LAS MALVINAS DE ESPAÑA GIBRALTAR

España no se rinde en su lucha por recuperar Gibraltar, “la última colonia en Europa”

Agustín Santos, embajador español ante las Naciones Unidas, reclamó este martes una negociación al Reino Unido en una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General. El viceministro principal del Peñón respondió citando al dictador Francisco Franco

España defendió este martes (8/10) en la ONU la necesidad de un diálogo sobre la soberanía de Gibraltar y aseguró que sigue dispuesta a negociar con el Reino Unido un nuevo esquema de cooperación regional en beneficio de los 34.500 habitantes de esta región que, a pesar de estar en la península Ibérica, es un “territorio británico de ultramar” desde 1713.

“Nunca aceptaremos esta ocupación, que es ilegal según el Derecho Internacional”, dijo el embajador español ante Naciones Unidas, Agustín Santos, en una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, encargada de los asuntos de descolonización. Sin embargo, destacó que España “no ha cejado en ningún momento en su empeño negociador”, tal y como pide desde hace décadas la ONU, que ha aprobado repetidas resoluciones urgiendo a Madrid y a Londres a discutir la soberanía.

Además, recordó que la salida del Reino Unido de la Unión Europea tendrá consecuencias para Gibraltar. Citando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, subrayó que España trabajará por “el desarrollo de un área de prosperidad que abarque todo el espacio de Gibraltar y el Campo de Gibraltar, y contribuya a lograr convergencia social y económica para toda la zona”.

No obstante, las autoridades del Peñón —nombradas por Londres— rechazaron de plano cualquier discusión sobre la soberanía. El viceministro principal de Gibraltar, Joseph García, citó este martes al dictador Francisco Franco para defender el derecho de autodeterminación de los gibraltareños ante la Cuarta Comisión. Durante su intervención en Nueva York, el funcionario mencionó la decisión del “gobierno fascista del general Franco” en 1969 de cerrar la frontera de España con Gibraltar para destacar que esta circunstancia hizo “más fuertes” a los gibraltareños, cimentó “aún más” su identidad como pueblo y reforzó su resolución “de no renunciar nunca” a su soberanía y su derecho a la autodeterminación.

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García reclamó nuevamente la retirada del Peñón de la lista de Territorios No Autónomos, de la que forma parte desde 1946. “Parece como si no existiéramos”, agregó.

Como en años anteriores, la delegación española volvió a denunciar ante la Cuarta Comisión los “efectos perniciosos de tener una colonia enclavada” en su territorio. Entre otras cosas, Santos recordó que el régimen fiscal gibraltareño “ha generado graves distorsiones en la economía de la zona en detrimento de las arcas españolas y europeas y de la prosperidad de la región”.

“España no tiene problema alguno con que la población local de Gibraltar prospere en lo que a sus condiciones de vida se refiere (…) Lo que España no puede aceptar en ningún caso es que las autoridades del Peñón utilicen ese desequilibro económico y ese régimen impositivo sui generis, que da origen a tráficos ilícitos, para perjudicar al Campo de Gibraltar”, sostuvo Santos.

El embajador español expuso ante la ONU la historia del Peñón y subrayó que la zona es “la última colonia en Europa”. Por otro lado, defendió que las negociaciones para una efectiva descolonización “sólo pueden tener lugar con pleno respeto a la legalidad internacional y en el marco de la doctrina asentada por las Naciones Unidas”, y lamentó que Londres haya ignorado en numerosas ocasiones la doctrina de la organización.

  • Gibraltar, del Tratado de Utrecht al Brexit

El Peñón era considerado un punto estratégico para el control del Mediterráneo y la salida al Atlántico. Fue disputado por árabes y europeos hasta que una enorme flota británico holandesa se hizo con su control a principios del siglo XVIII.

Nueve años más tarde se firmó el Tratado de Utrecht que le cedió la soberanía total de “the Rock” al Reino Unido. Desde entonces, es motivo de controversia y de difíciles relaciones entre españoles y británicos.

