LA “REVOLUCIÓN DEL METRO”

La “revolución del Metro” derrumba el modelo económico chileno; En Chile: las calles de Santiago durante el toque de queda, entre rebeldes y fantasmas – INDHAscienden a 18 los muertos en el estallido social de Chile, denuncian torturas y abusos de las fuerzas; Piñera pidió “perdón” y abrió la billetera: ¿Alcanzará para calmar las aguas? Chile: Mientras la CIDH condena la violencia, el 67% de los chilenos dice estar cansado de las condiciones de vida

El ejército decretó la medida por cuarto día consecutivo entre las ocho de la noche y las seis de la mañana. Los únicos que pueden transitar son los que tienen un “salvoconducto”. Con uno de ellos, recorrimos la noche bajo el dominio de las fuerzas de seguridad. El subsecretario del Interior de Chile, Rodrigo Ubilla, reveló que en las últimas 24 horas hubo 3 nuevas víctimas en medio del caos social que atraviesa el país. Un hombre que, según la denuncia de su familia, habría fallecido tras ser golpeado por Carabineros, y 2 personas que murieron atropelladas cuando un auto embistió contra un grupo de manifestantes. Uno de ellos es un niño de 4 años. Hay 102 los civiles heridos -incluidas 2 personas que fueron baleadas en el interior de un centro comercial en Puente Alto, que se encuentran en grave estado-, y 95 miembros de las fuerzas de seguridad lesionados. El presidente anunció una serie de medidas destinadas a contener las demandas sociales, que no han logrado desactivar las movilizaciones. Impuesto a los ricos, creación del ingreso mínimo garantizado, alzas en las pensiones, anulación del aumento en las tarifas eléctricas, la creación de un seguro que cubra parte de los medicamentos, la reducción de las dietas de parlamentarios y de los sueldos más altos de la administración pública. Esos fueron los principales anuncios del mandatario chileno en la noche del martes 22/10, para intentar aflojar la conflictividad social que vive Chile desde hace 5 días. Las medidas fueron bien recibidas por economistas y el sector privado, pero tildadas de insuficientes por el espectro opositor. Según el diario El Mostrador, las medidas anunciadas por Piñera en nada implican reformas estructurales. “Ahora depende de la ciudadanía protagonista de este estallido ver si acepta esta primera of erta presidencial”, publicó el diario chileno. El Papa Francisco llamó al diálogo. Por más medidas que anuncien y promesas que hagan, la violencia y las protestas no tienen intención de cesar en Chile. Así se reflejó durante la mañana y la tarde de este miércoles 23/10 cuando después de que el presidente chileno, Sebastián Piñera, pida perdón y anuncie medidas que prometió que iba a realizar apenas asumir como mandatario, los disturbios continuaron. En tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó el accionar de las fuerzas de seguridad y la “escalada de violencia”. Mientras, según reflejó una encuesta realizada por la consultora Ipsos: el 67% de las personas se cansaron de sus condiciones de vida, mientras, un 61% del total aseguró que la medida del toque de queda era necesaria.

La insurrección de estos días, al igual que la de diciembre de 2001 en Argentina, es un punto de inflexión histórico para Chile, que deberá expandir el gasto público y revertir muchas de las reformas neoliberales de las últimas décadas si se propone avanzar hacia un modelo de crecimiento más inclusivo. La rebelión, liderada por una generación joven que creció sin miedo al terror pinochetista, es un golpe al corazón del experimento iniciado por los Chicago boys que el premio Nobel de economía, Paul Samuelson, describió célebremente como “fascismo de mercado”. La transición a la democracia, a partir de 1990, no cambió los fundamentos de un modelo basado en un Estado mínimo, que confió principalmente al mercado la provisión de salud, educación y jubilaciones.

