ECONOMIA PASO A PASO

El S&P Merval subió 2,4% y el riesgo país aumentó 1,1%; el dólar mayorista subió 18 centavos hasta $57,82, con intervención del BCRA. El BCRA apuntaló la oferta para moderar el alza del dólar oficial. El “Plan Alberto”, bajo la lupa

La divisa cerró a $60,22 en el promedio de bancos. La brecha entre el dólar formal y las paridades bursátiles se acercó al 16%

Los mercados operaron con tendencia dispar el miércoles, mientras que el riesgo país subió 1,1% hasta los 2.182 puntos, ante las dudas de los inversores de cara a las elecciones.

Los temores se reflejaron en una persistente dolarización de carteras, lo que obligó días anteriores al BCRA a implementar nuevas medidas para evitar una mayor depreciación del peso (que hoy fue de 0,3%).

El S&P Merval subió 2,4% a 30.792 puntos, encabezado por las mejoras anotadas en acciones energéticas, tras acumular un alza de 18,12% en septiembre. Todas las acciones operaron con ganancias, excepto Pampa Energía, que cayó a nivel local 93,5% tras la compra de acciones por parte del magnate inglés Joe Lewis.

En Wall Street, los ADR’s terminaron prácticamente todos en verde con subas de hasta 3,5% lideradas por Macro, Galicia (2,9%), Pampa Energía y Telecom (2,5%). Y algunas caídas puntuales de Irsa (4%), Tenaris (2,7%),  Mercadolibre (1,2%) y Ternium (1,1%).

Por su parte, los bonos en dólares se mostraron mixtos con incrementos de incluso 3% (el Bonar 2024 subió 1,3%).

Afuera, se trata de un día negativo para las Bolsas de Wall Street, con bajas de 1,8% en el Dow Jones; 1,7% en el Nasdaq de las tecnológicas, y 1,8% en el S&P 500 de las principales firmas de Estados Unidos.

El dólar mayorista subió 18 centavos hasta $57,82, con intervención del BCRA

La divisa aumentó por quinta rueda consecutiva, luego de subir 27 centavos ayer, pese a la fuerte intervención oficial en futuros y contado. Durante la rueda de hoy, el dólar mayorista llegó a tocar los $57,97, pero recortó parte de la suba por ventas del BCRA. Finalmente, cerró a $57,62 para la compra y $57,82 para la venta, 18 centavos sobre el final del martes.

El dólar minorista, que ayer tuvo una suba de 50 centavos, se mantuvo a $59,50 en el BNA.

Mientras tanto, la tasa de Leliq continuó en descenso: en la primera licitación se adjudicaron $96.395 millones a una tasa máxima de 77%, mínima de 76,89% y la promedio 76,99%. En la segunda, por $150.287 millones, la tasa máxima fue 77%, la mínima 76,72% y la promedio 76,98%.

De ese modo, la promedio total del día tuvo un recorte de 73 puntos básicos y se ubicó en 76,98%, con $246.682 millones adjudicados.

Esta mañana la CNV determinó que los agentes de liquidación y compensación (ALyC) del mercado de capitales serán los encargados de fiscalizar la reciente medida del BCRA de inmovilizar por cinco días hábiles las operaciones de compra y venta de dólares a través de títulos públicos, y que tiene el objetivo de frenar la salida de capitales del país.

Esta medida surgida de la comunicación A-6799, repercutió ayer y hoy en el mercado de títulos y de cambios, en los denominados dolar Bolsa y del Contado con liqui, que surge de la compra de títulos y posterior venta en el extranjero. Esta última operatoria se hizo ahora más dificultosa, lo que provocó un salto en su precio, y por lo tanto en la brecha contra el dólar minorista.

Así el dólar “contado con liqui” – que surge de compra de bonos o acciones, y su posterior venta en el exterior para hacerse de dólares afuera de Argentina, se ubicó a $66,27. En tanto, el dólar MEP o Bolsa cerró a $62,70.

El BCRA apuntaló la oferta para moderar el alza del dólar oficial

La divisa cerró a $60,22 en el promedio de bancos. La brecha entre el dólar formal y las paridades bursátiles se acercó al 16%

El comienzo de octubre marca un tono con clara presión desde la demanda para el dólar en el circuito formal, equilibrada por las ventas de la banca oficial y también por ingresos de divisas más fluidos por liquidación de exportaciones del agro.

La intención del Banco Central de mantener amarrado el tipo de cambio a tres semanas de las elecciones presidenciales , en torno a los 60 pesos al público, quedó expuesta además por las rigurosas reglamentaciones sobre las operaciones con bonos y acciones para hacerse de divisas a través del mercado bursátil.

En el promedio de bancos del microcentro porteño se ofreció el billete a $60,22, con modesta suba de 12 centavos. En las sucursales del Banco Nación se vendió a $59,50 al público, sin variantes.

