REGRESO A LA PATRIA

30 de septiembre de 1989

Llegan a Buenos Aires los restos del Brigadier Gral. Juan Manuel De Rosas, después de 137 años de exilio…

Don Juan Manuel que había peleado en las invasiones inglesas con tan solo 13 años, que aparecido en 1820 con sus colorados a imponer el orden en una Buenos Aires fuera de control, que agarro el gobierno en una etapa critica, luego de la muerte de Dorrego. La patria acéfala y en banca rota, la patria recién nacida, necesito de Rosas y el Restaurador acudió al llamado. Ordeno las cuentas, organizo al país y en el pacto federal de 1831 fue nombrado encargado de las relaciones internacionales de la confederación Argentina, cargo que efectuó con el mas alto patriotismo y le valió la amistad y el profundo respeto del libertador de América Gral. Don José De San Martín.

Hombre de extremada firmeza, que tuvo conflictos armados de todo tipo, contra los unitarios y los unitarios aliados a los poderes extranjeros, por eso decreto el uso de una divisa de color rojo que marcaba la unión que tanto pedía y hacia falta para enfrentar a los invasores. Hubo muertes pero de los dos lados(la guerra entre unitarios y federales era a muerte).Era muy difícil con este panorama de guerras civiles y desunión mantener la independencia que se había conseguido pocos años atrás, y al ver la desunión entre propios paisanos, las dos potencias mas grandes de aquella época quisieron sacar ventajas, como dice el Martín Fierro “Los hermanos sean unidos, esta es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”, pero hubo una excepción a esta ley, y se llamo Juan Manuel De Rosas.  Se enfrento sin titubear a las potencias extranjeras mas grandes de aquella época y no les cedió ni un tranco de pollo (Inglaterra y Francia) e hizo saludar terminados los conflictos, triunfante la Confederación Argentina, el pabellón nacional con 21 cañonazos, su fama se extendida por todo el globo como el “Gran Americano”.

El Gral. San Martín que fue testigo de todos estos acontecimientos, honro al Restaurador con su gloriosa espada, esta es la ultima carta que el gran capitán le escribe a Rosas:

“Boulogne-Sur-Mer, 6 de mayo de 1850.

Exmo. Sr. Gobernador y Capitán General Don Juan Manuel de Rosas.

Mi respetado General y amigo:

No es mi ánimo quitar a Ud. con una larga carta, el precioso tiempo que emplea en beneficio de nuestra patria.

El objeto de esta es tributar a Ud. mis más sinceros agradecimientos al ver la constancia con que se empeña en honrar la memoria, de este su viejo amigo; como lo acaba de verificar en su importante mensaje del 27 de Diciembre pasado; mensaje que por segunda vez me he hecho leer, y que como argentino me llena de un verdadero orgullo, al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria; y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles, en que pocos Estados se habrán hallado.

Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente, como igualmente a toda la Confederación Argentina.

Que goce Ud. de salud completa, y que al terminar su vida pública, sea colmado del justo reconocimiento de todo Argentino, son los votos que hace y hará siempre en favor de Ud. este su apasionado Amigo y compatriota Q. B. S. M.

José de San Martín”.

El deseo del Libertador es que Rosas sea colmado de Gloria por todos los argentinos, pero no pudo ser. Al que el libertador honro con su espada por sostener la independencia y el honor de la patria contra los extranjeros que trataron de humillarla, después de Caseros, a Don Juan Manuel le hicieron un juicio y lo acusaron de tantas cosas y entre la mas irónicas la de traidor a la patria (?)…

Don Juan Manuel en su desesperación había pedido asilo en Inglaterra para irse con su hija luego de Caseros, y los ingleses ni lerdos ni perezosos obvio que se lo concedieron, que mejor tener a un enemigo de la talla del restaurador en su propio país, y a las pruebas me remito, luego de Caseros los ingleses con sus aliados apátridas hicieron lo que quisieron sin necesidad de tirar una bala, si acá ya gobernaban los que habían traicionado a la patria en nombre de la civilización.

Al partir para Inglaterra no llevo mucho dinero sino cuatro baúles con documentos para salvar su buen nombre y honor. Soporto estoicamente el exilio, muy pobre, pero nunca amargado como dice José María Rosa, con la satisfacción del deber cumplido y la gloria del libertador que lo acompañaba. Moría un 14 de marzo de 1877 en Southampton, en un funeral que asistieron algunos amigos y familiares.

En Buenos Aires intentaron hacerle alguna misa en su nombre, pero fueron prohibidas, en cambio ese mismo día se celebraron misas en nombre de los muertos de la “tiranía de Rosas”…

Y así termino sus días Don Juan Manuel, esperando que la Patria reconozca sus servicios y se cumpla la voluntad del libertador, sea colmado de gloria.

 

Por Prof. Fernando Javier Liébanez

Misiones, 30 de setiembre de 2019

 

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