¿CÓMO?

Un joven periodista francés quiere escribir un ensayo sobre el enigmático proceso de Argentina que la convirtió en uno de los países con peor imagen en el Cono Sur.
Enigmático para él porque sus padres – que andan en sus 70 años de edad – le relataban que este país, en los 60, había generado artistas, escritores, muy reconocidos en Francia. Personalidades descollantes hablaban de una sociedad vigorosa.
Claro, decía él, mis padres recuerdan la inexplicable barbarie de los 70. Guerrillas, represión genocida y finalmente Guerra de Malvinas.
Dijo, “mis padres entienden que la economía de “ese país” no pudo superar las consecuencias de la barbarie, a pesar de haber logrado la democracia”
Llegado allí me preguntó “¿la corrupción, el robo del dinero público fue siempre así?” Sin esperar respuesta afirmó: “un país en el que aún, los asesinos de uno y otro bando, los Caínes, no han pedido perdón, es decir para los que matar por decisión propia no es un pecado aberrante, ¿cómo van a sentir que robar es un pecado? Robaron la vida de otros y no hay robo más terrible que ese.”
Después me preguntó “¿no crees que esta que llaman “grieta” no es parte de la herida sangrante de tanto odio y tanta muerte sin pedir perdón?”
Me sometió a un cuestionario y aquí van algunas de sus preguntas y mis respuestas. Aquí van dos.
PREGUNTA Los principales periodistas, muchos empresarios y políticos, comparten la afirmación del Presidente que “hace 70 años que la Argentina es un país decadente”. Dicen ellos que comenzó con el peronismo. Bien sabés que ese tiempo de posguerra fue en Occidente el del Estado de Benstar y el de los “gloriosos 30” de las democracias enfrentadas al socialismo soviètico. Para los periodistas y para vuestro Presidente este período incluye los años 60 que parecían,según mis padres, muy ricos en la cultura, y no reflejaban, al menos mirado desde Francia, un pais en decadencia. Días pasados escuché a un empresario extranjero, que representa a una multinacional instalada en los 60, que la decadencia comenzó en 1930. Digamos un siglo de decadencia. ¿Extraño?
¿Qué tienes para decirme? Tu has vivido muchos de esos años.
RESPUESTA Verás. ¿Cómo debemos medir la decadencia en términos económicos? En mi opinión, y creo que para la mayor parte de la academia, por el PBI por habitante y por la cantidad de personas debajo de la línea de pobreza. Si el nivel de vida crece y si los excluídos de ese nivel de vida son cada vez menos, desde el punto de vista de la economía y de la sociedad, no se puede hablar de decadencia y sí, si durante muchos años, el nivel de vida se estanca o declina y los socialmente excluidos aumentan. Además la idea de decadencia contiene en sí misma la idea que es un tiempo histórico que sucede a un período de progreso. Sin progreso previo no es posible hablar de decadencia. Hablamos de períodos mas o menos largos. Observar las estadísticas nacionales de nivel de actividad y pobreza es esclarecedor.
El PBI, habla, inevitablemente, de inversión. No se puede crecer si no se ha invertido previamente y no se invierte si no hay un panorama favorable. El panorma favorable se diseña en períodos de progreso. No hay panorama favorable en decadencia.
Aquí y ahora todos coincidimos en que estamos en un panorama desfavorable, alejados de la sensación de progreso y coincidimos que estamos en decadencia y no de ahora. La gran división de los argentinos se conforma a partir de establecer en qué momento se interrumpió el progreso y comenzó la decadencia.
Tu pregunta por los 70 años responde a una afirmación compartida por todo el espectro de los que se ubican en el oficialismo polìtico, en el establishment económico – básicamente “concesionarios” del Estado (banqueros, constructores de obra pública, servicios públicos) – y en la corriente más liberal del pensamiento económico que postula que las inversiones se concentren en las ventajas naturales (agro, minería, sol, viento, energía fósil) y que la protección y los incentivos se concentren en la “nueva economía” cuyo paradigma es empresas del tipo “mercado libre”. Es el pensamiento de los principales medios de comunicación y el que comparte una elite de jóvenes capacitados y “globalizados” que, por ejemplo, con su computadora instalados en una isla de Tailandia pueden vender software en la Argentina o en el mundo. Viven una realidad. Independientemente si esa realidad es para millones o para unos pocos locales.
