SEGÚN EL CRISTAL EXTRANJERO CON QUE SE MIRE

Paradojas de un errático dólar: barato para venir, caro para quedarse

El flujo de turistas que ingresa del exterior siguió este año en aumento y se acerca cada vez más al que sale. El tipo de cambio beneficia más al que cambia los dólares que trajo por pesos y viene a pasear que al que tiene que comprarlos para viajar afuera. La devaluación y un pass through más pausado a precios locales redujeron el costo de vida de Buenos Aires para los extranjeros que piensan en moneda dura y evalúan emigrar por trabajo. En el último ránking de costo de vida de las ciudades que elabora Mercer descendió 57 posiciones respecto del año pasado y está debajo de la mitad más barata del concierto de países. Pero buena parte de los ejecutivos de otras nacionalidades que residen desde hace algunos años acompañados por su familia, cuyo propósito es hacer la diferencia y repatriarse, anticipó la retirada porque su convertibilidad no les cierra: vivir en forma permanente les implicó asumir un estándar elevado de erogaciones en casas, countries, autos, medicina y educación privada, seguridad, viajes, etc, y les cuesta más que a los nativos soportar en carne propia una descomunal inflación en pesos que en 11 años lleva acumulado 1.442% contra una devaluación que, en el mismo lapso, hizo subir el dólar 1.340%.

En el primer trimestre, con la paridad en $38 en enero y $43 en marzo (igual a hoy 1º/6), el ingreso de turistas fue 23,1% mayor que en el mismo período del año pasado, mientras las salidas de residentes al exterior disminuyeron 15,1% en el mismo lapso, según el INdEC.

El flujo de divisas hacia adentro y afuera demuestra claramente que el tipo de cambio se tornó más accesible para los que arribaron con sus dólares y menos para los que tienen que comprarlos.

El detalle de las procedencias sitúa al 26,3% desde Europa, al 22,5% de Brasil y al 15% de Estados Unidos-Canadá, entre los principales. La encuesta de turismo internacional (ETI) del Indec precisó que la estadía promedio de los turistas extranjeros en el trimestre fue de 14 noches y se extendió a 20 en el caso de los europeos. Además se gastó en promedio US$75,6.

El último ránking de costo de vida de las ciudades que elabora Mercer repite el efecto cambiario pero para los extranjeros que evalúan irse a trabajar a otro país, ya que Buenos Aires perdió 57 escalones respecto de 2018 y pasó a ocupar el puesto 133 entre las más económicas, pareja con San José de Costa Rica y La Habana, Cuba. 

Los extremos serían, en menos, Bishkek (Kirguizstán), Karachi (Pakistán), Tashkent (Uzbekistán) y Túnez, mientras Hong Kong, Tokio, Singapur y Seúl (Corea) se situaron en el podio de las más onerosas.

La devaluación del 140% entre enero de 2018 y marzo de 2019 produjo una drástica rebaja en dólares de la canasta de Mercer, que incluye comida, alcohol y tabaco, artículos domésticos, mantenimiento del hogar, ropa y calzado, servicios públicos, cuidado personal, transporte, recreación y entretenimiento.

En Argentina, tal omo en Brasil, los valores de los bienes y servicios, así como en el costo del hospedaje, aumentaron menos en pesos y reales que en dólares, con lo cual mejoró el poder adquisitivo del turista en ciudades como San Pablo y Río de Janeiro, y mucho más en la capital argentina, lo cual repercutió en un incremento de las visitas, de acuerdo con los datos de Mercer.

En el desagregado se pone de manifiesto que,salvo en Hong Kong, Madrid, Barcelona, Londres, Zurich, Tokio, Singapur y Santiago, el combustible se paga por estos lares apenas por arriba del 1 dólar el litro, parejo con Bogotá, Beijing, Ciudad del Cabo, Johannesburgo o Sidney, y algo menos que en Lima.

El Big Mac porteño insume poco más de US$5, por encima de lo que se paga en Lima, México y Bogotá y tomar un café, que supera los US$2, está como en San Pablo o México y bastante más que en la capital colombiana, pero es una bicoca al lado de las principales ciudades chinas.

  • Aun salen más de los que entran

Los 839.700 turistas que llegaron a la Argentina en los primeros 3 meses del año siguen estando por debajo aún de los 1.172.400 que emitió el país al exterior, pero Nadin Argañaraz y Bruno Panighel, del Iaraf, estimaron que el balance podría revertirse en los próximos meses, como sólo sucedió 1 vez en estos 4 años.

