PROHIBIDO OLVIDAR MALVINAS

JACINTO ELISEO BATISTA, COMANDO ANFIBIO.

Los números de una guerra que duró 74 días y mató a 649 argentinos. Malvinas: el buque “Formosa” que fue atacado por error por un piloto argentino. El día que la flota argentina cortó su comunicación con el continente y se preparó para la guerra.

VIDEO: https://www.facebook.com/infocielo/videos/835085416844816/?t=0

Las tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas con el fin de recuperar la soberanía. En medio de una crisis política, económica y social, la dictadura cívico militar invadió por sorpresa. Hoy, se exige memoria, verdad y justicia.

El 2 de abril de 1982 tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas con el fin de recuperar la soberanía que en 1833 había sido arrebatada por fuerzas armadas de Gran Bretaña.

·         MALVINAS: JACINTO ELISEO BATISTA, COMANDO ANFIBIO.

Lo recordábamos de uniforme y resultó extraño verlo de civil.
Jacinto Eliseo Batista nos recibió en su domicilio en la ciudad de Colón, ya retirado de la fuerza pero no jubilado, como se ocupara de aclararlo en más de una oportunidad.

Batista integró el grupo de comandos que desembarcó en las islas en la noche del 1º de abril de 1982. Ingresó a las FFAA en 1965, clase 50. Cumplió los 15 años en la isla Martín García, donde se alistó en la fuerza naval. Quería el cambio a la Infantería de Marina, pero entre tanto, surgió la posibilidad de incorporarse al rompehielos San Martín.

Trabajó como explosivista, luego ingresó a la Escuela de Suboficiales. Su carrera continuó normalmente y en el año 2002 fue encargado de la fuerza.

  • Entrevista

Sobre la toma de Malvinas, le preguntamos:

– ¿Cuándo se realizó exactamente el desembarco? 
– A las 21 hs del día 1º, aproximadamente. La agrupación de Comandos anfibios más algunos buzos tácticos habíamos embarcado en la Santísima Trinidad y se desembarcó en Playa Verde. Buscamos aproximadamente la playa a las 22 hs pisando suelo de Malvinas.

– ¿Hubo resistencia? 
– Inicialmente no, porque se evadió la fuerza que nos estaba esperando. En un lugar que inicialmente teníamos como desembarco había una ametralladora con 3 ó 4 hombres que nos estaban esperando. Pasamos a muy poca distancia de ese grupo de ametralladoras. Mi misión concreta era hacer de guía de desembarco y una vez en tierra, continuar como explorador.

La fuerza que normalmente está en misión de combate tiene un explorador, detrás va el navegador – que en este caso fue el suboficial Camargo (actual suboficial principal) – y después viene el resto. Nosotros íbamos junto con el grupo de Giachino hasta un punto en el cual se hacía un desvío.

La unidad de tareas de Giachino se dirigió a la casa del gobernador y el grueso se dispuso a tomar el cuartel de los marines ingleses. A lo largo de la noche, durante la aproximación, hubo que rehacer la navegación terrestre porque no desembarcamos en la playa que habíamos elegido originalmente, sino más a la izquierda.

Batista elogió el trabajo del navegante: “Espectacular. Fuimos comprobando los puntos a través de la navegación perfectamente en la noche oscura que tuvimos. Pasamos a muy poca distancia del grupo de ametralladoras que nos estaba esperando en la playa. Pedimos autorización para tomarlos, cosa que fue denegada, primero porque no tenía que haber bajas y segundo porque no querían que se devele la operación. Pero los ingleses ya sabían que habíamos lanzado el desembarco, porque cuando subí a la cubierta de la fragata para que me baje la grúa junto con el bote, observé un montón de luces, y una que se reflejó en el agua, lo que me dio la pauta de que lo que estaba a muy corta distancia de la playa era un Jeep con 4 hombres y una ametralladora, esperándonos”.

– ¿Todos con visores nocturnos? 

– No, el único que a partir de la playa tenía visor nocturno era yo. Por eso era el guía de la agrupación, el explorador.

El explorador va adelante, siguiendo a su vez al navegante, que es el que va siguiendo el rumbo marcado; uno se maneja sin hablar nada. Después de pasar las ametralladoras, vino un jeep, creo que con 3 ó 4 hombres. Hice rodilla a tierra y el vehículo pasó a muy poca distancia, quedando el grupo cubierto por un pastizal muy alto. Zonas con turba dificultaron la marcha y cedía el terreno. Había previsto eso, y bajé sólo con municiones, granadas, elementos de combate, dejando la mochila y la ración. Estábamos muy bien entrenados llegamos perfectamente. Una vez que se izó la bandera en el cuartel, nos dirigimos al tiroteo en la casa del gobernador.

Fui con otros suboficiales adelante de la agrupación, y en la primera casa ya habíamos quedado combinados que íbamos a hacer combate de localidad; por lo tanto, rodeamos la casa. Fui por el frente y tomé a un francotirador de los ingleses que nos estaba esperando. Se sorprendió porque lo agarré desde atrás de una ventana. El soldado en cuestión estaba cubriendo el camino por donde venían los nuestros. Lo saqué afuera, lo dejé cuerpo a tierra, tiré la munición y el fusil e hice una señal de apoyo para que lo cubrieran por el fuego. Seguí adelante; hasta ese momento se escuchaban pocos disparos. Muy próximo a la casa del gobernador había unos matorrales muy tupidos y pastizales. Y un caminito donde habían puesto trampas cazabobos. Tomé entonces a dos Royal Marines que nos estaban esperando con todo. Se veía que estuvieron toda la noche aguardando nuestra llegada bien pertrechados y armados.

