POR LA SUBA DEL 66% EN LOS MEDICAMENTOS, AUMENTA LA INTERRUPCIÓN DE TRATAMIENTOS. LA CANASTA BÁSICA DE LOS JUBILADOS SUBIÓ 70% EN UN AÑO

Los precios de los medicamentos durante 2018 aumentaron más que la inflación calculada en el 47% según el Indec. El incremento impacta de lleno en los adultos mayores y en quienes llevan adelante costos tratamientos y por eso aumentó también la cantidad de gente que los abandona o elige marcas de menor precio y calidad. El observatorio de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) advirtió que la venta de remedios cayó 7,14% en cuanto a los recetados y 12,97% para los de venta libre. En total, la venta cayó bruscamente en un 8,6%. Según un informe de la Universidad de Nacional de Avellaneda (UNDAV), el costo de vida de los jubilados aumentó entre 60 y 70% en comparación con 2018. La canasta de consumo de marzo más básica supera los $8.900, apenas $1500 menos que la jubilación mínima ($10.400).

 

La venta de medicamentos en farmacias cayó un 8,6% en diciembre de 2018 en relación a igual mes de 2017. Son un millón de unidades menos, entre los que se incluyen fármacos recetados para enfermos crónicos, informó el 20/2 El observatorio de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), que también advirtió sobre fuertes aumentos en los precios. Como ejemplo, destacaron que en tres años la levotiroxina pasó de $ 60,65 a $ 302,69, utilizada para el tratamiento del hipertiroidismo. El bloqueante atenolol de $ 73,20 a $ 200,24, y el anticoagulante acenocumarol de $ 65,85 a $ 382,30.

Según los precios registrados en Capital Federal, tuvieron aumentos vertiginosos el antimicótico clortrimazol (de $ 45,76 a $ 147); el diurético hidroclorotiazida (de $ 79,11 a $ 309,46); y el salbutamol (de $ 81 a $ 369,11), utilizado para el asma.

El martes 19/2, el director del Colegio de Farmacéuticos de la Ciudad de Buenos Aires, Claudio Uccino, aseguró que el consumo de medicamentos cayó debido a la devaluación.

“La gente tiene que elegir entre comprar medicamentos o comer, pagar la luz”, dijo en declaraciones que reprodujo el diario El Intransigente.

El PAMI, según Occino, “está normalizado”, mientras que las demás obras sociales dependen de sus presupuestos, que cada vez está más deteriorado. El consumo de medicamentos ha bajado, generando un gran problema sanitario a nivel país. “La situación nuestra no pasa por las ventas sino por la situación social”, concluyó.

En Córdoba (donde se realizó este estudio pero puede extrapolarse al resto del país y hasta pensarse seriamente que en el NEA y NOA así como en el conurbanos de las grandes ciudades esta cifra debe ser mucho más importante que el 7,4% que advierte la COFA), los medicamentos subieron en 2018 un 66,5% en relación con 2017. Esto es un 20 por ciento por encima del índice de inflación general. Ante esta situación, el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia alertó que cada vez más personas interrumpen sus tratamientos porque no pueden costear los remedios prescriptos por el médico.

“Hace tiempo venimos advirtiendo que la crisis está impactando en la conducta de los pacientes en las farmacias. Dos años atrás, dijimos que consultaban precios y se llevaban el más barato. Pero ahora, en cambio, están cortando los tratamientos”, indicó Georgina Giraldi, vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos al diario La Voz.

De acuerdo al informe del Colegio de Farmacéuticos, las subas van de 8 a 173 por ciento. Por citar sólo un ejemplo, el Reliveran (antiemético) del laboratorio Gador pasó de 61,58 pesos en diciembre de 2017 a 163,12 pesos en enero de este año. El incremento fue de 164,89 por ciento.

“Lo que más nos preocupa es que muchos discontinúan o alargan los tiempos de toma entre un comprimido y otro. En el mostrador, manifiestan que el dinero no les alcanza”, indicó Giraldi.

