ABORÍGENES, GAUCHOS Y NEGROS EN MALVINAS

El Mito Gaucho en nuestras Islas.

Imagen: Una de las acuarelas encontradas en el por Beccaceci que muestran la vida cotidiana de los gauchos en Malvinas.

  • Historia

La historia de las Islas Malvinas fue abordada en múltiples estudios, por mencionar tan sólo algunos, están los primeros trabajos como la Colección de documentos relativos a las historia de las Islas Malvinas desarrollada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de Buenos Aires (1857) o los libros de Paul Groussac, Les Isles Maluines (1910), de Antonio Gómez Langenheim, Elementos para la historia de nuestras Islas Malvinas (1939) y el trabajo de Ricardo Caillet Bois Una tierra argentina: las Islas Malvinas. Ensayo basado en una nueva y desconocida documentación (1948).

En estos trabajos se mencionan diferentes teorías sobre el descubrimiento europeo de las Islas Malvinas y más menos, acuerdan en que los europeos divisan las Islas a mediados del siglo XVI. La fecha que contiene mayor documentación y en este sentido, fundamento, es la referencia del navegante, comerciante, explorador florentino Américo Vespucio (1554-

1512), quien en uno de sus viajes por los mares del sur, en abril de 1502, habla de ellas. En una carta a Piero Soderini, fechada en Lisboa a 4 de septiembre de 1504 y denominada Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente trovate in quatro suoi viaggi, el navegante relata:

“Este día se levantó en el mar una tormenta tan recia que nos hizo amainar del todo nuestras velas y corrimos a palo seco […] En medio de esta tormenta avistamos el día 7 de Abril una nueva tierra de la cual recorrimos cerca de 20 leguas encontrando la costa brava, y no vimos en ella puerto alguno ni gente, creo porque era el frío tan intenso que ninguno de la flota se podía remediar ni soportarlo.”2

Otros viajeros y navegantes también mencionan las Islas, como el portugués Esteban Gómez, integrante de la expedición de Hernando de Magallanes, quien las divisa en 1520 y el Obispo de Plascencia que las menciona en 1540 a bordo de la nave “Incógnita”.

Si bien en estos testimonios se hace alusión, como en el caso de Américo Vespucio, a que las Islas no estaban habitadas, los estudios de ADN realizados entre 2009 – 2010 por un equipo científico dirigido por Graham J. Slater, de la Universidad de California en Los Ángeles, confirman lo que intuyeron los gauchos malvinenses: que el aguará guazú o “perro de los yámanas” fue uno de los primeros habitantes de las Islas. Ahora bien, ¿Qué nos dice este hallazgo?

Una de las teorías sobre los primeros habitantes humanos de las Islas se apoya en la hipótesis de que habían sido habitadas por los nativos del continente, ya que se hablaba de la existencia del “zorro-lobo de Malvinas”, en realidad se trata del guará o perro de los nativos patagónicos, un animal domestico de la comunidad de los Yámanas, pueblo que habitó el archipiélago fueguino antes de la llegada del “hombre blanco”.

Los investigadores de la historia de los pueblos nativos del sur como Raúl Mandrini 3 y Carlos Pedro Vairo 4, señalan que el modo de vida de este pueblo fue el nómada, desplazándose en canoas, utilizada para la caza, recolección y pesca con una larga tradición en estas actividades. Estos estudios hablan de que sus antecesores recorrían las islas y demás canales del sur (desde el Canal de Beagle hasta el Cabo de Hornos) desde hace 6000 años A.P. En la actualidad los descendientes de los Yámanas forman la comunidad indígena Yagan Paiakoala, ubicada en Ushuaia.

Ahora bien, nos interesa destacar que estas excavaciones fortalecieron lo narrado por los gauchos malvinenses, quienes llamaron a esta especie guará o “perro de los indios”. Otros hallazgos, de puntas de flechas en Lafonia y restos de una canoa, reforzaron esa teoría.

Además se hallaron algunas evidencias ambiguas de la presencia de madera, pese a que las islas no tenían árboles a la llegada de los europeos, pero pudieron haber sido transportadas por las corrientes marinas desde la Patagonia.

Ahora bien, nos puede surgir otra pregunta: ¿Quiénes eran estos gauchos malvinenses?