Esta gente se sorprendió mucho. Luego, dejé a los prisioneros a cargo de otro comando que vino un apoyo y seguí hasta la casa del Gobernador. Al aproximarme más, vi mucha gente en posición en la línea tamarisco y me puse en la misma línea de ellos. Encontré a 4 personas, una de ellas el segundo jefe de Marines, en un descampado al lado de la bandera, saliendo de la casa del Gobernador. Los cubrí con la ametralladora y le pedí que se acercaran. Uno de ellos le pedía a sus subordinados que salieran y dejaran las armas, pero no le respondían favorablemente. Entonces, pedí apoyo a nuestra agrupación que estaba desplegada totalmente; me puse del otro lado del segundo jefe de los Marines, y en ese momento, los ingleses entregaron las armas. Vi en ese momento a los heridos, el Capitán Giachino, el Teniente de Fragata García Quiroga y el Cabo Segundo Enfermero Urbina. No me pareció que era tan grave lo de Giachino, porque era el que más conciente estaba. No se quejaba. Le toqué la cabeza y le dije: “¿qué te pasó, Pedrito?”.

Vimos que estaban los ingleses quemando documentación, así que le saqué de la parca (campera de abrigo) una carta de operaciones al comandante británico. Me reuní con nuestro Jefe de Operaciones, el Capitán Robles, y le informé de la situación y los heridos. Un grupo de oficiales los llevó en un jeep hasta el buque hospital. Giachino tenía una herida en la femoral y lamentablemente se desangró. Estaba muy pálido pero bien consciente. No pudimos salvarlo a tiempo. Cumplió con su misión.

Batista fue claro al referirse al Capitán Giachino, muerto en la toma de Malvinas.
“Giachino cumplió con su misión, que era tomar la casa del Gobernador. Sufrió una emboscada; estaban tirando del otro lado, desde arriba. No fue Giachino solo, ya que si se mira bien en las fotos de la casa del Gobernador, había agujeros de todos lados

.Giachino era una persona muy calma, así que no creo que haya ocurrido un apresuramiento. Era una persona que siempre iba al frente.”

– ¿Cuando se les avisó que esta era una operación real? 
– Cuando estábamos en altamar. Nos mostraron fotografías aéreas y nos dimos cuenta de que era una situación real, aunque algo preveíamos porque en la agrupación veníamos haciendo muchos trabajos con botes, navegación nocturna, salida del agua teniendo en cuenta el ruido de los motores, ver si se escuchaba o no…

– ¿Hubo apoyo satelital? 

– Nada. Fotografía aérea había algunas, cartografía pocas.

– ¿Ninguno de ustedes había estado en Malvinas con anterioridad? 
– Que yo sepa, no. Alguien cambió lo planeado.

– ¿La orden fue contundente: no tirar?
– Así es, evitar por todos los medios producir bajas. Algo muy difícil en una situación bélica real…

– Vamos a partir de una base. La “operación Rosario” fue una operación anfibia impecable desde el punto de vista táctico. Se cumplió el objetivo: no producir bajas enemigas, izar la bandera argentina y dar tiempo a negociar. Lo que pasó después es otra historia que habría que preguntársela a los señores que cambiaron lo planeado, porque todo terminaba con la “operación Rosario”.

Parece que se cambió todo sobre la marcha y no se previeron muchas cosas, porque si realmente se hubiese pensado en un primer momento resistir hasta lo último, la flota inglesa posiblemente no hubiese llegado a Malvinas porque a la altura de Brasil hubiera tenido que empezar a recibir el bombardeo de la Fuerza Aérea Argentina.

Y si realmente se hubiese tenido la certeza que se iba a defender hasta lo último, se tendría que haber fortificado la isla. Nosotros tenemos el cañón Sofman de 155 mm con un alcance de 18 kilómetros y teniendo en cuenta la topografía de Malvinas, con ingenieros, poniendo a funcionar las fábricas de cemento, maquinarias y llevando todo eso a Malvinas y haciendo fortificaciones reales para una defensa costera, creo que nunca hubiesen desembarcado, porque incluso sin nada de ello se les dio muy buena batalla. Sólo se llevaron a la isla 3 cañones de ese alcance y el resto de la artillería estuvo compuesta de obuses 105 mm con un alcance de 10 ó 12 km.

– ¿Usted volvió a Malvinas después de la operación Rosario?
– No, estuvimos permanentemente patrullando en el continente por la amenaza chilena que teníamos.

– ¿Le sorprendió que a 20 años de Malvinas, algunos militares chilenos declararan que su país brindó información a los ingleses? 
– No, porque ya lo sabía en ese momento. Cada avión que salía del continente era monitoreado y se avisaba a la flota inglesa permanentemente. Eso no lo pueden negar los chilenos. Es indiscutible, y además, no podíamos esperar otra cosa de un país expansionista como Chile.