Hubo, es cierto, un crecimiento continuado del turismo internacional durante el primer trimestre de 2019, si bien el ritmo fue más lento que en los dos años precedentes. Oriente Medio (+8 %) y Asia y el Pacífico (+6 %) experimentaron el mayor aumento de llegadas internacionales (4%), en tanto en las Américas fue del 3 %.

A los ejecutivos extranjeros  que ya estaban radicados en el país, la devaluación de la moneda que se intensificó a partir del año pasado pudo haberlos favorecido estadísticamente en el costo de vida cotidiano, pero afectó su capacidad de ahorro en dólares porque el cambio se le encarecía aceleradamente.

La canasta del profesional ejecutivo residente en el área metropolitana del Gran Buenos Aires, de acuerdo con el índice que sigue la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA), cotizó a $181.733 en marzo de 2019, lo cual representó un alza interanual del 51,3% aunque medida en dólares se le abarató 26%.

La progresión arranca en 2008 con $11.787; en 2015 valía US$4.605; en 2016, US$5.500; en 2017, US$6.181, y en 2018, US$5.050.

En 11 años, en consecuencia, la inflación acumulada en pesos daría 1.442% lo cual equivale 28% anual, y en ese lapso, el dólar pasó de $3,18 a $43 que daría 1.340%.

La inestabilidad cambiaria y de los precios relativos internos marean a cualquiera y peor aún a inmigrantes temporarios, en general ejecutivos intermedios de multinacionales, que llegan a instalarse con su familia por cuestiones laborales, provenientes de países que funcionan con inflaciones civilizadas.

Como las remuneraciones les son liquidadas en pesos, sienten los aumentos en los consumos cotidianos y cuando se compran propiedades, autos, equipamiento hogareño y hasta vestuario a valores muy superiores a los internacionales.  

Del mismo modo, la diferencia de cambio les juega en contra cuando ahorran los excedentes en sus monedas. 

Necesariamente, en este contexto volátil, el presupuesto en dólares de un turista,  que en su mayor parte está compuesto por pasaje, hospedaje, comida y entretenimientos y se dispone por un período limitado, tiene una forma de ser ponderado muy diferente al que maneja un extranjero que vino a establecerse por algún tiempo para trabajar, y afronta un estándar de vida que pretende ser confortable en vivienda, vehículos, superpantallas de TV, bienes suntuarios, colegios, medicina prepaga, salidas, entretenimientos, estadías de fines de semana, viajes internacionales, todo lo cual, junto a las gratificaciones que demanda el estrés del desarraigo que sufren, eleva sobremanera la exigencia de recursos para solventarlo y termina afectando los excedentes para llevarse una diferencia cuando llega la hora de repatriarse.

El director de la consultora W, Guillermo Oliveto, analizó las reconversiones que viene haciendo la sociedad con sus consumos para adecuarse a la esquizofrenia económica del día a día, y destacó en su última columna publicada en La Nación que vienen ganando terreno en las preferencias distintas opciones, como las aerolíneas low cost o los outlets premium, entre otras, y que asimismo “optan por los supermercados mayoristas, las segundas y terceras marcas de consumo masivo, las marcas propias de los supermercados, las marcas de indumentaria del fast fashion global, como Zara, o marcas locales de precios más económicos, como Ver, y las ferias americanas convocadas por Facebook o Instagram, entre otros”.

El pichuleo que ayuda a muchos a llegar a fin de mes, a otros les otorga más margen de maniobra para darse gustos o ahorrar.

Escribe Oliveto:

  • Ahora pienso antes de comprar, ya no me muevo tanto por caprichos”;
  • “Ahorramos en gas, luz, combustible… ese golpe que te pegaron nos sirvió para cambiar hábitos”;
  • “Antes prendía 4 estufas y me desabrigada toda y después salía al frío y me enfermaba más”;
  • “Me bajé del auto. Ahora tomo subte. Anda bien y llego más rápido”;
  • “Esto es más real que el derroche de dejar la ducha para que se caliente el baño”,

son algunas de las expresiones que marcan el giro en los comportamientos y que relevamos en nuestros estudios cualitativos 2019”.

 

Por Dr. Guillermo Rodríguez  y Rubén Chorny

Buenos Aires, 28 de junio de 2019

 

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