UNA NUEVA MENTALIDAD DIRIGENTE PARA UNA NUEVA ERA

La gran dificultad de percibir el comienzo de una nueva era

No es fácil percibir el comienzo de una nueva etapa histórica porque nuestra visión del mundo, de la sociedad, de nuestras relaciones, de la vida cotidiana, y aún de nosotros mismos… en definitiva de la realidad, podríamos decir que  está contaminada e infiltrada por nuestra Cultura.

Cada orden social genera su propia Cultura: creencias, costumbres, valores, nuestro lenguaje cotidiano, formas de pensar etc.  La Cultura provee los criterios para interpretar la realidad que determinan nuestras acciones, predicciones, prevenciones, etc. … decide quienes son nuestros aliados y quienes no…Nos entrega una visión del mundo integrándonos socialmente, siendo la base de nuestra supervivencia si esos criterios son correctos, y nos juegan en contra cuando no lo son, pero al mismo tiempo nos genera puntos ciegos. Los medios de comunicación son unos de los instrumentos para controlar la Cultura de los pueblos. Con ellos se contribuye a crear esos puntos ciegos que les conviene a los poderes controlantes, ya sea manipulando noticias o difundir “valores” sociales que condicionan nuestro comportamiento, por intermedio de la transmisión de determinada divulgación escrita, oral o televisiva,… siendo la herramienta táctica de sus estrategias sobre el “soft power”. Por lo general, los cambios de épocas son advertidos por las mayorías cuando ya estamos en una nueva era y ya es tarde o más costosa integrarse a ella. Aunque abundaban las señales que  presagiaban esos  cambios,  esos puntos ciegos culturales impedían o dificultaban interpretar esas señales. Mientras se produce esos cambios las convulsiones sociales se producen porque la crisis es sistémica y obligan e imponen la necesidad de sobrevivir, y es cuando en el sistema  cunde la sensación de inseguridad puesto que los criterios que antes impulsaban decisiones exitosas generan en estos momentos fracasos. Es por todo ello que la sociedad se desarticula obligando a comenzar a tejer un  nuevo orden. Recién entonces se abandona esa visión cultural que antes les era efectiva pero que ahora sólo conduce a la confusión. Es el Estadista el que puede percibir esa señal y entiende que es necesario construir un nuevo orden, es el que imagina y percibe el futuro con la anticipación necesaria que se adelanta a los hechos reales.

La crisis actual presenta síntomas de agotamiento de nuestro sistema de vida[1]

En crisis actual no pasa desapercibida por todos que hay saberes que no entienden lo que realmente ocurre, 700 alumnos de la asignatura de Introducción a la Economía de Harvard abandonaron el aula del profesor Gregory Mankiw[2]y le hicieron llegar una carta de protesta donde se le pedía a la institución no el cambio total del programa, sino al menos la posibilidad de ser formados de forma crítica, en visiones y escuelas alternativas, ante el manifiesto fracaso del paradigma actual en prevenir y detectar la magnitud de la crisis que nos golpea y una duda creciente en su capacidad de resolverla de forma eficaz. Esa no es la única señal de que algo está ocurriendo, cada sector de la sociedad muestra de desorden y pérdida de rumbo[3].

Sin embargo, es fundamental considerar a la hora de prever el futuro tener en cuenta el impacto de nuestro sistema sobre el medio:

Como puede verse el crecimiento de todas las variables que sucintamente se muestran es exponencial. Pero para la solución de los problemas globales de crecimiento exponencial, usando el lenguaje del Control de Procesos, no pueden adoptarse soluciones apoyadas en estrategias de «Feed-Back» (realimentación) de control, es preciso usar herramientas de «Feed-Forward» (de adelanto temporal), pues, como en los tsunamis, si se espera a la percepción física del efecto devastador para iniciar el desarrollo de las soluciones, el proceso de solución y desarrollo tecnológico es demasiado lento para poder minimizar los efectos destructivos del fenómeno.

Hoy Entender y Comprender  es la base para un nuevo saber

La actual crisis sistémica global comienza a mostrar las limitaciones del conocimiento parcelario y fragmentado, que privilegia el análisis a la síntesis, que se detiene más en las estructuras del orden que en su evolución. La tendencia a la micro especialización que es su resultado y  ha llevado entre otros efectos por ejemplo  al incremento de carreras universitarias y carreras post universitarias etc.…. (Los saberes de los expertos), llegándose a un punto de ruptura. Se debe comprender que las teorías sectorizadas con una visión analítica reduccionista que los actuales «expertos» usan para interpretar la realidad y sobre las que se basan para aconsejar decisiones para salir de la crisis no tiene en cuenta la complejidad de los problemas actuales, son por lo tanto al menos anacrónicas.