– EL BIM 5 con asiento en Río Grande conocía el terreno, estaban acostumbrados a la turba y fue uno de los batallones más destacados, elogiado por los propios ingleses. 

– Ese Batallón 5 tuvo refuerzos del Batallón 3 como también de la compañía de Ingenieros y la Batería de Artillería de Campaña. Y sí, fue reconocido por los mismos ingleses como una fuerza extraordinaria. Los británicos no podían creer que una compañía haya frenado a una Brigada.

Un comandante inglés le preguntó al Almirante Robassio, que en ese momento era el comandante del Batallón 5, que le explique cómo habían hecho. No entendía, no le encontraba lógica al hecho de que una compañía frenara a tanta gente. Cabe acotar que la Brigada enemiga cayó en un campo minado, bombardeada toda la noche con morteros, obuses y todo lo que teníamos.

  • El desmantelamiento de las FFAA 

Le preguntamos luego qué opina del desmantelamiento de las FFAA después de Malvinas.

Responde “yo le pregunto a usted como ciudadano y a todos, si se dan cuenta de que estamos rodeados de países como Chile, que permanentemente está perdiendo terreno por el océano, un país expansionista que tiene necesidad de contar con más superficie. Tenemos una fuerza completamente desmantelada, que si bien se ha modernizado, es chica aunque con un poder de fuego mucho más potente que antes. La Infantería de Marina a través de la modernización adquirió una potencia muy superior a lo que era antes, pero también bajó su número de gente.

– ¿Qué piensa hoy de Malvinas? ¿Qué significó para usted? 
– Para mí fue un deber. Hoy tiene que ser un deber para la parte política recuperarla a través de las negociaciones.

– ¿Perdió muchos amigos en Malvinas? 
– Unos cuantos. Mucha gente conocida que murió en el Crucero Belgrano, y personal que había conocido en distintos destinos.

– Es increíble que un 2 de Abril se tome como un feriado trasladable. Es humillante. 
– Sí, no solamente por el 2 de abril, hay muchos feriados que terminan siendo humillantes y máxime que se corra por un problema económico. Argentina se acuerda de Malvinas solamente el 2 de abril.

-Yo creo que no todos, pero indudablemente el 2 de abril poca gente se acuerda de Malvinas. Es más, muchos no saben ni por qué se hizo lo que se hizo. Que después se hicieron mal las cosas, estoy de acuerdo, pero siempre voy a reivindicar como una acción importante la toma de Malvinas.

El resto… no tenía que haber sucedido. Tantas muertes…, cuando el objetivo ya estaba cumplido: izar la bandera, tomar Malvinas y forzar una negociación.

·         Malvinas: el buque “Formosa” que fue atacado por error por un piloto argentino En abril de 1982, el piloto de ultramar de primera Horacio Bianco, luego subdirector de la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”, era un joven oficial que había egresado apenas quince días antes del estallido del conflicto. Como tantos otros marinos civiles, Bianco fue convocado para servir en las operaciones, pero lo que le tocó vivir junto al resto de sus compañeros de buque merece un capítulo especial.

Tras la recuperación de las Islas Malvinas, las Fuerzas Armadas se abocaron a afianzar sus posiciones y prepararse para resistir la formidable maquinaria bélica que el Reino Unido puso en movimiento para volver a ocupar las islas. En un teatro de operaciones principalmente naval, la Argentina contaba con una poderosa flota mercante estatal y privada con ELMA (Empresa Líneas Marítimas Argentinas) e YPF a la cabeza en cantidad de unidades en condiciones de servir como apoyo logístico. Varias naves cargueras y petroleras fueron “empeñadas” en el esfuerzo bélico, y en la gran mayoría de los casos las tripulaciones civiles aceptaron con entusiasmo la idea de participar en operaciones logísticas y de inteligencia. El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea dispusieron de distintos buques civiles para satisfacer sus respectivas necesidades de aprovisionamiento, transporte de personal, pertrechos y combustibles. Si bien, en teoría, todas las naves operaban bajo el Comando de Operaciones Navales, en la práctica la Marina no tuvo control efectivo sobre todas las embarcaciones.

El buque “Formosa” embarcó provisiones, tanques e incluso nafta de aviación en el puerto de Buenos Aires, y partió el 16 de abril hacia Punta Quilla (Santa Cruz): recién allí la tripulación supo que su destino final era Puerto Argentino. Además, tenía otra misión: sería utilizado como señuelo para comprobar la presencia o no de submarinos en el límite de la zona de exclusión decretada por las fuerzas británicas.

En las primeras horas del 1º de mayo, ya habiendo cumplido su misión, los tripulantes del “Formosa” fueron testigos presenciales del primer ataque británico sobre el aeropuerto local: si bien el objetivo no fue logrado, la Royal Air Force no desperdició la ocasión de ametrallar al mercante aunque sin éxito.

“Al mediodía del 1º salimos de Puerto Argentino con una promesa de cobertura aérea para garantizar la salida de la zona de exclusión. La cobertura aérea nunca apareció”, relató Bianco y agregó: “A las seis menos cuarto de la tarde divisamos la aproximación de tres aviones sin identificación. El capitán nos dijo que esa era la cobertura aérea”.

