UN DÍA QUE SE VOLVIÓ MORTAL EN UN CENTRO COMERCIAL DE TEXAS

The New York Times

Un día que se volvió mortal en un centro comercial de Texas. Una masacre y un manifiesto de 2300 palabras llenas de odio contra los migrantes hispanos

EL PASO, Texas — Un tirador abrió fuego en un centro comercial en El Paso el sábado y asesinó a veinte personas, de acuerdo con el gobernador Greg Abbott de Texas, e hirió a veintiséis más.

La policía dijo que un sospechoso, un hombre blanco de 21 años de Allen, Texas, estaba en custodia, y que el tirador había usado un rifle estilo AK-47 en una tienda Walmart abarrotada, lo que hizo que los clientes aterrados corrieran para tratar de salvar su vida.  Los funcionarios dijeron que el tirador se había rendido ante la policía.

Varios oficiales identificaron al tirador como Patrick Crusius.

Los disparos el sábado en El Paso comenzaron pocos minutos antes de las once de la mañana, en un distrito comercial popular cerca de Cielo Vista Mall, donde hay muchos restaurantes y tiendas que a menudo están llenos los fines de semana. La tienda Walmart, cerca de Hawkins Boulevard y Gateway Boulevard West (por el centro comercial), estaba llena de gente en ese momento.

Los oficiales evalúan cargos de pena capital

El jefe Greg Allen del Departamento de Policía de El Paso dijo que los oficiales estaban considerando posibles cargos de pena capital para el sospechoso.

El FBI se encuentra revisando la evidencia para determinar si seguirá adelante con los cargos federales, pero Emmerson Buie Jr., el agente especial a cargo, dijo que el FBI no había determinado si el tiroteo era un crimen de odio, otro crimen federal o un acto de terrorismo doméstico. Actualmente, el caso es una investigación estatal de asesinato.

Autoridades estudian un manifiesto vinculado con el ataque

Funcionarios de las fuerzas de seguridad están examinando un manifiesto antiinmigrantes para determinar si fue escrito por el atacante, según un funcionario local que ha sido informado sobre la investigación. Las opiniones extremistas sobre la raza incluidas en el manifiesto podrían hacer que los asesinatos se tomen como un crimen de odio federal o un acto de terrorismo doméstico si las autoridades determinan que está vinculado con el tiroteo.

El manifiesto declara su apoyo al tirador que asesinó a 51 personas en Christchurch, Nueva Zelanda, detalla temores sobre los hispanos que obtienen poder en Estados Unidos y parece referirse a detalles específicos sobre el ataque, incluidas las armas.

“Los hispanos tendrán el control del gobierno local y estatal de mi amada Texas y cambiarán la política para ajustarse mejor a sus necesidades”, decía el manifiesto. Añadía que los políticos de ambos partidos tienen la culpa de que Estados Unidos esté “pudriéndose desde adentro”, pero que la “fuerte población hispana en Texas nos convertirá en un baluarte demócrata”.

Hay veintiséis personas heridas

Los funcionarios dijeron que, como mínimo, veintiséis personas resultaron heridas en el ataque. El domingo, en un breve video, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores de México, habló de nueve personas mexicanas heridas, y dijo que algunos perdieron la vida, aunque no precisó la cantidad. Ebrard identificó el sábado a tres por su nombre: Mario de Alba Montes, de 45 años; Olivia Mariscal Rodríguez, de 44; y Érika de Alba Mariscal, de 10.

Los heridos están siendo tratados en los hospitales locales. Víctor Guerrero, portavoz de Del Sol Medical Center, dijo que el hospital estaba atendiendo a once víctimas: nueve estaban en estado crítico pero estable y dos estaban estables. Las edades de los pacientes iban de los 35 a los 82 años.

El Centro Médico de la Universidad de El Paso recibió a trece pacientes, de acuerdo con Ryan Mielke, portavoz del hospital. Dijo que dos menores de edad, entre ellos uno de 2 años, estaban siendo estabilizados y serían transferidos al Hospital Infantil de El Paso. Mielke dijo que las condiciones de las víctimas iban desde lesiones menores hasta fatales.

