DESGRANANDO ALGUNOS RECUERDOS

Recuerdo del compañero Duilio Brunello

Mañana, 7 de Mayo, se cumplió el centenario del nacimiento de Evita. Por aquellos años, en que ella deslumbró al pueblo argentino con su acción y su prédica de justicia social -1945 a 1952-, yo era funcionario en distintos niveles de los varios gobiernos peronistas de mi provincia, Catamarca.

Tuve el honor de estar tres veces muy cerca de Evita. En las dos primeras oportunidades pude saludarla y estrechar su mano y asistir después al Cabildo Abierto de 1951 y a sus exequias en 1952.

La primera vez, en 1949, era secretario de Informaciones de la provincia y acompañé al entonces Interventor Federal Félix Nazar para una entrevista  en el despacho de Evita en el ex  Concejo Deliberante (hoy Legislatura de Bs. As.), en la calle Perú. Citados para las 18 a esa hora exacta ella saludó al Dr. Nazar y a quienes lo acompañábamos.

“Va a tener que proporcionarme un tiempo de espera Interventor, porque es muy larga la fila de personas que quieren verme y muchas han venido desde muy lejos”. A la vista nuestra prosiguió atendiendo a cada una, abrazándola y besándola al mismo tiempo que resolvía los más variados pedidos. Nuestra espera se hizo larga y dos horas más tarde Evita hizo un alto, se acercó nuevamente para notificar una nueva prórroga a Nazar y a otros invitados que habían llegado y nos solicitó a todos algo de dinero porque muchas de las personas de la fila, que aún era larga, “no tienen como pagar el viaje de retorno a sus casas”.

La espera se prolongó casi dos horas más y siendo la medianoche se llegó don Atilio Renzi, administrador de la residencia presidencial, invitándola a cesar la labor y fuese a descansar. Miró su reloj, asintió al pedido de don Atilio y vino otra vez hasta nosotros y le dijo a Nazar:

“Perdóneme Interventor, pero lo espero a las 6” y estrechó nuevamente la mano de todos. Nos retiramos y fuimos a cenar un puchero en el “Tropezón” de la avenida Callao. Cuando a eso de las 3 Nazar nos indicó ir al hotel y descansar hasta las 16, tuve una preocupación y le recordé al Interventor que Evita le había dicho a las 6, no a las 18, ni dónde.

El Interventor recapacitó y tomó la decisión de permanecer en el restorán y anunciarse un rato antes de las 6 en la residencia presidencial, por las dudas. Cuando se anunció a las 5 y 50 Evita lo hizo pasar. ¡Ella había descansado sólo cuatro horas! El pedido de audiencia estaba relacionado con la posible construcción del actual “Cine Teatro Catamarca” en la capital de nuestra provincia, afectando fondos federales del plan quinquenal por lo que era indispensable la aprobación de la obra por el ministerio nacional de Obras Públicas.

Autorización férreamente negada por el titular de esa cartera alegando “que los cines y teatros son emprendimientos de carácter privado y no público y los fondos del plan quinquenal sólo pueden usarse para lo público”. Nazar había pensado que sólo con el apoyo de Evita conseguiría la concreción de la obra mediante el acuerdo del ministerio o con recursos de la Fundación. En el curso de la entrevista Evita hizo despertar al ministro Ing. Dupeyrón a las 6 y 30 y tras encarecerle en forma reiterada una solución invocando la carencia de salas de espectáculos en la ciudad catamarqueña, el ministro insinuó que sólo podría aprobar el proyecto si se lo cambiaba como “Ministerio o Secretaría de Cultura” agregándole uno o varios recintos destinados a las autoridades provinciales dedicas al sector de la cultura.

Así se hizo y merced a la insistencia de Evita pudimos construir ese edificio, una réplica menor del Grand Rex de Buenos Aires. Está en la plaza 25 de Mayo exactamente en el lugar desde donde el entonces coronel Juan Domingo Perón había hablado al pueblo de Catamarca en su gira como candidato a Presidente de la Nación, el 28 de Diciembre de 1945.