El núcleo del malestar social reside en la persistente alta desigualdad y baja movilidad social del país. En el que tal vez sea el mejor estudio reciente sobre el fenómeno, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), señala que la desigualdad es parte de la historia de Chile: una estructura productiva con jubilaciones y salarios muy bajos, fuerte concentración de ingresos y la propiedad, un insuficiente aporte de los impuestos, transferencias y la seguridad social para moderar la desigualdad y un sistema educativo que aspira a igualar oportunidades, pero que no lo logra. El 1% de la población concentra el 25% del ingreso nacional. Y la desigualdad se siente en la calle todos los días.

“La gente se queja de un maltrato sistemático, maltrato en el trabajo, maltrato por la gente de mayores ingresos, maltrato en la vía pública”, describe Dante Contreras, director del Centro de estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y profesor de economía y negocios de la Universidad de Chile, citado por el diario La Tercera. Y maltrato de funcionarios, se podría agregar, como el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, que el 7 de octubre sugirió levantarse más temprano para evitar los efectos del alza en el pasaje del Metro de Santiago en las horas pico.

El aumento de 30 pesos (cuatro centavos de dólar) fue decidido por un panel de expertos en función de una serie de parámetros económicos y financieros, en una lógica tecnocrática que parece estar naturalizada en la cultura de gran parte de la clase dirigente. Pero fue la chispa que encendió la pradera. “No son treinta pesos, son treinta años”, coreaban las multitudes de descontentos en medio de estruendosos cacerolazos. El fin de semana mostró el costo de la decisión: 15 muertos, decenas de heridos, centenares de detenidos y pérdidas económicas por US$ 300 millones.

La reacción inicial del presidente Piñera la noche del domingo fue de furia. “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso e implacable”, dijo antes de ordenar el estado de emergencia, que escaló en pocas horas al toque de queda y control militar en varias ciudades del país. El propio comandante militar del operativo, general Javier Iturriaga, dejó en ridículo al presidente cuando afirmó: “Yo soy un hombre feliz, no estoy en guerra con nadie”. Para el presidente del Senado, el opositor Jaime Quintana (socialdemócrata), “es un profundo error usar ese lenguaje. Lo que hay son actos delictuales que no han tenido una respuesta eficaz, y un malestar ciudadano acumulado del cual todos tenemos que hacernos cargo”.

En otro paralelismo con la política argentina, Piñera se serenó al día siguiente cuando en un mensaje televisado pidió disculpas por su exabrupto, revirtió el alza del transporte y convocó a todas las fuerzas políticas a un acuerdo social. Si realmente se propone calmar los ánimos, Piñera deberá hacer concesiones para corregir una sociedad y una economía que, tras una aparente prosperidad, un oasis, como la describió en una entrevista con el Financial Times publicada 24 horas antes del estallido, luce severamente desequilibrada. Los chilenos, “no sólo están enojados por el precio del transporte”, dice el semanario The Economist. “Pagan un montón por el sistema de salud y generalmente tienen que esperar largos períodos para ver a un médico. La educación pública es pobre. Las pensiones, manejadas por firmas privadas bajo un sistema establecido por el régimen de Pinochet, son bajas. La creciente inequidad aviva el enojo. En 2017, los ingresos del decil más rico fue 39,1 veces más alto que el del decil más pobre, un alza desde las 30,8 veces en 2006. La mitad de los chilenos ganan menos de $400.000 (US$ 550) al mes. Y, encima de todo eso, viene el alza de los pasajes en la que ya es una de las ciudades más caras de América del Sur”. 

Así está el llamado “milagro económico” chileno. El acuerdo social deberá ir más allá de la retórica y encarar de verdad la tarea redistributiva, con el consiguiente costo fiscal. Según Contreras, si esto no ocurre, la violencia podrá apaciguarse hoy, pero volverá a estallar. “Tener una sociedad más igualitaria contribuye a la paz social, contribuye al crecimiento y al desarrollo económico”, dijo. “Lo que ha pasado en Chile es un antes y un después”, admitió Joaquín Lavin, alcalde de la rica comuna de Las Condes y dirigente histórico de la UDI (derecha). La revolución del Metro puede cambiar la historia en Chile.

Creo que lo más importante es tratar de que nosotros mantengamos la cabeza fría, no seguir calentándonos, porque lo que viene es muy, muy grave”, dijo Cecilia Morel, primera dama de Chile, en un audio de WhatsApp que circuló ayer y se viralizó.

