NO HAY ASAMBLEA LEGISLATIVA – VERGÜENZA LATINOAMERICANA – POR LA CRISIS

Bloqueado en Perú y Ecuador, a Evo lo salvó… ¡Bolsonaro! Gran problema para Alberto F: Suspenderían envíos de gas boliviano a la Argentina. Alberto busca sumar aliados más allá del Grupo de Puebla; Moody’s advirtió por la crisis de Bolivia Crisis en América Latina: ellos no estaban tan bien, ¿nosotros no estamos tan mal?

El avión de Evo Morales tuvo serias complicaciones en su travesía a México, luego de que Perú, Bolivia y Ecuador le negaran permisos de sobervuelo. Está prevista su llegada a suelo mexicano para las 11.30 hora local. Finalmente pudo emprender el camino gracias al permiso otorgado «milagrosamente» por Brasil -país gobernado por su enemigo político, Jair Bolsonaro que permitió el sobrevuelo pero sobre su frontera con Perú sin ingresar abiertamente al espacio aéreo-. Paradoja si las hay. Mientras tanto, en La Paz, tuvo que ser suspendida la sesión de la Asamblea Legislativa que tenía que aceptar/rechazar la renuncia de Morales para dar paso a la sucesión constitucional, informó el diario La Razón a través de Twitter. Los directivos bolivianos de la compañía Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) advirtieron que «no se descarta» la toma de instalaciones de producción o transporte, lo que podría afectar la provisión del combustible a la Argentina. Así lo hicieron saber en una carta enviada a la firma estatal Integración Energética Argentina (IEASA). Bolivia entrega 11 millones de metros cúbicos de gas diarios a la Argentina, un 10% de la demanda local.

Según el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, el avión que lleva al presidente boliviano Evo Morales, quien renunció el 10/11 presionado por las Fuerzas Armadas, tuvo que atravesar duros contratiempos para lograr ingresar a aguas internacionales.

El avión de las Fuerzas Aéreas Mexicanas en el que viaja Morales junto a familiares y exfuncionarios de gobierno, despegó este martes 12/11 de Asunción, Paraguay, donde había llegado de madrugada, y su llegada a México está prevista para las 11.30 hora local mexicana.

La travesía fue demorada porque Perú le rechazó permiso para el aterrizaje para repostar (cargar combustible), y Ecuador le negó permiso para sobrevolar sus cielos así como Bolivia. Finalmente, paradoja si las hay, el avión de Evo pudo pasar gracias al permiso que le otorgó Brasil para sobrevolar su espacio aéreo. Es decir, en realidad le permitió volar sobre el límite de su espacio aéreo con Perú y Ecuador, el país gobernado por su enemigo político, Jair Bolsonaro, fue el único que se solidarizó con Morales.

El canciller mexicano explicó que, inicialmente, el avión pudo ser dirigido a Asunción gracias a gestiones en las que participó el presidente electo argentino, Alberto Fernández. Lima había rechazado el primer aterrizaje «por valoraciones políticas» y la situación era muy tensa porque el aeropuerto de Chimoré, de donde habían partido, estaba rodeado de seguidores de Morales y dentro de la pista había militares bolivianos. Una vez en Paraguay, se pidió permiso a Perú para sobrevolar su espacio y autorización a Guayaquil para bajar a cargar combustible si fuera necesario. Pero para llegar de Asunción a Ecuador se debe pasar por Bolivia y el permiso no le fue otorgado, según publicó Página Siete en base a declaraciones de Ebrard. Se tuvo que recurrir a Brasil, país que «milagrosamente< /em>» les permitió sobrevolar. Así, el avión fue por la línea fronteriza de Brasil, luego pasó a espacio peruano y de ahí a Ecuador. Una vez ya en el aire, Ecuador también habría rechazado el sobrevuelo, por lo que tuvieron que ir por la línea fronteriza hasta aguas internacionales. 

Mientras tanto, en La Paz, no pudo haber sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados para aceptar/rechazar la renuncia de Morales y dar paso a la sucesión constitucional.

El diario La Razón Digital, a través de Twitter, publicó un comunicado que dice que la sesión, prevista para esta tarde, fue suspendida a solicitud de los propios legisladores, que «no logran retornar a la ciudad de La Paz por causa de fuerza mayor e inseguridad ciudadana».

La convocatoria a la sesión extraordinaria había sido hecha por la senadora opositora Jeanine Áñez Chávez, vicepresidenta del Senado y depositaria de los poderes presidenciales tras la renuncia de Morales.

Áñez, en contradicción con el comunicado publicado por La Razón, había asegurado este lunes que se estaban haciendo esfuerzos para lleguen a La Paz «aquellos senadores o diputados que por algún motivo no han podido llegar». Se mostró confiada de poder lograr el quórum para dar curso a la sesión, aunque el Movimiento al Socialismo (MAS) tiene mayoría en ambas cámaras. «Tengo entendido que están con toda la predisposición para lograr quórum necesario», había dicho, según la agencia Ansa.

