¿QUÉ SUCEDIÓ CON EL MOVIMIENTO NACIONAL JUSTICIALISTA?

“el hombre no vence al tiempo, la organización es lo único que puede vencerlo”

El tiempo, el peor de los tiranos y el mejor de los maestros, nos está venciendo. El Movimiento Nacional Justicialista (MNJ) agoniza domesticado por un heterogéneo Movimiento Nacional y Popular, una masa inorgánica donde conviven demasiadas individualidades, sin olor ni sabor a Doctrina Nacional.

Este Movimiento es, para el entramado social no militante, una cueva de salteadores, una oportunidad de empleo estatal, una mesa de asistencialismo social, una horda de bárbaros sin valores y principios. Construcción de poder territorial. Nuestros viejos se avergüenzan de este presente; los adultos miran para otro lado, indiferentes; los jóvenes inflaman su pecho militante identificándose con fortificaciones de izquierda. Desnacionalizante, deshispanizante, descatolizante. Antihumanista y anticristiana.

¿Y nuestros predicadores? son francotiradores en las sombras de sus trincheras.

Estamos ante un nuevo paradigma mundial, donde el mundo está recuperando sus valores y principios fundantes. Estados Unidos, China, Rusia, Europa del este, el sudeste asiático, parte de nuestro criollocontinente. La progresía ya no tiene lugar para sus aventuras de adolescentes en esta realidad menos globalizante y más nacional.

¿Qué hemos hecho con nuestra herencia Justicialista?

Recorramos nuestra historia. El MNJ, para adquirir la perennidad que necesita y así trascender el tiempo debía pasar por distintas etapas: la primera, que es la gregaria y de aglutinación; luego está la etapa de organización; y de ésta a la etapa de consolidación.

En cuanto al primer objetivo a realizar, fue ponernos de acuerdo en unidad de concepción: “hemos irradiado a las masas una Doctrina que fija nuestra posición, determina nuestras ilusiones y fija los objetivos que queremos alcanzar”. Lo que se logra por persuasión y por sentimiento, que es como normalmente se llega a las grandes masas. “En las masas hay quienes piensan y quienes sienten la aglutinación que llega de una mística común que ha de alcanzar tanto al que piensa por persuasión como al que siente por su corazón”.

Este trabajo, de difícil realización, ha sido hecho por los predicadores del MNJ, logrando que una gran cantidad de argentinos piensen y sientan en común unión. “Sin estas condiciones los movimientos de aglutinación colectiva son irrealizables, de manera que alcanzarlo nos crea una posibilidad, pero nos crea también una responsabilidad”.

No olvidemos que aquél era un momento histórico con una Argentina fuertemente dependiente de la economía inglesa, sin industrialización, sin tecnología y sin ciencia. Necesitábamos de un pueblo movilizado y de una conducción política estratégica.

Segundo, para responder a esa responsabilidad de conducción es que surge el imperativo de la Organización que se cohesiona con la Doctrina, dándonos una misma manera de apreciación y una manera semejante de resolver. Unidad de acción.

En su tercera etapa, fue necesario dar consistencia racional a ese movimiento unido, podríamos así decirlo, espiritualmente, para que resista al tiempo y a la lucha: es la etapa de su institucionalización.

Emprendida, realizada y ejecutada estas tres etapas, se evitaría la fragmentación de sus componentes y así cumplir tanto en el tiempo como en el espacio con la misión de colocarnos detrás de una bandera y detrás de un ideal. NUNCA DETRÁS DE UN HOMBRE. De esa manera le habríamos dado el sentido de perennidad al Movimiento… venciendo al tiempo.

Justicia Social y Liberación Nacional. Esta es nuestra misión irrenunciable como ineludible, que no se puede cumplir en la corta vida del ser humano. Los hombres pasan y las naciones suelen ser eternas. En consecuencia, buscando esa eternidad para nuestra patria y la perennidad para nuestro MNJ, fue necesario que se lo organice con declaraciones de principios, con doctrinas perfectamente establecidas y con cartas orgánicas que den a este movimiento la materialización orgánica que él necesita. Dándole también un alto grado de perennidad que se prolongue a través de nuestros hijos, de nuestros nietos y de las demás generaciones. Este fue la propuesta del Gral. Perón al fundar el Movimiento Nacional Justicialista.