La otra medida de progreso y decadencia es la pobreza. La dimesnión de la pobreza mide la fortaleza de una sociedad para incluir. La sociedad que no incluye es una que se cierrra; y todo sistema que se cierra acusa su decadencia. Claramente los jóvenes de la pobreza no están capacitados y están condenados a no serlo y en lugar de estar “globalizados” están cercados y viviendo extra muros. Ellos habitan el espacio que dejo de ser “ciudad”. El progreso es la reducción sistemática del número de personas pobres, la inclusión ciudadana y la reducción de los ámbitos que no son “ciudad”. Cuando crece el número de pobres, cuando la exclusión es evidente y cuando los ámbitos de la no ciudad se expanden, entonces, la decadencia está marcando el ritmo vital de la sociedad.
Dicho esto a los números. Dos períodos y diferentes modelos de desarrollo: el crecimiento del PBI per cápita, precios constantes de 1993: entre 1945 y 1974 (29 años) creció 80 %. Entre 1975 y 2018 (44 años) el PBI pc creció solamente el 32 %.
En 1945 rige – si bien había comenzado años antes – es el modelo de Industrialización Sustitutiva de Importaciones y carencia de deuda externa, con la construcción de un modelo de Estado de Bienestar.
En 1975 comienza el modelo de apertura, ancla cambiaria, desplazamiento de la industria local por importaciones y utilización de la deuda externa para financiar el proceso.
Este último modelo, que es el actualmente vigente, ha durado 44 años hasta la fecha. El modelo anterior (1945/75) duró 30 años. Es decir “la apertura con deuda” ha durado 50% más tiempo que el modelo “ISI sin deuda”, pero y esto es lo más notable, en el modelo vigente el PBI creció sólo 40% de lo que creció el período anterior.
Conclusión, entre 1945 y 1974 el PBI por habitante creció 2,06 % y entre 1975 y 2018 0,58%.
En términos económicos el segundo modelo es de estancamiento y el anterior de progreso. Entonces la decadencia, medida por el PBI, no tiene 70 años sino 45 incluyendo el año que corre. La decadencia económica empezó en 1975, justamente porque entre 1945 y 1975 vivimos 30 años de progreso.
La otra mirada es la que debemos poner sobre pobreza, la incapacidad de la sociedad para incluir. En 1974 la pobreza castigaba a 4 % de la población y hoy a 33%. En 1974 800 mil personas, hoy 13 millones. La población se duplicó, la pobreza se multiplicó por 16.
Ahora te pregunto ¿cuál es el periodo de decadencia?¿Cuándo empezó?
La fecha es precisa, diría exacta, aunque un tiempo antes empieza la penetración ideológica para que esas cosas ocurran.
La fecha precisa es el 4 de junio de 1975. El “rodrigazo”: una devaluación del 160% en el comercial y de 100% en el financiero; los precios más que se duplicaron. Una ruptura de todos los contratos, expropiaciones de hecho, brutales transferencias de riqueza, empobrecimiento. Nada volvió a ser igual.
A partir de ese momento se instaló “la tasa de interés de mercado” como el gran regulador de la vida económica. Ese programa fue imaginado por Ricardo M.Zinn y Pedro Pou y ejecutado por Celestino Rodrigo, todos miembros de la secta “Los Caballeros del Fuego” que presidia José Lòpez Rega.
Zinn obtuvo el consentimiento, para ese programa, del Consejo Empresario Argentino que presidía J. Martinez de Hoz y que luego sería el Ministro de la Dictadura Genocida que sucedió al caos del “rodrigazo”.
Antes de Rodrigo el ministro fue Alfredo Gomez Morales, enemigo declarado de la promoción de las exportaciones industriales y de las políticas activas. Rompió todos los acuerdos. Gobernó la economía por nueve meses desde Octubre de 1974, eliminando todos los acuerdos y todos los métodos de concertación y desarrollo de la gestión “Gelbard”. El abandono de la polìtica de concertación generó una aceleración de la inflación, la perdida de reservas, el crecimiento del deficit fiscal y la desaceleración de la economía. Todos esos males se repiten en todas las gestiones económicas posteriores. En esos 9 meses de Gomez Morales se gestó lo que vendría despues. La ruptura con el modelo de 1945/1975, comenzó con el abandono de la concertación, se concretó con el rodrigazo, se perfeccionó con la Dictadura y el menemismo y nada se hizo desde entonces para revertir estructuralmente la tendencia. La decadencia tiene la edad del rodrigazo: 44 años y ninguno más.
