EL REGRESO DEL PERONISMO

La cuestión del tiempo… o la permanencia

“Estos días estuvimos leyendo dos libros de Walter Sosa Escudero, una de las personas más claras en la exposición de la ciencia de los datos, y arribamos a algunas conclusiones que nos hacen pensar que el oficialismo, como versión de un nuevo peronismo, podría ganar”, reflexionan los autores.

Nos dediquamos a leer las encuestas disponibles desmenuzando los datos en los que se basan y reduciendo la próxima elección de Presidente al resultado más simple posible intentando medir la eventual relación entre “Empatía y antipatía” de los candidatos,  “situación económica” y “miedos”.

Obvio que la cuestión es riesgosa como lo sería la de medir si la gente es más feliz cuando pierde River o Boca o cuando gana uno de ellos y nada feliz cuando ganan los dos, porque el triunfo del otro oscurece la victoria propia. Esto esconde una debilidad: el miedo a que uno gane y otro pierda.

Quizás lo que habría que medir es la cantidad de hinchas de River
o Boca que hay en la sociedad y a partir de ese dato buscar relaciones útiles para medir comportamientos.

Por ejemplo cuál es la posibilidad de ocurrencia de hechos violentos, cuando se juega un River-Boca, según la localía. Qué vecindario. Núñez o la Boca tienen más o menos miedo cuando se juega un River-Boca-River.

Con relación a la próxima elección de Presidente, nuestra idea es que habría mucha gente feliz si perdieran los dos o si no compitieran Macri ni Cristina, que sería lo mismo.

Esto significa que esta polarización buscada por los dos candidatos es rechazada mayoritariamente por la gente.

Pero también hay que analizar cual de los dos candidatos genera mas miedo.

En términos de felicidad, la sociedad seria más feliz si ambos se bajaran.

De algún modo la hipótesis de Jorge Giacobbe que, con Cristina  acertó –por ahora- en un 50%.

“La tasa de acierto nunca puede estar por debajo del 50%“, dice Walter Sosa Escudero.

“Pero en la sociedad argentina está ocurriendo un hecho algo novedoso, y creo en la buena línea. En las elecciones provinciales están ganando los oficialismos y la grieta entre el cristinismo y el macrismo” (Cambiemos es por ahora solo el PRO, es decir MACRI), se redujo a su mínima expresión. A los dos les fue mal, con la excepción parcial de Jujuy, en la que Morales perdió casi 10 puntos con relación a 2015.”

Sin embargo, estas dos “fuerzas” -“Cristinismo” vs. “Macrismo” -tienen las mayores intenciones de voto, eso sí, superada por los mayores porcentajes de rechazo.

El oximorón político es el siguiente: la elección será ganada, por los candidatos más rechazados, pero el elemento decisivo, será el miedo. Y en ese sentido, el “Cristinismo” parecería generar más miedo que el “macrismo”.

Hubo políticos como Sergio Massa, Roberto Lavagna, Juan Manuel Urtubey y fundamentalmente Juan Schiaretti que cometieron los errores que Juan Carlos de Pablo denomina “Error tipo I” y “error tipo II”.

Cristina genera más miedo que Macri; este sería el error tipo I, hipótesis verdadera, no creída.

El “error tipo II” es Macri genera más o igual rechazo que Cristina, error compartido por todos ellos.

Sin embargo ninguno de ellos se animó a proponer la alternativa buscada por la sociedad o si se quiere, por un tercio de ella, que de algún modo será el que decida la elección.

Este análisis que vamos hilvanando demostraría que los dirigentes no entienden el mensaje de la gente, de rechazo a la polarización y, por el contrario actúan creyendo que la gente está feliz con la polarización que parece ser lo que cree Sergio Massa que, en nuestra opinión, estaría siendo devorado por Cristina.

La pregunta es quién conduce a quién, Ignacio Zuleta en Clarín se inclina por afirmar que los votantes conducen  las decisiones de los candidatos y en verdad parecería que no hay relación ya que los candidatos no interpretan el mensaje de los votantes ni aciertan con las hipótesis reales, verdaderas o si se prefiere probables.

En este punto Cristina marcó un rumbo, en esto fue genial, que siguió un mes después Macri, la clave está en el “peronismo” no como partido, el PJ es un mero sello de goma, sino en el “peronismo” como cultura política, por aquello de Perón, hay, radicales, conservadores, socialistas, comunistas, liberales, pero peronistas somos todos.

Asi Cristina recurrió a Alberto Fernández, como una suerte de “gerente general” de su coalición electoral para que la rearme y la convierta en una suerte de “peronismo amigable” para la gente.

