AY DONALD… – SÁBADO 5/10 – BIDEN ACUSA A TRUMP DE “SECUESTRAR” LA ELECCIÓN

Bullying diplomático: Trump pidió ayuda a Australia para desestimar la investigación de Mueller. Después de Bolton: Corea del Norte y USA retoman las conversaciones nucleares.

Mientras desde The Wall Street Journal aseguran que el Secretario de Estado, Mike Pompeo estuvo involucrado en la escandalosa llamada entre el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, y el norteamericano, Donald Trump, desde The New York Times aseguran que la estrategia de presión diplomática por parte del republicano no fue solo sobre Ucrania, sino que también existió una conversación telefónica con el Primer Ministro australiano, Scott Morrison, a quien Trump le pidió que trabaje codo a codo con el fiscal general y su mano derecha, William Barr, para desestimar la investigación de la injerencia rusa en las elecciones de 2016. Después de las cumbres fracasadas y del retiro del ex Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, quien por cierto era uno de los mayores detractores del mandatario supremo de Corea del Norte, Kim Hong Un, parece haber lugar para un nuevo encuentro entre el líder asiático y el presidente norteamericano, Kim Jong Un. Así lo confirmaron este martes 01/10 desde el gobierno norcoreano cuando aseguraron que el próximo sábado 05/10 se reanudarían las conversaciones entre representantes diplomáticos de ambos países. Joe Biden acusó a Donald Trump de intentar “secuestrar” la elección, por la conversación telefónica con el presidente ucraniano en la que pidió que se investigue al exvicepresidente y su hijo. La denuncia sobre esa charla le valió a Trump una investigación de impeachment. Sin embargo, los demócratas enfrentan decisiones difíciles y es improbable que puedan destituir al presidente antes de que comience el año electoral. Con ambos procesos sucediendo en simultáneo, corren el riesgo de que les salga el tiro por la culata. “Las elecciones dan a millones y millones de americanos una voz en elegir al presidente. Este proceso da a 100 senadores en su mayoría millonarios una voz en elegir al presidente”, escribió David Brooks. “El pueblo concluirá que los demócratas están avanzando con el impeachment en un año electoral porque no confían en que el proceso electoral dará el resultado correcto.” Así, el impeachment podría terminar reforzando el mensaje trumpista: las élites liberales de Washington están en contra del pueblo, a quien yo represento.

Al parecer el presidente Donald Trump no se quedó satisfecho con haber intervenido en las elecciones de 2016, de haberse aliado con Rusia para hacerlo, e intentar repetir la jugada de cara a las elecciones de 2020 tras pedirle al mandatario ucraniano, Volodymyr Zelenski, que investigara los casos de corrupción del hijo de su mayor contrincante demócrata, Joe Biden. Es así que este lunes 30/09, The New York Times aseguró que según funcionarios anónimos, el mandatario presionó al Primer Ministro australiano, Scott Morrison, para que trabaje en conjunto con el fiscal William Barr y desacreditar la investigación que en su momento llevaba adelante Robert Mueller con respecto a la intervención de Rusia en las elecciones 2016.

Los denunciantes anti Trump, o “whistleblowers”, como les gusta llamarlos a los medios norteamericanos, siguen apareciendo, ya que los grandes medios de Estados Unidos hablan de fuentes anónimas que provienen de la propia Casa Blanca y que deciden no cubrir los actos ilegales que lleva adelante la administración de Donald Trump. Aunque esto no es lo único que nos revelan los últimos casos que tienen a Trump como artesano de la corrupción, sino que tambien nos muestran, como por un lado el presidente depende 100% del fiscal general William Barr, que el mismo es un gran aliado, y por otro lado que utliza la grandeza diplomática que significa ser Estados Unidos para presionar en el extranjero.

Países como Ucrania o Australia, que no necesariamente se consideran potencias mundiales, como lo puede ser China, Rusia o algún país europeo, son los elegidos por la Casa Blanca republicana para hacer los trabajos sucios. Hace una semana atrás se dio a conocer la historia con Ucrania que explicamos anteriormente, y este lunes Australia entra en el escenario caótico de la política norteamericana actual. En conclusión, Trump utiliza las relaciones diplomáticas y el ser el país más poderoso del mundo, como amenaza e instrumento de presión para obtener beneficios personales, como ser reelecto.

