BRASIL MIRA A USA Y RECIBE POCO, ARGENTINA NO CALIFICA

Cualquier TLC hoy es ciencia ficción en la nebulosa preelectoral

En vísperas del comicio presidencial, Mauricio Macri aparece como promotor de un Tratado de Libre Comercio entre Mercosur y la Unión Europea, si bien Brasil negocia labrar uno por su lado con USA desde antes. El secretario de Comercio de Donald Trump, Wilbur Ross, visitó San Pablo, Brasilia y Buenos Aires para avanzar con el Planalto en un acuerdo bilateral avalando las reformas económicas que impulsa Jair Bolsonaro y la adhesión estadounidense a Juntos para el Cambio, aunque de todos modos hizo hincapié en que venimos rezagados en competitividad con el país vecino y ni qué hablar con USA. No es para menos, el gobierno encara la recta final del mandato con un comercio exterior entre los peores del mundo en proporción al PBI y un tipo de cambio que, después de tantas devaluaciones, se sitúa más o menos en el nivel que lo había recibido, encadenado a cepos. Definir TTL´s con Europa o USA, e inclusive recomponer la integración con Brasil, requerirá de una instancia previa de ordenamiento institucional y económico que debería sobrevenir al resultado electoral y que debe encararse seriamente y no por la zanahoria estadounidense.

Medio a las apuradas, la Administración Macri apretó el acelerador para firmar un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, justo en momentos en que el Presidente del socio mayor, Brasil, se encontraba en USA negociando la relación bilateral con los EE UU, o sea que el TLC con la UE es un preacuerdo importante pero sólo si en este TLC Mercosur-UE se lleva a cabo porque hoy apenas son buenas intenciones pues ningún país la ha firmado aún.

Y como las urnas para Jair Bolsonaro ya quedaron atrás mientras para Mauricio Macri están por venir y le urgía mostrar logros, la necesidad geopolítica de Donald Trump de cohesionar el patio trasero con los aliados continentales reorientó el foco de los alineamientos comerciales interamericanos hacia USA, sin darse cuenta de que la prioridad Argentina y de toda América Latina es con todas y cada una de las potencias de este mundo multilateral pues en éste están EEUU, China y Rusia sin olvidar a UE y Alemania y/o Japón o Corea del Sur.     

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, llegó a Ciudad de Buenos Aires previo, paso por Brasil, y cantó loas a las reformas a la economía que impulsa Bolsonaro, advirtiendo que relegarán aún más a Argentina en la competitividad entre ambos países, justamente porque Brasil está alineándose exclusivamente con los EE UU y en contra de sus propios intereses pues el comercio exterior de Brasil y EEUU son cada vez más desparejos por nuestro socio regional.

Para Brasil, según publica la ex corresponsal de Clarín, Eleonora Gossman, con la visita del secretario de Comercio norteamericano, que pasó dos días entre San Pablo y Brasilia, comenzaron oficialmente “las negociaciones (de libre comercio) con Estados Unidos“, de acuerdo con la definición del ministro de Economía Paulo Guedes.

Más efusivo, Bolsonaro redobló la apuesta: “Cada día estoy más apasionado por (Donald) Trump”, quien había llenado de elogios al hijo del presidente brasileño (Eduardo Bolsonaro) y lo consideró extraordinario, “un joven brillante, increíble. Estoy muy feliz por su indicación para la embajada brasileña (?)”. Olvidando las denuncias por corrupción que pesan sobre él.

La Casa Rosada se conforma con la benevolencia del mandatario estadounidense en las gestiones con el Fondo Monetario Internacional, por lo que no ha cundido apuro alguno por acordar con la Casa Blanca una apertura arancelaria, sin que antes sea destrabada la importación de biodiésel argentino, al igual que para el ingreso de naranjas y mandarinas (?) una barbaridad inconcebible por parte de nuestro gobierno.

Hoy importa más a la agenda de Washington acordar acciones en las Américas por la cuestión Venezuela y por el recrudecimiento de las tensiones económicas entre Trump y su par chino Xi Jinping, que los temas de competitividad que allanen el camino a incrementar el intercambio comercial intrarregional. ¡Una verdadera burrada del tamaño de un elefante o del Amazonas cada vez más desarbolado por las políticas de Jair Bolsonaro!

En tal sentido, recién en febrero o marzo está previsto un encuentro en Buenos Aires entre todos los secretarios de comercio de la región para realizar el Consejo de Competitividad de la Américas.

  • Dólar y comercio exterior atrasan

Hace un par de semanas, coincidiendo con los 25 años del atentado en el país contra la AMIA, había estado de visita el secretario de Estado, Mike Pompeo y felicitó al gobierno por haber definido al Hezbollah como una organización terrorista, sobrepasando a la justicia argentina por un Gobierno que sigue entrometiéndose en otros poderes del Estado.

