PEDRO BUSTAMENTE

Pedro Bustamante (1793-1883)

Nació en el fortín de Nuestra Señora de la Soledad (1), uno de los más avanzados fortines que defendían a Santa Fe contra las invasiones de los salvajes (2), en 1793. Su padre, militar al servicio de las fronteras en una compañía de Blandengues, lo conservó a su lado adiestrándole desde muy niño en el rudo servicio del soldado. Fue destinado a aprender los toques de tambor desde la edad de 5 años.

Era un adolescente cuando fue enviado a Buenos Aires, formando parte de un contingente mandado por Santa Fe, para combatir las Invasiones Inglesas, de 1806 y 1807. Después regresó a su provincia natal, pasando inmediatamente de nuevo al servicio de la frontera.

Cuando Manuel Belgrano al mando del ejército expedicionario al Paraguay se vio en la necesidad de acrecentar el número de soldados, incorporó a sus filas importantes contingentes de San Nicolás y a continuación hizo lo propio en Santa Fe. Del contingente santafesino formaba parte Pedro Bustamente, por entonces un joven de 17 años, que se incorporó en octubre de 1810. Tomó parte en la refriega de Maracaná y en las batallas de Paraguarí y Tacuarí, siguiendo a su jefe hasta el famoso Cerrito de los Porteños. Luego fue incorporado a un batallón de Buenos Aires, y tuvo la gloria de haber asistido más tarde al acto solemne de la bendición de la bandera nacional en Jujuy, en mayo de 1812, bandera que por primera vez había flameado pocos meses antes en Rosario de Santa Fe.

El 24 de setiembre de 1812, asistió como tambor de órdenes a la acción de Tucumán, donde fue levemente herido en un pie, herida cuya cicatriz mostraba con orgullo. Estuvo en la batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813, y siguió luego el recorrido que hizo José de San Martín con su ejército libertador.

Después regresó a Santa Fe, y participó en la guerra de los montoneros, sirviendo a las órdenes del general Estanislao López. Abandonó el ejército en su condición de sargento 1º de tambores, luego de 52 años, cuando la vejez comenzó a minar su organismo.

Bustamante llamado “Bandurria”, en 1862, solicitó como pensión la mitad de su sueldo, concediéndole la Legislatura una pensión vitalicia de $5 mensuales, y posteriormente, una ración de carne diaria y el uniforme completo de su clase, para que lo luzca por el resto de su vida.

Tuvo oportunidad de asistir a la inauguración de la estatua ecuestre del general Belgrano en la Plaza 25 de Mayo, el 24 de setiembre de 1873, donde fue aclamado por la multitud. Allí, Bustamante, llorando y casi ciego, tocó “su última diana de la patria vieja”.

Diez años después, se le retiró por orden superior el pedazo de carne, y ese fue el último golpe que se le asestó. Pobre de solemnidad, vivía en los extramuros de Santa Fe. Cuenta Enrique Candioti que todos los 25 de mayo se calzaba su raído uniforme, tomaba el tambor y marchaba tocándolo hasta la recova del Cabildo. Luego, pedía que le dieran “una limosna, por Dios“. Lo apodaban “El Tambor de Tucumán”.

Murió el 1º de julio de 1883. Una comisión de vecinos pidió y obtuvo del gobierno se ordenasen honores militares y costease los gastos de inhumación. La bandera nacional cubrió el ataúd y sus restos fueron depositados en el Cementerio de Guadalupe. A no ser por la intervención del presbítero Severo Echagüe sus despojos se hubieran arrojado a la fosa común, pero él ofreció el panteón de su familia en dicho Cementerio, ya que la Municipalidad no había concedido ningún nicho de preferencia para el anciano tambor de Tucumán.

Una ley de la provincia dispuso luego la construcción de un sepulcro en el Cementerio de Barranquitas (3) para depositar sus restos. El 10 de abril de 1893 se autorizó la construcción del panteón del Sargento Bustamante, que permanece cerca de la entrada del cementerio. Lassaga (4) al hacer la entrega a la Municipalidad del monumento que guardan las cenizas de Pedro Bustamante dijo que: “Esta (Municipalidad) velará por su conservación y porque nunca haya flores marchitas sobre el mármol de su tumba”. Una calle de la ciudad de Santa Fe lleva su apellido, asimismo la Escuela Nº 29 de la misma ciudad (Aristóbulo del Valle 4435) fue denominada “Sargento Pedro Bustamante”.

Su pueblo natal, el “Cantón de la Soledad”, también a través de los años, ha querido rendirle homenaje, bautizando la plaza pública con su nombre y levantando en su centro un monumento en forma de pirámide con un bronce que reza la siguiente leyenda: “1894 – Soledad erige este monumento en Honor del Soldado de la Independencia, Sargento Pedro Bustamante- 1º de Julio de 1883“.

La Banda del Liceo Militar General Belgrano (Avenida Freyre 2101 – Santa Fe) lleva el nombre de “Sargento 1ro Tambor Mayor Pedro Bustamante”.

Referencias

(1) Actualmente, Soledad es una localidad del departamento San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, situada a 142 km al norte de la ciudad capital Santa Fe; cuenta con 1464 habitantes, según censo realizado en 2010.
(2) En la última década del siglo XVIII, ante la inestabilidad de la frontera con el territorio chaqueño, se establece una línea de defensa conformada por cuatro fortines, situados de este a oeste. Uno sobre el saladillo dulce, “Fortín Almagro”, otro en Esquina Grande, flanqueado por el río Salado, el arroyo Arismendi y el San Antonio, llamado “Fortín Nuestra Señora de la Soledad”, el tercero en el paraje de Virginia y el cuarto donde se encuentra actualmente la localidad de Sunchales.
(3) En noviembre de 1886 se ordenó la construcción del cementerio de Barranquitas, “abriéndose al público” el 8 de agosto de 1892. El Cementerio Católico de Guadalupe se clausura parcialmente en 1891, y en 1901 se concede un plazo de dos años para la exhumación general de los restos allí depositados y para trasladarlos al cementerio de Barranquitas. En 1905 se procede a la clausura definitiva del cementerio de Guadalupe.
(4) Se trata del historiador santafesino Ramón Lassaga (1858-1921).

Fuente
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1968).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
La Gaceta – El Tambor de Tucumán – S. M. de Tucumán (2010)
Lassaga, Ramón J. – El tambor de Tucumán – Tradiciones y Recuerdos Históricos – Buenos Aires (1895).
Portal www.revisionistas.com.ar

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