Según relata The New York Times, la llamada con el mandatario australiano fue restringida a solo un pequeño grupo del círculo rojo de Trump, al igual que había ocurrido con la del presidente ucraniano. Antes de seguir aclaremos que esto no es una práctica común en los gobiernos. De acuerdo a las fuentes del diario, Trump “solicitó la ayuda de Australia en la revisión del Departamento de Justicia de la investigación de Rusia”. Aunque esto no fue todo ya que según las fuentes, fue el mismo fiscal general él que propuso que el presidente se comunique con el Australiano.

Tengamos en cuenta que el fiscal William Barr, fue quien se puso al hombro la revisión de la investigación sobre si las autoridades policiales o de inteligencia actuaron de manera inapropiada en su decisión durante el apogeo de la campaña presidencial de 2016. Claro que la investigación formal la llevo adelante Robert Mueller, que si bien no declaró culpable a Trump, tampoco lo exoneró dejándolo libre de culpa y cargo, ya que cuando el mismo decidió concluir la investigación y retirarse dio a entender que ahora era el turno de los demócratas: en otras palabras, del Congreso.

Aunque también hay que recordar que Asutralia está en el ojo de la tormenta desde el principio de la investigación porque fueron las autoridades oceáicas las que supuestamente llevaron a que se abra una investigación sobre si las personas asociadas con la campaña de Trump estaban coordinando con el gobierno ruso en sus actividades de interferencia. Esto mismo está reflejado en el informe final de Mueller, que si bien no habla de Australia directamente, si se refiere a “un país extranjero” que no es Rusia. Entonces, al fin y al cabo Trump le pidió a los australianos que se investiguen a ellos mismos.

Por otro lado, hay más. Al mismo tiempo que The Times anunciaba esta nueva información, The Washington Post aseguraba que, según fuentes familiarizadas con el tema, el fiscal general Barr, se habría reunido con distintos miembros de la Inteligencia extrajera para que ayuden a investigar al propio Departamento de Justicia para que esto de alguna forma desestime la investigación de la injerencia rusa en las elecciones 2016.

·        SÁBADO 5/10 – Después de Bolton: Corea del Norte y USA retoman las conversaciones nucleares

Después de las cumbres fracasadas y del retiro del ex Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, quien por cierto era uno de los mayores detractores del mandatario supremo de Corea del Norte, Kim Hong Un, parece haber lugar para un nuevo encuentro entre el líder asiático y el presidente norteamericano, Kim Jong Un. Así lo confirmaron este martes 01/10 desde el gobierno norcoreano cuando aseguraron que el próximo sábado 05/10 se reanudarían las conversaciones entre representantes diplomáticos de ambos países.

 

Apenas el pasado lunes 30/09, el ex Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, quien fue removido de su cargo en la Casa Blanca por el presiente Trump a principios de septiembre, habló por primera vez luego de su salida y opinó nada más y nada menos que sobre la política y el enfoque de Trump y su gabinete con respecto a Corea del Norte. Por su puesto lo criticó. Tan solo un día después de esos comentarios, es decir este martes 01/10, el gobierno norcoreano anunció la reanudación de las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte de cara a una reunión entre representantes diplomáticos el próximo sábado.

“Ambos países acordaron mantener una discusión a nivel de trabajo el 5 de octubre, luego de un contacto preliminar el 4”, explicó Choe Son Hui, el vicepministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte al dar a conocer la reactivación de las relaciones entre ambos países que habían sido canceladas y puestas en pausa luego del último encuentro fallido entre Kim y Trump en febrero de este año. Si bien todavía no hay un lugar confirmado, si todo sale como planeado, la semana que viene habrá nuevas noticias en cuanto a las relaciones bilaterales entre Kim Jong Un y Donald Trump.

Aunque este anuncio no es tan sorpresivo, ya que muchos esperaban las noticias, teniendo en cuenta que durante los últimos meses las relaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos fueron un poco extrañas y más cercanas de lo normal, ya que a principios de agosto, el norcoreano comenzó con pruebas de misiles balísticos constantes, las cuales al presidente Trump no le molestaron y hasta aplaudió diciendo que los ataques estaban dentro del acuerdo que tenían. Y hasta llamo a Kim “amigo”. Esto claro se intensificó luego de la salida de John Bolton, a quien Kim no quería ver ni en fotos.

Recordemos que el pasado 11/09, uno de los principales encargados de la política exterior de Estados Unidos, Bolton, fue removido tras un fracaso en las conversaciones con los talibanes de Afganistán, teniendo en cuenta que Bolton no estaba de acuerdo con esta política que estaba tomando el presidente. Así tampoco estaba de acuerdo con su accionar con Venezuela o Irán, ya que sugería más sanciones y prácticamente era partidario de comenzar otra guerra. Lo mismo ocurría con Corea del Norte, donde Bolton proponía una completa desnuclearización de la península, una postura que por ósmosis había sido adoptada también por Trump.

