LA POSIBILIDAD DE CESIÓN DE SUBMARINOS OKL 209 A ARGENTINA ES RECIBIDA CON DESCONFIANZA POR LA OFICIALIDAD BRASILERA

Se necesitará antes que sus tripulantes se acostumbren a la capacidad de maniobras del buque, la respuesta de sus equipos de control de tiro de torpedos, y aún lo pruebe en los diferentes tipos de mar que bañan la extensa costa brasileña.

Los oficiales de la Marina de Brasil (MB) van a hacer saludo uno para la extravagante idea de trasladar cuatro submarinos de la clase Tupi – dos aún este año – para la tambaleante Arma Submarina de Argentina?

La cesión de los submarinos habría sido resuelta en forma de una «decisión de Estado» por el presidente Jair Bolsonaro la semana pasada en Buenos Aires, en respuesta a una solicitud del ministro de Defensa argentino, Oscar Aguad, encaminada a su colega brasileño, general Fernando Azevedo e Silva.

La Armada de Aguad tiene una Fuerza de Submarinos nula, (a) la trágica desaparición en noviembre de 2017, el TR-1700 Clase submarino San Juan, ( b ) la incertidumbre sobre la recuperación de la Santa Cruz, el hermano gemelo de San Juan – estancadas desde 2015 -, y ( c ) la obsolescencia completa de la IKL-209 Salta, un barco veterano de la Guerra de las Malvinas construido en la década de 1970.

La noticia de la entrega de los submarinos brasileños, publicada el pasado viernes (07.06) por Martín Dinatale,  periodista de asuntos militares del portal argentino Infobae, en medio de un silencio opresivo, en Brasilia, del Comando de la Marina de Brasil (MB), sorprendió a los jefes navales del Comando de la Fuerza de Submarinos (ForSub) con sede en la isla de Mocanguê, en los fondos de la Bahía de Guanabara, de Gestión de Programas (DGePM) y de la Dirección General del Material de la Marina (DGMM) ambas oficinas con sede en Río de Janeiro.

Y eso por un único y simple motivo: la enajenación de los buques constituye un virtual desbaratamiento de toda la programación elaborada en los últimos meses por la DGePM para los submarinos clase Tupi, a los que estaría reservado al menos un ciclo de vida operativo en la MB, del orden de siete u ocho años.

Preparación – Lo que sin duda guía el razonamiento Aguad y sus almirantes es que la Fuerza Naval de Brasil, a punto de recibir (en 2020) el Riachuelo – primer submarino Scorpene construido en el país – y con tres más en la línea de producción, podría, sin grandes problemas, disponer de sus buques clase Tupi, una versión inicial de la conocida clase alemana IKL-209/1400, de defensa costera.

Pero Aguad, un político agresivo y de comportamiento mercurial, neófito en asuntos militares (apoyador de la decisión militar argentina de despreciar al consagrado monomotor Super Tucano para dejar a su Aviación optar por el turbohélice americano de entrenamiento avanzado y ataque T-6 Texan II), desconoce la realidad de la incorporación de un submarino moderno – tal vez porque su Marina, hace más de 30 años, no tenga la misma oportunidad.

Submarinistas brasileños explicaron a Poder Naval : incluso si la MB puede recibir el Riachuelo hasta diciembre del próximo año (planificación ahora considerarse con cautela), el buque no estará completamente listo para funcionar antes de la segunda mitad de 2023 .

Se necesitará antes que sus tripulantes se acostumbren a la capacidad de maniobras del buque, la respuesta de sus equipos de control de tiro de torpedos, y aún lo pruebe en los diferentes tipos de mar que bañan la extensa costa brasileña.

Aguas del Norte / Nordeste, del Sudeste y del Extremo Sur con temperaturas y vida marina bastante diversas – que influencian directamente en el funcionamiento de sensores, de sistemas de refrigeración y de filtración de impurezas a bordo de un submarino.

Alternativas a la cesión – como la intervención «generosa» Bolsonaro Argentina (utilizando los buques de la Marina de Brasil) con excepción del Tikuna (S-34) – una clase Tupi más moderno (proyecto modificado en Brasil) – quedaría en manos de la República Argentina, en primer lugar, el submarino Tupi (S30), 1989, de acuerdo a la planificación DGePM, que pone fin a su ciclo de funcionamiento actual en torno al 2021, y que seria sometido a un refit que permitiría operar hasta el comienzo de los años 2030.