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, consciente de que la coyuntura con USA no da para más que los gestos de apoyo preelectoral, maneja otras prioridades para los tratados: con EFTA, Canadá, Singapur, Corea del Sur y tal vez Japón.

El sueño americano que agita el lobbying en torno de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), ya consagrado de lleno a la campaña de Macri, de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) no se divisa ni en lontananza.

Nadie, ni adentro ni afuera, cree en el precario nivel alcanzado por las variables macroeconómicas por los el atraso cambiario y los congelamientos de tarifas y precios esenciales. Es más la pequeña corrida de hoy (5/8) sumada a la de los días pasados del comienzo de agosto, muestran la precariedad absoluta de la economía nacional.

El Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano da cuenta en su último informe que tipo de cambio real cayó un 7% en junio en comparación con mayo, al mismo tiempo que crecieron un 2,7% los precios del sector servicios.

Si bien estos días la paridad repuntó a $46,68, Víctor Beker, director del CENE, considera que “el retroceso experimentado en junio, sumado a los que se vienen registrando desde abril, determinó que el tipo de cambio real iguale al nivel de diciembre de 2015, cerrando un período que se había iniciado en agosto pasado, en el que se mantuvo por encima de dicho valor”.

De todos modos, el contexto del intercambio comercial no de los más prolíficos para Argentina, ni siquiera en el intercambio con Brasil, ya que en julio obtuvo un ligero saldo de US$ 71 millones a favor de nuestro país, por exportaciones apenas de US$ 907 millones contra importaciones por US$ 836 millones, según los datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil (MDIC).

La performance del comercio exterior argentino en 2018 en relación a la región y al mundo nos coloca entre las economías de más baja incidencia en las transacciones internacionales en relación a su PBI: mientras en el mundo las exportaciones e importaciones de bienes y servicios representaron 57,8% del producto global (fuente WB), en Argentina ese ratio alcanzó apenas 31%. 

El año pasado, nos erigimos en el noveno (9º) país con menor ratio comercio exterior / PBI del mundo, si bien en los recientes años siempre estuvo entre los 10 países con peor ratio comercio exterior total/PBI en el mundo. (entre los 200 países que se miden, en 2017 había sido el cuarto (4º) peor, antes de la devaluación de 2018, y en 2016 había sido el sexto (6º) peor.

Marcelo Elizondo analizó que la presencia argentina entre los 10 peores países en ratio comercio exterior total/PBI en el mundo (en total el Banco Mundial mide 200) viene avanzando: en 2017 había sido el cuarto (4º) peor, antes de la devaluación de 2018, y en 2016 había sido el sexto (6º) peor. Y antes, el tercero (3º) peor en 2015; también el tercero (3º) peor en 2014; mientras fue en 2013 el cuarto (4º) peor; en 2012 el quinto (5º) peor; y en 2011 el noveno (9º) peor. Antes, en 2010, fue el 10º peor en esa lista, y en 2009 había sido el 9no peor.

A decir verdad, en los últimos 70 años siempre ocupó los últimos puestos del ránking, inclusive en años de supuesta apertura (los ´70 o los ´90 del siglo pasado durante los gobiernos neoliberales). Y solo se han logrado relativos mejores ratios después de la devaluación de 2002, pero no por gran alza de comercio comparada con el resto del mundo, sino por caída nominal del PBI medido en dólares.

En materia de exportaciones, en particular Argentina logró en 2018 un escaso ratio exportaciones/PBI (de sólo 14,4%) que es poco mayor que en 2017, 2016 y 2015, aunque es igual al del 2014.

Antes, había tenido su mayor récord en 2002 (28,3%) después de la megadevaluación tras la salida de la convertibilidad (pese a que no crecieron las exportaciones pero ante la gran y anormal caída del PBI nominado en dólares). Y luego, tuvo relativamente buenos ratios por algunos años (hasta 2011 superaba 18%) aunque descendió siempre desde 2001 hasta 2015. El ratio actual exportaciones/PBI no es mucho mayor al de 13% de 1989, que fue el mayor antes de 2002.

En 2018 ocupó el 48vo puesto por sus exportaciones (bienes y servicios) y el 30vo por tu PBI.

En cuanto a importaciones en particular, Argentina se coloca en el lugar 48vo del mundo en compras de bienes y servicios, siendo apenas el 5to mayor de Latinoamérica, después de México (el 13ro del mundo), Brasil (el 23vo del mundo), Venezuela (33vo) y Chile (45vo).

En la relación entre importaciones y PBI, Argentina mostró en 2018 el 7mo menor ratio en el mundo.

¿Esta es la Argentina del mejor equipo de los últimos 50 años? ¡Prefiero otro equipo…!

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado y colaboración de Rubén Chorny

Buenos Aires, 5 de agosto de 2019

 

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