“Adelantaron el toque de queda porque se supo que la estrategia es romper toda la cadena de abastecimiento de alimentos, incluso en algunas zonas el agua, las farmacias, intentaron quemar un hospital y también tomar el aeropuerto. Estamos absolutamente sobrepasados, es como una invasión extranjera, alienígena, y no tenemos las herramientas para combatirla”, señaló Morel en un audio a una amiga.

“Por favor, mantengamos nosotros la calma, llamemos a la gente de buena voluntad, aprovechen para racionar la comida. Tendremos que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás”, dijo Morel en un audio más que revelador.

·        En Chile: las calles de Santiago durante el toque de queda, entre rebeldes y fantasmas

El ejército decretó la medida por cuarto día consecutivo entre las ocho de la noche y las seis de la mañana. Los únicos que pueden transitar son los que tienen un “salvoconducto”. Con uno de ellos, recorrimos la noche bajo el dominio de las fuerzas de seguridad

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La cuenta regresiva acaba de llegar a cero en todos los canales de noticias chilenos. A partir de este momento -anuncian- comienza un nuevo toque de queda. Son las ocho de la noche. El Metro ya lleva una hora y media cerrado para que nadie se pase del horario permitido viajando. En otras ciudades, como Concepción, la restricción de salir a la calle comenzó antes. Pero ahora estamos en Santiago y de golpe todo se apaga. O casi.

La única manera de evitar la restricción es teniendo un “salvoconducto”, un documento que se entrega en las comisarías para quienes tengan que estar en la calle por trabajo, salud, y otras circunstancias específicas contempladas. Es un tramite sencillo. Al momento de sacarlo había en la comisaría cerca de 20 personas esperando por su papel. En menos de media hora nos lo otorgaron.

El toque de queda declarado por el ejército pretende sacar a la gente de la calle y evitar así protestas nocturnas. Lo que hace es darle la facultad a los militares de detener a todo aquel que se mueva sin salvoconducto. Y el momento exacto en que esa peligrosa facultad comienza a correr es cuando las cuentas regresivas de todos los relojes llegan a cero. ¿Cómo es una ciudad en toque de queda? Las imágenes, luego de una larga recorrida, parecen salidas de alguna escena prohibida de Joker.

Lo primero en aparecer es el paso acelerado de quienes no llegaron a guardarse a tiempo. Ciclistas, gente de a pie, algunas personas en auto. Todas se apresuran por volver a sus casas para no violar la ley. El pueblo chileno, incluso en estos días de revueltas, es un pueblo obediente.

Pasada ya la primera media hora, quienes están en la calle lo hacen a sabiendas del desafío que eso significa. “Me pueden llevar preso pero creo que es injusto, es nuestro derecho estar acá en la calle. Ni en el ‘73 había un toque de queda tan temprano. Creo que es bueno salir y demostrar que hay un descontento social muy grande”, dice Joaquín, un joven en sus veinte que recorre la avenida Holanda con un parlante bajo el brazo escuchando Víctor Jara.

La referencia al Golpe de Estado de 1973 es habitual escucharla. Cuando las calles se llenan de militares pidiendo documentos, es difícil no pensar en esos términos. Más allá de las ideas de cada uno, el encuentro con un uniformado es siempre intimidante. “Y lo absurdo es que aceptemos que el Estado puede ser intimidante con sus habitantes”, agrega Joaquín.

Camino a la Plaza Ñuñoa, uno de los focos de concentraciones más fuertes de Santiago junto a Plaza Italia, aparecen cada vez más manifestantes. Están todos aislados: a las ocho puntual el ejército se despliega primero en los lugares de protesta más emblemáticos. Intentan disuadir la presencia de la gente y si no tienen suerte comienzan a disparar gas lacrimógeno, balas de goma o agua.