La tecnología que fue hija de la ciencia hoy se ha transformado en una ideología con un dogmatismo ya desconectado de la realidad, ha dejado de pertenecer al campo del conocimiento para ingresar al orden de las creencias. Los grandes «progresos» que facilitaron la resolución de problemas y han suministrado confort como por ejemplo el teléfono, la máquina de escribir, el automóvil, el toca-disco, la penicilina, la heladera, la radio, la televisión,.. la computadora, fueron transformando a la tecnológica en una ideología que hace creer que todos los problemas que la sociedad padece encontrarán una respuesta tecnológica que los resuelva. Es la sensación de omnipotencia que supone que no hay nada que la ciencia no pueda resolver. En fin  es un nuevo período histórico el que está surgiendo.

El comienzo de una  nueva era es cuando que se debe estar dispuesto a romper el «muro» de las creencias, abandonando la «seguridad» de lo cristalizado. Debe replantearse esa necesidad interna de conservación y de seguridad que nos lleva a creer que la era actual es la culminación de la Historia y que entonces las convulsiones, como las que actualmente padecemos, sólo tendrán efectos superficiales y que son resultados de desajustes pasajeros del sistema. Hay que agudizar la sensibilidad, dar impulso a la intuición para poder entender que es lo que está ocurriendo en este momento de cambio, no abatirnos ante la perplejidad y la incredulidad que paraliza.

Debemos superar esos reflejos de quién inmerso y comprometido con el orden anterior que sólo lo impulsa el conservar y acrecentar lo que tiene- tal vez logrado con duro esfuerzo -, estar tranquilo y no ser perturbado y  seguir perteneciendo al viejo orden. Hoy todos los papeles se están trastocando y muchas de las líneas interpretativas en las que se basa nuestras decisiones ya no sirven y otras van camino a tener la misma suerte. Nuestro lenguaje, pensamiento, intuición y reflejos están basados y referidos a una realidad que está en mutación y es necesario construir los nuevos saberes que nos servirán en el futuro. Se debe volver a jerarquizar el saber entendiendo el porqué. Abrir la mente para entender. Hoy  muchos son  los que «saben», o dicen saber, pocos los que entienden.

La Exigencia primordial es  entender la naturaleza de la Crisis

Para poder dar respuestas eficaces a la crisis es imprescindible tener una idea clara de su naturaleza.

No estamos ante una crisis nacional ni ante muchas crisis nacionales que el azar de las circunstancias hizo coincidir en el tiempo. Estamos ante una crisis sistémica global que, si bien son naturales en la dinámica de los sistemas políticos, esta tiene una singularidad (no digo gravedad),  no tiene parangón en la historia humana porque  se corre el peligro de hacer desaparecer al mismo hombre del planeta.

En los momentos de cambio sistémico no puede ignorarse que una sociedad no es un agregado de partes aisladas cuya dinámica es independiente de las otras que la componen. Ante la crisis los vínculos naturales que ligan las partes y que trasmiten perturbaciones que antes no eran «visibles» hoy son insoslayables. Como resultado de las interacciones entre elementos, surgen propiedades nuevas que no pueden explicarse a partir de sus propiedades individuales.

La crisis económica es el reflejo de la desarticulación del sistema existente

Creer que esta crisis es simplemente una “crisis económica” se basa en la suposición que la economía es una realidad autosuficiente, lo que presupone que existe un equilibrio general económico autónomo en el campo de la economía pura, lo que definitiva es creer que “lo económico” forma un sistema independiente, capaz de auto regularse y auto reproducirse. Es no entender que ese sistema económico puro es una abstracción, producto de la necesidad de simplificar la realidad que exige la construcción de una teoría y que su validez responde a cierta  hipótesis constructivas que se han adoptado. Estas hipótesis se basan en el supuesto que el sistema esté evolucionando según un equilibrio dinámico, cosa que no ocurre durante las crisis sistémicas. Cuando se está en equilibrio dinámico, los sectores que componen la sociedad son cuasi independiente porque las realimentaciones que ocurren a través de sus ligaduras se compensan y las pequeñas perturbaciones que esos sectores sufren pueden predecirse con teorías relativamente simples. Es en esa circunstancia, en la que el sistema alcanza su máxima eficiencia, su comportamiento resulta bastante predecible, su comportamiento siguen una regularidad estadística, podríamos decir que existe un determinismo estadístico. Su dinámica es consecuencia y causa,  retro-alimentadora de la sostenibilidad social, económica, ecológica y de la política… es decir de la sostenibilidad de las partes que constituyen el sistema.