Las Malvinas, luego de su descubrimiento, permanecieron por más de un siglo y medio sin ser ocupadas. Desde 1588, cuando Inglaterra subyugó a la “Armada Invencible” de Felipe II, España deja de ser la primera potencia militar del mundo. Inglaterra, Francia y Holanda comienzan a disputarle el dominio del mar y sus colonias de América. Según los estudiosos ya mencionados, el primer intento serio de colonización tuvo su origen en Francia, fue un tal Louis Antoine de Bougainville, un joven oficial que presentó un proyecto en el ministerio de relaciones exteriores de Francia para ocupar las Islas Malvinas. España protestó formalmente en las cortes de Europa por este intento de ocupación. El ministro de relaciones exteriores galo, duque Esteban de Choiseul, reconoció la soberanía española, aunque reclamó el resarcimiento de los costos de la aventura imperialista del joven oficial francés

Este acontecimiento aceleró la idea de la Corona Española sobre la ocupación efectiva de las Islas, en poco tiempo el Puerto Soledad se constituyó el principal asentamiento del gobierno y la población de la corona. Los gobernadores españoles eran dependientes de la Capitanía General de Buenos Aires y, a partir de 1776, del Virreinato del Río de la Plata.

La población fija de las islas alcanzaba entre un centenar y un centenar y medio de personas, incluidas esposas, mujeres solteras y niños, en momento de movimiento, es decir, cuando arribaban naves comerciales, exploradoras, científicas o loberas, la población podía llegar a trescientos individuos.

Había pescadores, cazadores, científicos o comerciantes que vivían por temporadas o cortos espacios de tiempo. ¿Quiénes comenzaron a habitar las Islas? Los estudiosos del tema acuerdan en que si bien por momentos y de paso llegaban ingleses, franceses, alemanes, norteamericanos y de otros países, incluyendo varios de Sudamérica, la población de las Islas hasta mediados del siglo XIX se constituía fundamentalmente por indios provenientes del Litoral y de la Patagonia, que generalmente trabajaban como peones, también había unos cuantos negros esclavos, a quienes se le había prometido la libertad luego de ocho o diez años de trabajo, y decenas de gauchos que trabajaban principalmente, con producciones ganaderas.

  • Territorio y Mito Gaucho

Ya hablamos de la historia y de la ocupación primera de las Islas Malvinas. Ahora abordemos el tema de la idea y el concepto de territorio.

El diccionario de la Real Academia Española señala que se denomina territorio a un área (incluyendo tierras, aguas y espacio aéreo) poseída por una persona física o jurídica, sea una organización, una institución, o un Estado. Desde otras perspectivas, como geosemántica social, se entiende por territorio la unión de un sentido (o significado) con un lugar determinado, cuya definición es validada por una comunidad. En este sentido podríamos decir que el territorio es el elemento de primer orden colocado al lado del elemento humano tratándose del Estado. Los hombres llamados a componer el Estado deben estar permanentemente establecidos en su suelo, el cual se llama Patria (patria: tierra de los padres o de los ancestros).

En este punto me interesa señalar la unión espiritual, metafísica, histórica e inmortal, entre: el suelo de las Islas y la esencia de la nacionalidad argentina. Tomando como punto de partida que los primeros pobladores de las islas fueron los aborígenes, los negros y los gauchos, propongo que nos detengamos brevemente a considerar que representan estos grupos humanos para la nacionalidad argentina.

Como señala el filosofo Carlos Astrada en su libro El mito gaucho, tanto el gaucho como el indio y el negro, están presentes en el texto que se erige como nuestro mito de origen, habló del Martín Fierro de José Hernández. Algunos estudiosos, marcados por la racionalidad y la metodología científica pueden llegar a exasperarse cuando se habla en términos de espiritualidad y de metafísica, sin embargo les propongo hablar del sentido histórico de estas pulsiones en relación a nuestra idea de argentinos y argentinas.

Carlos Astrada señala que el sentido histórico es la aptitud que determina la dirección de las mutaciones del presente y su nexo, auténtico o no, con otras fases, en relación al futuro a construir. En este sentido, atender a estos gauchos, indios y negros, es atender a un proceso que concierne a la vida de un pueblo y su futuro (entendiendo por pueblo, a habitante que  trabaja en su suelo). Visibilizar a los gauchos, indios y negros, a esos primeros pobladores de las Islas, nos permite volver a encontrar el hilo de la continuidad histórica, y en esta medida, nos liga espiritualmente con estas Islas, nos eterniza. Como dice Astrada, esta concepción nos lleva a “olvidar lo que nos ha dividido; acordémonos de nuestro origen, sobre este suelo, que nos aproxima unos a otros. El espíritu de la intolerancia nos ha negado el derecho de poseer este magnífico territorio, que es nuestro por naturaleza”.

