Consternada ante desgracia tan irreparable, la “Novia del Centauro” se dejó morir, víctima de una aguda depresión.

Llevada a Los Sauces, a casa de sus padres, fue luego conducida en extrema debilidad a la ciudad de Salta, donde pasó una temporada en La Isla, con su prima Cesárea de la Corte de Romero González. Más tarde murió en plena congoja, el 3 de abril de 1822. Sus hermanos la sepultaron en el jardín de la casa solariega, exhumándola desde allí en tiempos de la presidencia de Urquiza, cuando el general Dionisio de Puch –el hermano menor- ejercía el gobierno de Salta, y fundó el Cementerio de la Santa Cruz, en la capital de la provincia de su mando. Fue sepultada en el mausoleo de la familia Güemes-Puch. En 1972, se propuso su definitivo y postrer traslado al Panteón de las Glorias del Norte, en la Catedral de Salta.

El supuesto retrato que de la biografiada ha dado a conocer el Dr. Luis Güemes, parece ser en realidad una fotografía de Juana Manuela Gorriti, en su juventud. Esta brillante escritora redactó en forma un tanto novelada, la vida matrimonial de la romántica heroína cuyo rostro, hermoso y de exquisita dulzura adornado de una bella cabellera rubia, ha sido imaginado y reconstruido para el Museo Colonial, Histórico y de Bellas Artes de la provincia de Salta, por Carmen Rosa San Miguel Aranda.

Tres poetas argentinos: Julio César Luzzatto, Lía Gómez Langeheim y León Benarós han escrito emotivos romances históricos que protagonizan a la biografiada en sus coloquios con Güemes.

Un hogar escuela de la ciudad de Salta lleva su nombre. Romero Sosa ha dicho de ella: “No fue mujer al servicio de las armas, ni tampoco elemento de epopeya. Fue, sí, apacible compañera que dulcificó la vida de un héroe; compartió sus triunfos y levantó el ánimo de éste en los momentos de decepción o amargura. Así, sencilla y humanamente Carmen de Puch llenó su página en la Historia Argentina, trascendiendo del medio local de Salta y de Jujuy, en tiempos de la guerra de la Independencia”.

Fuente
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1978).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
López Rivarola de Monferrán, Celia – La esposa de Martín Güemes – La prensa (1972)
Sosa, Rafael P. – Guía del Museo Colonial, Histórico y de Bellas Artes de Salta – Salta (1971)
Portal www.revisionistas.com.ar

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