Interpretar que la actual crisis es igual a la de 1929 y tomar al New Deal de Roosevelt para fundamentar las medidas neo keynesianas es ignorar los cambios estructurales ocurridos durante las más de 8 décadas entre aquellos años 30 del siglo XX y este final de la primera década del siglo XXI. La similitud básica entre ellas es que ambas son crisis sistémicas, pero cada una con sus peculiaridades.

 En un sistema en equilibrio dinámico el pasado es lo importante al decidir en el presente

La sociedad es sistema complejo en permanente evolución. Cuando evoluciona en equilibrio dinámico todo parece ser relativamente simple. Matemáticamente hablando se puede hacer una teoría lineal que permite pronosticar, estadísticamente con «poco» error determinados hechos. En tales circunstancias es el pasado que guía nuestro presente. Por eso es pertinente como herramienta de planificación la prospectiva estadística con su enfoque sectorial basado en la continuidad de las tendencias, es decir con la continuidad de las políticas.

Pero en momentos de crisis sistémica ese enfoque sectorial tiene los límites de todo enfoque reduccionista: no tiene en cuenta las rupturas de las tendencias. Los bucles de re-alimentación entre las partes del sistema no se pueden obviar en esas circunstancias, la complejidad que de ello resulta hace que sea imposible construir una teoría reduccionista simple. El sistema tiene un comportamiento caótico.

Es el momento que se tiene la sensación de que los tiempos se acortan, todo es efímero. Se abandona el concepto de utilidad para remplazarlo por la moda.

Debido a la falta de una visión totalizadora pareciera que los conocimientos crecieran geométricamente.

Esa dinámica crítica de los sistemas complejos pone límite a nuestra voluntad de manejo sectorial y nos lleva a enfocar nuestras energías, con visión de conjunto, en las tendencias que serán los ejes del nuevo orden para poder influir y ubicarnos en forma constructiva en él.

Es necesario escrudiñar el futuro, prever las tendencias que perdurarán y las que desaparecerán. Se necesita una visión totalizadora.

En las crisis sistémicas el futuro es lo importante al decidir en el presente

A modo de introducción es bueno recordarla Primera Guerra Mundial. Al comienzo la mayoría de los ejércitos se prepararon para una guerra breve, con tácticas y estrategias similares a las usadas en tiempos de Napoleón.

Se basaban en el pasado para planear el futuro. No habían percibido que la tecnología y los ejércitos de reclutas habían cambiado dramáticamente la naturaleza de la guerra. Lo que había sido planeado como una guerra breve termina en una guerra de trincheras, con los frentes inmóviles. El desarrollo de la guerra no siguió el curso de lo planeado.

Posteriormente a esa guerra el alto mando francés organizó una estrategia para la futura guerra en base a la guerra de trincheras, su gran e «inexpugnable» defensa fue la línea Maginot.La línea no evitó la rápida derrota de Francia al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La guerra «relámpago» alemana anuló completamente esa estrategia de defensa. Hoy se sabe que el error estratégico francés fue considerar que las futuras guerras al igual que la Primera Guerra Mundial se basarían en grandes frentes estáticos  de batalla .La introducción de nuevos elementos en el escenario, como las unidades acorazadas o la aviación de guerra, así como el uso de nuevas tácticas acordes con las nuevas tecnologías mostraron que los momentos críticos el extrapolar el pasado conduce a fracasos.

La guerra es un caso extremo, resultado de una situación crítica, como decía Clausewitz en su libro De la Guerra la misma es la continuación de la política por otros medios y como él decía  la guerra no es un modelo abstracto: « la guerra no es ya un desarrollo ideal de los acontecimientos, sino uno determinado de acuerdo con sus propias leyes, entonces la situación real suministra suficientes datos como para determinar lo que se espera, la incógnita que tiene que ser despejada»….«Ninguna actividad humana guarda una relación más universal y constante con el azar como la guerra.