Aunque el pasado 18/09, Trump había hablado de un “nuevo método” de negociaciones, una nueva forma de enfocar las relaciones bilaterales, que al parecer se verán reflejadas en las conversaciones del próximo sábado. Por su parte Bolton, ya fuera del poder, continúa estando en desacuerdo.

“La decisión estratégica por la que Kim Jong-un está operando es que hará todo lo posible para mantener una capacidad de entrega de armas nucleares y desarrollarla y mejorarla aún más”, dijo el ex funcionario durante una aparición en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Luego explicó que Corea del Norte significaba una amenaza para el mundo y que “nunca renunciará a las armas nucleares voluntariamente”, como al parecer pretende lograr Trump.

El ex asesor también propuso el “modelo Libia”, a quienes en 2004 dejaron completamente de lado las armas nucleares, pero luego Estados Unidos ingresó al territorio y terminó con la vida del dictador, Muamar Gadhafi, algo con lo que desde Corea del Norte relacionan a la desnuclearización y cuya comparación molesto a Kim y a su equipo.

Aunque Bolton no fue el único crítico, ya que desde el país asiático lo llamaron: “traficante de guerra” y “producto humano defectuoso”, además de tildarlo como quien estaba frente a la imposición de la supremacía de Estados Unidos en el mundo. Pero el claro no era el único, ya que por lo menos eso tiene en común con Donald Trump.

Volviendo a las reuniones del próximo sábado, desde Corea del Norte aseguran que las conversaciones solo serán exitosas si y solo si, Estados Unidos toma otra posición un tanto más moderada en comparación a la que tuvo en las últimas reuniones en Hanoi (ciudad capital de Vietnam). Aunque claro estos dichos fueron siempre ciudadano no herir los sentimientos ni el ego del mandatario Trump, es por eso que culparon a su gabinete de las decisiones erradas que llevaba adelante.

“El año que viene, Estados Unidos tendrá su elección presidencial y Corea del Sur tendrá una elección legislativa. La estrategia de Kim podría ser tener su tercera reunión con el presidente Trump antes del próximo año para obtener el mejor resultado antes de la carrera electoral ”, explicó a The Washington Post, Yang Moo-jin, el profesor de la Universidad de Estudios de Corea del Norte en Seúl. Claro que para Trump, el llegar a un acuerdo con Kim, podría ser un gran avance en su campaña política, aunque ahora, luego del escándalo de las llamadas telefónicas e injerencia electoral, podría ser desestimado.

“Una actitud relajada hacia el tiempo es un beneficio para personas como Corea del Norte e Irán”, aseguró Bolton en referencia a las políticas de Donald Trump y el peligro que estas podrían significar si no se endurecen.

·        BIDEN ACUSA A TRUMP DE “SECUESTRAR” LA ELECCIÓN – Por qué el impeachment podría salirle por la culata a los demócratas

Joe Biden acusó a Donald Trump de intentar “secuestrar” la elección, por la conversación telefónica con el presidente ucraniano en la que pidió que se investigue al exvicepresidente y su hijo. La denuncia sobre esa charla le valió a Trump una investigación de impeachment. Sin embargo, los demócratas enfrentan decisiones difíciles y es improbable que puedan destituir al presidente antes de que comience el año electoral. Con ambos procesos sucediendo en simultáneo, corren el riesgo de que les salga el tiro por la culata. “Las elecciones dan a millones y millones de americanos una voz en elegir al presidente. Este proceso da a 100 senadores en su mayoría millonarios una voz en elegir al presidente”, escribió David Brooks. “El pueblo concluirá que los demócratas están avanzando con el impeachment en un año electoral porque no confían en que el proceso electoral dará el resultado correcto.” Así, el impeachment podría terminar reforzando el mensaje trumpista: las élites liberales de Washington están en contra del pueblo, a quien yo represento.

Hasta el momento se había mantenido en silencio el precandidato demócrata Joe Biden sobre el escándalo que rodea al Presidente, Donald Trump, que de alguna manera lo salpica, porque la acusación que le valió una investigación de impeachment al mandatario es por una llamada en la que Trump le pide al presidente de Ucrania que impulse una investigación contra Biden y su hijo.

Pero el jueves 26/9 por la noche, Biden, a quien las encuestas muestran como el candidato demócrata mejor parado a competir con Trump en 2020, habló. “Es una táctica utilizada por el presidente para intentar secuestrar la elección, para que no nos concentremos en los asuntos que importan en nuestras vidas, en sus vidas”, dijo, en un evento de recaudación de fondos. “Salud, educación, la espantosa violencia desenfrenada con armas que está ocurriendo, y quizás el asunto con más consecuencias, el cambio climático. Así que no lo dejaré hacerlo. No se trata de mí, se trata del pueblo americano y los asuntos que le importan.”