Tratamientos para el colesterol, paliativos del dolor, suplementos vitamínicos, antiinflamatorios y productos para facilitar la circulación figuran en la lista de lo que más se corta. En cambio, medicamentos contra la hipertensión o diabetes no se discontinúan porque “son de vida o muerte”, indicó el diario cordobés.

“Cortar un remedio contra la gastritis puede provocar una úlcera –alertó Giraldi–. Si no se corrige una intoxicación hepática, se puede producir una mala absorción de vitaminas y minerales. Y, por consiguiente, una desnutrición. Un producto que se abandone para la osteoporosis puede provocar quebraduras. En cualquier caso, disminuye la calidad de vida”.

La entidad afirmó que la crisis en el sector es alarmante. El aumento de precios del año pasado no se vio reflejado en la facturación de las farmacias (que subió un 30 por ciento, por debajo de la inflación) ni en las ventas (bajaron un 5,1 por ciento).

¡Una verdadera atrocidad y sólo comparable con un verdadero genocidio de las personas adultas mayores, los niños y los sectores más vulnerables de nuestro país!

El costo de vida de los jubilados subió entre 60 y 70% en comparación con 2018, según indica un informe de la Universidad de Nacional de Avellaneda (UNDAV) en base a la evolución de los precios relevados por el INdEC.

“El aumento en el último año no fue menor al 58,3%, para el caso de la canasta más onerosa”, detalla el estudio de la Undav, que alerta: “La variación trepa al orden del 61%, para el segmento medio, y casi a un 70% cuando se consideran los bienes y servicios más frugales a los fines de satisfacer los requerimientos de vida fundamentales”.

En base a estos datos, la canasta de consumo de marzo más básica supera los $8.900, cuando hace un año era de $5.250; la de costo medio excede los $11.753,6 contra $7.300; y la más cara ronda $14 mil cuando en marzo de 2018 salía $8.830. A su vez, el incremento respecto a 2016 es de 180%.

Entre los principales aumentos figuran los alimentos y bebidas con 58,3%, medicamentos con 53,1%, y los servicios y gastos de vivienda con 52,4%.

Cabe destacar que la jubilación mínima se encuentra en $10.400, con lo cual supera apenas por $1500 a la canasta básica.

“La canasta de consumo de los adultos mayores aumentó más que la inflación, este sector social se ha visto notoriamente perjudicado. En ese sentido, se han registrado casos de personas que tienen que optar que medicamentos tomar, porque no pueden comprar todos lo que necesitan, lo que exhibe lo delicado de la situación”, advierte el informe.

Para realizar el relevamiento, UNDAV tomó los productos que componen la canasta de jubilados escogidos en función de su relevancia para representar los gastos de las personas de tercera edad. Es así que dicha canasta está compuesta por bienes de consumo típico de esta franja etaria y está construida en base a datos provenientes de fuentes oficiales, tanto como de relevamientos de información de mercado.

En principio, la canasta elaborada posee artículos para todos los rubros elementales de los gastos cotidianos de los adultos mayores (alimentos, bebidas, hogar e higiene, vivienda, vestimenta, recreación, atención médica y gastos relacionados con la salud, transporte público y otros servicios públicos). Y se incorporan otros artículos básicos e imprescindibles para los jubilados (medicamentos; frutas y verduras; alquileres; gastos en luz, agua y electricidad; entre tantos otros).

Como ya explicara en el articulo sobre jubilados y encarecimiento de la Canasta Básica del mes de abril del corriente “CASI EL DOBLE 8,6%”, esta situación con los más vulnerables habla de un Gobierno Nacional insensible, amoral y de un Estado Ausente, así como de empresarios y laboratorios sin ética ni controles lo que termina por generar un País cuasi inviable.

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

Fuentes: Observatorio COFA,  INDEC, CFC, diario “La VOZ” de Córdoba, UNDAV.

 

Buenos Aires, 7 de mayo de 2019

 

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