Testigos describieron una escena violenta

“Escuchamos disparos y vimos humo”, dijo Víctor Gamboa, de 18 años y quien trabaja en el McDonald’s dentro de la tienda Walmart donde ocurrió el tiroteo. “Vi a un hombre en el suelo lleno de sangre. Parecía estar muerto. Todo sucedió rápidamente”.

Gamboa dijo que él y otros trabajadores de McDonald’s dentro del Walmart refugiaron a los clientes para mantenerlos a salvo y se acurrucaron en el suelo durante quince minutos. Los policías llegaron después y escoltaron al grupo hasta un Sam’s Club al otro lado de la calle.

Manuel Uruchurtu, de 20 años, acababa de pagar en la caja registradora de Walmart a las 10:36 a. m. y estaba caminando al otro lado de las puertas de la tienda cuando escuchó el ruido de los disparos.

Uruchurtu huyó de la tienda con una horda de personas, vio dos cuerpos en el suelo afuera, uno rodeado por un charco de sangre.

“Vi gente que lloraba: niños, viejos, todos despavoridos”, dijo.

“Vi a un bebé, quizá de seis a ocho meses de edad, con sangre en todo el estómago”, dijo Uruchurtu. “No dejaba de llorar. Afortunadamente aún estaba vivo”.

El Paso está en el centro de la crisis migratoria

Durante meses, El Paso ha estado bajo los reflectores de todo el país, pues miles de familias centroamericanas han saturado la ciudad y las zonas circundantes.

Las olas de migrantes y la dificultad que ha tenido el gobierno de Donald Trump para proporcionarles refugio y atención médica han llamado la atención del presidente estadounidense, de los legisladores demócratas y los candidatos presidenciales. El Paso es una ciudad de mayoría hispana, de 682.000 habitantes que desde hace mucho tiempo ha tenido una atmósfera binacional debido a su cercanía y sus vínculos con Ciudad Juárez, su ciudad hermana en México.

Funcionarios expresaron sus condolencias

Trump fue informado sobre el tiroteo y los funcionarios de su gobierno estaban monitoreando la situación.

“Terribles tiroteos en El Paso, Texas”, tuiteó Trump. “Los informes son muy malos, muchos muertos”.

El mandatario prometió el “apoyo total del gobierno federal” a las autoridades locales y estatales y habló del tiroteo con Greg Abbott, el gobernador de Texas, que se dirigía a la escena del ataque el sábado por la tarde, y lo llamó “un acto de violencia atroz y sin sentido” en una declaración.

Beto O’Rourke, el candidato presidencial demócrata que representó a El Paso en el congreso durante años, canceló sus eventos de campaña en Nevada y California para regresar a la ciudad. El sábado, mientras hablaba en un foro de candidatos en Las Vegas antes de ir hacia El Paso, O’Rourke habló con lágrimas en los ojos mientras le decía a la audiencia: “Hay muchos lesionados y sufrimiento en El Paso ahora mismo. El Paso es el lugar más fuerte del mundo. Voy a estar con mi familia y con mi ciudad natal”.

Julián Castro hizo un llamado a favor de una prohibición nacional de las armas de asalto y a favor de la revisión universal de antecedentes, durante una entrevista al aire con CNN. Castro, exalcalde de San Antonio, ridiculizó drásticamente el argumento de que los tiroteos masivos podrían prevenirse si más personas son capaces de llevar armas consigo. “Los tiradores como este están usando armas de guerra que no deben estar en las calles de Estados Unidos”, dijo.

Simon Romero reportó desde El Paso, Manny Fernandez desde Houston y Mariel Padilla desde Nueva York. Contribuyeron con el reporteo Arturo Rubio, Erin Coulehan y John Leo de Frank desde El Paso; Patrick McGee desde Allen; David Montgomery desde Austin; Katie Benner desde Washington; Stephanie Saul, Nicholas Bogel-Burroughs, Patrick Healy, Derrick Bryson Taylor y Jacob Meschke desde Nueva York. Jack Begg contribuyó con la investigación.