·        POR LA CRISIS – Gran problema para Alberto Fernández (?) O para el pueblo argentino: Suspenderían envíos de gas boliviano a la Argentina

Los directivos bolivianos de la compañía Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) advirtieron que «no se descarta» la toma de instalaciones de producción o transporte, lo que podría afectar la provisión del combustible a la Argentina. Así lo hicieron saber en una carta enviada a la firma estatal Integración Energética Argentina (IEASA). Bolivia entrega 11 millones de metros cúbicos de gas diarios a la Argentina, un 10% de la demanda local.

Un gran problema tendrá Alberto Fernández (aunque más grave lo puede tener el pueblo argentino) cuando falta menos de un mes para que asuma la Presidencia de la Nación si la crisis en Bolivia no llega a buen término.

La compañía Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) anunció este martes (12/11) a la Argentina que podría interrumpir los envíos de gas natural debido a la crisis social y política que atraviesa el país vecino.

El anuncio fue realizado por el gerente de Contratos de Exportación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Marcelo Laura Guarachi, en una carta enviada a Claudia Liliana Mundo, presidenta de la firma estatal Integración Energética Argentina (IEASA).

Guarachi escribió que por la creciente convulsión social que se está presentando en Bolivia, grupos de personas tomaron el campo Carrasco y Estaciones de Bombeo y Compresión de hidrocarburos más cercana.

El campo Carrasco se encuentra ubicado en la provincia del mismo nombre del departamento de Cochabamba, en la región tropical del departamento (conocida como el «Chapare»), a 174 kilómetros al este de la ciudad de Cochabamba y a 230 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz.

Se trata de un bastión de Evo Morales y donde se refugió después de su renuncia a la Presidencia, antes de partir para México donde será asilado político.

El directivo boliviano señaló además que por el creciente conflicto «no se descarta» la toma de otras instalaciones de producción o transporte de gas natural, lo que podría afectar claramente la provisión del combustible.

Bolivia le entrega unos 11 millones de metros cúbicos de gas diarios a la Argentina, lo que representa un 10% de la demanda local.

·        Alberto busca sumar aliados más allá del Grupo de Puebla

El presidente electo Alberto Fernández ratificó ayer las caracterizaciones de los días previos. Consideró que Bolivia sufrió un golpe de Estado y que Evo Morales fue obligado a renunciar por sectores violentos. También reivindicó la acción del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, que otorgó el asilo político de Morales, mostrando nuevamente la afinidad geopolítica entre ellos. Pero agregó en sus elogios al mandatario peruano Martín Vizcarra y al paraguayo Mario Abdo Benítez, con los que tiene mayor distancia ideológica.

Más allá de la solidaridad común para contribuir a descomprimir la situación en Bolivia, el dirigente del Frente de Todos busca sumar aliados, preocupado por un contexto regional atravesado por las crisis, las tensiones y muy distinto del de hace unos meses. Y ante el riesgo de quedar aislado. Sobre todo, luego de la decisión de Estados Unidos de aplaudir la interrupción institucional en Bolivia y los desaires del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. A lo que se suma el complicado escenario de balotaje en Uruguay para Daniel Martínez, candidato del Frente Amplio, aliado natural para Fernández.

“Es una muy mala jornada. No hay un ningún ejército que liberó a un pueblo. Ha habido un golpe de Estado en Bolivia. Se interrumpió la democracia”, arrancó el mandatario electo en la presentación del libro “Política y elecciones en América Latina. Una guía progresista para campañas electorales”, de las académicas Gisela Brito y Ava Gómez Daza en el Centro Cultural de la Cooperación. Lo acompañaba Marco Enríquez Ominami, dirigente del Partido Progresista chileno y uno de los referentes del Grupo de Puebla, que se reunió el fin de semana pasado en Buenos Aires.

“Es una muy mala jornada. En Bolivia se interrumpió la democracia”, sostuvo Fernández junto al chileno Ominami.

Fernández sabe de la importancia de AMLO y sus puntos de vista. Por la mirada geopolítica discordante que se anima a vociferar y por el peso estratégico del país que gobierna. “Tenemos que tener una gran gratitud con Lopez Obrador. México lo está haciendo de vuelta, como lo hizo con nosotros en los setenta”, sostuvo. “Gracias a Dios existe la solidaridad de presidentes y de pueblos latinoamericanos que fueron en socorro del agredido, que se llama Evo Morales”, agregó y sumó a los elogios a Vizcarra y Abdo Benítez.

Pero la búsqueda de puentes posibles, en esta coyuntura, no sólo recorre el frente externo. Ayer, además, Fernández envió mensajes de sintonía con el diputado nacional del PRO, Daniel Lipovetzky, que concluye su mandato el 10 de diciembre, y con el Comité Nacional de la UCR, por sus expresiones respecto de la situación en Bolivia y la caracterización compartida de “golpe de Estado”. “Me tranquiliza ver que en el oficialismo hay gente con la dignidad democrática de la que otros carecen”, dijo sobre Lipovetzky, con crítica implícita a la Cancillería argentina. “Sacar a un presidente con acciones que no están dentro del marco de las reglas de la democracia no puede llamarse de otra forma que golpe de Estado. Celebro que la UCR, con sus años de tradición republicana, así lo entienda”, sostuvo respecto del partido que es socio del PRO en Juntos por el Cambio.