Alejandro está escondido en una esquina de la plaza Ñuñoa. Dice que está buscando a Tania, que estaba con él hasta que llegaron “los pacos” (en este caso, los militares), y se dispersaron. No quiere irse a su casa hasta no reencontrarse con ella. Lo más probable es que Tania haya perdido el celular y no pueda comunicarse, pero él está paralizado por el miedo.

Cuando me alejo, a bordo de una bicicleta prestada para recorrer la ciudad durante la noche, aparece un camión del ejército. Algunos oficiales ocupan la calle. Me acerco lentamente y les informo que soy periodista y tengo salvoconducto. Responde que dé media vuelta y regrese. Lo dice firme, con sus dos manos en el arma, no apuntándola, en clara señal de descanso, pero la firmeza en la voz intimida lo suficiente. Me doy vuelta y me retiro. “Y lo absurdo es que aceptemos que el Estado puede ser intimidante con sus habitantes”, recuerdo.

“No me da miedo en lo absoluto. No deberíamos pedir salvoconducto bajo ninguna circunstancia porque estamos en absoluta democracia. Esto es inaudito. Tuvieron la oportunidad de hacer muy bien las cosas, de mejorarlas, y lo que han hecho es un error. ¿Milicos en la calle? De qué se trata eso…”, dice Roberto. También está en bicicleta. Lleva casco y una remera en el cuello, para combatir el gas. En las manos, un cacharro de metal y un cucharón de madera para hacer ruido. “Estar acá es una especie de liberación. Dado que me sometes y me obligas a cumplirte algo, yo te voy a desobedecer. No tengo ninguna herramienta, ningún arma. Mi única arma es el pensar distinto, y la única manera que tengo de expresarlo es quedarme acá hasta la hora que quiera”, completa Roberto, de 35 años.

Más tarde me encuentro con Cristóbal Alarcón. Tiene 22 años y estudia periodismo en la Universidad Diego Portales. En su caso, dice que él está plagado de beneficios: el estudio lo pagan sus padres, tiene un auto, se va de vacaciones… pero asistió a cada día de las protestas porque no está de acuerdo con este sistema: “Tengo amigos que están endeudados con el crédito para pagar la facultad. El sistema funciona tan mal que hacen una sola carrera y pueden pagar por dos o por tres a causa de los intereses de usurero que el Estado le pone a ese préstamo”, explica Cristóbal.

Con él recorro en auto la zona de Plaza Italia. Llevamos los papeles en regla. Hacemos bien: en tan solo 10 minutos en auto nos cruzamos con tres controles militares. No tenemos inconvenientes con ninguno. Ya en la Plaza recorremos la zona que desde el estallido de la primera protesta ha ido sufriendo más desmanes. El piso es como una playa que en vez de arena tiene cascotes. Hay carteles de publicidad incendios. Autos incendiados. Semáforos incendiados. En el centro, el monumento al General Baquedano está intervenido por una marea de grafittis.

Nada en la ciudad parece ser de esta ciudad. Allí donde había aparente prosperidad, ahora hay restos de humo y goma todavía ardiendo. Allí donde había publicidades de productos del primer mundo, hoy hay un hueco gigantesco y un marco hecho cenizas. Todo pareciera haber terminado en la ciudad.

Aquella Santiago que se había levantado hacia el futuro se encontró de golpe con un trauma que no esperaban. “Ver la ciudad así me causa mucho miedo y mucha angustia. Y pena. Siento que todas las historias de terror que nos contaron nuestros abuelos y nuestros papás sobre la dictadura se están despertando”, dice Cristóbal mientras saca una foto. Recorre la ciudad para practicar periodismo y no parece darse cuenta que es esa misma ciudad en la que vive. Nadie parece darse cuenta.

Por lo pronto, nadie la ve. Nadie sale al encuentro de Santiago en esta noche de queda porque nadie lo tiene permitido. Apenas si se escuchan ruidos en la noche. Apenas si es un auto eso que se acerca.