Por SIMON ROMERO , MANNY FERNANDEZ y MARIEL PADILLA

4 de agosto de 2019

  • Una masacre y un manifiesto de 2300 palabras llenas de odio contra los migrantes hispanos

Las autoridades estadounidenses están investigando un manifiesto de odio que al parecer está vinculado al atacante que mató a veinte personas el sábado en El Paso, Texas. CreditMark Lambie/The El Paso Times vía Associated Press

Noventa minutos antes de que la primera llamada del 911 alertara a las autoridades de un tiroteo contra una multitud en un Walmart de El Paso, Texas, apareció en internet un manifiesto lleno de odio contra los migrantes.

El texto hablaba de una “invasión hispana de Texas” y detallaba un plan para dividir a Estados Unidos en territorios por raza. Advertía que personas extranjeras estaban tomando el lugar de la gente blanca.

Las autoridades estuvieron analizando meticulosamente la extensa diatriba de 2300 palabras el sábado en un intento por determinar si su autor es el mismo hombre que mató a veinte personas y lesionó a veintiséis más cerca de la frontera con México.

La policía interrogó al presunto asesino, Patrick Crusius, un hombre blanco de 21 años de Allen, Texas (que se encuentra a diez horas en automóvil del Walmart donde ocurrió el tiroteo) y una de las muchas preguntas de los investigadores es qué lo llevó al centro comercial en El Paso.

El manifiesto, que podría estar vinculado con Crusius, describía un ataque inminente y criticaba a los inmigrantes: “Si podemos deshacernos de suficientes, entonces nuestra forma de vida puede ser más sustentable”.

En los últimos meses, desde Nueva Zelanda hasta Pittsburgh y hasta una sinagoga en Poway, California, hombres blancos resentidos han encarado asesinatos en masa para manifestar su odio a inmigrantes, judíos y otras personas a las que ven como una amenaza para la raza blanca.

El manifiesto del sábado, que se titula La verdad incómoda y no incluye el nombre de su autor, está directamente inspirado en el asesinato en masa de musulmanes en dos mezquitas de Nueva Zelanda en marzo, en el que perdieron la vida 51 personas. En ese ataque, el presunto homicida publicó un manifiesto en internet que promovía una teoría supremacista blanca llamada “la gran sustitución” o el gran remplazo. Esta teoría ha sido promovida por un escritor francés llamado Renaud Camus, y argumenta que las élites en Europa han estado trabajando para sustituir a los europeos blancos con inmigrantes del Medio Oriente y el norte de África.

Christchurch se ha convertido en un grito de guerra para extremistas de todo el mundo.

El manifiesto muy posiblemente vinculado con los asesinatos de El Paso inicia con las siguientes palabras: “En general, apoyo al tirador de Christchurch y su manifiesto. Este ataque es una respuesta a la invasión hispana de Texas”.

El atacante que abrió fuego contra una sinagoga en Poway, California, cerca de San Diego, en abril, publicó una diatriba antisemita en 8chan, el mismo foro en línea donde apareció el documento de El Paso. El manifiesto de Poway repetía las palabras del homicida de Christchurch y también se inspiraba en la masacre de la sinagoga de Pittsburgh de octubre pasado. En ese tiroteo, el autor estaba en contra de los inmigrantes, los judíos y otros grupos.

El ataque de El Paso, si el manifiesto está vinculado con el francotirador, acentúa potencialmente la propagación mundial de la ideología supremacista blanca en la era de las redes sociales, en un momento en el que la inmigración en Estados Unidos y en todo el mundo se ha vuelto un asunto político divisorio.

El sábado, poco después de que el francotirador disparara contra la multitud, las cuentas de LinkedIn y Facebook de Crusius fueron cerradas. Después de que su cuenta en LinkedIn se cerró, circuló una página que parecía ser de hace varios años, donde Crusius parecía ser un joven perdido.