El segundo sumergible brasileño candidato a «naturalizar» argentino sería el Tamoio (S31), que termina sus reparaciones en 2021, con vistas a operar hasta 2028.

Hay, sin embargo, una solución mucho más rápida para complacer a los hermanos (y profundamente molestar a los brasileños): apoyarse en los submarinos Timbira (S32), 1996, y Tapajó (S33) 1999 – ambos aún en Río, a la espera del mantenimiento que les garantizará vida útil en la próxima década.

Según Poder Naval, en este momento oficiales de la DGePM examinan con la empresa alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) reparaciones de cierta monta (unos 60 millones de dólares) en esas embarcaciones -tanto las consideradas por los oficiales de MB como altamente aprovechables, la venta representaría la pérdida de importantes medios de adiestramiento de las tripulaciones de submarinistas brasileños y un significativo debilitamiento de la capacidad de respuesta de la Fuerza a una situación de emergencia.

Precio simbólico – Pero esos militares estarían mucho más indignados si supieran de los términos en que el gobierno Jair Bolsonaro viene – con la aquiescencia tácita del ministro Azevedo e Silva (y el silencio de la Marina, en Brasilia) – negociando, con la Marina del país vecino, venta de los buques. Todos, es menester repetir, integrantes de la modestísima fuerza de disuasión (o detergencia) de la MB.

De acuerdo con un relato obtenido por el Poder Naval directamente de un oficial que lidia con la obtención y el mantenimiento de medios de la MB, el entendimiento supuestamente elaborado por el Ministerio de Defensa de Brasil con la organización homónima de Buenos Aires parece, simplemente, «descabellado», difícil incluso de merecer crédito.

  • Y eso por un puñado de buenas razones:

1 – Según la versión corriente entre bastidores, los almirantes argentinos quisieran pagar sólo un valor simbólico por las clases Tupi. El mes pasado, cuando el Comandante de la Marina, almirante Ilques Barbosa, admitió para un grupo de altos oficiales en actividad y de la reserva (durante solemnidad en el Arsenal de Marina de Río de Janeiro), el interés de la Armada peruana por los mismos buques, circulaba era que cada IKL podría venderse, en el estado en que se encuentra, por un valor no inferior a 75/80 millones de dólares.

El sábado, el periodista Roberto Godoy -uno de los más respetados especialistas en asuntos militares de la prensa brasileña- arriesgó informar, en el diario O Estado de São Paulo, que el precio del unitario de los submarinos a ser transferidos quedaría en el nivel de los 40/50 millones de dólares.

Pero las fuentes navales de PN admiten: el valor apurado por Godoy todavía no parece «suficientemente simbólico» para una Fuerza Naval que tardó dos años para reunir 12 millones de dólares con el objetivo de comprar cinco cazas Super Étendard usados de los inventarios de la Aviación Naval francesa, y debe considerarse, simplemente, quebrada desde el punto de vista financiero;

2 – El mismo relato obtenido por PN explica: los «felices compradores» de las embarcaciones quisieran que un banco brasileño financiara la modernización del Tandanor, astillero argentino que quedará encargado de las reparaciones en los buques a ser recibidos. En el caso de las tratativas con Perú, la idea del Comando de la Marina era que tales servicios fueran hechos en el Arsenal de Marina de Río de Janeiro, que desde hace más de 20 años vela por la operatividad de los IKL.

3 – Aún de acuerdo con la misma versión, los argentinos solicitan que el personal de MB capacite gratuitamente tanto el personal que hará los trabajos en el astillero Tandanor, como las tripulaciones que van a operar las clases Tupi – buques de una generación considerablemente más avanzada que el de IKL-209 Salta, en uso en Argentina desde finales de la década de 1970.

4 – Otro punto fundamental para los militares de Brasil: no hay ninguna garantía de que la MB incluso recibirá sus cuatro nuevos submarinos de la clase Riachuelo.

Este argumento puede sonar extraño, pero la verdad es que los jefes militares están profundamente decepcionados con la reducción de sus presupuestos para el área económica..

Fondos que han sido liberados en fracciones mínimas, y de forma lentísima – en cuenta gotas -, en una rutina que en nada, absolutamente, difiere de la practicada por la «Vieja Política», que el Bolsonarismo tanto le gusta criticar.

