5 DE JULIO DE 1807, UN ACTO FUNDACIONAL.

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La aplastante, escondida y olvidada victoria, de nuestro pueblo, y sus milicias sobre Inglaterra, que comenzaba a marcar el destino de nuestra Nación y el de América.

Un dia como hoy en 1807, hace 212 años, en Buenos Aires (Virreinato del Río de la Plata) ―en el marco de la Segunda Invasión Inglesa―, las milicias y el pueblo repelen a los soldados británicos que constituían la fuerza de ocupación más poderosa del mundo.

Whitelocke, jefe de ese expedición, se convenció de la derrota y capituló recién el 7 de julio. En Inglaterra, dijo ante la corte marcial que lo enjuició: «NO HAY UN SOLO EJEMPLO EN LA HISTORIA QUE PUEDA IGUALARSE A LO OCURRIDO EN BUENOS AIRES DONDE, SIN EXAGERACIÓN, TODOS LOS HABITANTES, LIBRES O ESCLAVOS, COMBATIERON CON UNA RESOLUCIÓN Y UNA PERTINACIA QUE SOLO PODÍA ESPERARSE DE UN ENTUSIASMO RELIGIOSO Y PATRIÓTICO, MAS QUE DEL ODIO MÁS INVETERADO O IMPLACABLE».

La gran batalla se desencadena al amanecer, suenan los 36 cañonazos de ordenanza y el ejército británico inicia su marcha por catorce calles paralelas de la geométrica Buenos Aires. Los esperan los VECINOS, EL REGIMIENTO PATRICIOS y las milicias,(los vascos, gallegos, catalanes, andaluces, cántabros, Pardos y Morenos) con sus diferenciados y flamantes uniformes para impedirlo.

El Regimiento Patricios, había tenido su bautismo de fuego en la invasión inglesa de 1806.

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Plana mayor

Comandante del 1.º Batallón: Cornelio de Saavedra.

Comandante del 2.º Batallón: Esteban Romero.

Comandante del 3.º Batallón: José Domingo Urien.

Sargento mayor: teniente de Infantería Juan José Viamonte.

Además: tres ayudantes (Juan Pedro Aguirre, Eustoquio Díaz Vélez, Francisco Martínez), tres subtenientes de bandera (Diego Saavedra, Juan Francisco Toyo, José María Urien), dos capitanes agregados (Agustín Pío de Elía, José Hernández), TRES CAPELLANES (Mariano Gómez, Francisco Acosta, Roque Illescas) y TRES CIRUJANOS (Pedro Carrasco, Juan Madera, Matías Rivero).

Llevan meses haciendo instrucción militar, incluyendo prácticas de tiro, y se han apostado en las azoteas, bocacalles y plazas según minucioso plan. En su arrogancia, los británicos ni imaginan lo que les espera, pero la más épica y desesperada refriega por el control de América está a punto de empezar. Los milicianos se han distribuido en dos anillos defensivos concéntricos. El más pequeño protege la Plaza Mayor, la Fortaleza, Recova y calles adyacentes. En un obstáculo clásico, tiene barricadas, artillería, fusilería, y hasta se ha cavado un foso. El segundo es bien distinto. No ha sido diseñado para repeler sino para aniquilar, y en él espera el grueso del ejército rioplatense apostado en secreto en las azoteas cuadrangulares de las casas de Buenos Aires.

“Efectivamente, las calles de Buenos Aires son todas paralelas y se cortan en ángulos rectos, formando cuadrados casi iguales entre si. Las casas están hechas de ladrillo y, con vistas a la defensa, las paredes son gruesas, las ventanas tienen barras de hierro, las puertas fuertes cerrojos. Las azoteas son lisas, con un parapeto de dos pies de altura y troneras. Están intercomunicadas”. Como dirá el teniente coronel británico Lancelot Holland.

El avance inglés es sorprendido por la mayor emboscada jamás realizada por vecinos y milicianos. La flor del ejército invasor cae muerta o prisionera. A modo de ejemplo, tenemos el testimonio del teniente coronel Cadogan: “el enemigo apareció de repente en gran número en algunas ventanas, en la azotea de los edificios y desde las barracas del lado opuesto de la calle y desde el extremo de la misma. En un momento, la totalidad de la compañía de vanguardia de mi columna, y algunos artilleros y caballos fueron muertos o heridos…”

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FUERZA INVASORA INGLESA:

Fuerza Naval:

Comandante: Vicealmirante Jorge Murray

Cinco navíos de 64 cañones cada uno,

Cinco fragatas con un total de 150 cañones.

Doce naves menores que sumaban 175 cañones.

Artillería: 650 cañones.

Cincuenta buques de transporte.

Tripulaciones: 6000 marinos.

Fuerza de Desembarco:

Teniente General John Whitelocke

Tropa: 9.000 hombres de infantería del ejército Inglés.

Artillería: 116 cañones.

Bajas (entre muertos y heridos): 3870 soldados.

Fuerza Defensora:

Comandante: Capitán de Navío español Dn. Santiago de Liniers.

Una corbeta ligera.

Un bergantín.

Tres goletas.

Dos sumacas.

Veinticinco lanchas cañoneras.

Tropa: 8.000 milicianos.

Artillería: 49 cañones de diversos calibres.

Bajas (entre muertos y heridos): 2800 soldados.

1808 – PROCESO AL GENERAL JOHN WHITELOCKE.

«Cortándole las alas» Caricatura que representa al General John Whitelocke en el momento de su degradación. El diablo tendiéndole una pistola le dice: «Si todavía conservas una chispa de coraje, usa esta arma…»

Al término del proceso a que fue sometido Whitelocke fue dado de baja y declarado «Totalmente inepto e indigno de servir a Su Majestad en ninguna clase militar».

Grabado en colores publicado por S.W. Fores en 1808 – Museo Histórico Nacional, Buenos Aires, Argentina.

Universidad Libre

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