CAMBIO CLIMÁTICO: TENEMOS POCO TIEMPO

Son numerosas las advertencias científicas que alertan sobre los riesgos que implica el aumento de las emisiones y en la temperatura.

Para impulsar el Acuerdo de París (2015) sobre el Cambio Climático, la ONU ha organizado el 23 de septiembre la Cumbre Climática. Dos meses después casi 200 naciones también convocadas por la ONU se reunirán en Chile en la cumbre ambiental COP-25. O sea que ya pasaron 24 reuniones desde la COP-1 (1995) sin resultados ya que las emisiones desde entonces aumentaron 55 %.

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Son numerosas las advertencias científicas que alertan sobre los riesgos que implica el aumento en las emisiones y en la temperatura. Estos riesgos se traducen en crecientes desastres ambientales como incendios, sequías, tormentas e inundaciones.

La temperatura en julio fue la más alta desde que se llevan registros. Las emisiones acumuladas de gases son 48 % mayores a las vigentes al inicio de la Revolución Industrial; en los últimos 11 años emitimos la misma cantidad de gases que en los 217 anteriores. Si no se implementan políticas a escala internacional con exigibles compromisos de abatir las emisiones seguiremos acumulando gases, aumentando la temperatura y acelerando los daños ambientales.

Los estudios científicos nos alertan expresando que es necesario la reducción de las emisiones para cuidar nuestra Casa Común, pero el sendero a recorrer no será fácil si tenemos en cuenta las disparidades en las emisiones por habitantes. Por ejemplo, un norteamericano contamina 150 veces más que un etíope, un canadiense 16 veces más que un guatemalteco y un australiano 32 veces más que un congolés.

Apenas seis países (China, USA, India, Rusia, Japón y Alemania) originan casi el 70% de las emisiones anuales. El cambio climático impulsado por el consumo de combustibles y la deforestación es la gran amenaza global en este siglo.

La Agencia Internacional de Energía alerta informando que la transición hacia una nueva realidad energética no tiene el ritmo requerido para abatir las emisiones, que aumentaron 1,7 % en el 2018. Es cierto que comenzaron a implementarse eficaces iniciativas tecnológicas, pero aún no tienen el ritmo requerido para reducir las emisiones.

El cambio climático es global; es decir, su impacto negativo cruza las fronteras entre las naciones, por esto la solución podrá ser únicamente alcanzada con un acuerdo global. En el actual ordenamiento jurídico internacional no existe posibilidad de exigir a ningún país que implemente políticas para reducir las emisiones. Sin la posibilidad de hacer cumplir los acuerdos internacionales será improbable evitar que las emisiones sigan creciendo como hasta ahora, impulsando el aumento de la temperatura que se registra desde hace ya varias décadas. Enfrentamos un problema global que exige una solución global, ya que no se solucionara por el mero agotamiento de las reservas de fósiles.

Nunca hubo en el planeta tanto petróleo y gas como hoy. Las reservas petroleras en 1980 apenas cubrían 30 años de consumo, mientras que hoy cubren 50 años. Las reservas de gas cubren 51 años y las de carbón 130.

Viene aumentando la cantidad de países que aplican tributos a los combustibles fósiles contaminantes. Ya son más de 40 las naciones que han adoptado alguna forma de impuestos a las emisiones que, conjuntamente con regulaciones que comenzaron a aplicarse ya cubren más del 20 % de las emisiones globales. Ambas medidas han podido morigerar el aumento de las emisiones,;por esto es conveniente prestar atención a estas experiencias apuntando a su aplicación generalizada.

Recientemente se han hecho propuestas para reducir las emisiones, como la declaración de los “economistas sobre los dividendos del carbono”. Esta declaración fue firmada por 3333 economistas norteamericanos, incluyendo a cuatro ex-Presidentes de la Reserva Federal, 27 ganadores de Premios Nobel, y dos ex­ Secretarios del Tesoro. Esta propuesta se centra en la implantación de un impuesto al CO2, pero para evitar un aumento de la presión tributaria, se propone también un dividendo periódico que se devuelve igualitariamente a los habitantes, con liquidaciones trimestrales. La propuesta apunta a universalizar este tributo ambiental.

Estados Unidos, que es el segundo contaminador global, no solo no piensa cumplir los compromisos del Acuerdo de París (2015), sino que viene eliminando regulaciones que tenían como propósito abatir las emisiones. Las noticias de Brasil no son alentadoras, ya que con la actual administración se ha incrementado la deforestación en la extensa área amazónica, Hay algo en común entre Trump y Bolsonaro, ambos no prestan atención e incluso niegan la existencia de impactos negativos del cambio climático.

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El problema será cada vez más difícil de solucionar a medida que pase el tiempo, por la mayor acumulación de los gases. Esto implicaría que nuestros hijos serian quienes deberán afrontar esta herencia negativa.

Es alentador reconocer que es posible “más crecimiento con menos emisiones”, ya que el talento humano está tecnológicamente en condiciones de asegurar un futuro crecimiento económico con menos emisiones, teniendo en cuenta los avances de nuevas energías “limpias” y la conservación y eficiencia en el consumo de energía. Esperemos que estas nuevas reuniones de la ONU sirvan para eso, ya que tenemos poco tiempo.

Alieto Aldo Guadagni. Academia Argentina de Ciencias del Ambiente

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