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Reto público de Massot a Peña: “No tener mayoría es no tener gobierno” (texto completo)

Nada nuevo auguraba la presencia del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, en la Cámara de Diputados de la Nación para su informe mensual sobre la marcha del Gobierno. Esas visitas que ordena la Constitución Nacional suelen ser escenarios para chicanas y cruces con opositores. La novedad del último informe del jefe de los ministros –y uno de los hombres de mayor confianza de Macri- fue la “exhortación” pública que le hizo en plena sesión el jefe del bloque de los diputados del PRO, Nicolás Massot, para dejar la polarización atrás y buscar mayorías en el marco de la inactividad del Congreso. Pero el mensaje de Massot fue más extenso como revela la versión taquigráfica de ese día. El diputado, alineado con el titular de la Cámara baja Emilio Monzó, representa el ala política del ofic ialismo que suele chocar con el eje Peña-Durán Barba, que promueve la ‘grieta’. En el mensaje de Massot hay también otras ‘exhortaciones’ y advertencias: que la política presupuestario y tributaria la fija el Congreso y que “no tener mayoría es no tener gobierno”.

Una novedad en los informes mensuales que el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, brinda ante las cámaras del Congreso de la Nación: la ‘exhortación’ –que por momentos sonó a reproche e incluso reto- del titular del bloque de los diputados del PRO, Nicolás Massot, a uno de los hombres de mayor confianza de Mauricio Macri, en plena sesión y en vivo y en directo.

Esas visitas del jefe de Gabinete suelen ser escenarios para cruces y chicanas con la oposición, lo que no faltó en la ocurrida este miércoles (10/4).

Lo novedoso fue el discurso de Massot, protegido del titular de la Cámara baja Emilio Monzó, e integrantes ambos del ala política del Gobierno que suele chocar con el eje Peña-Durán Barba.

Massot eligió hacer público un reclamo de la mesa política del oficialismo y de los operadores parlamentarios: la necesidad de buscar consensos y mayorías en el Congreso, dejando de lado la estrategia de la Grieta y la polarización con el kirchnerismo.

La falta de acuerdos en el Legislativo ha paralizado la actividad, sumado al cronograma electoral. El año pasado abundaron nuevamente las sesiones especiales, herramienta a la que apela Cambiemos para sortear la falta de consensos, e imponer su agenda de proyectos pedida por la Casa Rosada.

En ese contexto, Massot también le recordó a Peña cuáles son las prerrogativas del Congreso, de su absoluta exclusividad: la cuestión tributaria y el Presupuesto.

Y en lo estrictamente político, el joven presidente de la bancada macrista reclamó volver a la dinámica de acuerdos de años anteriores, antes de imponerse la estrategia de la Grieta: “Si ya hemos demostrado que desde el oficialismo tenemos esa versatilidad, propongamos salidas tal como lo hicimos en 2016 y en 2017”

  • A continuación al versión taquigráfica del discurso de Massot da cuenta de la extensión y profundidad del reclamo de Massot:

Sr. Presidente (Monzó).- Tiene la palabra el señor diputado Massot, por Córdoba.

Sr. Massot.- Señor presidente: en los últimos minutos venía tratando de improvisar o de reformular las palabras que tenía pensado decir. Con el permiso de mis colegas y del ministro presente, a riesgo tal vez de aburrirlos un poco voy a tratar de ensayar una exhortación que incluye al ministro como el jefe de Gabinete del gobierno de turno, pero que es también en realidad una apelación principalmente a esta casa.

          Aquí debo tomar una crítica que como responsable, entre otros, del oficialismo, no deja de retumbar. Me refiero a la falta de actividad o, en realidad, de efectividad de esta casa, porque actividad tal vez tengamos. Posiblemente, al menos en los últimos cinco o seis meses, esa actividad no haya resultado tan efectiva, en comparación con los dos primeros años del mandato que nos tocó a nosotros.

          Es una buena reflexión, en función de que más allá de que este sea un año electoral, pareciera que hay una condición en la política argentina. No tengo la bola de cristal, pero todo indica que existe una particularidad que ha llegado para quedarse durante al menos un par de mandatos: la cuestión de las minorías de las urnas. Estas casas no pueden funcionar en minoría. Necesitan mayoría hasta para iniciar una sesión. Las mayorías que no nos dan las urnas las debemos tejer entre nosotros. Lo que no nos brindan las urnas nos lo debe dar la política, tanto aquí como en la Cámara de al lado, de nuestros colegas.

          Siempre fui de los que reconoció esa predisposición inicial en muchos bloques de la oposición. En varios de ellos todavía está vigente, transformada en anhelo. Realmente creo que debemos ser muy conscientes de la importancia que tendrá, en un año electoral, hacer un intento casi sobrehumano para tratar de volver a una senda que nos dé algunas sanciones. Nosotros no vamos a renunciar a ello. Como oficialismo y principales responsables de la construcción de mayorías, vamos a volver a intentarlo en todas las sesiones que tengamos este año. Entiendo que para el 24 próximo tenemos al menos preacordada una sesión.

