BRASIL ACELERA LA APROBACIÓN DEL PACTO CON LA UNIÓN EUROPEA

Brasil informó a sus socios del Mercosur —la Argentina, Uruguay y Paraguay— que se propone establecer una clausula de vigencia bilateral en el acuerdo con la Unión Europea (UE), porque estima que su aprobación por el Congreso de Brasilia será extremadamente rápida. Esta cláusula implica que Brasil ejecutaría el acuerdo sin esperar la aprobación de los respectivos congresos del resto de los países del bloque, en una manifestación nítida de la importancia crucial que otorga el pacto UE/Mercosur del gobierno del presidente Jair Bolsonaro.

El proceso de aprobación del pacto por los países europeos puede ser más breve de lo esperado, según lo ocurrido con su antecedente inmediato que es el acuerdo de libre comercio Canadá/Unión Europea tramitado el año pasado. El acuerdo con Canadá fue aprobado solo por los gobiernos europeos, y luego ratificado por el Parlamento de Estrasburgo (751 escaños), sin intervención de las 28 (ahora 27, Brexit mediante) asambleas nacionales; y todo el proceso de aprobación ocurrió en menos de 1 año.

El PBI brasileño es 74% del producto de la región (US$2,06 billones en 2018/ 4 veces el PBI de la Argentina, US$657.000 millones); y el gobierno de Bolsonaro/Paulo Guedes estima que el acuerdo con la UE aumentará las exportaciones a Europa en US$100.000 millones para 2035. Hay que agregarle un alza del producto brasileño de US$87.500 millones en 15 años, que podrían ser US$125.000 millones, si se les suma la reducción de las barreras no arancelarias y el auge de la productividad de todos los factores (PTF) que es su imprescindible condición.

El alza de la productividad resultaría de la eliminación del déficit fiscal (-8% del PBI en 2018), de la baja del “costo Brasil” (la producción brasileña tiene costos 30%/40% superiores a sus competidores), y de la apertura sistemática de su economía (que hoy es la más cerrada del mundo después de Sudán). El acuerdo implicaría también un alza de la inversión extranjera directa (IED) de fuente europea de US$113.000 millones, sin contar la proveniente de las otras transnacionales del mundo.

El Ministerio de Economía deja afuera de sus cálculos lo que puede representar para las exportaciones globales de Brasil, sobre todo industriales, que hoy son solo 32% del total, y el aumento estructural de la productividad que exige el acuerdo con la UE. En ese caso, el aumento de las exportaciones industriales al resto del mundo se puede multiplicar por 2 o por 3 en 15 años.

El acuerdo con la UE implica para Brasil —el mayor país industrial de América Latina— un pasaporte de calidad para integrarse a las grandes ligas del comercio internacional, de las que hoy está excluido, y se transforma en la base material para la realización de su vocación de gran potencia, hasta ahora siempre frustrada. El pacto con la UE disminuye de manera inmediata de 17% a 0% los aranceles europeos de importaciones de calzado, y porcentajes similares de baja reciben bienes industriales como textiles, químicos, autopiezas, maderera y aeronáutico; y 68% del total de los 1.101 productos que Brasil exporta a Europa quedan exentos de tarifas de importación o cuotas.

El acuerdo con la Unión Europea es la mayor reforma estructural de la historia de Brasil; y por su importancia absorbe —al tiempo que realiza— la reforma del sistema de seguridad social, la reforma impositiva y la apertura unilateral y sistemática de la economía, que es la decisión crucial que ha resuelto tomar el gobierno de Bolsonaro.

El objetivo estratégico de Bolsonaro es aumentar 20% la productividad en los próximos 4 años, y duplicar la tasa de crecimiento potencial (-2% anual), llevándola a 4%/5% por año, el nivel en que Brasil crecía cuando era el país más exitoso del planeta, entre 1945 y 1970 . La depresión prolongada que experimentó la economía brasileña a partir de la década del 80 ocurrió dentro y como consecuencia del cierre profundo de su economía, y coincidió con el hecho histórico de en que el mundo se experimentaba, mientras tanto, el proceso de globalización, al cual Brasil en lo esencial resultó ajeno.

En esta etapa de creciente irrelevancia brasileña, el PBI nominal cayó a 2,1% anual y el PBI per cápita fue nulo o negativo. Un caso único de profundo y prolongado estancamiento en la historia económica mundial.

La causa central del debilitamiento del PBI potencial ha sido la continua contracción manufacturera. La industria se contrajo -3,2% en 2014, -8,2% en 2015, y -4,6% en 2016; y la producción de bienes de capital se hundió -25,1%, en el proceso de desindustrialización más grave del sistema mundial, mientras que su estructura industrial permaneció ajena a las cadenas globales de valor, el sistema integrado transnacional de producción que es el núcleo estructural del capitalismo en el siglo XXI.

Estas son las razones que hacen que el gobierno de Bolsonaro/Paulo Guedes quiera apresurar ahora la ejecución del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

Por Castro, Jorge

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