La segunda vez que estuve cerca fue en Catamarca. Evita visitó una tarde la ciudad para inaugurar el imponente edificio construido por su Fundación como refugio de personas mayores y el amplio edificio de la Escuela N° 57 que su Fundación donó a la Nación. Hubo una concentración multitudinaria frente a la Casa de Gobierno en la que hablaron el interventor federal Nazar y Evita.

Concluida la misma ascendieron a la Gobernación. Por pedido de Armando Cabo (famoso dirigente a quien la CGT había enviado para participar en la organización de esa visita) permanecí con él controlando los preparativos del ágape posterior al acto. Cuando Evita le prodigó un abrazo a Cabo y otro a mí. Recuerdo que en un momento del ágape el Interventor le manifestó a Evita que las Damas de la Sociedad de Beneficencia de Catamarca solicitaban, si fuese posible, una breve entrevista con ella para hablarle acerca de una estructura de cuatros pisos destinada a ser hospital para niños y que no podían terminar por falta de recursos.

Rápidamente Evita contestó: “Tratándose de niños, si pueden venir antes de mi partida, las espero”. Por supuesto, las damas encabezadas por la Sra. Catalina Caravatti de Castellanos llegaron pronto y en medio de una entrevista muy cordial Evita les propuso: “Si ustedes transfieren a la Fundación el solar y la estructura que han levantado les garantizo que Catamarca tendrá el mejor hospital de todo el país para niños. Y vendré a inaugurarlo y ustedes estarán conmigo ese día”. Dicho y hecho: La propiedad fue transferida, la Fundación envió un equipo para informarse del más reciente hospital para niños que se había construido en Nueva York y todo el equipamiento y funcionamiento de ese nosocomio estuvo inspirado en aquel modelo.

Lamentablemente, tres años después, la inauguración en 1952 no pudo ser: la obra terminó cuando Evita había pasado a la inmortalidad. Y los gorilas del 55 se ensañaron destruyendo todo el equipamiento que tenía rótulos de la Fundación y cerrándolo algunos años. Hasta ahora sigue siendo un centro de excelencia para el noroeste del país, en manos de la provincia.

Otra vez estuve cerca de Evita durante el Cabildo Abierto del año 1951 en la avenida 9 de Julio. Lo presencié ya con el entonces gobernador Armando Casas Nóblega, siendo yo su ministro de Hacienda y Obras Públicas. Estuvimos en la ventana de una oficina de la calle Lima a cincuenta metros del palco instalado por la CGT. Todo transcurrió como lo esperábamos, puesto que Ricardo Gallac (representante en Catamarca del Secretario de Prensa y Difusión Raúl Alejandro Apold) nos había adelantado que aunque la CGT la proclamara  como candidata a la vicepresidencia Evita declinarla por su salud ya quebrantada.

El objetivo de la proclamación era dejarle manos libres al general Perón en la nominación del vicepresidente, frenando con ese gesto apetencias de algunos que pretendían instalarle a Perón un compañero de fórmula proveniente de las filas del Ejército. Así pudo proseguir con el Dr. Hortensio Quijano en su segunda presidencia.

Cuando Evita falleció viajé y pude asistir a su velatorio e incorporarme con mis credenciales de ministro provincial a la comitiva que acompañó a pie al presidente Perón desde el Congreso hasta la sede de la CGT, en la calle Azopardo, donde quedaron los restos de la Abanderada de los Humildes.

Por último, recuerdo que, años después, estando en la Fundación Confederal conseguimos el apoyo de algunas empresas a fin de habilitarlo a mi amigo Leonardo Favio para que adquiriese en Estados Unidos la filmación de la MGM en colores sobre las exequias de Evita y todo otro material fílmico sobre ella y la Fundación, con la intención de hacer una película similar a la de “Perón, sinfonía del sentimiento”.

La muerte de Leonardo dejó trunco este proyecto e ignoro, lamentablemente, el destino de esa copia y de todo el material que él había conseguido. Sólo supe que la copia en colores se la había pedido prestada Madonna cuando filmó la ópera “Evita” y Favio se negó a facilitarla y filmó un remedo de esas exequias en la República Checa. Para su film.

 

Por Félix Juan Borgonovo

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