Sin embargo, el Brexit le dio una gran oportunidad a Madrid para intentar renegociar de alguna manera el tratado de 1713. O, por lo menos, quedar en una posición en la que pueda en algún momento recuperar la soberanía de este territorio.

En abril de este año, bajo presión de España, la Unión Europea definió explícitamente a Gibraltar como una “colonia de la Corona británica”, un cambio de posición motivado por la marcha de Reino Unido del bloque. La táctica usada es peculiar: la controvertida referencia apareció en un pie de página de una propuesta sobre el futuro régimen de visados para los británicos tras el Brexit.

“Este es un cambio importante en la posición de la UE”, comentó entonces la investigadora senior del centro de reflexión británico Centre for European Reform (CER) Camino Mortera, para quien esto es una consecuencia del Brexit. Los 27 socios de Reino Unido en la UE “obviamente se tienen que poner del lado de los miembros del club y no del lado del saliente, algo que se está viendo no solamente con Gibraltar, sino sobre todo con Irlanda”, agregó la analista.

Su inclusión no estuvo exenta de polémica. El Consejo de la UE, a petición de España, introdujo la nota, a la que se oponía el ponente de la Eurocámara, el británico Claude Moraes, quien bloqueó durante semanas su tramitación. Pero ante la presión de los países y de la propia Eurocámara, que querían tenerlo todo ultimado en caso de un Brexit sin acuerdo el 12 de abril, Moraes fue apartado el lunes y el nuevo ponente, el búlgaro Sergei Stanishev, permitió su trámite.

En el referéndum del 23 de junio de 2016, el 95,91% de los habitantes del Peñón rechazaron el Brexit y votaron por la permanencia en la UE. Por eso, su mayor temor ahora es que haya una salida sin acuerdo, caótica, como insinúa el gobierno de Boris Johnson, y que podría concretarse el 31 de octubre.

Joseph García también se refirió este martes a la situación que plantea el Brexit y afirmó que “con buena voluntad y respeto mutuo es posible encontrar soluciones positivas”. “Esto va en el interés de las dos partes”, subrayó García, que insistió en la importancia económica que el Peñón tiene para toda la región.

“Tenemos que asegurar, en el contexto del Brexit, que los ciudadanos y las empresas puedan continuar con su vida cotidiana. Debemos aprender de las lecciones del pasado”, apuntó.

·        El “Brexit” choca contra el Peñón de Gibraltar

España se niega a votar a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea si no se contempla el futuro de ese territorio usurpado en 1713

O, por lo menos, quedar en una posición en la que pueda en algún momento recuperar la soberanía de este territorio. Si no se encuentra una solución antes del domingo a la letra chica del acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea, el “Brexit” podría chocar contra el Peñón de Gibraltar como le sucedió durante siglos a algunos de los navíos más poderosos.

Para las Naciones Unidas, Gibraltar, como colonia, es uno de los territorios no autónomos bajo supervisión de su Comité Especial de Descolonización, al igual que otros dieciséis casos más. El Tratado de Utrecht dice que “la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas” son propiedad a perpetuidad de la Corona británica en territorio de jurisdicción española, debiendo retornar a España si el Reino Unido “renunciase o enajenase de alguna manera dicha propiedad”. Para España es, simplemente, territorio ocupado. Y si los ingleses se van de la Unión Europea hay que mantener el antiguo status de que cualquier negociación tiene que ser única y directa entre los gobiernos de Madrid y Londres.

