HOMENAJE A LA MUJER – VENCE MUJER, CON NO DEJARTE VENCER

“Desafiar el eterno sentido femenino-represivo y darle cabida al sentido femenino-inteligente, sin arribar al sentido femenino-feminista que es un error, pues la sobre-exaltación es una auto-segregación”

 

Hasta entrado el S. XX el universo hispanoamericano fue rudo y masculino que no dejaba espacio para concentrarse en lo femenino. Era un mundo rural y provinciano. La llegada del capitalismo industrial profundizó el problema. La mujer se convertirá en un número en la planilla, en un costo laboral al igual que el hombre.

 

El sistema termina cosificando a la mujer…igualito que al varón.

 

Hubo resistencia. Colosales mujeres transgredieron el mundo que les tocó vivir, desacomodando a muchos acartonados. Les temieron, temblaron sus carnes ante reclamos aguerridos por mejores derechos. Auténticas amazonas, más bravas que sus compañeros de lucha. No conocían de límites, renuncias y rendiciones. Demasiada inteligencia para un mundo tan grosero.

 

No fueron contra el Hombre, porque amaban a su hombre. Tampoco contra el Estado, si contra políticos de estrecha mirada; tampoco contra la Iglesia, sí contra un Clero hipócrita. Mucho menos contra la familia, porque ellas eran familia…

 

Su voluntad, su rebeldía, sus poesías y letras fueron herramientas de liberación.

 

Hembras que desafiaron al sistema. Se las trató de putas, locas, menopáusicas, malqueridas…Sufriendo pobreza y muchas sobreviviendo con magra jubilación. Solo querían DIGNIDAD.

 

Quemadas, torturadas, violadas, golpeadas hasta la desfiguración, desaparecidas. Sus voces acalladas y sus poemas olvidados…sus luchas deconstruidas.

 

La llegada del globalismo impulsó su mejor arma: la distracción. Las escribidoras de la Escuela de Frankfurt dejaron vencer a las mujeres de hoy.

 

A eso llaman triunfar: palmas y gritos, algunos ramos de venal laurel, y después… ¡El silencio y el olvido!

¿Y después? ¡Oh, qué horrible es el después!”

Agustina Andrade (1858-1891)

 

“Procedo por impulsos, por impulsos razonados y meditados serenamente, y una vez tomada una decisión procuro llegar cuanto antes, sin titubeos, al logro de mis propósitos.”

Elvira Rawson (1867-1954)

 

¿Y SI DIOS FUERA MUJER?

 

Se preguntó el poeta ¿Y si Dios fuera mujer?

Es posible que agnósticos y ateos

no dijéramos no con la cabeza

y dijéramos sí con las entrañas…

apunta el charrúa sin herejía.

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer

 

Sería mujer hispanoamericana.

No hay mujer que la iguale,

dar amor es su consigna, humilde y abnegada nunca indiferente ante la lucha de su amado Donde hay pena, donde hay injusticia, es la primera que se subleva

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer

 

Dar amor, quemando su vida, restañando las heridas del que se levanta contra el opresor.

Calmando el dolor, sin importar el suyo.

Por eso la mujer hispanoamericana

es amor y no ambición desmedida.

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer

 

Ante el dolor y la derrota, sufriendo humillaciones cárceles, persecuciones, fusilamientos, traiciones.

No tuvieron revanchismos al levantar la mirada.

Muchas fueron mejores que los hombres. Perdonan pero no olvidan.

Nunca se aliaron, traicionaron, blasfemaron. Hembras heroicas.

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer.

 

La historia nunca las reconocerá como tales, porque está escrita por hombres que no las considera iguales.

Es su pueblo que mantiene viva su memoria, hazañas y proezas.

Sus hijas las que llevan en su sangre la sangre más bella Tu estirpe nunca se fundirá con los traidores.

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer.

 

Mujer, orgullo de nuestra nación hispanoamericana Hay países, hay ríos en tus ojos, mi patria está en tus ojos, yo camino por ellos, ellos dan luz al mundo por donde yo camino, así te homenajeaba el poeta trasandino, porque eres bella.

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer.

 

Tú eres la dueña de la lluvia y el calor de las nubes y el sol. De los colores y las alegrías, de nuestros dolores y nuestros pesares.

Eres la primavera cuando el invierno sofoca.

Caminando, tú haces camino al andar.

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer.

 

Eres la encarnación de la Pachamama,

dadora de vida y la palabra que consuela siempre de pie, aguantando lo que se avecina.

Tú no eres lo que Hollywood nos comercia o lo que el discurso político nos vende. Tú eres…

 

Vaya, vaya si Dios fuera mujer.

 

Mar del Plata, Octubre de 2019

Prof. Luis E. Gotte

La pequeña trinchera

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