Lamentablemente en nuestra historia, tras la emancipación de la corona española, el proceso de conformación y construcción de los Estados Nación fue llevado a cabo por las elites letradas de las ciudades portuarias defensoras de economías abiertas al mercado europeo. Estas élites, como señala el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro, realizaron una segunda conquista contra todos “los pueblos” (los originarios, mestizos, negros y mulatos) que, paradójicamente fueron quienes lograron la emancipación 5.  Estas élites vencerán en  las guerras civiles a todos los representantes elegidos por los “pueblos” de las provincias y regiones no hegemónicas. La victoria sobre estos sectores, iniciará un proceso que llega hasta nuestros días, en donde primó la negación del pasado histórico (indígena, colonial, mestizo, gaucho, africano, católico y comunitario).

Prácticamente 300 años después del inicio de la conquista, los Estados Nación en América Latina y el Caribe que surgieron durante el siglo XIX, se basaron en una matriz de pensamiento político y económico liberal, ilustrado o iluminista, que emergió en Europa tras la Revolución Francesa. En este sentido las elites letradas de las ciudades puerto inventaran las naciones americanas desde una matriz de pensamiento iluminista durante los siglos XIX y positivista (racista, evolucionista y eurocéntrica) después.

En línea con estas ideas liberales, en relación a nuestras Islas Malvinas, actúo un proceso de desmalvinización que llega hasta nuestros días, corriendo, silenciando y vaciando de la historia de las Islas a la historia de aquel pueblo, indio, gaucho y negro, que trabajo en su suelo.

A modo de cierre, transcribo, un hermoso párrafo de Carlos Astrada:

“Con su renovada y lucida presencia en nuestro suelo -enriquecido su plasma anímico y biológico, adaptado a las nuevas circunstancias creadas por la era de la técnica, y adaptando a su índole y necesidades el instrumentario de ésta y los múltiples aportes de la existencia histórica universal-, el gaucho vengará, a la corta o a la larga, al aborigen destruido, ya que también lleva su sangre, contribuyendo a la integración en la convivencia humana, de las restantes minorías nacionales aborígenes que, como parias, aún viven o, mejor, agonizan en nuestro territorio. Lo hará así, sin duda; cumplirá esta tarea, ciertamente, por propia necesidad de sobrevivir, adviniendo a un régimen social justo. Lo hará, puesto que el gaucho, hoy como ayer, es el hombre argentino mayoritario, que en el próximo futuro, dentro de la perspectiva del decurso histórico, marcará el rumbo político de la colectividad argentina”.6

 

Por Facundo Di Vincenzo

 

Bibliografía:

1  Profesor de Historia – Universidad de Buenos Aires, Doctorando en Historia– Universidad del Salvador, Especializando en Pensamiento Nacional y Latinoamericano – Universidad Nacional de Lanús, Docente de Historia Social y Política Latinoamericana, Historia Social y Política Argentina, Historia Moderna y Contemporánea, Historia Moderna y Contemporánea, Historia Social Latinoamericana, Procesos Históricos Mundiales, Seminario Manuel Ugarte “Pensador de la Nación Latinoamericana” e Investigador del Instituto de  Cultura  y  Comunicación  y    Centro  de  Estudios  de  Integración  Latinoamericana “Manuel  Ugarte”, Columnista Programa Radial, Malvinas Causa Central, Megafón FM 92.1.  Universidad Nacional de Lanús.

2Pastells, Pablo (1920). El descubrimiento de Magallanes, Tomo I. Madrid: Sucesores de Rivadeneyra (S.A.)

artes gráficas. Documento extraído de la la página: El Correo en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e

Islas del Atlántico Sur: https://web.archive.org/web/20080114012753/http://www.cpel.uba.ar/filargenta/

3 Mandrini, Raúl, Argentina Aborigen, Buenos Aires, Silo XXI, 2008.

4Vairo, Carlos Pedro, Los yamana: nuestra única tradición marítima autóctona. Reconstrucción de una canoa de corteza yamana, Ushuaia, Zagier y Urruty Publicaciones, 1995.

5Ribeiro, Darcy, Las Américas y la civilización [3 tomos], Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1969.

6 Astrada, Carlos, El mito Gaucho [1948], Buenos Aires, Ediciones Cruz del Sur, 1948, p. 40

 

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