AL QUE PIERDA, EL PESO DE LA LEY

La polarización, razón de Estado

Muy interesante la nota de Luis Rizzi, y oportuno su final de una competencia electoral entre denunciados en sede judicial: “(…) Al que pierda, el  “peso” de la ley.” Esto explica mucho del comicio en marcha.

Ya está visto la “polarización” será el único argumento de la próxima campaña electoral que, marca el nivel de mediocridad y estupidez  de las dirigencias políticas que ante la grave situación actual, solo intentan demostrar quién es peor y pretenden convertir al miedo, una emoción, en válido argumento racional.

Mauricio Macri, con su síndrome sub 45, está visto que un eventual segundo gobierno, será más de lo  mismo. Es suficiente con leer los nombres a quienes les habría encomendado un “plan de gobierno para después del 10 de diciembre de 2019”, cuando sería bueno que, en caso de tenerlo, lo pusiera en inmediata práctica, en vez de anestesiar las variables para demostrar que saben de economía y política y que por lo tanto tienen todo controlado.

En todo caso demuestran que saben de “marketing” electoral y de cómo hacer pasar por bueno, “pescado podrido” como se dice en el barrio.

Estos momentos de crisis demostraron que el gobierno carece de idoneidad dado que no fue capaz de presentar un plan, tipo Austral o de Convertibilidad, como lo hizo la dupla “Menem-Cavallo” que durante un tiempo  muy breve el primero y más extenso el segundo, nos dieron la sensación que era posible iniciar un cambio de rumbo.

Personalmente me quedarían con una versión actualizada del plan “Austral” pero el gobierno carece de las cabezas idóneas para reformularlo en versión 2019.

Conocemos dos enfermedades graves de la economía, la “holandesa”, en cuanto nos enseña las consecuencias de una apreciación artificial del tipo de cambio y las adicciones consecuentes que genera la sensación de sentirse “rico”.

La otra enfermedad es la “japonesa”  que definiría como la inutilidad de estímulos monetarios para impulsar el crecimiento  lo que llevó al estancamiento, agravado por el envejecimiento de la población y la reducción lineal de la población activa.

Esta “enfermedad” está amenazando a la Unión europea que no le encuentra solución a la prudencia alemana y al endeudamiento de Francia e Italia que pese al nivel “cero” de las tasas, la economía permanece estancada, también con algún síntoma de comienzo de envejecimiento de la población.

Nosotros seriamos los fundadores de la “enfermedad argentina” que definiría como el empecinamiento en desaprovechar las enseñanzas de nuestra experiencia y las ajenas e insistir con políticas cuyos resultados siempre fueron negativos.

Recordemos que en poco menos de 50 años nuestra moneda perdió 13 ceros que, en diez años acumulamos una inflación del 1000% que, la pobreza crece año a año, gobierno a gobierno; que nuestra institucionalidad es precaria que, nuestra capacidad de diálogo es mínima que, el agravio al prójimo es inapelable y que nuestra filosofía es la de la excusa permanente.

La oposición tampoco se luce. Alberto Fernández empeñado en demostrar que si es elegido, no será títere de nadie ni personaje de una ficción haciendo mérito de las desavenencias que tuvo con Cristina y de la recuperación, diría perpetua,  de una amistad que creyó perdida.

En cuanto al futuro nada. En su lugar yo propondría la nomina de futuros ministros y un proyecto de  presupuesto para ejecutar el próximo año que mostraría  prioridades y uso de los muy escasos recursos de los que dispondrá ya que carecerá no solo de capacidad de endeudamiento  sino de recibir inversiones directas.

Sería el modo de romper esta fatídica trampa de decidir el voto en función del mayor o menor miedo que nos generen los candidatos.

Como telón de fondo los juicios que imputan al oficialismo, 140 según Roberto García, y los que ya avanzan contra Cristina y sus presuntos socios.

Para ellos ganar parecería que tiene que ver con el “derecho de defensa” o de ser molestados lo menos posible.

Al que pierda, el  “peso” de la ley.

 

Por Dres. Gregorio Reynoso y Luis Alejandro Rizzi

Buenos Aires, 4 de julio de 2019

 

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