En el mercado mayorista ascendió unos 18 centavos, a 57,82 pesos. En 2019 el tipo de cambio trepa un 53,4 por ciento.

Portfolio Personal Inversiones advirtió en las últimas ruedas una “fuerte participación del Banco Central desde temprano”, con “ventas en el contado y a futuro para contener el precio del dólar, que mantiene una tendencia alcista frente a la persistente demanda por cobertura”.

La autoridad monetaria acumula ventas de contado por más de USD 3.000 millones en las ocho semanas posteriores a las PASO.

“Las ventas oficiales en el segmento de contado y en los plazos más próximos en el ROFEX volvieron a direccionar la cotización, estableciendo la suba permitida para hoy”, sintetizó Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.

El monto negociado en el segmento de contado (spot) sumó USD 426,6 millones, mientras que en futuros se transaron USD 412,5 millones en el ROFEX. Los contratos para fin de mes terminaron a $61,10, mientras que para diciembre de 2019 concluyeron a 68,80 pesos.

 A partir de las PASO la caída reservas acumula casi 18.000 millones de dólares

Las cotizaciones bursátiles registraban comportamiento mixto, en una rueda caracterizada por el ascenso de los precios en pesos y en dólares de las acciones argentinas, a pesar de la jornada negativa para las bolsas internacionales.

Poco después de las 15, al cierre del mercado de cambios, el “contado con liquidación” ganaba 0,7%, a 66,89 pesos, con lo que ampliaba la brecha con el dólar mayorista a 15,7 por ciento. Por la mañana, el “liqui” llegó a subir 2,4%, hasta los 68 pesos, con una brecha de 17 por ciento.

En el reducido mercado paralelo, el dólar “blue” se pactó a 60,75 pesos.

Desde Research for Traders coincidieron en que los precios en el mercado interbancario sostuvieron una moderada tendencia alcista “en medio de ventas oficiales en el spot y la presencia del BCRA en el mercado de futuros en el plazo más corto, destinadas a estimular el desarme de posiciones y el ingreso desde el exterior”.

El Banco Central dispuso esta semana que las operaciones de compra y venta de dólares a través de títulos públicos deberán estar inmovilizadas durante cinco días, en un nuevo intento para desalentar este mecanismo que permite legalmente hacerse de divisas.

De esta manera, la entidad que preside Guido Sandleris siguió ajustando el nuevo “cepo”, para evitar la salida de dólares del país, que afectan el volumen de reservas al punto que sólo en septiembre cayeron casi 5.400 millones de dólares.

 El BCRA tiene la intención de mantener amarrado el tipo de cambio cerca de los $60, a tres semanas de las elecciones

El resultado electoral, que posicionó al candidato Alberto Fernández, del Frente de Todos, como el aspirante con mayores posibilidades de ganar las presidenciales y minó las chances del oficialismo, fue un factor que desestabilizó las cuentas del BCRA, con una pérdida de reservas internacionales del orden de los USD 17.969 millones desde el 12 de agosto pasado, un 27,1%, para quedar este miércoles en USD 48.340 millones y regresar a un mínimo desde el 29 de octubre pasado.

En poco más de nueve meses de 2019 la caída de reservas alcanza los USD 17.456 millones (-26,5%), desde los USD 65.796 millones en que cerraron el año pasado.

Asimismo, los depósitos en dólares del sector privado en efectivo cayeron USD 32 millones el lunes 30 (último dato disponible). El saldo en las cuentas privadas a la vista acusó a partir de las PASO un descenso de 34,3% u USD 11.135 millones, para sumar USD 21.364 millones, el monto más bajo desde diciembre de 2016.

Por otra parte, el Banco Central consiguió consolidar una tendencia de reducción de la tasa de referencia de las Letras de Liquidez (Leliq), que encadenó este miércoles 14 ruedas consecutivas. La tasa de política monetaria quedó en 76,986% anual.

Para garantizar el carácter contractivo de la política monetaria, el Comité de Política Monetaria (COPOM) del BCRA dispuso para octubre un piso del 68% para esta tasa de referencia, desde el 78% en septiembre, de manera consistente con las proyecciones a una desaceleración en la inflación, “en un contexto de menor precisión en las proyecciones de demanda de dinero y, por ende, de las condiciones de liquidez resultantes de las nuevas metas de Base Monetaria”, según definió el Central.

·        El “Plan Alberto”, bajo la lupa

 

El “Plan Alberto” empieza a rodar de la mano de Matías Kulfas. Si él será el ministro de Economía de un eventual Gobierno de Alberto Fernández se verá más adelante. Por el momento, oficia como su vocero, virtualmente. Es su embajador y quien difunde su mensaje, como el lunes pasado en el Malba. Todo lo escuchan (más que a los funcionarios actuales, a veces) y van viendo para dónde puede llegar a ir la cosa desde el 10 de diciembre.