·        INDH – Ascienden a 18 los muertos en el estallido social de Chile, denuncian torturas y abusos de las fuerzas

El subsecretario del Interior de Chile, Rodrigo Ubilla, reveló que en las últimas 24 horas hubo 3 nuevas víctimas en medio del caos social que atraviesa el país. Un hombre que, según la denuncia de su familia, habría fallecido tras ser golpeado por Carabineros, y 2 personas que murieron atropelladas cuando un auto embistió contra un grupo de manifestantes. Uno de ellos es un niño de 4 años. Hay 102 los civiles heridos -incluidas 2 personas que fueron baleadas en el interior de un centro comercial en Puente Alto, que se encuentran en grave estado-, y 95 miembros de las fuerzas de seguridad lesionados. El presidente anunció una serie de medidas destinadas a contener las demandas sociales, que no han logrado desactivar las movilizaciones.

Este miércoles 23/10, el subsecretario del Interior de Chile, Rodrigo Ubilla, informó que en las últimas 24 horas ha habido 3 nuevos muertos en medio de las violentas manifestaciones que tienen lugar en el país, lo que eleva la cifra de muertos a 18 personas.

Una de las víctimas falleció producto de los golpes que recibió por parte de efectivos de Carabineros, según la denuncia de su familia.

Las otras 2 víctimas fallecieron cuando un auto embistió contra un grupo de unos 20 manifestantes en la ciudad de San Pedro de la Paz. Una de las víctimas atropelladas fue un niño de 4 años.

Por primera vez desde que se desatara la crisis hace 5 días, el gobierno entregó las identidades de algunos de los fallecidos en el estallido social.

El hombre que habría perdido la vida por los golpes recibidos por Carabineros, según la denuncia de su familia, se llama Alexis Núñez Sandoval. No había sido reconocido inicialmente entre los fallecidos. El hecho es investigado por la Fiscalía, confirmó Ubilla.

El subsecretario del Interior cifró en 102 los civiles heridos -incluidas 2 personas que fueron baleadas en el interior de un centro comercial en Puente Alto, que se encuentran en grave estado-, y 95 miembros de las fuerzas de seguridad (militares y carabineros) lesionados.

Las personas arrestadas por los disturbios han pasado de 2205 a 969, mientras que los detenidos por vulnerar el toque de queda que rige en Santiago, Concepción y Valparaíso se han incrementado de 438 a 592. M

Por otro lado, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) presentó 5 querellas por la muerte de 5 personas presuntamente a manos de militares o carabineros. El organismo proclamó haber recibido en los últimos días denuncias sobre torturas y otros abusos, a las personas que han sido detenidas.

El martes por la noche, el mandatario chileno Sebastián Piñera anunció una serie de medidas destinadas a contener las demandas sociales, sin embargo las huelgas continúan. Es decir que los anuncios de Piñera no desactivaron las movilizaciones. Organizaciones han convocado un paro de hasta 48 horas para este miércoles y jueves.

CONMOCIÓN SOCIAL EN CHILE – Piñera pidió “perdón” y abrió la billetera: ¿Alcanzará para calmar las aguas?

Impuesto a los ricos, creación del ingreso mínimo garantizado, alzas en las pensiones, anulación del aumento en las tarifas eléctricas, la creación de un seguro que cubra parte de los medicamentos, la reducción de las dietas de parlamentarios y de los sueldos más altos de la administración pública. Esos fueron los principales anuncios del mandatario chileno en la noche del martes 22/10, para intentar aflojar la conflictividad social que vive Chile desde hace 5 días. Las medidas fueron bien recibidas por economistas y el sector privado, pero tildadas de insuficientes por el espectro opositor. Según el diario El Mostrador, las medidas anunciadas por Piñera en nada implican reformas estructurales. “Ahora depende de la ciudadanía protagonista de este estallido ver si acepta esta primera of erta presidencial”, publicó el diario chileno. El Papa Francisco llamó al diálogo.

En la noche del martes 22/10, el 5to día de protestas masivas en Chile, el mandatario Sebastián Piñera anunció una serie de medidas relacionadas con pensiones, salud, sueldo básico y medicamentos, destinadas a atender los reclamos sociales que han destapado la olla en el país vecino, sin mucho éxito pues el pueblo ya lo que quiere es que se termine con el oprobio del éste por parte de una casta dirigencial que además hace ostentación grosera de su riqueza.