Sin embargo, lejos de cubrir la retirada, uno de los aviones abrió fuego contra el buque.

Un avión lanzó una bomba de 500 kilos sobre el centro del buque, pero golpeó un cable de acero y se desvió, cayendo al agua. “Luego, el piloto hace varias pasadas sobre la nave arrojando tres bombas más, dos de ellas explotan en el agua y la tercera se introduce en la bodega número 4 sin explotar”, recordó Bianco y añadió: “Lejos de retirarse al ver que sus bombas no habían hecho impacto, hace una última pasada y ametralla al ‘Formosa'”.

El desconcierto de la tripulación sólo fue superado por el del piloto atacante, cuando al hacer un giro sobre el buque llegó a distinguir el pabellón argentino flameando en la popa y la contraseña de los barcos de la naviera estatal ELMA. “El avión estaba piloteado por el capitán Carballo. En ese entonces había recibido un informe de inteligencia de que en ese lugar se encontraba un buque petrolero abasteciendo a una fragata británica. Entonces la orden era batir el blanco, tanto la fragata como al petrolero. Cuando se acerca a nivel de la fragata, ve un buque importante, a esas horas en el sur los buques son más grandes por efecto de la refracción, se estiran y se ensanchan, y él vio un buque grande, importante, y dijo éste es el petrolero. Pero la fragata no estaba, igual dijo ‘Viva la Patria’ y atacó. Eso lo cuenta Carballo en un libro, el libro de él”, relató Bianco.

Luego se supo que Carballo -uno de los pilotos más diestros de la Fuerza Aérea- no tuvo responsabilidad en el error, que se debió a una deficiente comunicación entre los distintos componentes en operaciones. Años después, ya ascendido al grado de comodoro, Carballo ofreció un almuerzo de “desagravio” a la tripulación del “Formosa”, que siempre consideró el incidente como un lamentable caso de “fuego amigo”.

  • El día que la flota argentina cortó su comunicación con el continente y se preparó para la guerra

Fue el 31 de marzo de 1982. Los informes confidenciales de los comandantes que revelan cómo se organizó la Operación Rosario, para recuperar la islas. El acuerdo entre el almirante Anaya y el teniente general Galtieri antes de echar al general Viola de la Casa Rosada. El “Nunca van a mandar la flota” del canciller Costa Méndez. Y la reacción de Videla cuando se enteró del plan militar: “Que Dios los ayude”

La Junta Militar que decidió y planeó la recuperación y posterior guerra de Malvinas: el general Leopoldo Galtieri, el brigadier Basilio Lami Dozo y el almirante Jorge Anaya

Tras la derrota de Malvinas los integrantes de la Junta Militar, integrada por Leopoldo Galtieri, Jorge Anaya y Basilio Lami Dozo, con el respaldo documental del canciller Nicanor Costa Méndez, hicieron un largo relato sobre el desarrollo del conflicto que ellos desataron.

Para algunos fue la base sobre la que trabajo la “Comisión Rattenbach” que los juzgó. No es así, porque su máxima figura, el teniente general (RE) Benjamín Rattenbach, les dijo “no lo vamos a leer”.

El relato de los tres ex comandantes se inició en diciembre de 1981 y se cerró tras la rendición de la Guarnición Militar de Puerto Argentino, el 14 de junio de 1982.

El Informe de los comandantes está contenido en más de 1.070 páginas y tiene grandes lagunas, especialmente porque no explica por qué tomaron la decisión de “ocupar” Puerto Stanley.

Por ejemplo, no se dice que el 18 de diciembre de 1981 llegó a Buenos Aires el contralmirante (R) Luís Pedro Sánchez Moreno, el embajador argentino en Lima, Perú. Según me relato, se tomaba una corta licencia porque venía a apadrinar la boda de su hija. Ya que estaba y como había una nueva Junta Militar fue a visitar a cada uno de los comandantes.

 El proceso se ha deteriorado mucho y tenemos que buscar un elemento que aglutine a la sociedad. Ese elemento es Malvinas (almirante Anaya)

El viernes 19, fue a la audiencia que le fijo su compañero de la Promoción 75 y comandante de la Armada, Jorge Isaac Anaya. La entrevista se realizó en el despacho que el jefe naval tenía en el piso 13 del edificio Libertad. Se saludaron con afecto y Sánchez Moreno comenzó a hablar de la situación peruana mientras Anaya mostraba una mirada desatenta. Poco rato después lo interrumpió:

Anaya: -El proceso se ha deteriorado mucho y tenemos que buscar un elemento que aglutine a la sociedad. Ese elemento es Malvinas.

Dicho esto se quedó mirando, esperando una respuesta.

Sánchez Moreno: –He estudiado varios años en un colegio inglés. Conozco a los ingleses tanto como vos, Margaret Thatcher no se va a dejar llevar por delante por un gobierno militar. Los ingleses son como los bull dog, cuando muerden a la presa no la sueltan…

Al instante, Anaya dio por terminada la reunión. Asumió su papel de Comandante y con un formal “es todo Sánchez Moreno” lo despidió. Sin embargo la cuestión no terminó ahí.