Claro que cuando le ponemos fecha a la decadencia, le estamos atribuyendo a un modelo de política económica su responsabilidad.
Hasta el pase del Senador Miguel Angel Pichetto a Cambiemos, el oficialismo económicamente neoliberal y crítico del modelo económico 1945/75 – a pesar de la evidencia empírica de su superioridad de resultados respecto del que le sucedió – no dudaba en afirmar que los 70 años de decadencia eran responsabilidad del peronismo, movimiento político que compartiò con radicales y militares ls gestión de esos 30 años. Pero la fórmula Macri – Pichetto, y la marcha peronista cantada a voz en cuello por una docena de peronistas en Cambiemos, confirma que todo es “líquido” en materia de interpretaciones. Pero los hechos son sólidos: el derrumbe empezó en 1975 y desde entonces el discurso “aperturista”, de las ventajas naturales, etc., no ha hecho más que estancarnos y multiplicar exponencialmente la pobreza. Si es modelo continúa, la decadencia continua, pero tantos años acumulados nos habrán transformado en el primer ejemplo de industricidio, empobrecimiento generalizado y la conformación de una nueva oligarquía de parásitos concecionados.
PREGUNTA Trata de ser más breve. Entiendo que es un tema complejo y muy sembrado de “fake news” y comprendo tu indignación por la flasificación de los datos duros. No me cabe duda que si esas cifras son ciertas – que no dudo porque me estas mostrando información de primer nievl – el punto de quiebre no es ni 90 ni 70 sino sólo hace 45 años.
Pienso qué hasta entonces deben haber estado muy bien para que después de las guerras, las hiper, el estancamiento, las idas y vuelta y la falta de inversión, aún estén mas o menos en pie. Al menos la Ciudad de Buenos Aires tiene una apariencia de modernidad importante y he recorrido algo del interior y ví pujanza. Claro que hasta ahí. Porque se ve la pobreza en los lugares de lujo y el conurbano es un panorama aterrador.
Pero esos bolsones de bienestar revelan que algo bueno había y que todvía algo bueno hay, para que haya logrado resistir y la sombra gris de la decadencia no lo haya obscurecido todo.
Pero, sin duda, también que hay algo que les traba el camino para que el estancamiento persista. Lo que me dicen hoy es que, lo dice el BM, Ustedes son la tercera economía mas cerrada del mundo y en esa restricción autoimpuesta estaría la imposibilidad de salir de la decadencia. Esto lo dicen todos los que hablan de 70 años de decadencia. Asocian una cosa a la otra.
Puede ser – como lo dicen las cifras – que la decadencia no es una anciana de 70 o 90 que es una adulta de 45, es decir, que se puede recuperar. Pero si es tan cerrada, por ejemplo, como Sudan ¿cómo podemos imaginar una integración al mundo? Me refiero a un intercambio equilibrado, No podrúa haber intercambio equilibrado si no hay intercambio, ¿Es así? Son una economía muy cerrada y por eso continúa la decadencia a pesar de haber abandonado la ISI que, para el establishment, era la madre del fracaso. Ya sé que las cifras de los que sostienen los 70 años de decadencia son falsas. Pero ¿la economía es tan cerrada?
RESPUESTA Las cifras de la primera respuesta son tan ciertas que tres autores, que han sido parte constructira del modelo económico instalado desde 1975, núcleo duro de ese pensamiento dominante, en sus textos mencionan que antes de 1975 no estabamos en decadencia Y confirman que la Argentina es otra ( y decadente) desde 1975. Te leo.
Martín Lagos y Juan Llach, señalan que entre 1870 y 2008, “La etapa de mayor crecimiento fue la de 1963/1975 (3,32 por ciento anual del PBI ph), superior a la de los países avanzados. (“Claves del retraso y del progreso de la Argentina” Temas, 2011, pag. 31).