El presidente pidió “perdón” por haber pasado por alto las demandas sociales de los chilenos. “Frente a las legítimas necesidades y demandas sociales de la ciudadanía, hemos recibido con humildad y claridad el mensaje que los chilenos nos han entregado. Es verdad que los problemas se acumulaban desde hace muchas décadas y que los distintos gobiernos no fueron ni fuimos capaces de reconocer esta situación en toda su magnitud. Reconozco y pido perdón por esta falta de visión”, expresó el mandatario, quien en horas previas del martes había estado reunido con líderes opositores. Su discurso representa un cambio de postura radical frente a sus primeras reacciones ante la conmoción social, cuando había asegurado que el país estaba “en guerra” y se enfrentaba a un “enemigo implacable”.

  • Los principales anuncios de Piñera fueron:

> La creación de un ingreso mínimo garantizado de $350 mil para todos los trabajadores con jornada completa
> Un alza del 20% en la pensión básica solidaria, lo que beneficiará a 590 mil personas
> Aumento del aporte previsional solidario del 20%, lo que beneficiará a 945 mil pensionados
> La anulación de un aumento del 9,2% en las tarifas eléctricas
> El envío de un proyecto de ley al Congreso para fijar un impuesto del 40% a las personas con rentas superiores a los $8 millones mensuales, lo que recaudará US$ 160 millones anuales
> La creación del Seguro de Enfermedades Catastróficas, que cubra parte del gasto de las personas en medicamentos
> La reducción de las dietas de parlamentarios y de los sueldos más altos de la administración pública
> Una modificación en el Fondo Común Municipal que impulse más aportes de las comunas de mayores ingresos en beneficio de aquellas con menos recursos

¿Cómo será financiado este paquete de medidas, que según el ministro de Hacienda tendrá un costo de US$ 1.200 millones para el 2020?

La mitad de ese monto será financiado con deuda pública, alrededor de US$ 440 millones con reasignaciones del gasta fiscal y el resto con los US$ 160 millones para el nuevo tramo de impuesto a las personas.

La gran pregunta ahora es: ¿serán suficientes estas medidas para apaciguar la conmoción social que reina en el país vecino?

“La batería de medidas en nada implica reformas estructurales”, publicó el diario El Mostrador, “y ahora depende de la ciudadanía protagonista de este estallido ver si acepta esta primera oferta presidencial, condicionada también por el hecho de que el Mandatario mantiene el estado de emergencia y a los militares en la calles.”

Entre los puntos importantes que deja de lado la iniciativa de Piñera, explica el diario, está la educación.

Según el diario La Tercera, los anuncios fueron bien recibidos por economistas y el sector privado pero criticados por todo el espectro de la oposición.

“Desde la DC (Democracia Cristiana) al Frente Amplio advirtieron que no son iniciativas suficientes ante la crisis y las demandas sociales, aunque en los partidos de la ex Concertación (DC, PS, PPD y PR) de todas maneras valoraron algunas propuestas y aseguraron que es un primer paso para iniciar un diálogo que pavimente un nuevo ‘pacto político y social'”, explica La Tercera.

Los cuestionamientos apuntaron, entre otras cosas, a que el mandatario no mencionara la posibilidad de desechar la reintegración tributaria y que no abordara un aumento en las pensiones de la clase media.

“En el gobierno reconocían ayer que Piñera ha tenido que lidiar con un dilema: cuánto ceder en sus reformas para salir de la crisis -dicen en el Ejecutivo- sin caer en ‘populismos’ ni generar un déficit fiscal. De hecho, en su discurso de anoche dijo que las medidas se aplicarán con ‘responsabilidad’, buscando evitar impactos en el crecimiento, en el empleo, los salarios y los equilibrios macroeconómicos”, explica el diario chileno.

“Les falta más contenido, les falta más sustancia a los anuncios”, dijo el presidente de la Democracia Cristiana, Fuad Chahin.