El sábado 20, durante la fiesta de casamiento, el dueño de casa y el almirante Carlos Castro Madero –también compañero de Promoción de Anaya – intentaron disuadirlo al comandante en jefe de la Armada pero fue imposible.

El 22 martes de diciembre de 1981, tras la asunción del presidente de facto Leopoldo Fortunato hubo un cambio de “atmósfera” en la Argentina a partir de la propia personalidad del jefe militar, a quien comparaban con George C. Patton, el mítico general norteamericano de la Segunda Guerra Mundial.

Intentaba reflotar el Proceso pero pocos le creían. La indiferencia era evidente. “El efímero gobierno de Viola dejó una herencia de dificultades”, dijo O Globo de Brasil. También afirmó: “Los signos de agotamiento del régimen discrecional saltan a la vista”. Más contundente fue el corresponsal del Jornal do Brasil al afirmar que el “ciclo de intervenciones militares se revela agotado”.

“Esto se derrumba”, palabras más, palabras menos, dijo el embajador de carrera Gustavo Figueroa a días de convertirse en jefe de gabinete del nuevo canciller Nicanor Costa Méndez.

“No se preocupe, el jefe tiene un plan”, respondió el coronel Norberto Ferrero, el hombre de íntima confianza de Galtieri, durante una cena a solas con Figueroa, el cónsul en Nueva York, en noviembre de 1981.

 “Dígame, ¿cómo no asesoró a los militares?”, preguntó Martínez de Hoz tiempo después de la guerra. “La condición era tocar, entrar e irse”, respondió Costa Mendez, el canciller argentino durante el conflicto armado

En realidad Galtieri no tenía un plan sobre las Malvinas porque el Ejército nunca lo trabajó como hipótesis de conflicto. La que sí tenía un plan que se actualizaba permanentemente era la Armada. El desbarajuste del gobierno del general Roberto Viola(marzo-diciembre de 1981) fue amalgamando la relación personal entre Galtieri y Anaya y luego vino la conspiración que puso sobre la mesa una simple ecuación: Viola debe irse; Galtieri lo sucede con retención de la comandancia en jefe del Ejército (dejando de lado la figura de “cuarto hombre”) y Anaya lleva adelante la ocupación de Malvinas.

En el caso del nuevo canciller Nicanor Costa Méndez se presento una situación similar. Bastante tiempo después de la guerra de las Malvinas, José Alfredo Martínez de Hoz, el hombre más importante del “establishment” argentino de esa época, le preguntó:

-Dígame “Canoro”, ¿cómo no los asesoró? [a los militares].

La respuesta fue:

-La condición [para aceptar el cargo] era entrar, tocar e irse” [de las Malvinas].

El vicealmirante Alberto Gabriel Vigo le envió el documento “Secreto” Nº 326/81 al vicealmirante Juan José Lombardo con la instrucción de que “deberá elaborar personalmente y entregarme a la mano, el Plan actualizado para la recuperación de Malvinas.”

 

El 22 de diciembre –el mismo día que asumió Galtieri- el almirante Anaya le pasó a su jefe de Estado Mayor, vicealmirante Alberto Gabriel Vigo, una orden escrita a mano que conteníatres puntos, tal como se desprenden de su minúscula letra. Fue la primera orden del conflicto armado que se avecinaba:

“1. MALVINAS
1.1. El CON (Comandante de Operaciones Navales) presentarme un plan actualizado.
1.2. Enviar personal seleccionado para reconocimiento.
1.3. Plan después ocupación.
1.3.1. Efectivos para permanecer en STANLEY.
1.3.2. Apoyo a dichos efectivos.
1.3.3. Logística para STANLEY.
1.3.4. Defensa de STANLEY.

  1. SUPER ETANDARD
    Deben ser traídos al país con todo su armamento a medida que estén listos. Antes del 01 JUN 82.
  2. P-3.Antes 01 JUN 82.”

Sobre la base de esa orden, al día siguiente, el vicealmirante Alberto Gabriel Vigo le envió el documento “Secreto” Nº 326/81 al vicealmirante Juan José Lombardo con la instrucción de que “deberá elaborar personalmente y entregarme a la mano, el Plan actualizado para la recuperación de Malvinas.”

Los Reyes Magos

Los diarios del martes 5 de enero de 1982 informaron que los tres comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas se reunirían para analizar distintas cuestiones. Entre otras, “la recomposición del cuadro de gobernadores” que secundarían la gestión de Galtieri, los nombramientos de algunos embajadores políticos, la situación de algunos oficiales de las Fuerzas Armadas que ejercían la presidencia en empresas estatales y a los que se les había solicitado la renuncia y algunas líneas generales del plan de austeridad, en particular los gastos de publicidad del Estado. Nada de todo esto era veraz.

Galtieri en la Casa de Gobierno cuando se estaba planeando la recuperación de las Malvinas

La reunión se llevó a cabo en el edificio Libertador, sede del Ejército, a partir de las 9 de la mañana. Previamente –así me lo relató el jefe aeronáutico- el jefe del Ejército le dijo al brigadier Lami Dozo, como al pasar, en un pasillo del tercer piso del edificio Libertador, antes del inicio formal de la reunión:

-“Negro” (así lo llamaba Galtieri a veces al jefe aeronáutico) quiero hablar con vos sobre Malvinas. La cosa no anda bien” (ya se observaban las próximas reuniones de fines de febrero en Nueva York).