Cuando estaba en el bachillerato, Crusius escribió en LinkedIn: “En realidad no estoy motivado a hacer nada más que lo que es necesario para salir adelante. El trabajo en general apesta, pero creo que una carrera en el diseño de programas informáticos estaría bien para mí. Paso unas ocho horas diarias frente a la computadora así que supongo que eso cuenta como experiencia tecnológica”.

La publicación concluía así: “Con toda seguridad, creo que veré lo que las carreras de tecnología me pueden ofrecer; iré a donde el viento me lleve”.

Si se determina que el manifiesto está vinculado con el autor del tiroteo de El Paso, las autoridades federales pueden considerar el ataque del sábado como un crimen de odio o un incidente de terrorismo nacional.

El FBI ha declarado que han muerto más estadounidenses debido a ataques terroristas nacionales que en ataques terroristas internacionales desde el 11 de Septiembre, y que el terrorismo doméstico está cada vez más motivado por la ideología supremacista blanca.

En julio, el director del FBI Christopher Wray declaró ante el Congreso de Estados Unidos que el buró había arrestado aproximadamente a cien personas por terrorismo nacional en los primeros tres trimestres del año, lo que suma casi el mismo número de detenciones internacionales en el mismo periodo. La agencia de investigación prevé que arrestará más personas por este motivo en 2019.

Ninguna agencia estadounidense es responsable de identificar organizaciones de terrorismo a nivel nacional y no hay ningún delito penal asociado con este acto. A los individuos considerados terroristas domésticos se les imputan delitos con base en otras leyes existentes, como crimen de odio o violación de leyes relacionadas con armas de fuego o asociación delictuosa.

Los funcionarios han dicho que los terroristas domésticos siguen radicalizándose en línea, donde pueden alinearse con otros extremistas, encontrar inspiración y los recursos que necesitan para actuar.

Hasta ahora, la investigación de la masacre de El Paso está a cargo del estado de Texas, con asistencia del departamento local de alguaciles, el FBI, la Patrulla Fronteriza y otras agencias. Durante una conferencia de prensa el sábado por la tarde, las autoridades judiciales dijeron que estaban analizando la posibilidad de imputarle al asesino el delito de asesinato capital.

“Sin hablar sobre este ejemplo específico, que todavía está siendo investigado, la narrativa del manifiesto está motivada por el racismo, la intolerancia y la división”, comentó Veronica Escobar, congresista que representa a El Paso. “Históricamente, El Paso ha sido una comunidad muy segura. Durante décadas estuvimos seguros. Continuaremos estándolo”. Y agregó: “Esta es una persona que vino de afuera de nuestra comunidad para dañarnos”.

El sábado, los asesinatos en masa estuvieron relacionados nuevamente con raza e inmigración, dos asuntos polarizantes.

Las palabras del manifiesto —que hacía referencia a la teoría de “la gran sustitución”— repitieron la consigna que se escuchó durante un mitin de supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia en 2017: “Los judíos no ocuparán nuestro lugar”.

El autor del manifiesto también sugirió que los demócratas en Estados Unidos tienen una estrategia para lograr una mayoría permanente para dar cabida a la creciente población hispana, una idea que ha ido ganando terreno en los programas de radio de derecha desde hace años.

El manifiesto decía que el homicida planeaba usar un rifle AK 47, el mismo que se ha utilizado en varios tiroteos contra multitudes. El documento de cuatro páginas mencionaba que los políticos de ambos partidos tenían la culpa de la “podredumbre de adentro hacia afuera” en Estados Unidos y que “la enorme población hispana en Texas nos volverá un bastión demócrata”.

El manifiesto también despotricaba en contra de la automatización y estaba a favor de un argumento que se escucha con regularidad en los círculos antiinmigrantes: que los inmigrantes les están quitando los empleos a los “nativos”.

“Mis opiniones sobre automatización, inmigración y demás anteceden a Trump y su campaña para presidente”, afirmaba el documento.

 

Por Tim Arango, Nicholas Bogel-Burroughs y Katie Benner

4 de agosto de 2019

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