Por otro lado, apunta El Mostrador, Piñera no puso fin al estado de emergencia y los toques de queda a lo largo de Chile.

“Sé que algunos piden terminar con los estados de emergencia y el toque de queda. Todos lo queremos. Pero como Presidente es mi deber levantar los estados de emergencia cuando tenga seguridades de que el Orden Público, la Seguridad Ciudadana y los bienes, tanto públicos como privados, estén debidamente resguardados”, explicó.

Según el economista chileno Ricardo Paredes dijo a La Tercera, “se trata de un paquete de medidas muy potentes, con fuerte acento distributivo.” “La redistribución de ingresos entre municipios me parece de enorme importancia. Se privilegia la distribución posiblemente por sobre un análisis eficientista”.

Un actor que apareció en el mapa del conflicto chileno es el Papa Francisco, quien dijo sentir “preocupación” por la situación chilena y llamó al diálogo “para encontrar soluciones a la crisis”. “Espero que, poniendo fin a las manifestaciones violentas, a través del diálogo se pueda trabajar para encontrar soluciones a la crisis y hacer frente a las dificultades que la han generado, por el bien de toda la población”, apuntó.

  • PARA ENTENDER POR QUÉ ESTALLÓ CHILE:

12 CURIOSIDADES DE CHILE, QUE TAL VEZ USTED NO CONOCÍA

  1. El Metro de Santiago cuesta 4 VECES MÁS que el Subte de Buenos Aires y es más caro que el de NUEVA YORK
  2. El Presidente del Senado de Chile tiene ingresos (dieta + asignaciones = 30 millones de pesos) superiores a lo que recibe el REY JUAN CARLOS de España.
  3. Los senadores se auto-asignaron 2 millones de pesos para “difusión de actividades en terreno” indefinidamente, y ya tenían ingresos por 15 millones mensuales.
  4. Las AFP se embolsan el 3% de tu remuneración por el solo hecho de recibir el dinero. En las inversiones cuando se gana, ganan ellos y cuando se pierde, pierdes tú. El antiguo sistema da mejores remuneraciones. Los militares no están en las AFP.
  5. La electricidad cuesta en Chile el doble que en el resto de América Latina.
  6. En Chile la economía ha crecido sistemáticamente y por paradoja aumenta la pobreza ¿quién se queda con el dinero?
  7. Uruguay, Bolivia, Argentina, Venezuela y Cuba dan Educación Universitaria gratuita a sus jóvenes. En Chile la clase política lucra con ellos: Joaquín Lavín, Teodoro Rivera, Gutemberg Martínez, etc.
  8. Nos cobran permiso de circulación y sobre ello estacionamientos con parquímetros que no dan ningún servicio.
  9. Los ex presidentes chilenos reciben cerca de 30 mil dólares mensuales, quedan ganando más que los EX PRESIDENTES DE EEUU.
  10. La salud privada en Chile es 3 veces más cara que en ALEMANIA.
  11. El Servicio de Impuestos Internos condonó más de 77 mil millones de pesos (144 millones de dólares) a la cadena de tiendas Johnson’s, esto es más de lo que costó construir el edificio Costanera Center ¿y qué hace el SII cuando no dan boleta en un almacén de barrio?
  12. Los bancos e instituciones financieras cobran intereses del orden del 47% al año, si estuviéramos en Europa estarían todos sus ejecutivos presos por usura.

Si se indignó tanto como yo, hágalo saber, ayude a difundir.

(Tomado del Facebook de José Luis Guerra)

Es el claro ejemplo en el que íbamos camino los argentinos con el actual presidente. La  concentración de la economía en una élite dominante y la pérdida de los derechos sociales de la mayoría de los ciudadanos de nuestra nación.  Es el más claro ejemplo de un gobierno neoliberal.