El azar, juntamente con lo accidental y la buena suerte, desempeña un gran papel en la guerra.»… «Aunque nuestro entendimiento se siente por lo general inclinado a asentarse en la certeza y la claridad, nuestro espíritu es preso a menudo de la incertidumbre.» …

Debido a esta incertidumbre respecto de todas las informaciones y suposiciones, y a esta continua incursión del azar, el individuo que actúa en la guerra suele encontrarse con que las cosas son distintas de lo que esperaba que fueran.

 En los momentos de crisis sistémica, momentos de cambio donde la política tiende a seguir por otros medios, es la incertidumbre lo que reina. Es función del estratega político detectar los factores que les son favorables para potenciarlos al mismo tiempo que detectar los que les juegan en contra para  debilitarlos. En este sentido es bueno recordar a Suntzu en El Arte de la Guerra: «tropas victoriosas son las que han vencido antes de entablar el combate; las tropas vencidas son las que buscan la victoria en el momento del combate»

Se trata de una evolución que tiene su propia dinámica con tendencias que se refuerzan y otras que se debilitan. Ha llegado el momento de planificar nuestras políticas, esto es determinar las tendencias favorables que nos llevaran naturalmente al nuevo orden. Evitar soluciones de coyuntura que nos debiliten e hipoteque el porvenir. Si se invierte en una tendencia que desaparecerá, se pierde trabajo, se gasta esfuerzo, recursos económicos -financieros y lo peor se pierde tiempo. Esto es lo que ha ocurrido sistemáticamente en nuestro país. Se deben planear soluciones coyunturales que estén en fase con las tendencias que serán eje del mañana. Encontrar las políticas que fortalezcan las tendencias del futuro e ir abandonado las pertenecientes al pasado.

Depende de nosotros que ese futuro, cuando se concrete en un equilibrio dinámico, nos encuentre en condiciones de intervenir activamente en la nueva realidad.

Para ellos necesitamos equipos que trabajen en ello, una estructura administrativa del Estado eficiente y profesional y una dirección política que esté dispuesta a construir el futuro en un ambiente de unidad nacional.

Se debe contar con funcionarios que deben ser verdaderos estadistas. La función pública requiere personas que deben ser más que un CEO. Deben ser políticos y estadistas. Un estadista no nace se hace mediante una profunda preparación y vocación de servicio.

En esa dirección todos debemos apuntar. Quien en cualquier puesto de dirección no lo haga, obstruye y si lo hace a sabiendas es traición.

Los pueblos con una clara dirección política son actores de su futuro

El Estadista representa en la historia de los países o las regiones donde actúan el punto de referencia del antes y el después, pero un después que abre el camino hacia el futuro. Son los que tienen la sensibilidad para percibir los tiempos de cambio, los tiempos revolucionarios, y tienen la convicción para trabajar en las tendencias que se constituirán en ejes de la nueva era. Damos a modo de ilustración algunos de ellos:

  • En el mundo: Oliver Cromwell en Inglaterra inicia la era de la burguesía; Thomas Jefferson fue el principal autor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos promotor de la nueva era republicana del mundo e impulsor del concepto moderno de democracia y de la lucha contra el imperialismo británico; Napoleón en Francia desencadena el proceso que conduce a la era que hoy termina, Otto Bismark consolidó la unidad alemana y dio las bases para la Alemania actual; el conde de Cavour que lleva a cabo la unificación italiana que hace ingresar a Italia en la era de las naciones; el emperador Meiji de Japón que terminó con el gobierno de los shogun para dar inicio al Japón moderno; Pedro I el Grande encaminó a Rusia  hacia la modernidad; Atatürk, fundador de la República moderna de Turquía y su primer presidente.…Vladimir Lenin que dirige la revolución Rusa, Mao TseTung punto de partida de la China independiente actual,…; De Gaulle que le dio la posibilidad de la independencia política a Francia de la post guerra,… Gamal Abdel Nasser líder del neutralismo positivo, impulsor del panarabismo que continuara con Muammar al-Gadafi y que llevara a Estados Unidos a intervenir militarmente en Libia por el peligro que implicaba la independencia de los países Árabes; Ho Chi Minh líder de la lucha por la liberación de Vietnam, venció a dos potencias coloniales, Francia y Estados Unidos (éste último con las fuerzas armadas más poderosas del mundo) y dio las bases para el Vietnam actual.
  • En Argentina: Domingo F. Sarmiento impulsor de la educación pública; Julio A. Roca que sentó las bases del moderno estado argentino; Carlos Pellegrini el primer político con ideas industriales, en la época en que el negocio del país era exclusivamente la exportación de materias primas y la importación de productos manufacturados, también vio la necesidad de una apertura política que renovara la dirigencia; Roque Sáenz Peña que instauró en Argentina el voto universal, secreto y obligatorio que significó la apertura política para el surgimiento de una nueva clase dirigente; Juan D. Perón impulsa la conciencia de la independencia económica, base de la soberanía política para un país con justicia social integrado a la Patria Grande; Néstor Kirchner que impulsa la entrada independiente de Argentina en la nueva era.
  • En la Patria Grande: los Libertadores José de San Martín y Simón Bolívar, Antonio José Sucre, quien le dio a Bolivia su división política y organización de recuperación económica, fomentó la instrucción pública;  José G. Artigas, creador de la Liga de los Pueblos Libres expresión política de independencia que atemorizó tanto a los unitarios de Buenos Aires y Montevideo como al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve y que reclama la independencia de España desde el año 1813 y de una forma de federalismo propio de la Región. José Gaspar Rodríguez ideólogo y principal dirigente político que llevó adelante la independencia del Paraguay de la corona española, de la Junta de Buenos Aires y de Brasil impulsó la educación pública de nivel primaria que se hizo obligatoria y gratuita extendida a todos los niveles de la sociedad, impulsó la industria y artesanías locales alcanzaron niveles altos para la época y desconocidos en la región. En Brasil, José Bonifacio que dirigió una política centralizadora trabajo por la abolición la esclavitud, incorporó a los indios a la sociedad,  lucho por un mestizaje orientado para suprimir choques de razas y de clases para constituir una “nación homogénea”; María da Silva Paranhos Junior, Barón do Rio Branco, considerado el patrono de la diplomacia brasilera; Getulio Vargas, orientó cada vez más en la intervención estatal en la economía y en el nacionalismo económico, provocando un fuerte impulso en la industrialización, la centralización administrativa como marca para crear una burocracia de estado fuerte, hasta entonces inexistente, con una herencia política reclamada, al menos, por dos partidos: el Partido Democrático Trabalhista (PDT) y el Partido Trabalhista Brasileiro(PTB).  Y otros ejemplos más cercanos que omito en homenaje a la de evitar algún tipo de discrepancias por ser episodios históricos más cercanos

Es oportuno recordar que los estadistas que propugnan la independencia del poder hegemónico de turno indefectiblemente tienen que resistir los embates para impedirlo. Así De Gaulle sufre todo tipo de conspiraciones para eliminarlo, entre ellas un golpe de Estado que fracasa y unos 40 intentos de asesinato organizados. En el derrocamiento de Perón tampoco  estuvo ajeno intereses extranjeros. No es ningún secreto que la CIA quería que Nasser desapareciera en Egipto y también que los «operativos humanitarios» terminen con la Libia de Gadafi, el último bastión del panarabismo.

Las tres banderas del movimiento Nacional

En Argentina las tres banderas del Movimiento Nacional siguen siendo las que fueron enarboladas  por el Gral. Perón: Independencia económica, Soberanía Política y Justicia Social. Parafraseando deberíamos decir: 

“los 2000 nos encontrará unidos y liberados”.

Es la hora de dirigentes, hombres y mujeres, que sean activos protagonistas de la historia que sean el punto que marque el “antes y el después” en sus países y en toda  la región.

 

 

Juan Esteban IVANOFF TZETCOFF

mayo de 2019

[1] Se trata de una crisis sistémica, la cual es cuando el sistema en su conjunto entra en crisis, esto es, cuando el sistema colapsa por incapacidad, sobrepasamiento y/o por falta de instrumentos para resolver los problemas o desastres creados por su propia dinámica.

[2]Indignados en Harvard (¿Qué está ocurriendo en el siglo 21?), https://archivo.urgente24.com/17070-indignados-en-harvard-esta-ocurriendo-en-el-siglo-21

[3]«La norma actual son los seísmos. Seísmos climáticos, seísmos financieros y bursátiles, seísmos energéticos y alimentarios, seísmos comunicacionales y tecnológicos, seísmos sociales, seísmos geopolíticos…». Ignacio Ramonet: El nuevo «sistema-mundo». Le Monde Diplomatique, 01/10/11, https://www.economiasolidaria.org/noticias/ignacio-ramonet-el-nuevo-sistema-mundo

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