Sin embargo, apunta el diario The Washington Post, la posición de los demócratas en un contexto de impeachment tampoco es fácil.

“La denuncia del soplón que lanzó la controversia del impeachment ha sido desclasificada. Ofrece poca información nueva, que no fuese ya de dominio público”, escribió el columnista Henry Olsen. “Lo que es más, si sigue siendo la evidencia que justifica el impeachment, los demócratas deberán tomar decisiones difíciles sobre cómo seguir.

La denuncia, explica, se divide en 4 partes: la primera describe la conversación entre Trump y Volodymyr Zelensky el 25/7. La segunda apunta a los intentos de la Casa Blanca por taparla. La tercera manifiesta preocupación por presuntos encuentros entre el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, y asesores de Zelensky, así como de otros diplomáticos estadounidenses y ucranianos sobre cómo avanzar con los pedidos de Trump. La cuarta enumera una serie de artículos periodísticos y tuits referidos a las acciones y pensamientos del mandatario con respecto a Ucrania. Lo único nuevo que arrojó la denuncia, aclara, es lo segundo: el intento de la Casa Blanca por esconder la conversación. Pero la transcripción del contenido de la llamada ya ha sido publicada.

Los demócratas ahora “tienen una difícil decisión que tomar”: la opción más sabia, explica Olsen, sería abandonar la denuncia como evidencia significativa, dado que no presenta casi nada nuevo, pero los dejaría mal parados ante el ojo público. El camino alternativo es peligroso: sostener la denuncia como prueba que justifica el impeachment. Entonces el soplón debería testificar sobre quién le dio la información denunciada. Entonces, Trump tendría la oportunidad de confrontar con los testigos en su contra, y cruzar sus testimonios. Y es probable que el mandatario invocaría el privilegio ejecutivo en torno a las supuestas charlas entre oficiales de la Casa Blanca para “bloquear” los registros de la conversación telefónica con Zelensky. Eso presentará a los demócratas con otra decisión difícil: retrasar las audiencias de impeachment hasta que puedan pelear contra esas invocaciones de privilegio ejecutivo en las cortes o avanzar con la votación de impeachment sin la totalidad de la evidencia.

Es probable que ninguna de estas opciones acabaría en lo que ellos esperan: destituir al presidente antes de que comience el año electoral.

Los republicanos querrán investigar la conexión del soplón con su abogado, Andrew Bakaj, quien ha trabajado para 3 senadores demócratas y una vez en la Embajada estadounidense en Ucrania, además de haber hecho donaciones a campañas demócratas.

Para David Brooks, del diario The New York Times, Trump es culpable de la ofensa de la que se lo acusa, pero aún así, es un error de los demócratas haber empezado el impachment.

Es probable que el mandatario salga victorioso de esta batalla, apunta.

“Recuerden, el impeachment es un proceso político, no legal. No hay obligación para procesar. El Congreso debe hacer lo que está en el mejor interés nacional”, explica Brooks. “Para de hecho sacar a Trump de su puesto, al menos 20 senadores republicanos deberían votar en favor de condenarlo”, escribió, agregando que esto es algo improbable. “Es probable que Trump sea absuelto por el Senado. Se declarará reivindicado y victorioso en sus batallas contra El Pantano” (el establishment de Washington).

Con el proceso de impeachment y la carrera electoral sucediendo en simultáneo, los demócratas correrán el riesgo de que les salga el tiro por la culata.

“Las elecciones dan a millones y millones de americanos una voz en elegir al presidente. Este proceso da a 100 senadores en su mayoría millonarios una voz en elegir al presidente”, escribió Brooks. “El pueblo concluirá que los demócratas están avanzando con el impeachment en un año electoral porque no confían en que el proceso electoral dará el resultado correcto”, escribió.

El mensaje de “las élites demócratas” a los votantes será interpretado como: “no confiamos en ustedes. ¡Demasiados son racistas!”

El proceso de impeachment, señala, reforzará el mensaje trumpista: las élites liberales están en contra del pueblo, a quien yo represento.

¿Quién ganará esta pulseada… Trump y su desapego por las normas y la ética, el globo con su multilateralismo ya encumbrado definitivamente o el raciocinio? La pelea Republicanos vs Demócratas no es otra cosa que una lucha intestina por poder.

 

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