          Acá se habló mucho de autocrítica y hemos estado debatiéndonos no solo en esta sesión, sino posiblemente en las diecinueve anteriores, y hace ya más de un año y medio largo, en lo que respecta a esa autocrítica. Lo que dicen los carteles que tienen en sus bancas los diputados de la oposición no me terminaba de molestar demasiado. Tal vez les agregaría algo. Sinceramente, no considero que seamos un oficialismo al que le falte autocrítica. En los tres años y medio que llevamos de gobierno, en muchos de sus miembros existe sin lugar a duda una cuota de sinceridad y de autocrítica bastante importantes.

          Sí creo que ese cartel sería mucho más completo si se le agregara el “nos”, es decir, si en lugar de decir “Basta de mentir”, dijera “Basta de mentirnos”. Entendemos que la realidad es un proceso, que uno no nace viejo, sino que antes fue adolescente y joven. De las seis personas gramaticales, “nosotros” es la que más deberíamos usar, porque es aquella en la cual todos somos responsables al menos de una parte: una parte en el tiempo y otra parte en la responsabilidad. Por eso, ese cartel sonaría mucho mejor si dijera “Basta de mentirnos”.

          La mentira es lo que definitivamente divide; la mentira parcializa. La mentira divide la realidad de la ficción y nos lleva solamente a una arista de la verdad, que es la búsqueda de la razón, a ver quién necesariamente tiene razón, pero nunca nos acerca a la verdad; nunca nos acerca a la realidad, que es sobre la que debemos trabajar.

          La mentira se dice, mientras que la verdad o la realidad se hacen. La verdad se transforma haciendo, no diciendo. La mentira es simplemente un dicho que busca una parcialidad en la razón, y yo creo que define en gran medida aquello en lo que se ha transformado esta casa, lamentablemente, a pesar de lo que piensa la mayoría de nosotros. Lo digo con conocimiento de haber podido hablar en privado con la mayoría. No quiero siquiera dividir el recinto.

          Estaba tratando de hacer memoria. Allá por el año 2016 logramos sancionar algunas leyes casi exclusivamente entre los dos bloques mayoritarios, sin otros apoyos, con el bloque de Unidad Ciudadana. Me refiero a leyes no menores. Recuerdo, por ejemplo, la de devolución del IVA y la de acceso a la información. Eso se logró con la búsqueda de la verdad, porque no se votaron a libro cerrado. Recuerdo las negociaciones que se llevaron a cabo cuando se debatieron esos proyectos y la discusión que hubo, al igual que en el debate de muchísimas otras iniciativas en que fueron otros los bloques que nos ayudaron a lograr la mayoría.

VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=53Nrxx_WGmI

          En los regímenes parlamentarios de Europa occidental, tal vez en los que nos resultan más familiares, como España o Gran Bretaña, a esto se lo llama formar gobierno. Miren lo importante que es la construcción de mayoría en regímenes que tienen una leve diferencia en diseño institucional, que sin embargo es tan grande en términos culturales.

          No tener mayoría es no tener gobierno; y no me refiero a no tenerla en la urna, sino a no lograrla en el Congreso, que después forma gobierno con disensos, forma coaliciones temporarias que deben cuidarse y renegociarse permanentemente. Es el combustible indispensable no solo del Congreso, que es lo que pensamos en la Argentina, sino del gobierno.

          En los últimos años, en nuestro país se ha dado una realidad bastante particular que no existía antes, que no se da en casi ninguna provincia y que no existe en muchos otros países del mundo. Si vamos a hablar de verdades, hay una que es casi incontrastable: queremos crecer, generar trabajo y que efectivamente no baje el poder adquisitivo de la gente. Obviamente, esa es una verdad. Si nos ponemos una mano en el corazón, todos sabemos que aquí nadie desea eso.

          Pero debemos reconocer, por lo menos, que tenemos un bruto problema fiscal presupuestario. Por supuesto que puede existir también un problema de política monetaria y de diseño de política económica. La política económica y la monetaria son responsabilidades exclusivas del Poder Ejecutivo; pero la política presupuestaria y la tributaria son exclusivas de esta casa, especialmente de esta casa.

          Es verdad que cuando el oficialismo no logra formar mayorías ocurre lo que sucedió la semana pasada, cuando con alguna dificultad –que seguramente evidencie las diferencias que existen entre los bloques opositores‑ se logró construir una mayoría a falta de aquella que no logra construir el oficialismo.