En esa reunión se analizó la cuestión Malvinas en el contexto de la política exterior y se concluyó que debía adoptarse una política “agresiva”. Según el informe de marras, “en esa reunión el caso Malvinas fue tratado fuera del temario de la Junta Militar. El análisis del caso partió de la trayectoria de las negociaciones desde 1965 hasta la fecha y los sucesos más recientes que hacían al tema”. Además, el mismo día se consideró dar un paso militar en el caso de no progresar la vía diplomática.

El martes 12 de enero la Junta Militar, reunida en el edificio Libertador a las 9 de la mañana, terminó de completar “un análisis político”, según La Nación, y analizar las próximas designaciones de gobernadores y embajadores. Nada era cierto.

Lo que no se dijo al periodismo fue que el 12 de enero “se trató la planificación militar de Malvinas como acción alternativa en caso de fracasar la solución negociada con Gran Bretaña y teniendo siempre el propósito de lograr el objetivo político a través de un acuerdo. Por Resolución no incorporada al Acta de la Junta Militar, se designaron -por consiguiente- a los señores General de División García, Brigadier Mayor Plessl y Vicealmirante Juan José Lombardo para analizar la previsión del empleo del poder militar para el caso Malvinas con un enfoque político-militar que especificara los posibles cursos de acción. Se planeó asimismo que el trabajo sería secreto y manuscrito, eligiendo distintos lugares de reunión; y que además de los miembros designados tendrían conocimiento del tema, en el momento oportuno, los jefes del Estado Mayor General de las tres Fuerzas Armadas y el Sr. Canciller”.

Aprovechando la estadía del embajador argentino en Londres, Carlos Ortiz de Rozas, en Buenos Aires, Costa Méndez lo hizo dialogar con el Presidente. Durante la reunión (20 de enero a las 12.30 horas) se conversó sobre el diferendo con Chile, pero Galtieri se mostró más interesado en hablar de Malvinas. Años más tarde, Costa Méndez dirá que Ortiz de Rozas habló con el presidente sobre la situación interna del gobierno de Margaret Thatcher y de una eventual reacción británica si la Argentina invadía las Malvinas.

Para la historia, no hubo documentos escritos. Los hay orales. Hasta ese momento, la evaluación que hacía el embajador Ortiz de Rozas, sobre la respuesta británica, frente a la posibilidad de ocupar Malvinas era la siguiente:

* Ignorar el hecho.
* Protestar o retirar el embajador.
* Rompimiento de relaciones y sanciones diplomáticas.

Costa Méndez se inclinaba por la primera alternativa. “Nunca van a mandar la flota”, le dijo a su secretaria Laura Ayerza tras el 2 de abril de 1982. “‘Canoro’ pensó que el Pentágono lo iba a apoyar”, me completo la funcionaria.

El martes 26 de enero la Junta Militar se reunió a las 9 de la mañana en el edificio Libertad. Durante la reunión se resolvió “fuera de Acta” que el “Grupo Malvinas” conformado por Lombardo, García y Plessl “preparara la exposición de los planes de la alternativa militar a mediados de marzo de 1982”.

Los vehículos anfibios en el Ara Cabo San Antonio

A renglón seguido se produjo la nueva Directiva de Estrategia Nacional (DENAC) 1/82 y el Plan de Campaña Esquemático correspondiente a la Directiva de Estrategia Militar (DEMIL)1/82.

En la DENAC 1/82 se explicita conceptos referidos al Poder Nacional:

“a) Objetivo Político: Consolidar la soberanía argentina en las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno ejercicio en el Atlántico Sur;

  1. b) Resolución Estratégica Nacional:El Comité Militar ante la evidente y reiterada falta de progreso de las negociaciones con Gran Bretaña para lograr el reconocimiento pleno de nuestra soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y convencido que la prolongación de esta situación afecta el honor nacional, el pleno ejercicio de nuestra soberanía en el Atlántico Sur y la explotación de recursos renovables y no renovables, ha resuelto prever el empleo del poder militar para el logro del objetivo político. Esta resolución deberá mantenerse en el más estricto secreto durante el planeamiento y circunscripta exclusivamente a los titulares de las áreas destinatarias”.

Hacia Malvinas con los anfibios para el desembarco (Foto: Revista Naval)

La Directiva Estratégica Militar 1/82 era más explícita a los ojos de un lego: “La Operación desde el punto de vista militar es apta, factible y aceptable”, y que “la Fuerza Conjunta estaría en condiciones de ejecutar la operación a partir del 15 de mayo de 1982”.

Lombardo sería el jefe del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS). El general de división García desembarcó en Puerto Stanley el 2 de abril y en los días de la guerra, como jefe del Teatro de Operaciones Malvinas, desplegó toda su fuerza mirando la frontera con Chile, porque los chilenos pusieron a sus espaldas más tropas que las que habían destinado en los días del conflicto del Beagle de 1978. El almirante Carlos Busser comandó la fuerza conjunta de desembarco. El contralmirante Gualter Allara fue el comandante de la flota y el contralmirante Carlos Alfredo García Boll fue el comandante de la aviación naval.