España acompañó la negociación de los últimos 20 meses entre Londres y la UE para cumplir con la salida que los británicos votaron en un polémico referéndum. Pero ahora, se puso al frente de los países que cuestionan el borrador del acuerdo entre la Comisión Europea y el gobierno de Theresa May que está circulando por las capitales de los 28 países miembros. El tratado que regulará el “Brexit” está siendo objetado por el futuro de Gibraltar, por las ventajas que podría obtener el Reino Unido durante el período de salida, la pesca en la zona de exclusión de las islas británicas y la indefinición de cómo se manejará la frontera entre Irlanda del Norte –que se queda en la UE- y el resto del territorio británico.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que podría levantar la mano en contra de este pacto si no se resuelven las objeciones respecto a Gibraltar. “Si el domingo va el acuerdo de retirada y la declaración política de futuro en los términos que está ahora mismo, España votará que no, anunció solemnemente en un foro organizado en Madrid por la revista británica The Economist.

Sánchez se siente traicionado por un artículo en apariencia inocuo, pero con repercusiones jurídicas para el encaje europeo de Gibraltar, introducido a última hora en la propuesta de texto de retirada. El polémico artículo alude a la relación futura que deberán pactar Bruselas y Londres una vez que concluya el periodo de transición tras el Brexit y que deberá negociarse “con pleno respeto a los respectivos órdenes legales”. España interpreta que esta expresión permite a Reino Unido aplicar cualquier vínculo futuro entre la UE y Londres a todos los territorios incluidos en su orden constitucional, entre ellos Gibraltar. España rechaza que la colonia forme parte de Reino Unido. Y aunque técnicamente solo hace falta el voto de la mayoría de los socios comunitarios para ratificar el acuerdo, en este tema tan crucial se busca el consenso general.

En materia de pesca, España y Holanda encabezan el grupo que quiere seguir faenando frente a las islas británicas. En esa zona se pesca un millón de toneladas de mariscos y pescados al año y el 60% lo hacen barcos europeos no británicos. Los negociadores también temen que durante el período de transición Londres tenga todas las ventajas de seguir negociando dentro del mercado europeo sin cumplir con ninguna de las obligaciones. El tema de la frontera con Irlanda del Norte, por ahora, podría resolverse con una unidad aduanera temporaria. Pero los brexistas duros se oponen a esa solución y están complicando a Theresa May. Pero si el acuerdo de salida se aprueba el domingo en Bruselas, no habrá marcha atrás. El 29 de marzo de 2019, Gran Bretaña ya no pertenecerá a la Unión Europea y el exclusivo club pasará a estar integrado por 27 estados.

 

La propia Theresa May cuando era Primer Ministro dijo en el parlamento de Westminster que Gran Bretaña tiene sólo tres opciones en ese momento: un acuerdo de salida de UE, salir sin acuerdo o quedarse. Los Tories más extremos, incluida la May y Jhonson, preferían hasta hace poco irse golpeando la puerta y afrontando las consecuencias. Hoy, ven que eso sería algo parecido a un suicidio. Los que quieren que se vuelva a votar porque creen que todo fue obra de una enorme confusión del electorado, de acuerdo a las encuestas son mayoría ahora pero no cuentan con los votos necesarios para revertir la decisión de 2016.

En tanto, el eje franco-alemán intenta relanzar el proyecto comunitario minado no sólo por los brexistas sino también por los populismos de derecha que comienzan a tener fuerza en varios países. El presidente francés Emmanuel Macron habló esa semana ante el Bundestag, con la presencia de la canciller Angela Merkel, y dijo que Francia y Alemania tienen la obligación de “no dejar que el mundo descienda hacia el caos y de acompañarlo en el camino de la paz”.

En medio de esta puja entre los socios del acuerdo que muchos envidian en el mundo y quisieran imitar para sus regiones, el Peñón de Gibraltar vuelve a ser una de las columnas de Hércules. Se necesitará esa fuerza titánica del mítico personaje para encontrar la salida a un conflicto que lleva tres siglos.

Argentina debe aprovechar esta instancia del Brexit y acompañar a España en este reclamo de soberanía pues tanto ellos como nosotros tenemos territorio invadido y anexado por la Gran Bretaña de forma ilegal, aprovechándose de su poderío bélico y que como en el caso Chagas la ONU le reclama a Gran Bretaña la “devolución de los territorios coloniales británicos”.

 

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