          Si vamos a hablar con la verdad, debemos reconocer que si la solución es bajar impuestos sin reducir gastos, o aumentar subsidios sin saber de dónde obtener los recursos, es bastante poco creativa. No es una crítica. Esta misma casa, con esta misma conformación, ha sido testigo de que por parte del oficialismo sobra flexibilidad para discutir y modificar las iniciativas, aun aquellas en materia económica, presupuestaria y tributaria. Pero debe existir un encuentro en la verdad, debe haber una vocación de búsqueda de eso. No pueden existir políticas de Estado que excluyan al 30 por ciento del electorado. Es un desafío que tenemos especialmente los colegas de enfrente y nosotros. No existe un país posible que se consiga excluyendo un 30, un 25 o un 35 por ciento de la gente. Es una minoría importante de argentinos. No son ni afganos ni iraníes; son argentinos.

          La verdad que estamos ocultando, cuando cada uno se lleva su cartel y piensa que el que miente es el otro, es la verdad que duele afuera; pero no duele afuera desde hoy o desde hace tres años, tampoco sé si son setenta, pueden ser sesenta, cincuenta o cien, de todos modos, son demasiados; en eso seguro que vamos a estar de acuerdo. Son demasiados años de una verdad que duele mientras nosotros discutimos sobre las mentiras para ver quién tiene más razón.

          En el medio dejamos el gobierno, que no es ni más ni menos que la construcción de mayorías. No lo estoy diciendo despojándome de la responsabilidad que nos cabe y por eso también lo incluyo a usted, señor jefe de Gabinete.

          El gobierno supo ayudar a construir un clima, abonó y facilitó esa construcción de mayorías, inclusive con quienes hoy –y también entonces- eran nuestros principales adversarios. Nos habían recibido con un lema que a mí me aterra y espero no escucharlo nunca más: “Cuanto peor, mejor”. Ruego que hayamos aprendido que al pueblo no le puede ir bien si al gobierno le va mal; eso no existe. Le puede ir bien al adversario político si al gobierno le va mal, pero no al pueblo.

          La verdad es que quería hacerlo parte de esto, señor jefe de Gabinete, porque realmente creo que si bien –insisto- es una responsabilidad primaria e inicial de esta Casa y es un gran desafío que nos planteamos a tres o cuatro meses de iniciar una campaña que promete ser tensa, al mismo debemos tratar tiempo sortear esta dificultad. Considero que todos vamos a estar de acuerdo con lo que expresé inicialmente.

          Si a nosotros nos toca contar con la confianza de un segundo mandato, vamos a tener que volver a reeditar ese clima y a generar expectativas en los próximos meses, no solamente en nuestro electorado sino también en los representantes de otros electorados a partir del 10 de diciembre.

          Como decía antes, la gran particularidad del gran desafío presupuestario y fiscal que tenemos es que más de un 65 por ciento, casi dos terceras partes del gasto público nacional ‑esto es lo que no ocurre en otros países-, no solamente se fija en el Congreso sino que ya está indexado por ley, lo cual es excelente. Nosotros, en parte, hemos avanzado también en esa indexación incluyendo a las asignaciones universales por hijo, pero si no hay sinceridad y si no existe la búsqueda de la verdad en el debate de fondo, no va a haber manera de que ningún gobierno, sin pasar por esta casa ‑habida cuenta que es muy factible que no haya gobiernos de mayorías‑, pueda realmente enca rar el tamaño desafío de poder decir todos juntos: “De esto se sale creciendo y bajando impuestos”.

          Acá hay dos hijos del desequilibrio presupuestario que son duros de enfrentar, uno en términos productivos y otro en términos sociales. Me refiero a la presión tributaria en términos productivos, que le pone una tapa a la generación de empleo por falta de rentabilidad, y a un bruto problema social, que es el de la inflación, que achica el poder de compra de todos los ciudadanos argentinos.

          Entonces, si ya todos sabemos que queremos generar trabajo, si todos sabemos que queremos combatir y bajar la inflación y si ya todos sabemos que queremos salir de esta situación creciendo, basta de mentir y propongamos con responsabilidad.

          Si ya hemos demostrado que desde el oficialismo tenemos esa versatilidad, propongamos salidas tal como lo hicimos en 2016 y en 2017, y seguramente encontraremos no solo la posibilidad de formar mayorías sino también la manera de formar gobiernos que acompañen en la recreación de este clima que la Argentina necesita.

          Sin lugar a dudas, a partir del 10 de diciembre, si nos toca estar de aquel lado, nos van a encontrar a favor de la verdad y de la colaboración. Este es el motivo por el cual me animé a cambiar el eje del cierre. Espero que nadie se ofenda por hacer esta exhortación en presencia del jefe de Gabinete y de su equipo. Quería hacer este pedido entre nosotros y también al señor ministro.

          Sin más, agradezco mucho la presencia del señor jefe de Gabinete, a quien seguramente volveremos a ver en dos meses. (Aplausos.)

Buenos Aires, 13 de abril de 2019

PRENSA HCDN – DIARIO DE SESIONES

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