El presente nos indica que todo está al revés. Este Movimiento Nacional y Popular, que intenta reemplazar al MNJ, es una conducción gregaria de organizaciones sociales y populares puesta en escena para un determinado momento histórico íntimamente relacionado con la vida biológica de su líder. Podemos observar que no hay maduración colectiva y orgánica, que permita la aparición de dirigentes unidos en una visión concurrente sobre objetivos comunes. Lo que lleva a la conclusión que tiene un límite temporal. Es acción política, un cuerpo sin alma.

En esa visión la política es simplemente un instrumento para acceder al poder.

Tampoco podrá institucionalizarse, porque ha construido nuevas concepciones de ciudadanos, de autoridad y de organizaciones. Impugnando a las establecidas por nuestra Doctrina. Al institucionalizarse limitaría las construcciones conceptuales creadas.

Intentando una comparación histórica, fue lo sucedido a los republicanos españoles, durante su Guerra Civil. Era un frente o coalición de distintas agrupaciones y fuerzas, que al institucionalizarse por el Partido Comunista llevó al enfrentamiento y debilitamiento de la misma. Los movimientos con estas características generan el síndrome de la vanguardia esclarecida.

El mantenimiento de su forma gregaria les ha llevado a la dispersión de sus fuerzas y a una división inevitable detrás de caudillismos personales. No pudiendo desarrollar el poder político necesario para hacer crecer sus propias instituciones y mantenerse en el tiempo. Dentro de este esquema será presa del poder corporativo que tenderá a mantenerlos divididos y desarticulados.

El Gral. Juan Perón decía que no son los hombres los que hacen evolucionar al mundo. Ellos son el producto de la evolución, no la causa. El mundo evoluciona por factores de determinismo y fatalismo histórico. Hay muchos factores que no los controla el hombre; lo único que éste hace, cuando lo puede hacer, es que cuando se presenta esa evolución fabrica una montura para poder cabalgar en ella y seguirla.

En términos de política local, y en la situación de debilidad de poder en que se encuentra el Justicialismo, cada uno de nosotros deberá fabricar su propia montura para avanzar sobre este camino sinuoso que nos toca predicar.

Mientras este Movimiento siga desarrollando estrategias políticas enmarcadas en la confrontación, en la relación amigo-enemigo, creando falsas necesidades y realidades, como viene sucediendo desde los últimos años, no seremos capaces de identificar nuestro camino. Si seguimos apostando a viejas recetas ideológicas lo único que obtendremos es enfrentamientos y fracturas en nuestro tejido social. Este falso engranaje solo irá produciendo más pobreza, e irá lastimando aún más las truncas esperanzas de nuestra generación de jóvenes.

Debemos romper con esta inercia que nos lleva a la visión bipolar que nos construyeron, y para ello necesitamos patear el tablero, asumir nuestro deber de Justicialistas en el espacio donde estemos o decidimos caminar. Que no nos corran con el artilugio de la traición, porque ese Movimiento Nacional no tiene nada que ver con nosotros.

La única verdad es la realidad. Llegará el momento en que podremos articular fuerzas entre todos, reencontrarnos y volver al espacio del que jamás debimos dejar debilitar, para fortalecerlo y organizarlo para que adquiera ese marco de perennidad que le permitirá vencer al tiempo. Hoy debemos dar un paso hacia atrás, para cobrar impulso y recuperar el espacio perdido.

 

Luis Gotte.

Año I Mar del Plata, 03 de julio de 2019,

la pequeña trinchera

1 Comment on "¿QUÉ SUCEDIÓ CON EL MOVIMIENTO NACIONAL JUSTICIALISTA?"

  1. Carlos R. F. Garcia | 18 julio, 2019 at 01:00 | Responder

    No sé equivoca el autor del análisis; pero el espacio político cultural argentino y particularmente del justicialismo se ha venido degradando desde hace más de cuatro décadas. Cuatro generaciones de argentinos peronistas que únicamente recibieron los cadáveres y no el espíritu de Evita y de Perón. Se necesitarán varias décadas solo para volver al punto de partida y restaurar la esperanza de soberanía política, independencia económica y justicia social.

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*