LA HISTORIA DEL PRIMER AUTOMÓVIL DE DISEÑO Y FABRICACIÓN ENTERAMENTE NACIONAL.

EL JUSTICIALISTA

Fue uno de los productos desarrollados por Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), compañía perteneciente al Estado Argentino y creada por decreto por el entonces presidente argentino Juan Domingo Perón. Se produjo entre 1953 y 1955.

FOTOS: ALEJANDRO CORTINA RICCI

La historia grande de la industria automotriz argentina comenzó en la década del 50. A pesar que el consciente colectivo registra la fundación de Industrias Kaiser Argentina (IKA), en 1955, como punto de partida, hubo un antecedente que debe ser considerado como pieza fundamental: la  empresa Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, más conocida como IAME, que había comenzado como Fábrica Militar de Aviones en 1927 para luego convertirse en el Instituto Aerotécnico y a partir del 53 en el complejo industrial más importante del país en manos del Estado.

El Rastrojero, presentado en 1952, se convirtió en el modelo insignia de la compañía. De aspecto rústico, era un vehículo fuerte y confiable que de a poco comenzó a ganarse la confianza del público. Ese mismo año, IAME puso en marcha el primer motor INSTITEC, impulsor de dos tiempos y dos cilindros desarrollado y producido íntegramente en el país, que equipó a los modelos Institec sedán, desarrollado sobre el Chevrolet ’51, Institec rural, e Institec pick up (basada en los trabajos de César Castano, a quien el gobierno del General Perón le compró la matricería y los planos de su vehículo Castanito). Ambos vehículos fueron exhibidos en la primera exposición de automóviles argentinos en los salones de Y.P.F.

Más allá de esto, en los primeros tiempos de la post guerra, Argentina había recibió de Alemania a través de una importación realizada por el I.A.P.I., una partida de motores Porsche de 4 cilindros destinados a usos de tipo industrial, como motobombeadores de agua o generadores de electricidad.

En IAME vieron la oportunidad de adaptar y utilizar estos propulsores para la industria automotriz y a partir de allí surgió el proyecto de construir un auto deportivo que fuera impulsado por ese motor Porsche. Así nació el Institec Gran Sport -llamado popularmente Justicialista- que fue presentado oficialmente en 1953 con la presencia del Presidente Juan Domingo Perón, en el hall central de Y.P.F. en la Diagonal Norte.

El «Justicialista Sport» fue el primer modelo del país en ser construido con carrocería de fibra de vidrio y equiparse con motor Porsche, siendo Argentina el segundo país en el mundo en utilizar esta tecnología en la industria automotriz, después del convertible Corvette de la General Motors de Estados Unidos.

Los vehículos fueron comercializados por el Consorcio Industrial para la Producción Automotriz Sociedad Anónima (C.I.P.A.)

La serie Justicialista tuvo otros dos deportivos a los que IAME denominó «Súper Sport» y «Gran Turismo». En el último se probaría el nuevo motor modular V8 refrigerado a aire, también desarrollado en el país.

Lamentablemente todo el proyecto de los autos sport concluyó con la Revolución Libertadora de 1955, cancelándose la mayoría de las líneas de producción. El único que perduró en el tiempo fue el legendario Rastrojero, pero bajo el paraguas de DINFIA –primero- y de IME S.A, después.

El Estado como motor de la industria automotriz

La creación de Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) fue una respuesta a la necesidad de actualizar el poco numeroso y obsoleto parque automotor de la época que, entre camiones y autos, apenas llegaba a las 450.000 unidades.

La negativa de distintas empresas automotrices de fabricar automóviles totalmente nacionales, algo que, decían, sería de imposible realización, llevó al gobierno de Juan Domingo Perón a hacerlo por sí mismo. Así fue que, por decreto Nº 6.191/52, el 28 de marzo de 1952 quedaba creada IAME, una empresa autárquica sometida al régimen de la ley Nº 13.653 de empresas del Estado con las funciones de “investigación, fabricación y reparación de material aeronáutico y la promoción y producción automotriz”. Al frente de toda la iniciativa estaba el entonces ministro de Aeronáutica, brigadier Juan Ignacio San Martín, ya que fue él quien le propuso al presidente la fabricación de autos por parte del Estado.

La nueva planta industrial quedó emplazada en las instalaciones cordobesas del ya existente Instituto Aerotécnico, que por esto aumentó su personal en un 55%, llegando a tener 10.000 empleados en total. Lo cierto es que IAME empezó a dedicarse también a la producción de automóviles, pero para nada era lo único, porque la nueva empresa estatal quedaba integrada por diez fábricas, además de un departamento de Metalurgia común a todas.

Las políticas que se adoptaron en cada área fueron diferentes. En la de aeronáutica se continuaron con los desarrollos tecnológicos que ya habían permitido construir aeronaves altamente sofisticados como los Pulqui I y II, que convirtieron a nuestro país, en uno de los pocos capaces de construir aviones a reacción.

En el área automotriz el concepto era el de crear una base industrial que sirviera de sostén a una futura producción masiva de vehículos por parte ya de empresas privadas, las que, tímidamente, empezaban a afincarse en el país.

   Buenos Aires, 11 de julio de 2019

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