Un frente candente es el que componen las cuentas públicas y la inflación. Hoy, recesión y medidas expansivas pos-PASO mediante, se está deteriorando y la inflación está escalando peligrosamente.

Según informó ayer Luciano Cohan (Seido), el rojo primario terminará 2019 en 0,8% del PIB. “La consolidación fiscal es como un avión. Si se frena se cae y puede llegar, sin medidas en el medio, a ser de 2% en 2020”, graficó. La caída de la actividad, la suba del costo de los subsidios, la licuación de las retenciones, indexación de la seguridad social y la devolución de coparticipación, entre otras variables, determinará el número final. “Argentina tiene, en 2020, entre pesos y dólares, necesidades financieras brutas por unos US$ 50.000 millones y muy bajas posibilidades de conseguir roleo voluntario de los vencimientos”, agregó Cohan.

El Economista pidió más opiniones. “La cruel restricción presupuestaria nos dice que si el sector público quiere hacer un gasto, de la índole que sea, debe pagar por ello. Lo puede hacer con la recaudación de impuestos generales, contrayendo deuda, pidiéndole al BCRA que emita los pesos que necesita, o una combinación de los 3. No hay otra alternativa”, dice Bárbara Guerezta desde Arriazu-Macroanalistas. ¿Más presión impositiva? Puede ser.

¿Más deuda? Muy difícil, si no imposible. ¿Por qué no recurrir, entonces, a la opción que solo implica poner “print”?

Guerezta advierte: “Recurrir a la emisión en este contexto sólo es posible de la mano de un endurecimiento del cepo. Y si se lo combina con controles de precios para evitar que suba la inflación, en algún momento volverá el desabastecimiento, que no se registra en las estadísticas. A lo anterior se le deberá sumar que si se amplía la brecha entre el/los tipo/s de cambio oficiales y los paralelos, los precios pueden subir de todas maneras, porque el tipo de cambio alternativo comienza a percibirse como un indicador que preanuncia una devaluación futura”.

“Es cierto que la monetización de la economía está en niveles bajísimos en relación al PIB, y que un país ‘normal’ tendría espacio para aumentarla sin generar inflación. Pero acá estamos viviendo una crisis de confianza, y no debemos caer en el error de apagar el fuego con nafta. Se debe trabajar en recuperar la confianza”, agrega. “No se puede bajar la inflación de manera sostenible con un conjunto de parches desconexos. ¿Es posible bajar la inflación si firmamos un gran acuerdo de precios y salarios, y endurecemos el cepo? Sí, por un rato sí. Y hasta podemos generar una pequeña reactivación económica. Pero si no nos ponemos serios con el control del déficit fiscal, ese verano durará poco, y podremos terminar en una crisis inflacionaria como la de los ‘70, fines de los ‘80 y principios de los ‘90”, concluye, con varios signos de exclamación.

Matías Rajnerman (Ecolatina) también aporta su visión. “En el último tiempo, y más en un contexto de demanda en rojo, la inflación es el resultado de subas en los costos (dólar y tarifas) principalmente”, dice ante El Economista. A diferencias de los últimos años del kirchnerismo, agrega, “una monetización acotada de un déficit primario acotado no tendría tanto efecto sobre los precios”. Algo así parece haber sugerido Kulfas el lunes cuando dijo que era una herramienta para utilizar, aunque con “prudencia y moderación”.

No obstante, retoma Rajnerman, en 2020 vencen alrededor de US$ 20.000 millones de deuda entre capital e intereses con el sector privado: casi 5% del PIB. “Dado que el deudor es el sector público y que las divisas surgirán del superávit comercial, el BCRA deberá comprarlas, emitiendo pesos en esa operación. Si bien es probable que la autoridad monetaria esterilice una parte luego, lo cierto es que no habrá más espacio para emitir pesos con ese número tan grande de vencimientos en moneda extranjera”, dice.

Agrega: “En ese escenario, un dólar quieto sería bastante nocivo para las exportaciones, no sólo por razones de nivel sino además porque volvería a sumar incertidumbre sobre su curso futuro, impidiendo que las ventas externas, determinantes para conseguir los dólares necesarios para repagar la deuda, se incrementen. Por lo tanto, un tipo de cambio que se rezague frente a los precios no parece ser el escenario más probable”.

Además, dice: “Si a eso le sumamos el desarme del congelamiento de tarifas de servicios públicos y combustibles que heredará el próximo Presidente (aumentar significativamente los subsidios para extender el programa no es posible en esta situación tan delicada), bajar la inflación a 2% mensual en cualquier momento del año próximo luce prácticamente imposible”.

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