·        SIGUEN LAS PROTESTAS – Chile: Mientras la CIDH condena la violencia, el 67% de los chilenos dice estar cansado de las condiciones de vida

Por más medidas que anuncien y promesas que hagan, la violencia y las protestas no tienen intención de cesar en Chile. Así se reflejó durante la mañana y la tarde de este miércoles 23/10 cuando después de que el presidente chileno, Sebastián Piñera, pida perdón y anuncie medidas que prometió que iba a realizar apenas asumir como mandatario, los disturbios continuaron. En tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó el accionar de las fuerzas de seguridad y la “escalada de violencia”. Mientras, según reflejó una encuesta realizada por la consultora Ipsos: el 67% de las personas se cansaron de sus condiciones de vida, mientras, un 61% del total aseguró que la medida del toque de queda era necesaria.

Impuesto a los ricos, creación del ingreso mínimo garantizado, alzas en las pensiones, anulación del aumento en las tarifas eléctricas, la creación de un seguro que cubra parte de los medicamentos, la reducción de las dietas de parlamentarios y de los sueldos más altos de la administración pública, esos fueron solo algunos de los anuncios del presidente Sebastián Piñera durante la noche del pasado martes 22/10 cuando intentó darle a los manifestantes lo que querían para evitar que continúen los disturbios y claro salvar su imagen política.

Recordemos que las protestas estallaron cuando los jóvenes comenzaron a protestar por el aumento de la tarifa del metro a fines de la semana pasada. Aunque claro estas protestas no solo se refieren al metro, fue la gota que rebalsó el vaso frente a una inestabilidad y desigualdad social alrededor del país. De acuerdo a lo que reflejó una encuesta difundida por Ipsos, la consultora chilena: 67% de los participantes del sondeo adjudican las causas de las movilizaciones al “cansancio de la ciudadanía respecto de sus condiciones de vida: fue una suma de condiciones y situaciones que se han percibido como injustas e ilegales”, explica el estudio.

Entre todas estas por supuesto entran las condiciones de vida en materia económica, de salud, pensiones, es decir, las variables que siempre están en el centro de una desigualdad social. Y claro junto con estas manifestaciones y declaraciones, Alejandra Ojeda, gerenta del área de estudios públicos de Ipsos Chile, planteó que se trata nada más y nada menos que un intento de “generar un nuevo pacto social”. 

En Chile los disturbios continuan, siendo así el 3º país de América Latina, y sexto del mundo en explotar en protestas en la misma semana: Uruguay, Bolivia, Ecuador, Hong Kong, Cataluña y El Líbano. En consecuencia, y luego de la declaración de ‘estado de emergencia’ por parte del mandatario, las Fuerzas Armadas salieron a las calles y según informó el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, ya son 2.138 las personas heridas, 18 los muertos y según la Fiscalía, hasta el pasado 22/10: 5.000 las detenidas.

A esto llegó el rechazo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien condenó tanto el accionar violento por parte de las Fuerzas Armadas, como la violencia por parte de la población al destruir partes de la ciudad. “La Comisión urge al Estado chileno y a todas las partes involucradas a entablar un diálogo efectivo e inclusivo para abordar las demandas legítimas de la población, en el marco democrático del Estado de Derecho”, explicó en su declaración el organismo.

Aunque también lo que hizo fue llamar a la intervención de la Convención Americana de Derechos Humanos, ya que aseguró que los ‘estados de excepción, o de emergencia’ como es en el caso de Chile: “deben ajustarse a causales estrictas como la existencia de un peligro objetivo y de extrema gravedad que ponga en riesgo la preservación de la democracia o la integridad de la nación, pero no debe invocarse para la suspensión genérica de derechos fundamentales como la expresión, o la protesta que busca expresar un malestar social”.

En la misma encuesta realizada por Ipsos entre el 20 y 21 de octubre de 2019, con un total de 1.003 casos, repartidos equitativamente entre la Región Metropolitana, el 61% de los encuestados aseguró estar de acuerdo con el toque de queda declarado por el presidente Piñera. Lo interesante es que a medida que crece la edad del entrevistado, crece la aserción a la medida, algo que era de esperar teniendo en cuenta que la gran mayoría de los manifestantes son jóvenes.

Santiago de Chile, 23 de octubre de 2019

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

 

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