A su vez Mauricio Macri, recurrió a Miguel Ángel Pichetto para que cumpla la misma función y tuvo un logro económico, destacado por Pablo Fernández Blanco en “La Nación”, un conjunto de 22 compañías cotizantes en bolsa aumentaron su valor en US$ 5.000 millones en solo un rato.

Si este clima “racional” se mantiene, Pichetto habría resultado mejor elección que Alberto Fernández, que pese a sus esfuerzos difícilmente podrá borrar o eclipsar la imagen de Roberto Baradel, Hugo Moyano, Eugenio Zaffaroni y otros dirigentes que solo les interesa aprovechar, para sí, el caudal de votos de Cristina, lo que estaría explicando el fenómeno de la “boleta corta”, que ya se estaría dando en varias provincias y en el Municipio del Tigre.

El proceso electoral tendrá tres etapas en las que la ciudadanía deberá cicatrizar este trauma político de tener que optar entre  alternativas no deseadas. Es lo que llamo el proceso del “duelo político de la mayoría de los votantes”.

Es sabido que el duelo es una forma de procesar los traumas, es un proceso emocional que tiene, sintetizando al extremo, tres etapas, la primera es de rabia o ira, la segunda de negociación y la última de aceptación de lo ocurrido.

Siguiendo esos pasos en la primera elección, las PASO, la gente expresará mayoritariamente su bronca y desánimo con el gobierno de Mauricio Macri, a pesar de Pichetto, y buscará la alternativa de optar por terceros, por ejemplo, Roberto Lavagna, si siguiera en carrera, algo no seguro al día de hoy, José Luis Espert, J.J. Gomez Centurión, Roberto Lavagna si compitiera  que podrían llegar entre los tres a alrededor de hasta un 15/20% de votos. La mayoría del “macrismo”

Los opositores netos al gobierno elegirán a Cristina o la formula “F-F” como modo de expresar su bronca, pero el voto más que emocional partidario, responderá a un sentimiento sobre el mal funcionamiento de la economía. Emocionalmente es un segmento importante que se siente mal, dado que le cuesta llegar a fin de mes, si logra llegar. Votará furiosamente contra el oficialismo

En las PASO creo que la formula “F-F” obtendrá un alto porcentaje de votos que ilusionará con un eventual triunfo en la primera vuelta, sea llegar al 45% +1 o la diferencia de los 10 puntos.

Sin embargo el resultado de las PASO,  que pronosticamos,  estaría relacionada con esa primera etapa del duelo “la bronca”.

Esos resultados favorables a la formula “F-F” podrían generar real o potencialmente un riesgoso nivel de seísmo en las variables fundamentales de la economía, tipo de cambio, costo de vida, tasa de interés aun mas altas, pérdida de valor real del salario, de donde el sentimiento de bronca del votante, mutaría hacia una sensación de miedo real o potencial y comenzará a imaginar el horizonte

“Venezuela”  que correspondería al modelo “fin del mundo” de Juan Carlos De Pablo, una eventual situación ineludible y fatal.

En ese estado emocional la gente se trasladaría al modelo “diluvio universal o Arca de Noé)”, ahora  si sería importante el nombre de Miguel Ángel Pichetto como garante de la solvencia de la nave, en la que algunos podrían salvarse, los que logren un billete (que voten) para abordarla, aunque sea en “economy”. En el proceso electoral, sería la primera vuelta.

En esta “primera vuelta” volvería a ganar la formula “F-F” pero ya por un margen mucho menor, dado que  Mauricio Macri comenzaría a recolectar los votos de los “decepcionados” que ahora pasarían a ser “decepcionados, pero no tanto”. 

Finalmente en el “balotaje” se configuraría la última etapa del duelo que sería la aceptación de la polarización que se traduciría emocionalmente por el miedo al “cristinismo”. El razonamiento es sencillo, si los votos son de Cristina, el poder será de ella.

Pichetto, forzosamente convertirá a la coalición electoral de “Cambiemos” en una alianza política de gobierno que se llamara “Juntos para el Cambio”, ya comenzó a participar en reuniones de gabinete.

En definitiva el PRO, a pesar de Jaime Duran Barba y Marcos Peña, podrías terminar siendo la versión moderna del “peronismo”.

De todos modos Duran Barba acertaría. Ganará el que genere menos miedo y ellos son “Macri-Pichetto”.

Los sapos forman parte de todos los menú…y ahora hasta son sabrosos… y los seguiremos tragando. ¿O nos revelaremos y elegiremos una vez sin “el efecto miedo” y entonces quien será el ganador?

Porque ahí estará el resultado muy poco predecible por alquimias y elucubraciones

 

Por Dres. Gregorio Reynoso y Luis A. Rizzi

Buenos Aires, 14 de junio de 2019

 

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