Durante la noche del domingo intentó acordar un discurso único frente a la crisis en el país vecino, en una conversación telefónica con el presidente Mauricio Macri”. No hubo consenso respecto de la caracterización, ni lecturas compartidas sobre el hecho. Luego de ese diálogo, la Cancillería argentina difundió una declaración en la que llamó a “preservar la paz social y el diálogo” en Bolivia, pero evitó hablar de un “golpe de estado”. Mientras que tanto el presidente electo como Cristina Kirchner, su vicepresidenta, fueron duros y taxativos en el respaldo a Morales y la condena a las acciones de los opositores del líder del MAS.

Según reconoció Felipe Solá, posible canciller del futuro gobierno, Alberto le pidió a Macri que mantuviera los consulados abiertos para eventuales pedidos de asilo y que acompañase en su condena de la interrupción institucional. Ayer, el ministro de Gobierno boliviano, Carlos Romero, y la ministra de Planificación, Mariana Prado, se encontraban “a resguardo” en la Embajada argentina en La Paz.

“Evidentemente Macri no considera que es un golpe de Estado. A eso nosotros le llamamos mirar para otro lado”, sostuvo el actual diputado en un diálogo con Clarín. “El presidente Macri recibió un llamado del presidente electo por este tema e intercambiaron algunas ideas respecto a cómo está la situación en Bolivia”, se limitó a responder el canciller Faurie durante una conferencia de prensa al término de la reunión de gabinete en la Casa Rosada.

·        Moody’s advirtió por la crisis de Bolivia

La calificadora de riesgo Moody’s alertó que un período prolongado de incertidumbre política en Bolivia afectará los pilares que la economía presentaba para sostener el perfil de riesgo crediticio moderado, que había alcanzado tras varios años de crecimiento.

 

El vicepresidente de la calificadora, William Foster, se pronunció sobre la perspectiva del riesgo soberano de Bolivia tras la renuncia del presidente Evo Morales para contener la violencia desatada en lo que denominó un golpe de Estado pergeñado por los principales líderes opositores.

“La actual crisis política en Bolivia tras las elecciones presidenciales de octubre ha generado un período de creciente incertidumbre en el país. Por el momento, es difícil determinar como y cuando se restablecerá la estabilidad política”, consideró.

Si bien los riesgos asociados con “el largo historial de transiciones políticas turbulentas” en Bolivia ya están incorporadas en la evaluación, “un período prolongado de incertidumbre política pesará sobre el crecimiento económico y exacerbará el deterioro de colchones fiscales y externos que dan un apoyo clave al perfil crediticio soberano”, advirtió.

Bolivia mantuvo este año una calificación de riesgo crediticio moderado –la mejor en años gracias a su buen desempeño económico– pero la situación amenazaba con cambiar, a criterio de Moodys, debido a que el país pasó de los superávit a un creciente déficit en sus cuentas en los últimos meses.

Crisis en América Latina: ellos no estaban tan bien, ¿nosotros no estamos tan mal?

 

En los últimos años, se instaló la visión de que los países vecinos de la región habían descubierto la pólvora de la estabilidad en una región caracterizada por la volatilidad y la violencia. Las cosas, se decía ayer nomás, marchaban viento en popa en sus terruños. Los más estudiosos alertaban sobre la desigualdad en Chile, la polarización racial en Bolivia y otros riesgos latentes debajo de la superficie, pero no eran mainstream sino alarmistas o agoreros.

El “relato”, que emanaba de esos países y que varios locales hacían propio, era otro. Esos países, a diferencia de Argentina, se habían normalizado, no tenían grieta, sus PIB crecían, sus IPC eran bajos y la moneda de referencia era la de curso legal. Varios de esos activos están allí, por cierto, pero no habían descubierto la pólvora: más bien, la estaban apilando. Hoy, los vecinos de la región ya no son espejos a imitar sino evitar.

Si ellos no estaban tan bien, ¿nosotros no estamos tan mal? Algunos argumentos adicionales abonan esa visión. Argentina, dicen, viene resolviendo sus disputas por recursos (en general, monetarios, pero también de otra estirpe) mediante elecciones democráticas y limpias. Ya van nueve consecutivas. La acción directa y la violencia política son rémoras lejanas. Eso es valioso, desde ya. El ejercicio democrático se ha hecho carne y nadie tiene ideas raras.

Sin embargo, es demasiado sostener, como dijeron algunos, que Argentina sobresale como un oasis en una región que arde. Además, ¿qué es? ¿Una suerte de consuelo? El país sigue sin resolver asuntos varios y no menores que otros vecinos, aún con sus penurias, ya han resuelto. Argentina debe compararse con su potencial (y no con sus vecinos). Allí hay un consenso en que estamos lejísimos de lo que podríamos ser.

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

Buenos Aires, 12 de noviembre de 2019

 

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