El plan de ocupación establecía un “D+5”. Eso significaba que, una vez cumplida la misión, los buques y las tropas volvían a sus destinos en el continente, quedando solamente una dotación de alrededor de 400 efectivos cumpliendo tareas policiales, mientras se abría el escenario diplomático.

Además de no generar víctimas fatales entre los británicos debía brindarse un buen trato a los pobladores isleños. Especulaban con la solución diplomática, pero al mismo tiempo llevaron carteles impresos con los nuevos nombres de las calles de Puerto Stanley. Eso significaba que iban para quedarse porque –especulaban– el Reino Unido nunca reaccionaría de la manera que lo hizo: muy simple, para los que imaginaron la “Operación Rosario”, Margaret Thatcher no daría la orden de atacar a un blanco “no rentable”, eso les enseñaba la historia.

  • Rumbo al objetivo en Malvinas

La flota de ocupación zarpó de la base naval de Puerto Belgrano el 28 de marzo y se encontraba navegando rumbo al sur seguida de cerca, a manera de protección, por el portaviones 25 de Mayo y otros navíos. Casi al mismo tiempo el clima se descompuso y se hizo necesario postergar el operativo durante 24 horas.

-30 de marzo de 1982: El canciller convocó en el Salón Verde del Palacio San Martín a la primera línea de la Cancillería. Luego de tomarles juramento de mantener el secreto, expuso sobre la situación en Malvinas; recordó las distintas etapas de las negociaciones en los últimos años; recordó las magníficas relaciones con Sudáfrica; mencionó las excelentes relaciones con los Estados Unidos “grandes defensores de los pueblos jóvenes contra los colonizadores y su rol en el mundo contra el comunismo”; mencionó la decadencia del Reino Unido y del gobierno de la señora Margaret Thatcher (quien seguramente perdería las próximas elecciones); la difícil situación económica de su país que lo llevaría a vender su único portaaviones y otros barcos de guerra por no poder mantenerlos y finalmente, de que alguien tenía que tener el coraje de hacer algo por la recuperación de las Malvinas y no olvidó decir que todo esto facilitaría la difícil situación política con Chile.

Luego de hablar formuló una pregunta: “Señores, ¿hay alguna pregunta?”. El embajador Carlos Keller Sarmiento, jefe del Departamento Europa Occidental, pidió hacer unos comentarios, los que no fueron grabados. Aunque lo que pensaba lo volcó en un memorando titulado: “Malvinas”, de cuatro carillas al canciller, con fecha 14 de abril de 1982.

  • Carátula del memorándum de Galtieri, Anaya y Lami Dozo

“Parto de la base -escribió Keller Sarmiento- que llevar el conflicto a un enfrentamiento militar de resultado dudoso para la Argentina es nuestra peor opción. (Total aislamiento, riesgo de una humillación, graves consecuencias económicas, institucionales y políticas, destrucción parcial o total de nuestra Fuerza Aérea, flota y efectivos militares, probable caída del gobierno, disminución de la capacidad para negociar con el Reino Unido el futuro status de las Islas, probable creciente intervención de Brasil o Chile como fuerza de paz y pérdida de credibilidad y prestigio en el ámbito internacional).

-31 de marzo: a las 12.57, la flota cortó las comunicaciones con el continente, cambió el curso de navegación y se dirigió a Puerto Stanley, cambió el nombre de código: de “Operación Azul” pasó a “Operación Rosario”.

Ante la eventualidad del ataque, una de las primeras decisiones de Margaret Thatcher fue enviarle un mensaje a su amigo Ronald Reagan para que intentara convencer a Galtieri de que no invadiera las islas.

Luego, Gran Bretaña pidió una urgente reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El mismo día, se le envió un largo cable “S” al embajador Eduardo Roca, instruyéndolo a solicitar el 1° de abril, “en hora que será determinada a vuestra excelencia telefónicamente”, “a fin de llamar la atención del Consejo de Seguridad la situación de grave tensión existente entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte”.

En el mismo texto “Secreto” y “Muy Urgente” -cable 697- se le ordena a Roca que “simultáneamente con presentación nota a Consejo de Seguridad, sugiérese a V.E. entrevistar a representantes permanentes de China y de Unión Soviética fin de imponerlos situación. V.E. les señalará que Argentina confía en seguir contando con tradicional apoyo sus países sobre cuestión Malvinas”. China y la URSS no votaron por la Argentina.

-1º de abril de 1982: La Nación sacó a la calle la edición nº 39.642, tras 113 años de reconocido periodismo. El ejemplar de ese día costaba 5.000 pesos y en la tapa, a cuatro columnas, se leía el título “Agravóse la crisis con Gran Bretaña” y a dos columnas se mostraba una foto de los diarios The GuardianThe Daily Telegraph y The Sun de Londres, en los que se informaba que dos submarinos británicos habían recibido la orden de dirigirse a las Falklands en estado de alerta.

  • El “consejo” de Jorge Rafael Videla para Galtieri

El 1º de abril de 1982, a la mañana, el ex presidente Jorge Rafael Videla concurrió al Colegio Militar de la Nación del que había sido su director once años antes. Por invitación del general Alberto Carlos Lucena inauguraba un ciclo de conferencias para el cuerpo de cadetes sobre las virtudes militares.

