NACION SIN PARTIDOS ES UNA QUIMERA POLITICA

La destrucción de los partidos tradicionales llevan a la degradación de la democracia

Tanto el peronismo como el radicalismo dejaron hace tiempo de presentarse en las elecciones como PJ o UCR, hoy compiten bajo la designación de alianzas o de frentes, a pesar de que son las estructuras predominantes dentro de esas coaliciones. Nos han dicho, y aceptamos pacíficamente, que se ha llegado al fin de los partidos políticos (raro, en Estados Unidos o Inglaterra están muy consolidados).

Peor aún, los emblemas que identifican a un partido y otro, han quedado en desuso. El escudo peronista y el escudo radical, ya casi nadie los recuerda.

Ni en la página oficial del justicialismo ni en la del radicalismo hay explicaciones sobre la significación de esos emblemas. Ni que decir de sus doctrinas y principios.

El escudo peronista explica que: el gorro frigio es símbolo de la Libertad y la Liberación, de acuerdo con la concepción republicana; y que los rayos de un sol naciente en la parte superior refieren «al nacimiento de la epopeya popular y del hecho nuevo peronista», y que representa un ojo abierto, «que es el Ojo Vigilante del Pueblo» (hoy suprimido por el kirchnerismo, no confian en la participación del pueblo, dado que ellos son la vanguardia esclarecida). Se agrega que los colores azul y blanco corresponden a los de la Bandera nacional, que las dos manos unidas simbolizan la unión nacional «y la colaboración de clases para una revolución no violenta», y que los nódulos rojos entre los laureles «reflejan la tradición del Federalismo y del primer Radicalismo: 1891-1893».

De igual modo, en el escudo de la UCR: «en su óvalo se modelan los mismos símbolos que en el escudo de la patria, en lo alto el sol naciente de 1813, en el campo central sustituyendo las manos apretadas de la fraternidad y al gorro frigio de la libertad, el monograma de la UCR, que quiere decir hermandad del pueblo, sacrificio político, democracia radical. Pero lo más significativo de aquella creación heráldica consiste en que el óvalo aparece rodeado de un ramo de espigas fruto del trabajo rural y completa las figuras del símbolo, un martillo y una pluma, es decir los símbolos del trabajo urbano allí solidarizados, porque todos somos obreros de nuestras obras y todos trabajamos a la vez con las manos y la inteligencia, así sea el escritor y el electricista».

En estos tiempos, estos símbolos políticos dejan de tener valor porque ya no representan los valores que están vigentes en la sociedad. Por ello, vale más, a los efectos de la comunicación política, el jefe de una gestión de Gobierno que el partido que le permitió llegar a ese cargo. Impera la «marca de la gestión» por sobre los escudos de los partidos.

Este fenómeno de vaciamiento de sentido de los símbolos políticos se da en un contexto de ausencia de militancia y de verdadero sentido de pertenencia a las fuerzas políticas por parte de sus miembros. Se es cristinista, más no justicialista.

Complementariamente, estos frentes de coyuntura electoral no acuñan símbolos, sino que se identifican por elementos propios de la gráfica publicitaria. La Coalición Cívica expone un juego de tipografía con la letra «C», mientras el ARI presenta un logotipo triangular que evoca la geografía argentina. El PRO es representado con un triángulo y el color amarillo.

La significación de los símbolos de los partidos políticos tradicionales, o por lo menos que lo fueron, se vincula con eso que, tanto peronistas como radicales, denominan «mística». Y tiene que ver con la construcción del mito de esas fuerzas nacionales. Y las explicaciones referidas a los elementos de sus escudos así lo dejan expuesto.

El fin de simbología política significa que no existe una natural relación entre las agrupaciones y los conceptos que encarnaban sus emblemas.

Con la crisis de los símbolos, sean patrios o políticos, se pierden marcas identitarias valiosas, que no sólo se reduce a la identificación de un movimiento con sus postulados sino, incluso, de los miembros de una comunidad entre sí.

«El uso orgulloso del símbolo identitario subsiste en el fútbol. Desde Macri hasta un lustrabotas se ponen una camiseta, orgullosos de pertenecer a un club (Boca Jrs.). Ricos e indigentes se reconocen en ella».

Dentro de los partidos, en cambio, es cada vez más común que los propios afiliados se desconozcan políticamente entre sí.

Mar del Plata, 21 de julio de 2019

Prof. Luis E. Gotte

luisgotte.com

la pequeña trinchera

Nota: Tomamos algunos fragmentos de La Gaceta, 18/05/18 –

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