Federico Sturzenegger, en “Yo no me quiero ir”, Planeta, pag,50/51dice: “A principios del SXX… el PBIpc de un argentino osciló entre el 70% y el 80% del de un australiano, una relación que se mantuvo relativamente estable hasta mediados de los añso 70” … si durante (1975/90) la Argentina hubiera mantenido la tendencia de crecimiento que llevaba desde 1930 hasta 1974 nuestro ingreso por persona sería, no el 43% del australiano que hoy tenemos, sino el 73%, un valor identico al que tuvimos a principios del SXX”
Los tres autores, algunos participaron protagonicamente de la Convertibilidad, comparten el elogio al endeudamiento externo, la crítica a la industrualización y el sostén a las polìticas del actual oficialismo, y confirman el progreso previo a 1975 y la decadencia posterior a esa fecha..
Confirmada por tres prominentes neoliberales la decadencia post 1975, te aseguro que la economía argentina no tiene como problema central ser una economía cerrada porque estrictamente no lo es.
Supongamos que fuera una economía extremadamente cerrada como dice el BM. En ese caso “la apertura” bien podría ser una salida toda vez que “la apertura” sería lo que no tenemos, lo que no hemos ensayado. Pero no es así.
La medida que se usa, simplificando las cosas, para hablar de apertura y cierre, es el coeficiente que surge de dividir la suma de exportaciones mas importaciones dividida por el PBI.
Ese coeficiente tiene muchos problemas técnicos. Las exportaciones y las importaciones se realizan en dólares, estamos en el área dólar. Pero el PBI, que se calcula en pesos – para poder determinar el coeficiente en la misma moneda – se divide por el tipo de cambio. Depende del nivel del tipo de cambio para que el PBI tenga un valor u otro. Esta es una “debilidad” del cálculo. Por ejemplo si el tipo de cambio está sobrevaluado(Martinez de Hoz, Cavallo, Cristina K) va a resultar un PBI más alto que si la división se hiciera con un tipo de cambio subvaluado (Duhalde) En la sobrevaluación (atraso, desequilibrio) la “medida de apertura” sería más baja y con un PBI menor, la apertura sería mayor.
Pero además hay que considerar un hecho estructural. Por ejemplo nuestra economía tiene un sesgo hacia los no transables. Una de las razones es el gigantesco y desproporcionado empleo público. Gigantesco en relación a otras ocupaciones productivas y desproporcionado porque sus prestaciones son malas. Esto último trae como consecuencia que habrá mas proveedores privados de servicios que siempre fueron públicos y que si el empleo público fuera equilibrado y eficiente, esos empleos privados no estarían en actividad. Hay implícita una duplicación. Hay también una enorme cantidad de personas que realizan servicios domesticos.
Todas esas personas tienen un salario que, para la Contabilidad Nacional, constituye “valor agregado” y por lo tanto genera un nivel de PBI que contiene, entonces, un “valor agregado” “improductivo” pero que suma al PBI por el método de la Contabilidad Nacional. Tenemos, por el efecto de lo “no transable exótico” un PBI “inflado”.
Entonces un porcentaje no menor de “valor agregado” nada agrega y genera un cálculo de PBI superior al del valor agregado adecuadamente ponderado por “el valor” que realmente agrega.
La economía, entonces, resulta contablemente mas grande pero tiene menos bienes y servicios realmente valorables; y ese hecho hace “una economía más cerrada” porque un PBI mayor que el real hace que el coeficiente de apertura disminuya contablemente. Un error que proviene de la ausencia de inversiones creadoras de trabajo productivo y la fenomenal marea de desempleo encubierto que nos ahoga en la improductividad. Justamente esa es la consecuencia central del modelo instaldo en 1975 y que sigue a la fecha y que se repite como un “mantra”, “decadencia de 70 años y economía cerrada”. Ambas afirmaciones absolutamente falsas.
Hay otra manera de medir: la verdadera. Lo dice el prestigioso economista Miguel Cuervo: “cuánto me come del mercado la mercancía extranjera” . Esa es la medida de la apertura.
Medida asi, la economía argentina, es muy abierta. Se ha hecho mas abierta con la decadencia de los útimos 45.