Según me confió años más tarde, llevaba un rato hablando cuando observó que el director del Colegio se levantaba para atender una llamada urgente en un despacho cercano. Cuando termino la conferencia Videla pasó a otro salón donde se sirvió un “refrigerio” (palabra preferida de los militares), ocasión en la que el general Lucena en voz baja le preguntó:

Enviaron al general de división Antonio Vaquero a informarle a Jorge Rafael Videla de la recuperación de las islas

-Mi Teniente General ¿usted ha escuchado algo sobre una invasión?

-¿Una invasión? ¿Dónde? No sé nada.

Cuando llegó a su casa tenía un mensaje: El general de división Antonio Vaquero, jefe del Estado Mayor del Ejército, vendría a visitarlo a las 20 horas.

Con puntualidad castrense, Vaquero se presentó en su living y Videla lo esperaba vestido sobriamente con saco y corbata, impecable. Tras las palabras de circunstancias, Vaquero le dijo:

-Mi general, le vengo a informar de una noticia que va a salir publicada en los diarios de mañana. Habrá un operativo conjunto militar y se ocuparán las islas Malvinas. El operativo sufrió un retraso por razones climáticas pero mañana a la madrugada se llevara a cabo.

 “El teniente general Galtieri me pide si tiene alguna sugerencia que hacerle”, le dijo Vaquero a Videla luego de informarle sobre la “invasión” de las islas. El ex presidente de facto respondió: “Que Dios los ayude”

Jorge Rafael Videla se quedó helado. Seguramente habrá recordado cuando en julio de 1978 el almirante Eduardo Emilio Massera le propuso a la Junta Militar dar un “paso militar” sobre las islas, antes de que Videla se convirtiera en el “cuarto hombre”. Estaba claro que el viejo zorro lo hacía para desafiarlos a Videla y Agosti. El almirante Massera -“el sonriente”- pasaba a retiro y estaba hablando para “la tribuna”. También pidió publicar una lista de desaparecidos.

A renglón seguido y antes de despedirse, Vaquero le dijo:

-El teniente general Galtieri me pide si tiene alguna sugerencia que hacerle llegar que me la diga a mí.

En segundos pasaron varios pensamientos por la mente del primer mandatario de facto del Proceso de Reorganización Nacional. ¿Sugerencia? ¿Ahora cuando todo está decidido?

Fijó su mirada en Vaquero y solo le dijo:

-Que Dios los ayude.

·         “Sembrar memoria para que su sangre no haya sido derramada en vano”

A 37 años de la guerra, el Movimiento “Jóvenes por Malvinas” organizó la primer conferencia del año junto a algunos ex combatientes. En un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas, algunos ex soldados, junto con sus superiores, contaron anécdotas y revelaron detalles sobre su labor en las Islas.

El evento que tuvo lugar ayer en el Círculo Militar, fue iniciativa del Movimiento “Jóvenes por Malvinas”.

El reloj marcaba las 19. El público recién llegado ocupaba los últimos asientos libres. Treinta sillas de un lado, treinta del otro, separadas entre sí por un largo pasillo que conectaba a una larga mesa en la que, minutos más tarde, se sentarán Rubén Carballo, Patricio Pérez, Manuel Villegas y Esteban Tries, entre otros veteranos de Malvinas, a 37 años de la guerra.

Tras una breve introducción, entre los ex combatientes fueron reconstruyendo una parte de la historia: el contraataque realizado por la Compañía “A” Tacuari, que culminó con la muerte de cinco argentinos a manos de los soldados ingleses.

“En Malvinas no hubo cobardes. Yo formé parte de un grupo de valientes que dieron la vida por el otro”, comentó Patricio Pérez. Y agregó: “Tenemos cinco héroes que quedaron en las Islas y otros compañeros a los que les rendimos homenaje en todo momento. Este es el sentido de las conferencias: sembrar memoria para que su sangre no haya sido derramada en vano”.

Esta charla fue organizada por el Movimiento “Jóvenes por Malvinas”, que desde fines del 2015 se preparan para difundir la gesta de los ex combatientes. “El día de mañana ellos ya no van a estar y, así como sus familiares tomarán la posta, nosotros también”, contó Carlos Alberto Durán, de 51 años, uno de los primeros afiliados a la organización. Otro de los miembros históricos fue Esteban Tries, ex soldado que en una charla de café junto a Claudio León Suárez dieron origen al Movimiento.

Esteban Tries, ex combatiente de Malvinas.

Tries, quien fue soldado de la compañía del regimiento 3 de infantería, dejó una frase pensando a futuro: “Es importante que Malvinas se incorpore definitivamente al Ministerio de Educación. Es fundamental no dejar morir el relato”.

Terminado el discurso, los veteranos de Malvinas son reconocidos con aplausos al grito de “¡Viva la Patria, viva!”

Ingrese en: www.lagazeta.com.ar y en www.lanoticiaweb.com.ar

Fuente: Leonardo Castagnino; Fernando Morales, Juan Bautista “Tata” Yofre y lanoticiaweb.com.ar

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

Buenos Aires, 15 de abril de 2019

 

Se el primero en comentar en "PROHIBIDO OLVIDAR MALVINAS"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*