El primer submarino de la nueva clase, Riachuelo, es el de obtención más garantizada, a pesar de su terminación va acumulando retrasos. Repetidas consultas de la empresa británica que da mantenimiento en el ascensor de buques (shiplift) del complejo naval militar de Itaguaí. donde los submarinos de la clase Riachuelo (Scorpène brasileño) vienen siendo construidos, acerca del empleo del equipo para colocar el Riachuelo al mar, se han quedado sin ninguna respuesta del consorcio ICN, responsable de la fabricación de las embarcaciones. Los demás buques de esta clase sólo se consideran «unidades en construcción».

5 – La capacidad – y la voluntad – Gestión Financiera Mauricio Macri para resolver el compromiso que surge de las compras militares, que, en MB,   es considerada «inexistente».

  • Fuente del sector de Material de la Marina de Brasil recuerda:

«Ellos [argentinos] cerró un acuerdo con los franceses para obtener cuatro OPV [Clase L’Adroit].

En este contrato, Argentina paga parcelas anticipadas.Cuando completa el valor de un barco, es cuando que se entrega. Sólo se accede si primero se paga el valor total de la embarcación.  A continuación comienza a pagar el segundo, y los franceses empiezan a construirlo. Cuando Argentina se cancela el pago , los franceses entregar la segunda unidad, y así sucesivamente … »

Pesca – Hay, sin embargo, otros aspectos de la reciente acercamiento entre los jefes navales de Argentina y Brasil que debería causar preocupación en la Oficina del Comandante de la Marina de Brasil.

El viernes, al final del (pomposo) Seminario de Industria de la Defensa y Seguridad, realizado en la Embajada de Brasil en Buenos Aires, que anunció la profundización de la «cooperación binacional en el área de submarinos convencionales», un texto de la Asesoría de Comunicación Social del ministro Azevedo e Silva reveló: el evento también estudió «las oportunidades de cooperación combinadas para la vigilancia y control del Atlántico Sur».

La frase, para quien no sabe, embute, en esa nueva fase de convivencia con una Armada Argentina empobrecida, carente, y cada vez más propensa a socorrer a los amigos (Marinas del Perú y del Brasil), más un pepino gigante para la MB de pelar.

A tal «oportunidad de cooperación combinada» se refiere al plan argentino de activación de un Centro de Control de la Pesca para toda la cara occidental del Atlántico Sur.

El nuevo organismo conjugaría, en una sola estructura, los paupérrimos recursos de represión a la pesca predatoria de la Armada Argentina, los incipientes medios de patrullaje de la pequeña Armada de la República Oriental del Uruguay, y las unidades de la Marina de Brasil, de flota numerosa, superior a 100 unidades – aunque buena parte de ellas opere con restricciones, esté sometida a un régimen de ahorro de repuestos y de combustible o se encuentre, simplemente, no disponible.

Pero esta no es la última amenaza que el reciente acercamiento entre las Marinas de los dos países representa.

– Lockheed Martin – En el Ministerio de Relaciones Exteriores, de alineación fidelísima a los contorsiones políticas de Jair Bolsonaro, la pregunta es si la propalada venta de cuatro submarinos brasileños a la Armada Argentina no impone un daño potencial al, hasta aquí, una excelente relación entre las Marinas del Brasil y del Reino Unido.

  En el final de la tarde de este sábado (08.06), un oficial submarinista que acompañó hace años los textos de este blog transmitió, por el móvil, un breve mensaje para este articulista: «El UK va a estar de acuerdo con la transferencia a los argentinos de los sistemas de combate Lockheed Martin y los torpedos Mk.48 [que figuran en los Clase Tupi]?

Nota del editor: Los pasajes subrayados en negrita son los del autor.

Por Roberto Lopes*

Especial para o Poder Naval

* Es periodista graduado en Gestión y Planificación de Defensa por el Centro de Estudios de Defensa Hemisférica de la Universidad de Defensa Nacional de los Estados Unidos. Especialista en diplomacia y asuntos militares de América del Sur. Autor de una decena de libros, entre ellos «El código de las profundidades», sobre la actuación de los submarinos argentinos en la Guerra de las Malvinas y «Las Garras del Cisne», sobre los planes de reequipamiento de la Marina de Brasil tras el descubrimiento del Pre-Sal.

Poder Naval, domingo, 9 de junio de 2019

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