Un ejemplo es la industria automotriz. En 1974 el 90 % del vehiculo se hacia en el país y ahora sólo se produce el 20%. El proceso iniciado en 1975 hizo que convirtiéramos “industrias” en “importaciòn y armado”. Un ejemplo de cómo la importación se va comiendo el mercado de la industria local. La cuenta, aplicada a casi toda la economía, nos dice que en la totalidad del sector productor de bienes de la industria el 60 % es importado. Ese es el tamaño de la apertura que es relevante.
¿Cómo sería desde el punto de vista del mercado el resultado de una economía aún mas abierta como procura el PRO?
“Cambiemos” – los pocos economistas auto calificados como radicales coinciden con el PRO – y “Juntos por el Cambio” – ahora – profesan la “fe” de la apertura e indentifican “integración al mundo” con apertura económica, digamos, salvaje. La idea es de cualquier manera bajar los aranceles de importación.
Con o sin acuerdo MERCOSUR UE los funcionarios PRO, y por lo que vemos la nueva alianza coincide, quieren bajar los aranceles en 4 años y llevarlos al nivel de la UE y como “el ancla cambiaria” es, junto con la demencial tasa de interés, el paquete antiinflacionario propio, ambas cosas sumadas (la apertura arancelaria y tasa de interés más atraso (ancla) cambiario) serán los cañones contra el alza de precios y en la balacera caerán las últimas industrias sobrevivientes y el empleo franco crecerá. El drama de esta concepción es que como nadie quiere, incluso el PRO, el incendio social por falta de alimentos, el déficit fiscal continuará y el horizonte de la deuda se ensanchará. El discurso de “la economía cerrada” es falso y además el más peligroso. Porque se dirige a cuestiones estructurales. Todo lo que producimos se hace mas barato en algun lugar del mundo. Intergrarnos al mundo, en esta concepción aprturista, es desintegrarnos socialmente. Ya lo hemos visto: 13 millones de pobres.
Si nada hacemos y las demas condiciones son como las actuales, seguramente, la industria, los bienes industriales, serían el 90% importado, reservando el 10% para las tareas de armado: eso es hoy la automotriz y la electrónica.
Y pasaría a ser así todo, excepto tal vez la industria alimentaria. Pero no necesariamente. Podríamos exportar chanchos para que venga el jamón (ya está viniendo) o tomates, para que venga la salsa (ya esta viniendo).
Me parece que el problema es que no tenemos industria y por lo tanto tenemos una permanente restricción para crecer.
Cuando aumenta la demanda local por bienes industriales, aumentan las importaciones y rápidamente sufrimos la escacez de dólares. Y con esa escacez aumenta el desempleo y la pobreza; y esto impulsa el gasto público y el deficit, pone la presión tributaria en alza o la inflación en alza. Y en este caso deviene la fuga de capitales.
El origen de los males está en este modo de apertura o si se quiere de mal entendida “economía cerrada”: demasiada gente trabajando en no transables y debilidad exportadora.
Lo que no se produce hoy no podrá producirse mañana.
La afirmación que has escuchado, “economía cerrada”, es absolutamente falsa porque la cuenta esta mal hecha.
Como pesimamente está mal hecha la cuenta de 70 años de decadencia y lo está la cuenta de una economía cerrada.
Esta escandalosa falsificación de la realidad nos está fundiendo.
¿Satisfecho? Espero tu otra pregunta.
Estimado lector, el cuestionario continua; las preguntas del amigo periodista francés han ido la meollo de la cuestión.
Lamentablemente y a pesar que prácticamente todos los candidatos son herederos políticos del peronismo, por eso existen, del período 1945/75 y los que los acompañan en su mayoría son herederos de sus líderes radicales que también abrevaron en esa época (Frondizi, Illía, Balbín); las ideas del periodo de progreso les son absolutamente ajenas. Han renunciado a ellas. Todos, los Fernandez y los demas. Lo único cierto es que el actual presidente, hijo de un inmigrante italiano que en esos años de crecimiento (1945/75) hizo sus primeros pasos, es heredero de una fortuna que se hizo a partir de 1976 con la “Patria Contratista”: el liderazgo político está en manos de los “concesionarios” y no de los productores. Eso es lo que hay que cambiar. ¿Cómo?

Carlos Leyba

1 Comment on "¿CÓMO?"

  1. mario truffat | 3 julio, 2019 at 12:02 | Responder

    estimado Carlos!Una vez en total acuerdo con tu artìculo,abrazo

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